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18 de junio de 2015

Seminario Internacional: El cuerpo: del fantasma fundamental al sinthome



NUEVA ESCUELA LACANIANA
NEL-Lima
Seminario Internacional
El cuerpo: del fantasma fundamental al sinthome
 
Girl before a mirror - Pablo Picasso
JOSÉ FERNANDO VELÁSQUEZ
Psicoanalista
Presidente de la Nueva Escuela Lacaniana

La relación entre el fantasma y el sinthome van a examinarse a través de un articulador: el cuerpo.
Las percepciones, la imagen, el deseo, el ideal, la unidad, son establecidas en la relación al Otro y operan tanto como referencia así como de defensa, a la par que constituyen al cuerpo con la marca de la castración, donde el sujeto se hace equivaler al objeto. Es un cuerpo como superficie que permite ser agujereado, recortado, recorrido, deseado, imaginado; es el cuerpo de la inhibición y del acto; el cuerpo del fantasma, del Nombre-del-Padre, del sentido “para todos”.
De otro lado está el cuerpo que rompe con la dialéctica hegeliana, un cuerpo que aparece en la contingencia, y de modo singular y misterioso. En el azar ciertos significantes, ciertas imágenes, ciertos imposibles, se inscriben en el inconsciente real, no como sentido, sino como resonancias en la carne, que se repiten y se vuelven destino, que dan cuenta de un goce más allá del fantasma, más allá de la localización por el falo. “El goce, no el inconsciente”. (Lacan, J. “Joyce el Sinthoma I”) Un goce que nombra lo que hay de singular en cada individuo, al estar condicionado por lalengua propia y desabonado del aparato que le relaciona con el Otro.

Fechas:
Viernes 10 de julio
7:30 - 9:30pm
Primera parte del seminario 
Sábado 11 de julio
3:00 - 6:00pm Segunda parte del seminario


Lugar:
Hotel Girasoles. Av. Diez Canseco 696, Miraflores.

Inscripciones:
Av. Ricardo Palma 734, Miraflores
243 2831



10 de octubre de 2013

Entrevista a José Fernando Velásquez -parte final

Estimados amigos, publicamos la tercera y última parte de la entrevista, realizada a finales de julio de este año, a José Fernando Velásquez, psicoanalista, miembro de la AMP y de la NEL-Medellín, y próximo Presidente de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL), con quien estamos especialmente agradecidos.

P.: Estamos a puertas, un poco, de las próximas jornadas de la NEL, el próximo año. ¿Qué nos podría decir sobre el tema que se ha elegido?

R: Las Jornadas de la NEL van a ser las octavas en una Escuela que apenas lleva, más o menos, once años de constituida como tal oficialmente, y en ese sentido, somos nuevos y no tan nuevos.

En el contexto mundial de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), los psicoanalistas de la NEL debemos ponernos a la altura de una enseñanza de Lacan en sus últimos seminarios, en la última parte de su obra, en donde hay una lectura de la subjetividad o de la condición del ser hablante, que va mucho más allá del régimen de lo edípico, más lejos de lo que el régimen del Nombre del Padre puede cubrir; un campo nuevo se abre en esta parte de la obra de Lacan en la que el funcionamiento psíquico no es todo el de la significación fálica. El hecho de reconocer que hay otra manera de satisfacción en el ser hablante, que no pasa por el falo, que no pasa por esa maquinaria del Padre, ni del ideal, ni del deseo, y que esa otra satisfacción está instalada en la base de todo ser hablante, es algo que apenas con la última obra de Lacan, se logra conceptualizar y se logra pensar.

Debemos familiarizarnos con esta forma de operar de ese otro goce, de esa otra satisfacción. Ello es necesario para comprender, entender, acompañar al sujeto contemporáneo que está buscando esas otras formas de satisfacción,  que vemos en los síntomas contemporáneos, todos bajo las siguientes características: son satisfacciones sin sentido, son satisfacciones episódicas, son satisfacciones que buscan lo ilimitado, son satisfacciones repetitivas, son satisfacciones sin sometimiento a la ley, y donde tenemos todas las condiciones para poderla realizar. Puedes entrar a una página de internet y puedes encontrar lo que tú buscas en términos de satisfacción, ahí te lo brindan; el mercado también te brinda cualquier forma de satisfacción de una manera anónima, de una manera inmediata, de una manera caprichosa. Son satisfacciones en las que el fundamento no es “vamos a hacer lazo constante”. No.

A esa forma caprichosa e ilimitada de satisfacción, Lacan le da el nombre de goce femenino. No porque sea exclusivo de las mujeres, sino, me parece, en mi lectura, como una manera también de él de corresponder a lo que había hecho Freud. Si Freud había dicho que el goce del ideal, del poder, del deseo era el goce del falo, de lo masculino, de lo que apuntaba al Padre; pues bueno, entonces este es el goce que Lacan nombra como goce femenino, el goce de lo que no se somete a la ley del Padre.

Entonces, el trasfondo de las Jornadas, que van a tener como nombre “Lo femenino no es solo asunto de mujeres”, está en la piedra angular de este otro goce, esta otra forma de satisfacción. Y, lo que vamos a poder explorar a través de los distintos ejes, las distintas mesas, y lo que nos van a testimoniar algunos analistas, que han hecho su pase, es precisamente cómo es la relación del ser hablante con ese goce y las implicaciones que eso tiene. Por ejemplo, ¿cómo se dirige una cura para tocar algo de ese goce?, que no se puede tocar bajo la vía de la suposición de saber. ¿Cómo se presentifica ese otro goce o esa otra forma de satisfacción en los síntomas contemporáneos?, ¿cómo esa otra satisfacción está imbricándose en la familia contemporánea, y las formas de pareja contemporánea?, ¿Qué consecuencias en los hijos? Esta otra forma de satisfacción, ¿cómo se presentifica en el lazo social y en los movimientos sociales que estábamos examinando ahora?

Otra perspectiva, que a mí me interesa mucho, también es ¿cómo se explora esa otra satisfacción, por ejemplo, en los movimientos artísticos, literarios, del cine, la literatura, en las artes plásticas? Ahí hay una vanguardia, en la que los psicoanalistas estamos un paso atrás de los artistas. En la artista Orlan, que se deforma su rostro, su cuerpo como material para la obra de arte, vemos una manera de satisfacción que no es la universal, no es para gustarle a todo mundo, no es una cosa muy orientada, diríamos, por el régimen del “Para todos” sino más bien por un régimen muy singular, autista. Todos los performances, todas las instalaciones contemporáneas funcionan por esta línea; allí creo que hay mucho de esta otra forma de satisfacción.


Yo creo que el psicoanalista contemporáneo tiene que estar muy, muy avezado en reconocer esa otra forma de satisfacción, en saber operar con ella, en saber cómo la toca, para poder acompañar al sujeto. Entonces, ese es el objetivo de las próximas Jornadas de la NEL, que nos podamos poner a la altura del segundo Lacan. Se habla de un primer Lacan, de un segundo Lacan, en términos de Jacques-Alain Miller; bueno, ese segundo Lacan está muy apoyado en esta otra satisfacción, en el manejo de esta otra satisfacción. Y no es muy fácil acceder a eso, porque los límites de la lógica, los límites del sentido, los límites de lo ideal, hay que traspasarlos. Y el mismo Lacan no es muy ingenuo al reconocer que para poder transmitir eso se tiene que valer de lógicas nuevas, distintas, diríamos, a la lógica estructuralista, a la saussuriana del significante. Por ejemplo, tiene que echar mano de una topología rara. A Lacan la geometría topológica le sirve más que la euclidiana para poder dar cuenta de eso; entonces también nos tenemos que familiarizar con esto de la clínica de los nudos, con lo que él llamaba clínica borromea, en donde le da allí un lugar específico a esta otra satisfacción. Entonces, la tarea que tenemos, como psicoanalistas de la NEL, es que podamos familiarizarnos con estos conceptos.

P: ¿Cómo son las configuraciones familiares hoy en día?

R: En la familia contemporánea se da mucha coexistencia de estas dos formas de satisfacción, de las que venimos hablando, por un lado una satisfacción por el lado de lo fálico, y por el otro la otra satisfacción. Por ejemplo, es muy llamativo que las parejas del mismo sexo quieran estar cobijadas bajo los ideales de la significación fálica: el matrimonio, el reconocimiento de derechos, la posibilidad de adoptar hijos, apuntando al fundamentalismo de lo que es la familia. Eso es apuntar a la significación fálica.

Del otro lado está la otra satisfacción, la cual es una satisfacción muy autista. Cada cual se abrocha, insisto, su derecho al goce y “nadie lo puede prohibir”, y eso tiene consecuencias e implicaciones en la estabilidad de la pareja, en la posibilidad de cambio en las mismas experiencias. Eso llevado al campo de lo sexual implica una búsqueda constante de otro tipo de satisfacción, “hagamos el trío o el cuarteto, hagámoslo aquí o acá, tenemos la pareja abierta o es la posibilidad de que nos encontremos solamente por momentos, o tú vives allá y yo aquí, etc.”.

En la pareja contemporánea se ven estas dos facetas, por un lado el intento de sostener un fundamentalismo de lo que puede ser la pareja tradicional, pero por el otro lado darle cabida a esa otra forma de satisfacción más caprichosa, más del antojo, más del arrebatamiento, de lo circunstancial, de lo contingente, de lo novedoso y de lo que es consumible. Yo consumo esta experiencia, listo, está hecho, busco esta otra sólo por el hecho de hacerla; me falta hacer aquella…, es como hacer el listado de experiencias. Es algo del orden de lo que se consume y de lo insaciable, porque entonces sigo pendiente de qué más me falta. Así es el turismo contemporáneo, con viajes a la India, a Tailandia, o al circuito más exótico por el África. El sujeto contemporáneo no vive la pareja como una experiencia de su ser en la que se formará en el tiempo, sino como una experiencia que se consume para seguir con otra novedosa para combatir el aburrimiento. Se encuentran seres muy fundamentalistas en la pareja o seres instalados del lado de la novedad de la experiencia.

La condición que Lacan trabaja es la dificultad que hay para todo ser hablante de hacerse en una relación constante a lo hetero, a lo diferente. En lo masculino se puede tener una pareja, se puede ser un playboy, se puede tener miles de experiencias sexuales o amorosas, siempre a través del objeto fetiche, porque es a partir del rasgo fetiche como se instala la relación del hombre con su sexualidad. Pero realmente el encuentro con lo hetero, él lo puede evadir toda su vida, está teniendo sexo con su fetiche, pero no está realmente en una relación heterosexual. Heterosexual en términos psicoanalíticos, es la relación o nudo que puede establecerse con el otro sexo, con lo femenino, con lo diferente.


Eso puede dar cuenta de que hay formas de amor muy distintas, puedo decir “amo mucho a mi mujer” pero lo que amo es mi objeto fetiche; o lo mismo “amo mucho a mi hijo”, pero ese hijo viene al lugar de mi fetiche, de mi falo. El amor el psicoanálisis lo considera como la posibilidad del saber hacer con lo distinto. Digámoslo de forma más compleja, hay necesidad de atravesar el fantasma para poder estar en posición de tener un encuentro con lo diferente, con una forma de satisfacción diferente. 

5 de octubre de 2013

Entrevista a José Fernando Velásquez - Segunda Parte

Estimados amigos, publicamos la segunda parte de la entrevista que realizamos a José Fernando Velásquez. 

P: ¿Cómo se enseña o se transmite el psicoanálisis?

R: Con la pregunta me remontas a ¿cómo hizo Freud?, ¿cómo hizo Lacan?, o ¿cómo hicieron los grandes maestros del psicoanálisis? Fueron seres que rompieron los esquemas del discurso social en donde estaban establecidos, y que hicieron lo mismo con los que se sometieron a su intervención, o a su enseñanza. Pero esa ruptura no la hicieron simplemente por rebeldía, sino al establecer muy bien cuál es el discurso en el que la subjetividad está inserta. Freud, leyendo muy bien lo que había entre líneas en la era victoriana, en el modernismo que se estaba consolidando en ese momento, cómo leía la función del Padre, la función del amo respecto a la sexualidad.

Yo creo que una primera condición para la transmisión del psicoanálisis es poder responder a las preguntas de la época. Me parece que el psicoanálisis debe saber responder muy bien o acompañar en la lectura de lo que son las situaciones del momento en que se vive. Remito al Lacan del 68, un Lacan que estaba viviendo un ambiente revolucionario, de juventud, donde se quería destituir al amo, donde se quería el empoderamiento del discurso universitario.  Lacan acompaña ese movimiento con una posición de lectura muy singular. Él supo que no bastaba destituir al Amo, luego lo afirma, hay que separarse de él con la condición de haberse servido de él. No era cualquier cosa. Ese solo hecho hizo que la gente haya vuelto los ojos a mirar quién era ese, más que escuchar qué es lo que este hombre está diciendo conceptualmente, aunque lo hacía con una gran solvencia. Eso generó un gran impacto en toda la generación que acompañaba a Lacan, que son los maestros de hoy en día.

Otro pilar es la práctica analítica. No se puede enseñar el psicoanálisis, desde mi punto de vista, bajo lo que es el discurso universitario. Hoy en día hay muchas maestrías, doctorados, especializaciones, hay CID que transmiten un conocimiento sobre el psicoanálisis. Hay una cantidad de saber que se puede transmitir de un modo universitario, pero eso no da suficientes herramientas para la práctica clínica. Entonces, una forma de agarrar ese vector de la práctica analítica es a partir de la cuestión de la casuística. Casuística propia, casuística de otros que sea similar a la que yo estoy teniendo. Y que se pueda desarrollar con otros el estudio de esa casuística.

Por lo menos a nivel personal, esa ha sido mi manera de aprender. Porque, entonces, me llega un chiquito, como el que comentaba, un autista de 4 años, en mi primer año de formación como psiquiatra. “Y bueno, yo, ¿qué hago?, aquí, ¿qué hago?” Y bueno, si yo me reúno con docentes, o con otros compañeros que están en las mismas recibiendo a otros autistas, y si además estoy leyendo a Silvia Elena Tendlarz, que está atendiendo autistas, si leo a la señora Lefort, que está atendiendo autistas, puedo ahí establecer una serie de inquietudes y de similitudes, de leer entre líneas qué es lo que está sucediendo ahí. Si además puedo hacer un cartel con la pregunta por el autismo, y ese dispositivo me permite mantener abierta la cuestión por un tiempo de uno o dos años, eso va a formar un saber que es diferente al que me transmite un docente. Un poco de saber nunca va a ser “un saber” completo: No se puede decir, ya hice el curso sobre psicosis en niños, y ya sé cómo manejar psicosis en niños. No hay nada más alejado de eso.

Entonces, la transmisión del psicoanálisis me parece que tiene que pasar por la práctica analítica. Y tiene que pasar por un agujereamiento de la posición de saber. Por eso es que alguien que quiera formarse en psicoanálisis debe además de analizarse, consentir al dispositivo de Escuela. El dispositivo de Escuela es el andamiaje de normas, ordenamientos, lineamientos de funcionamiento alrededor del psicoanálisis pero en el que hay un agujero central y en donde nadie puede decirse que él es el analista. Pues nadie lo encarna. Todos están ahí bordeando ese agujero. Es lo mismo, nadie sabe exactamente cómo manejar al autista, puede que lo haya sabido en un caso, pero eso no lo autoriza a saber cómo hacerlo con otro. Yo puedo haber manejado algunos autistas, pero puede que no sepa cómo manejar el que viene. Y eso es necesario pasarlo entre varios, en el dispositivo de Escuela, o de cartel. La función del Más Uno o del docente no es como en otras disciplinas del que sabe, sino más bien del que acompaña en una empresa de construcción de saber. No es el que transmite el saber.

Eso no es tan sencillo, aun dentro de las instituciones psicoanalíticas del Campo Freudiano. Es factible que algunos adopten la infatuación: “Yo soy el maestro”, “Yo soy el que sé”, “Yo transmito”, “Yo dicto tal seminario”. La infatuación obtura la transmisión. Siempre y cuando haya un lugar vacío, es posible generar algo. Y eso es fundamental para la transmisión del psicoanálisis.

Una experiencia formativa muy importante es la enseñanza que se desprende de la presentación de enfermos. Lacan la sostuvo durante casi todos los años del Seminario en un hospital, con entrevistas a sujetos psicóticos que estaban internados. Es una práctica que hemos heredado, y que algunas Sedes de la Escuela y de los CIDs lo tienen. Alguien autorizado hace la entrevista al paciente, buscando situar su singularidad psíquica, luego y ya sin el paciente, entre varios se estudia qué sucedió en esa entrevista: “Yo creo que había forclusión”, “no, no había forclusión”, “yo creo que sí la había en tal punto, lo que dijo en este momento, lo que hizo, cómo hizo”, “aquí hay un fenómeno alucinatorio”, o “¡ah, esto es lo que Lacan decía del fenómeno elemental, etc.!”. “¡ah, esto es!”, “que el deseo es el deseo del Otro, véanlo ahí”, “que el significante se vuelve real en la alucinación, ve, ¡ahí está!” Es una experiencia anudada al acto analítico y de la cual se puede extraer muchísimo saber.


En general puedo decir que nunca el psicoanálisis se estudia solo, y sin el análisis personal. Si es así, se termina en un delirio. Siempre es entre varios y siempre alrededor de un agujero de saber, así como todas las galaxias están constituidas alrededor de agujeros negros. Es una buena metáfora, en el sentido de que todo lo que podamos hacer está alrededor de un “no saber”.

P: ¿Qué piensa del movimiento de masas actual, qué piensa de los movimientos colectivos?

R: Yo no soy experto en estas lecturas, sin embargo me inquietan en la medida que creo son situaciones siempre contingentes y temporales, que se mueven alrededor de un vacío y generan distintas oleadas; primero viene la derecha, después viene la izquierda, luego de nuevo la derecha. Por ejemplo lo que ha pasado en España es que suben los socialistas, luego viene el partido de derecha, luego vuelve el socialismo. Hay una temporalidad en la dirección a la que se apunta. Igual sucede hoy con Egipto.

En todos esos movimientos hay una necesidad de líderes, pero los que surgen están todos tomados por una modalidad mediática. El líder utiliza lo mediático para rápidamente generar una imagen impactante de sí mismo, donde incluye su ideal de pareja, si es un líder atractivo, si es muy fuerte, si estuvo en vacaciones en tal sitio, si “moja” prensa o no. Y, de otro lado, también las masas necesitan de esos líderes, los empoderan muy rápido e igualmente los destituyen por cualquier dato estadístico o por la demostración de corrupción. El líder contemporáneo pasa a ser otro gadget más. Se instituye con pasión y la popularidad es altísima, y en cuestión de año y medio o dos años ya esa popularidad cae al 30 por ciento; entonces hay que cambiarlo, hay que destituirlo, hay que renovar y hay que encontrar otro nuevo.

Ahí veo una dinámica muy acelerada de cambio pero no es un cambio estructural, es un cambio más mediático, arrastrado por los mass media, muy del lado de la imagen, de aquello que pueda encarnar en un momento dado un ideal; pero el ideal está puesto en el objeto, no en el discurso.

Estas son condiciones políticas que andan dando muestra de aquello que dice el psicoanálisis, de que en la época el Nombre del Padre ya no va más, se puede corroborar en la medida que los partidos políticos tradicionales del siglo pasado tampoco van más. Tal vez una de las sociedades que conserva lo tradicional en política es la americana, pero en nuestras sociedades los partidos políticos se configuran y desconfiguran, duran una temporada hasta que se constituye otro.

Esto no está muy lejos tampoco de lo que son los fenómenos de tribus urbanas entre jóvenes, en un momento son los “Emos”, en otro tiempo serán los “Punk”, y luego “los tatuados”. Es una movilidad donde hay mucha transformación de la imagen, pero realmente en el fondo se sigue siendo lo mismo, una constante que no va a ser realmente tocada, una cosa que siempre va a estar allí. Y dentro de eso hay una persistencia muy fuerte de un amo del mercado y del comercio, que es lo que está empujando, impulsando y favoreciéndose de todos estos cambios y todos estos consumos. Estamos consumiendo no solo gadgets, tabletas, celulares, sino líderes políticos, imágenes, formas de satisfacción. Ahora el país de moda es Colombia en unos años será Turquía y dentro de tres o cuatro será tal isla. Estamos constantemente modificando lo que nos impone el mercado; el mercado está detrás movilizando al sujeto a tener una satisfacción episódica, repetitiva, siempre quiere más, generando un automatón de repetición, independiente si es con esto o con aquello.

Creo que los movimientos de masa contemporáneos pueden ser muy impactantes, pero así como suben a alguien luego lo bajan; realmente son cosas superficiales, de la imagen, se modifican ciertos semblantes, pero no se modifica lo estructural.

17 de julio de 2013

Boletín Bordes 1

"Rehab"
Mith Griffiths


BORDES
No. 1
15 de abril de 2013


Boletín de la NEL hacia el VI Encuentro Americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana
XVIII Encuentro Internacional del Campo Freudiano

HABLAR CON EL CUERPO
LAS CRISIS DE LAS NORMAS Y LA AGITACIÓN DE LO REAL
Buenos Aires, 22 y 23 de noviembre de 2013


"Dos cuerpos" de Octavio Paz

Dos cuerpos frente a frente 
son a veces dos olas 
y la noche es océano. 

Dos cuerpos frente a frente 
son a veces dos piedras 
y la noche desierto. 

Dos cuerpos frente a frente 
son a veces raíces 
en la noche enlazadas. 

Dos cuerpos frente a frente 
son a veces navajas 
y la noche relámpago. 

Dos cuerpos frente a frente 
son dos astros que caen 
en un cielo vacío.
Editorial
No conseguir el nombre de la pintura que ilustra este 1 boletín. Sabemos que es de Mitch Griffiths. En realidad, no. Escribimos Mith por Mitch. Error simbólico de Google. Significante cizallado en la red. Buscar en ese espacio en las nubes, que de virtual se vuelve real. Real en tanto fragmento. Fragmento de ese algo sin ley que se nos escapa. Entonces las normas, las intervenciones, las clasificaciones. Pero el lapsus virtual: Mith por Mitch. El mito por el nombre. El psicoanálisis se ha servido del mito para nombrar. El arte también, y Griffiths denuncia, ataca el mito para convertirlo en una suerte de Cristo intervenido, un Cristo en rehabilitación. Cristo que danza bajo la mirada acuciosa de una ciencia que ciega con ese “polvo que se levanta como un rey amarillo y todo lo descuaja y danza solitario y se derrumba” al decir de Octavio Paz.

Mitch Griffiths (1971) refleja la contemporaneidad a través de las técnicas del pasado entremezcladas de arte de calle, para colocar un espejo frente a uno de los malestares de la cultura. Tierra prometida es la serie… El problema es que no todos los que vagaron en el desierto, pudieron entrar en esa tierra leche y miel. Se quedaron vagando al otro lado, en el desierto del sin sentido

Nada más acorde con esto que el trabajo de nuestro colega José Fernando Velásquez para dar cuenta del entorno que vive hoy el cuerpo que habla, ajustado a un real sin ley, que conmociona al “animal consumidor” con nuevos síntomas, aún por conocer…

Johnny Gavlovski E.

Sobre el debate filosófico – científico entorno al cuerpo que habla.
José Fernando Velásquez
NEL Medellín

Recientemente Barack Obama anunció que su gobierno invertirá más de 3 mil millones de dólares en la próxima década en el proyecto que busca mapear a escala celular la actividad del cerebro. El propósito del proyecto es entender a fondo“las causas de las acciones humanas y, desde luego, conquistar el premio gordo de la neurociencia: comprender la conciencia” [1].
La reflexión sobre las manifestaciones corporales que se implican en las acciones de un ser humano encuentra inmediatamente una referencia a la ciencia neurológica. No hay nada más natural para un ser humano que su cuerpo y sus realidades por crecimiento, enfermedad, sexualidad o muerte. El debate filosófico sobre el cuerpo y lo llamado “mental” puede plantearse como una pregunta: ¿cómo es posible explicar los fenómenos psíquicos o subjetivos a partir de estados y acontecimientos corporales? 
Varias han sido las escuelas de pensamiento en este punto: uno de los fundamentos es Descartes quien concibió lo mental como una entidad cuya naturaleza es el pensamiento y todo lo demás para él es sustancia material. Este dualismo material es lo que Gilbert Ryle denunció como “El dogma del fantasma en la máquina”: el alma o la mente inmaterial (el fantasma) que vive en el cuerpo, controla los mandos del cuerpo material (la máquina) [2]. Contrario a la posición dualista de Descartes, la mayor parte de la ciencia contemporánea ha optado por una explicación monista: el fisicalismo insiste en que también la mente, las ideas y los afectos o emociones deben inscribirse en el ámbito de lo físico, afirmando que los fenómenos psíquicos son idénticos a los hechos y a los procesos cerebrales, y creen así arrebatar a la filosofía su dominio especulativo sobre la conciencia del hombre. El sistema nervioso se interpreta como si fuese un sistema computacional complejo que transforma información en estados bioquímicos y celulares, la que a su vez altera el sistema produciendo neurotransmisores y nuevas proteínas, y también modificando los estados funcionales como el sueño, la ansiedad, el ánimo. Esta corriente ha llegado a la especulación como la de suponer que los seres humanos podemos ser mejorados de manera artificial, dejando de lado la educación y el soporte social. También se llega al reduccionismo como aquel al que nos tienen acostumbrados ciertos científicos a los que se les da lugar en titulares de prensa como “Tenemos la felicidad programada en el ADN” [3], “Se descubrió el gen de la pereza”, o “El homosexual nace”. Parecen nociones ingenuas que se difunden y se ponen a circular en el discurso social aumentando la consideración biologista de la naturaleza humana, mientras que algunos entusiastas tratan de encontrar en alguna parte del cerebro, el lugar de la conciencia.
Spinoza por su parte sostuvo que el dualismo se refiere no a las sustancias sino a las propiedades: a un mismo sujeto pueden atribuírsele propiedades mentales y físicas, pero estos atributos son diferentes y los términos para analizarlos no son intercambiables. Esta es la base del humanismo. Lo que se resalta es el carácter subjetivo de una experiencia, el “modo” determinado para que ese individuo, diferente a otro, subjetive una situación dada. Damos por sentado que otros disfrutan de una vida interior de pensamientos, afectos y satisfacciones muy parecidos a los nuestros, pero dos personas pueden reaccionar o experimentar de manera singular una misma percepción. Un ejemplo de ello es lo estético: cada ser hablante, a su modo, tiene acciones determinadas por una concepción estética singular. Lo emocional se acomoda a parámetros que también están más allá del modelo genético o neuronal. Los humanistas, como los positivistas también caen en el extremo de considerar que además de nuestra “naturaleza natural”, tenemos una “naturaleza sobrenatural” [4].
Al debate filosófico contemporáneo se sumó Alan Turing, el padre de la informática, y otros defensores de la Inteligencia Artificial, quienes sostienen la tesis de que la tecnología se puede volver autónoma, de que las computadoras debidamente programadas desarrollan una forma de mentalidad inteligente que a su vez genera su propia realidad, tal y como nos lo recreó la película The Matrix. Otros por el contrario, como John Searle consideran que por más sofisticada que sea una computadora ella no deja de ser un manipulador de signos esencialmente sintáctico, pero no puede comprender la dimensión semántica. En esta perspectiva del debate nos preguntamos en forma especulativa: ¿en la Matriz, dónde queda el cuerpo pulsional, qué lugar para el acontecimiento sintomático?
El contexto social contemporáneo es particularmente similar al descrito en “The Matrix”: el mercado emite sus cantos de sirena y el sujeto queda atrapado en la fatalidad. Cualquier experiencia, sentimiento, emoción, pertenencia, tiene un precio que alguien hoy está dispuesto a pagar; la evolución nos ha conducido a ser el “animal consumidor compulsivo” y por el mecanismo de selección natural, los individuos que son más consumidores serán aquellos capaces de pasar más genes a la siguiente generación en detrimento de otros menos eficaces.
A medida que más nos adentramos en ese real sin ley, lo que observamos es que surgen nuevos síntomas en ese “animal consumidor”, síntomas que parecieran no poder ser interpretados por el mismo sujeto. Lo que vemos es que en muchos casos contemporáneos, el síntoma no es un síntoma propio, sino de Otro. El síntoma acontece no en la Matriz sino que los sujetos prestan sus cuerpos para que el síntoma de la Matriz se inscriba en ellos.  Los cuerpos del maltrato, los cuerpos de las sobredosis, los cuerpos expuestos al riesgo, los cuerpos del síntoma que no habla como las fibromialgias, los cuerpos consumidores de medicamentos sin los cuales están literalmente condenados a la incapacidad, etc.
Nuestra participación en este debate se orientará por una pregunta: ¿Cómo estas consideraciones se ven re-direccionadas a partir del concepto psicoanalítico del goce del llamado parlêtre?




[1] Revista Arcadia. No. 90. 15 de marzo al 11 de abril de 2013. Bogotá. Semana S. A. pág. 12.
[2] Dupré, B. “50 cosas que hay que saber sobre filosofía”. Madrid, Ariel, 2010. Pág. 33.
[3] El Tiempo el 23 de febrero de 2013
[4] Botero, J. “Nuestra naturaleza”. Revista Arcadia. No. 90. 15 de marzo al 11 de abril de 2013. Bogotá. Semana S. A. pág. 18-19.

[5] Miller, Jacques-Alain. Curso de Orientación Lacaniana “Piezas Sueltas”. Clase III  1 de Diciembre del 2004, Inédito. 


Comentarios de Mónica Febres-Cordero de Espinel, y de Fernando Gómez Smith en la siguiente dirección:

Comité organizador BORDES:
Piedad Ortega de Spurrier, Marcela Almanza, Elida Ganoza, Johnny Gavlovski E., Ruth Hernández

Cómo conviene escuchar y qué hacer semblar para sinthomatizar a un parletre psicótico -Extracto


José Fernando Velásquez

Frente al psicótico, desde cualquier disciplina, se tiene el intento automático de querer abordarlo desde la terapéutica. Es fácil caer en intervenciones que toman como fundamento de su trabajo lo adaptativo del sujeto de la necesidad. Se han propuesto métodos de abordaje que asumen que la locura es un déficit, un trastorno cognitivo de base orgánica o psicogenética y que, para tratarlo, se hace necesario realizar un inventario de situaciones de la relación con el entorno, identificar las aptitudes y discapacidades del individuo, identificar las situaciones que puedan ser modificadas. Por esta vía se llega a la psicologización (intentando con modelos de estimulación adecuados y oportunos, fortificar o rectificar al Yo); a una “pedagogía” con la formulación de una enseñanza especial, (como la propuesta por Itard al llamado “el salvaje de l’Aveyron”); y a la medicalización, (por medio de la neurologización y el uso de medicaciones). Ello conduce a un reforzamiento de la condición de objeto, sí el psicoanálisis falta a la cita para implicarlo como sujeto.
En Lacan encuentro una enseñanza sobre lo conveniente en la clínica con los psicóticos. Él se separa de la clínica psiquiátrica, pero de ella conserva ese sentido investigativo del cual hace uso para llamarnos la atención y hacer, con precisión, una clínica diferencial entre fenómenos neuróticos y psicóticos; para ubicar la importancia del desencadenamiento, de la estabilización, dentro de la transferencia y fuera de la transferencia; para trabajar con la psicosis en el niño; para arriesgarse a la clínica de los inclasificables; para encontrar las distintas funciones del síntoma, y para asumir una ética frente al trabajo de acompañamiento e intervención con el sujeto psicótico.


Seminario “Lo que el autismo nos enseña respecto a la clínica de hoy y el tiempo en que vivimos”