I
Conversación Clínica de la
NEL
El
analista y su práctica
São
Paulo - 3 de septiembre de 2015
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| Quino |
Letras en línea
Boletín Nº 20
Con este boletín 20 finalizamos
el recorrido que iniciamos en mayo para prepararnos para la I Conversación
Clínica de la NEL.
Hemos extraído unos párrafos del libro Lecturas de la página en blanco. La letra y el
objeto de Miquel Bassols quien responde a una entrevista
que le hiciéramos sobre la página en blanco.
Y Clara María Holguin tiene a su cargo el cierre del boletín ubicando a la Conversación
alrededor de un vacío.
Agradecemos a todos los que contribuyeron con sus textos y animaron el boletín;
al final hallarán la lista de los que participaron.
Nos despedimos aquí para encontrarnos en breve en la Conversación.
María
Hortensia Cárdenas
Ana
Viganó
“¿Cómo
operar con este extraño objeto que hemos visto construirse a través de las
lenguas como un artificio del lenguaje, un artificio de efectos tan reales que
causa la división más íntima del sujeto en el deseo, en el goce y en el amor?
Extraer de la experiencia de un saber hacer con él no es la menor de
las consecuencias del psicoanálisis. El único medio del que disponemos para
formar y transmitir el saber hacer con este objeto es la experiencia de la
palabra llevada hasta cierto límite en los efectos de su poder, ya sea en el
propio psicoanálisis, en lo que Lacan inventó para su Escuela con la
experiencia del pase, o también en lo que conocemos como la experiencia de la Conversación.
Jacques Alain Miller ha impulsado en el movimiento psicoanalítico y en lo que
llamamos “la política del síntoma” una conversación de este orden que atraviesa
lenguas y países diferentes. En ella, no ha sido colateral la lectura de este
objeto singular que es la página en blanco.”
Tomado de Lecturas de la página en blanco. La letra y el objeto.
Miquel Bassols.
Letras
en línea pregunta a Miquel Bassols
— ¿Cómo es que la página en blanco hace de
operador en la experiencia de la Conversación?
Deberíamos precisar en primer lugar la singularidad de la experiencia de la Conversación tal como
Jacques-Alain Miller la introdujo en nuestro campo, como una disciplina de
trabajo colectivo del que se espera la producción de un saber, más o menos
inédito. Generalmente, una conversación se mantiene entre pocos y, cuando tiene
éxito, permite salir de la simple suma de monólogos en la que consiste
habitualmente la comunicación llamada humana.
Cuando eso sucede entre dos, es ya todo un éxito, cada uno puede atrapar
entonces algo del discurso del otro más allá del malentendido estructural inherente
a cualquier diálogo, algo que tiene un efecto de revelación. Producir este
efecto con una asistencia de doscientas, trescientas, mil personas, es algo
bastante inédito y no tiene nada que ver con lo que suele suceder en los
Congresos científicos. En ocasión de una Conversación Clínica en Barcelona,
Jacques-Alain Miller pudo definirla como “una suerte de asociación libre [que]
puede ser colectivizada en la medida en que no somos dueños de los
significantes”. No se trata de producir una enunciación colectiva en la que
supuestamente todos llegarían a una misma comprensión común. Más bien suele
ocurrir lo contrario: se pasa por momentos de incomprensión, incluso de
extrañeza, para hacer aparecer finalmente la chispa que enciende para cada uno
la llama de una invención de saber. Aparecen así perspectivas inéditas, nunca
preparadas de antemano, fruto de esta asociación libre colectivizada.
Pues bien, fue precisamente en una de estas Conversaciones, sucedida en 1997 y
conocida como Conversación de Arcachon, donde a partir del comentario de una
serie de casos clínicos apareció la función eminente de la página en blanco
como aquello que no cesa de no escribirse, fórmula que intenta atrapar el
famoso axioma lacaniano “no hay relación sexual”. J.-A. Miller distinguía así
“la negación de una proposición escrita, de la no escritura de esta
proposición”. Es distinto negar una proposición ya escrita que apuntar a
aquello que no cesa de no escribirse en toda proposición. Para mostrar lo que
intenta escribir la fórmula lacaniana “no hay relación sexual”, J.-A. Miller no
encontró entonces mejor forma que mostrar una página en blanco, tal cual. Esa
página en blanco, fruto de una paciente y fecunda elaboración colectiva, es lo
que está finalmente como causa de toda Conversación que se precie. Dicho de
otra manera: toda verdadera Conversación hace aparecer para cada uno aquello
que no cesa de no escribirse en ella, lo más real en realidad, como el lugar
más propicio para una invención de saber no programada. Es algo realmente inédito,
dicho sea literalmente.
— ¿Qué consecuencias puede tener
para la Conversación
anudar la política del síntoma con la página en blanco?
Cuando se trata de lo que llamamos una Conversación
Clínica, la primera consecuencia es hacer aparecer en cada caso la singularidad
de un síntoma llevada hasta su último grado, mostrar aquello que hace que un
síntoma sea absolutamente incomparable a otro. Es una enseñanza clínica de lo
que la última enseñanza de Lacan abordó con el término de sinthome, es decir,
la reducción del síntoma a su mayor singularidad, una singularidad elevada a su
última potencia. Lo que encontramos entonces, lejos de una descripción
transparente del sentido de ese síntoma, es su opacidad de goce, su función de
“satisfacción substitutiva”, si tomamos la expresión freudiana. Sólo que allí
el síntoma no es ya substitución de nada, ha dejado de tener la función
metafórica que había podido motivar toda suerte de interpretaciones.
De una página en blanco podemos decir, en efecto, que es algo imposible de
interpretar, pero también que ha sido la causa de todas las interpretaciones
posibles. Si dediqué todo un libro, y algo más, a este tema fue para mostrar
las interpretaciones que una serie de autores habían podido hacer de esta
famosa página en blanco: desde el propio Freud en su sueño inaugural de “La
inyección de Irma”, hasta el precioso cuento de Isak Dinesen que lleva su
título, pasando también por mi propio caso. Es una suerte de Conversación con
la escritura de aquello que no cesa de no escribirse en cada uno. Pero es
también un modo de abordar lo más real del síntoma, lo más singular, como la
brújula principal para una política del psicoanálisis. De hecho, encontramos ya
esta política en la primera idea freudiana de poner en suspenso el saber previo
obtenido en casos anteriores al abordar un caso nuevo. Era también un modo de
poner a la página en blanco del saber del analista como agente de su discurso.
Una posición así, cercana como señaló Lacan a la “docta ignorancia” de Nicolás
de Cusa, es la que parece más propicia para introducirse en una buena Conversación,
ya sea clínica o no.
Miquel
Bassols
2 de
Agosto de 2015
La Conversación: Hablar con otro alrededor de un vacío
El excelente trabajo desarrollado por mis colegas, María Hortensia Cárdenas y
Ana Viganó, que dieron vida a la Conversación a través del Boletín Letras en
Línea, ofreció una primera aproximación a la idea de lo que es una
Conversación así como al tema que nos convoca, “la práctica analítica”.
Durante cinco meses, semana a semana los miembros de la NEL hicieron su aporte
constituyendo un excelente material de trabajo, que se complementó con una
extensa bibliografía sobre el tema, orientada y recogida por Piedad de
Spurrier. A esto se sumó la presencia en la comisión de Cristina González de
Garroni, quien interrogó en cada ocasión la puesta en forma del trabajo que dio
fruto al tema escogido para la Conversación. Tema que pretende dar a la
experiencia del analista y su práctica, su justo lugar en la Escuela.
Ha llegado el momento de hacer un cierre a la serie de Letras en
línea y abrir nuestra Conversación, ya no “online”, sino en
cuerpo. Encuentro cuerpo a cuerpo que me evoca la reciente
experiencia de Conversación realizada en el marco de la III Semana del autismo
en Bogotá. Una Conversación que si bien no es estrictamente clínica, puede
decirse, es la Conversación en tanto que “práctica analítica”.
¿Qué hace a una experiencia de Conversación un dispositivo propicio para la
formación de los analistas? “Cada cual se encuentra en la situación de hablar
desde algo real, de hablar con el cuerpo, sin Otro”. [1] Puedo asegurar, y esto
lo que extraigo y quiero transmitir, que no se habló refiriéndose a
un discurso o como portavoz de éste, lo que aquí se mostró fue como cada uno
había sido alcanzado por el no-todo.
La Conversación
es “encontrarnos directamente con el otro para hablar alrededor de un vacío y
de ese modo favorecer la enunciación”. En la Conversación (con
maestros, niños, periodistas, profesionales de la salud, analistas), Lacadée
puso en acto un principio fundamental de la dirección de la cura: “el analista
actúa como su propio ser”. El analista en su acción “habla a partir de aquello
que ha podido extraer de su existencia, es decir, habla a partir de la
vida que ha podido extraer de los efectos de la lalengua sobre
el cuerpo, eso que es irrepresentable, inasimilable, y sin sentido pero que
está en la causa de lo que nos hace hablar.
La mancha negra de Juanito o la mancha blanca de Irma (imágenes sin
representación, que son para no leer) dan cuenta de eso que es lo más real, esa
página en blanco, que Bassols señala, como causa de toda Conversación. Se trata
de eso: “hacer aparecer esa página en blanco, como el lugar más propicio para
una invención de saber no programada”. [3] Sin saber, se
arriba a un saber.
Es por ello que tendremos que cuidarnos de comprender demasiado rápido, para
oír (“entendre”) la relación que cada uno tiene con su propio significante y
poder escuchar(se) los significantes primordiales de la relación con el Otro.
Para esto será necesario, como bien se mostró, no ocupar la posición de saber
sino de vacío, posición de agujero para que cada uno encuentre su lengua. Una
Conversación no es la lectura de un texto o la repetición de conceptos, sino la
posibilidad de un encuentro donde se buscará la mejor “manera de decir”, de
crear una lengua viviente.
Nuestra apuesta, durante esta Conversación o cualquier otra, será poner en acto
la acción fundamental del psicoanálisis, hablar; encontrar el gusto por la
palabra y hacerla viva. Quizá de ese modo, la palabra encuentre su
destinatario.
Muchas gracias a todos y ¡¡¡hasta São Paulo!!!
Clara María Holguin
__________________________________
[1] Indart, J. C., Cuaderno N°7 del CIEN “Me incluyo desde afuera”, Buenos
Aires, 2014.
[2]
Lacadée, Ph., III Semana del autismo en Bogotá.
[3]
Cf. Bassols, M., en este boletín.
Un especial reconocimiento a los que contribuyeron con sus textos
y animaron el boletín Letras en línea
Clara María Holguin
José Fernando Velásquez
María Hortensia Cárdenas
Lizbeth Ahumada Yanet
Mónica Febres Cordero
Juan Fernando Pérez
Alicia Arenas
Gabriela Urriolagoitia
Susana Dicker
Juan Javier Peláez
Raquel Cors
Fernando Gómez Smith
María Elena Lora
Viviana Berger
Julieta Ravard
|
Ana Viganó
Alba Alfaro
Noemí Cinader
Ángel Sanabria
Luis Tudanca
María Eugenia Cardona
Mayra de Hanze
María Cristina Giraldo
Gustavo Zapata
Ángela Fischer
Gloria González
Cristina González de Garroni
Piedad Ortega de Spurrier
Luz Elena Gaviria
Miquel Bassols
|
Agradecemos a Miguel Lopera, asociado a la NEL-Medellín, quien
generosamente compartió con nosotros su archivo de fotografías.
Responsables del Boletín Letras en línea:
María Hortensia Cárdenas
Ana Viganó
Primeras Jornadas de la NEL en Lima - 2001