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24 de junio de 2015

Boletín 11 Letras en línea - I Conversación clínica de la NEL

           I Conversación Clínica de la NEL

 El analista y su práctica

São Paulo - 3 de septiembre de 2015

Tute

Letras en línea
Boletín Nº 11


¿Ya enviaste tu ficha de inscripción? 
¡¡¡No esperes más!!!

La ficha de inscripción es necesaria para poder recibir los materiales clínicos que serán trabajados durante la conversación.




Con la riqueza de los comentarios sobre la conversación que hemos compartido en las pasadas 10 ediciones, damos comienzo a la segunda parte de este boletín dedicada ahora a compartir breves elaboraciones sobre distintos aspectos fundamentales de la práctica analítica. Destinaremos unas semanas a explorar vertientes diversas a partir de algunas citas escogidas sobre la clínica y los comentarios que las mismas suscitan en los colegas que aceptaron participar de este esfuerzo, a fin de que sirvan en su articulación y tensión en la construcción del dispositivo de Conversación Clínica de la NEL.

Abren la serie los trabajos de María Eugenia Cardona y Mayra de Hanze. En el primero, Cardona parte de la consideración de Miller acerca de las 3 variantes del sujeto supuesto saber, en relación a los registros sin olvidar su anudamiento. Trabaja la relación que la suposición implica respecto del Otro y la orientación hacia una suposición que
inexistencia del Otro mediante se sostenga del Uno.

Hanze por su parte, comenta la cita de un Lacan temprano, del Seminario I, y sitúa a partir de allí un recorrido cuyo eje es la transferencia, su eficacia, su relación con el acto analítico, con el objeto y con la palabra
designada en ese seminario como plena, para finalmente arribar a la noción: el acto de la palabra.

Gracias al aporte de María Hortensia Cárdenas quien nos ha compartido su archivo de humor gráfico sobre psicoanálisis, cambiamos el tono de las imágenes que ilustran y acompañan la lectura de este tramo del boletín.

Y cambiamos también el contexto de las referencias bibliográficas que adjuntamos, pues se tratará de acercarlos a una selección de citas respecto de la práctica clínica que mucho agradecemos una vez más a Piedad O. de Spurrier, quien ha llevado adelante un extenso relevamiento sobre el tema.

Al final de este boletín encontrarán nuevamente la ficha de inscripción. Es de gran utilidad para la organización saber quiénes podrán concurrir, por lo que insistimos en pedirles que por favor la envíen a Clara María Holguín: clara.maria.holguin@gmail.com 

La ficha de inscripción es condición necesaria para poder recibir con anticipación el material clínico que será discutido y trabajado durante la Conversación.

¡Disfruten la lectura!

Ana Viganó 


Nuestro sujeto supuesto saber

Comentario de María Eugenia Cardona a la cita:

“El analista mismo es un sujeto supuesto al saber –es el segundo sujeto supuesto saber. Si no lo fuera, no nos confiaríamos a él. Es supuesto a saber, al menos, lo que quiere verdaderamente decir la confidencia del analizante, o sea, es supuesto a saber interpretar, digamos, hablando en latín, a responder al casus de las formaciones del inconsciente por el saltus, el salto de la interpretación. Este salto de la interpretación es por otra parte central en el ejercicio, llamado, de control: ¿Cuándo hay que saltar sobre la palabra del analizante para hacerlo en el momento oportuno y tener los efectos que esperamos de ello? Este salto de la interpretación engendra una significación que lo podríamos articular así: Tú, analizante, que eres supuesto al saber, no sabes lo que dices” [1]   

En esta intervención de Miller en las Jornadas de estudios de la ECF 2006: “Nuestro sujeto supuesto saber”,  Miller ubica tres sujetos supuesto saber, donde el primero sería el analizante con la esperanza de dirigirse a alguien que dirá lo que le pasa, por lo cual busca un analista. El segundo SsS sería  el analista mismo como un  supuesto a interpretar y el tercer SsS sería el  inconsciente como potencia de cifrado…Finalmente y admitiendo que son tres SsS que se articulan en la sesión analítica: el primero imaginario, el segundo simbólico y el tercero real. Pero realmente son solo uno.

El analista como segundo SsS será quien  le dé la palabra al analizante, sosteniendo el lugar de “olvido de todo lo sabido”, condición de ignorancia necesaria, que hará de cada encuentro algo nuevo y a su vez posibilitará la  instalación de SsS  en  la sesión analítica. Como lo dice Miller: “la pasión de la ignorancia significa invención de saber, es su otro nombre”. (2) “El sentido de la ignorancia en psicoanálisis, su virtud, eso por lo que resulta adecuado aquello de lo que se trata, es que es la ignorancia de algo que no hay. Por eso Lacan pudo hablar de invención de saber y no de descubrimiento”.(3)   Las  entrevistas iniciales  responden a la frase precisa de Lacan “en el comienzo está la transferencia”. Donde el  síntoma con sus dos caras, “una que habla y es mensaje”, la otra que “no habla y es goce” que incide en el cuerpo, llevará a alguien  a partir del malestar –goce
  a un análisis. La maniobra del analista al inicio es crear las condiciones para que el parlêtre  descubra su inconsciente y a partir de ahí se instaure la suposición de saber. La transferencia estará armada a partir de la creencia de que esa queja-por la que sufre será develada. Creencia que Lacan en el Seminario 7 diferencia de  la verdad cuando dice: “si suponemos que creen verdaderamente, no son creencias sino verdades”.(4) Solo el acto analítico que está desde el inicio, podrá ubicar la causa que será impulso al trabajo de transferencia.

Para que el síntoma pueda ser interpretado es necesario creer en él, en su dimensión de mensaje. Síntoma que no es sin la envoltura del Otro de la cultura.  

Del psicoanalista se espera la resolución del enigma inconsciente del síntoma. Posición o lugar paradójico para el analista pues ocupa un lugar “que no cree” pero se sirve de ese semblante para dar voz al goce, y llegar a precisar “reduciendo” todo el trabajo de la defensa neurótica que como lo dice Lacan: (5)   es pura pérdida, mera conjura que da lástima”. O sea todo lo que se hace con el sentido, no - sirve y agrega: “el sujeto se agota produciéndose como efecto de significante, permaneciendo tan distinto de él….”. (6)  El inconsciente Lacaniano está entre los significantes, tiene una estructura pulsátil aparece para desaparecer y volver a reaparecer…necesita al menos dos significantes (S1-S2)  para capturarlo. El inconsciente lacaniano  es lo que brilla y late con  destellos momentáneos entre los intersticios  de la  cadena  significante. Por eso en cada analizante, el analista no solo escuchará los significantes que ordenaron su 
hystoria sino que tendrá que tener en cuenta otro registro más allá de los significantes, que tiene que ver con esos destellos y latidos  momentáneos que están en el agujero entre los significantes. Hay un cambio de paradigma donde el lenguaje no comunica sino que es “en el cada significante vale uno” (7) es letra que no remite a nada. En esta nueva perspectiva la intervención del analista no es: sin-sentido, sino que se trata de la intervención: no-sentido, donde lo que se juega es acontecimiento de goce como resonancia en el cuerpo. Como lo dice Xavier Esqué:….”es decir que se apoya no en el Otro sino en el Uno. Se trata de tomar apoyo en lalengua con el fin de extraer el Uno”.(8)

En 
Los usos del lapso, J.-A. Miller dice: “…el analista con su presencia, encarna algo del goce, la parte no simbolizada del goce. (…) y de la que se puede decir que el testimonio es la presencia del analista en carne y hueso. (…) El analista está a título de su encarnación y no del saber que tendría, del saber inconsciente del sujeto”. [9] Cuerpo del analista, lugar encarnado, que hace posible cernir la “marca singular” de lo innombrable donde el resto –vivifica y posibilita el encuentro con un nuevo modo de saber hacer allí. Inexistencia del Otro que pone al Uno del lado de la invención.

La interpretación será el acto que se espera del analista, que se articula a la pulsación temporal inconsciente y reorienta al 
fading constituyente del sujeto.
  
Referencias
(1)  Miller, J.-A.,” Nuestro sujeto supuesto saber”, http://ampblog2006.blogspot.com/2007/09/journes-dtudes-2007.html
(2)  Miller, J.-A., “Los signos del goce”. ”, Paidós, Bs. As., 2011, p. 222
(3)  Ibíd. p. 229
(4)   Lacan, J., El Seminario, Libro 7, La ética del psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 1992, p. 208.
(5)  Lacan J., El seminario, Libro 19, ...o peor, Paidós, Buenos Aires, 2012, p.170.
(6)  Ibíd., pág.171.
(7)  Miller, J.-A., Los signos del goce, Paidós, Buenos Aires, 2011, pp. 343-344.
(8)  Miller, J.-A., Esqué, X. y otros., ¿Cómo se forman los analistas?, Grama, Buenos Aires, 2012, p. 44.
(9)  Miller, J.-A., Los usos del lapso, Paidós, Buenos Aires, 2004, p. 22.


Comentario de Mayra de Hanze a la cita:

“Debe existir pues algo diferente del adoctrinamiento que explique la eficacia de las intervenciones del analista. Es lo que la experiencia demostró como eficaz en la acción de la transferencia.” [1]

Corre el año 1953 y Lacan realiza su enseñanza “Los escritos técnicos de Freud”, apertura el Seminario recordándonos que el pensamiento de Freud está abierto a la revisión. Reducirlo a palabras gastadas sería un error […]

Utiliza para ubicar la práctica del psicoanálisis, la metáfora del  arte del buen cocinero, “Que sabe cómo trinchar el animal, cómo separar la articulación con la menor resistencia”. Sabiendo que existe, para cada estructura, un modo de conceptualización que le es propio.

La cita que se me ha pedido comentar, la encontramos en el capítulo IX, “Sobre el narcisismo”. Aquí Lacan insiste en la noción de lo simbólico, diciendo que siempre conviene partir de ella para comprender lo que hacemos cuando intervenimos en el análisis.

Enfatiza esa faz de la resistencia que se sitúa en el nivel mismo de la emisión de la palabra. La palabra puede expresar el ser del sujeto, pero hasta cierto punto, nunca lo logra.

Surge al respecto la primera interrogación ¿Cómo se sitúan respecto a la palabra, todos esos afectos, todas esas referencias imaginarias habitualmente evocadas cuando quiere definirse la acción de la transferencia en la experiencia analítica?

Nos dirá que no podemos pensar la experiencia analítica como un juego, una trampa, una artimaña ilusoria, una sugestión. Esta experiencia convoca la palabra plena, la que apunta, la que forma la verdad tal y como ella se establece en el reconocimiento del uno por el otro. La palabra plena es la palabra que hace acto.

Se plantea al respecto la primera contradicción sobre el método psicoanalítico, que apunta a la obtención de la palabra plena mientras da como consigna al sujeto decir una palabra lo más despojada posible de toda suposición de responsabilidad, incluso lo libera de toda exigencia de autenticidad, le conmina a decir todo aquello que pase por la mente, facilitando al sujeto el retorno a la vía de lo que, en la palabra, está por debajo del nivel del reconocimiento y que concierne al tercero, el objeto. Por supuesto, el objeto, no deja de estar en referencia a la palabra […].

Pareciera que este acto de la palabra sólo puede progresar siguiendo la vía de una convicción intelectual proveniente de la intervención educadora, es decir superior, del analista. El análisis progresaría así por adoctrinamiento.

Cuando se afirma que la primera etapa del análisis habría sido intelectualista se hace referencia a este adoctrinamiento. Sin embargo, nunca fue así…las fuerzas auténticamente en juego estaban presentes desde el origen. Si no hubiesen estado allí, el análisis jamás habría tenido la posibilidad de aprobar su examen, e imponerse como método evidente de intervención psicoterapéutica.

[…] La transferencia eficaz de la que habla, es en su esencia, el acto de la palabra.

Es indudable que este recorrido que plantea Lacan, me evoca aquel otro que realizara Miller en el 80, al anunciar que en el psicoanálisis realizamos una clínica bajo transferencia, para decir en el 2008 que la transferencia tiene un afecto disolvente sobre la clínica.

Referencias
[1] Jacques Lacan, 
El Seminario, Libro 1, Los escritos técnicos de Freud, Paidós, Buenos Aires, 1981, p. 170.


Referencias bibliográficas sobre la práctica clínica

Lacan, J. (1971). Escritos 1. México D. F., Siglo XXI Editores.
El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma (1945) 

·         “Se aíslan en el sofisma tres momentos de la evidencia, cuyos valores lógicos se revelarán diferentes y de orden creciente”. (p. 27)
·         Estos momentos son el instante de la mirada, el tiempo para comprender y el momento de concluir. “El tiempo para comprender puede reducirse al instante de la mirada, pero esa mirada en su instante puede incluir todo el tiempo necesario para comprender. Así, la objetividad de este tiempo se tambalea en su límite”. (p. 29)
·         “Cada uno de los sujetos, si ha vuelto a aprehender la certidumbre subjetiva del momento de concluir, puede nuevamente ponerla en duda. Pero está ahora sostenida por la objetivación, ya hecha, del tiempo de comprender, y su puesta en duda durará tan solo el instante de la mirada, porque el solo hecho de que la vacilación aparecida en los otros sea la segunda basta para suprimir la suya apenas percibida, puesto que le indica inmediatamente que con seguridad no es un negro”. (p. 33)

Intervención sobre la transferencia (1951)

·         “En una palabra, el psicoanálisis es una experiencia dialéctica, y esta noción debe prevalecer cuando se plantea la cuestión de la naturaleza de la transferencia”. (p. 38)
·         “Dicho de otra manera, la transferencia no es nada real en el sujeto, sino la aparición, en un momento de estancamiento de la dialéctica analítica, de los modos permanentes según los cuales constituye sus objetos. ¿Qué es entonces interpretar la transferencia? No otra cosa”. (p. 47) 


Ficha de inscripción

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Costo
- Si solo se inscribe en la I Conversación Clínica: USD 30.00

- I Conversación Clínica y Seminario de Formación del INES: USD 40.00

El pago se puede realizar en la Sede con el tesorero correspondiente o el 2 de septiembre en São Paulo.

Ficha de inscripción en este archivo:
Ficha de inscripción


Responsables del Boletín Letras en línea
María Hortensia Cárdenas
Ana Viganó 


10 de diciembre de 2013

UnReal 06

Boletín de la NEL hacia el IX Congreso de la AMP

Nº 6 
10 de diciembre de 2013



Editorial
María Hortensia Cárdenas


UnReal nuevamente –considerado para el siglo XXI– el que intentamos circunscribir cada vez en la experiencia analítica o en nuestra práctica. UnReal diferente al real de la ciencia o al real del malestar contemporáneo que se presenta día a día bajo diferentes formas contingentes.

UnReal que, sin nombrarlo así, Freud dio las pistas para empezar a abordarlo cuando, en el encuentro inaugural traumático, señala un excedente de sexualidad que no dejará de repetirse en el síntoma. Un encuentro de lo real de un goce siempre inasimilable, que se conmemora en cada repetición y que Lacan formulará como el agujero de la ausencia de relación sexual.

¿Cuál es la posición del analista que conviene, que permitiría al analizante aproximarse a su UnReal? Lorena Greñas destaca en su texto lo real del tiempo que el analista introduciría para perturbar la defensa. Laura Arciniegas reflexiona sobre cómo el deseo del analista apunta a reducir al otro a su real y liberarlo del sentido.



Deseo del analista y tiempo

Lorena Greñas

 “A mi entender [dice Miller], Lacan establece en su última enseñanza que allí donde el analizante busca la verdad, el algoritmo [real/semblante] lo conduce a encontrar lo real, y que la decepción de la verdad es correlativa de un acceso a lo real, donde ciertamente se trata menos de que él encuentre lo real que de que lo real lo alcanza a él”. (1) Al hacer referencia a la dimensión del encuentro, Miller introduce lo real del tiempo. Por  otro lado señala que “las relaciones entre lo verdadero y el tiempo siempre fueron difíciles para el pensamiento, como si lo verdadero tuviese una pretensión natural a un «fuera de tiempo»”, (2) ¿no es acaso el deseo del analista como “un deseo de alcanzar lo real, de reducir al Otro a su real y liberarlo del sentido” (3) lo que posibilita este encuentro? Cabe así intentar elucidar cuál es la posición del analista que introduce lo real del tiempo para perturbar la defensa… de la buena manera.

_____________________________
1. Miller, J.-A., La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica, Paidós, Buenos Aires, 2003, p. 16.
2. Miller, J.-A., La erótica del tiempo y otros textos, Tres Haches, Buenos Aires, p. 19.
3. Miller, J.-A., “Presentación del tema del IXo Congreso de la AMP”. Disponible en: http://www.congresamp2014.com




Sobre el deseo del analista

Laura Arciniegas S.

 La redefinición del deseo del analista, que no es un deseo puro como dice Lacan, no es pura metonimia infinita, sino que se nos aparece como un deseo de llegar a lo real, de reducir al otro a su real y liberarlo del sentido”.

Los cimientos del deseo del analista, se hunden en lo más singular del goce de cada uno, en su locura irrepetible, que se transforma por la experiencia psicoanalítica en un tratamiento distinto del goce del síntoma, sin la atadura del fantasma. G. Stiglitz (1). Una invención que no es sin el goce de la pulsión. No es un deseo puro, pero no es un puro vacío, pues está arraigado en el cuerpo. “Nueva topología del objeto que pone de manifiesto el lugar de causa y ya no de velo” como lo propone Salman (2) al enfatizar que dicho deseo surge de un tratamiento y una transformación del lugar del objeto “a” a partir del trabajo analítico. Dejar de desconocer la función que tiene el objeto “a” en su deseo para así reintegrarlo a su causa. Así, el deseo del analista, abordado ahora en su punto de relación con lo real, como deseo de obtener la diferencia absoluta, apunta a “reducir al otro a su real y liberarlo del sentido”.

La práctica analítica orientada ahora bajo la égida de la pregunta ¿qué satisface? que se distingue sensiblemente de la pregunta ¿qué significa? abre otra dimensión del decir  e invita expresamente a buscar allí donde “eso goza”. La interpretación, como un modo de decir especial, que acentúa en el significante la materialidad y el sonido, no es ya solicitada por sus efectos de sentido, sino por sus efectos de goce, “efectos corporizados”.(3) Sorprender a lo real, ahí donde resuena, y por ese mismo hecho ubicar la incidencia del traumatismo, es a lo que invita Naveau (4). Para ello el decir del analista ha de alojar un vacío… ¡que toca a su propio cuerpo!
 __________________________________
1. Stiglitz, G., “Flashes sobre el deseo del psicoanalista”, El orden simbólico en el siglo XXI. No es más lo que era. ¿Qué consecuencias para la cura?,  Grama, Buenos Aires, 2012.
2. Ibíd.
3. Miller, J.-A., “Sutilezas Analíticas”, Paidós, Buenos Aires, 2011,  Caps. 17 y 20.
4. What’s Up! Nº 3.  


Jornada clínica 
Llamado a Comunicaciones 
Nueva fecha tope para presentación de trabajos

La Jornada clínica del próximo congreso tendrá lugar el miércoles 16 de abril de 2014.
Los miembros de la AMP tendrán la ocasión de presentar sus trabajos en ocho salas simultáneas.
Envíen sus trabajos hasta el 5 de enero 2014.




Comisión Editorial Boletín UnReal

María Hortensia Cárdenas
Mercedes Iglesias 
Ana Viganó

12 de octubre de 2013

Boletín a-ritmo propio 09

¡Como un baile! - Nota editorial

Por Ana Viganó

"...haciendo del baile el efecto que representa para cada uno encontrarse con lo que un cartel produce entre el encuentro con algunos otros y los propios giros singulares, en el esfuerzo de ceñir algún saber que pueda ser trasmitido. Saber, entonces, que hace bailar. A veces como danza alegre, sutil, incluso gozosa; otras, como atorbellinados enredos y desenredos; y unas más que se parecen al baile de una goleada en contra… que pesa –en el cuerpo- atravesar pero que se intenta llevar lo más dignamente posible hasta el final. Son las variaciones de un dispositivo habitado, vivo..."
Nota editorial completa


Un giro “copernicano”

Por Patricia Tagle Barton

“El cartel y el pase son en la Escuela, los lugares de máxima heterogeneidad y también los puntos donde el cálculo colectivo apuesta contra lo ineliminable de la psicología de las masas -que no puede evitarse en cualquier institución, por más advertida que esté- y a favor de una lógica colectiva que haga avanzar el psicoanálisis. (…) Prisioneros como somos la salida se encuentra no sin los otros.”
Mauricio Tarrab. En: "En el cartel se puede obtener un camello"

En este pequeño escrito que les ofrezco, se trata para mí de dar cuenta de un efecto producido a partir de una invitación a trabajar en un grupo de investigación para una mesa de nuestro próximo ENAPOL – “Cuerpo de mujer”-; y principalmente de los derroteros a los que me condujeron las preguntas y aportes de mis colegas participantes.

Instante de ver:

Algo fugaz, como todo instante. “Ver” es ante todo un efecto epistémico. Un efecto que ahora puedo nombrar, a partir de un comentario que hizo Ana Viganó (coordinadora de esta empresa) como “desembarazarme”. Desembarazarme de una pregunta pathológica.

Sucedió que dejándome llevar por el derrotero de nuestras conversaciones mi investigación siguió otro curso, uno distinto al que pensé abocarme originalmente. Entonces, lo nombré así: “un giro copernicano”.

Tiempo de comprender:

1) Esta expresión, que usé en su momento para dar cuenta de un viraje en cuanto a mi sujeto de investigación, viene de Kant.
Provengo de las “canteras” de la filosofía, esta fue mi formación académica, a quien debo –entre otras cosas- la disciplina del pensar. Es indudable que esa procedencia, mi antecedente, es también una marca, un rasgo propio.

En su momento mi encuentro con Lacan fue precisamente en las aulas, y bajo el signo de la filosofía. Me mordió. Y aquel encuentro supuestamente “interdisciplinario” acabó por producir en mí una nueva marca, que no borró la otra.

“Llegó con tres heridas”*…, dijo el poeta.

Tres mordeduras, las mías: la de la filosofía, la del psicoanálisis, ¿la de un cartel?

2) No hay cartel, ni investigación posible en psicoanálisis, ni análisis posible, sin mordedura, y es así como puedo re-leerme en esta marca, que estaba desde ya en mi enunciación, aquella del “giro copernicano”.

“Hipothesis, non fingo”, es el asidero y la clave que Kant encuentra en la revolución copernicana: “De modo que incluso la física sólo debe tan provechosa revolución de su método a una idea, la de buscar (no fingir) en la naturaleza lo que la misma razón pone en ella, lo que debe aprender de ella, de lo cual no sabría nada por sí sola.” (Kant: Prólogo a la segunda edición de la Crítica de la Razón Pura)

“Y bien, como no se trata en nuestro campo de la “naturaleza”, sino de la experiencia analítica, ¿qué mejor forma de aproximación al asunto que me interesa, que interrogar algunos testimonios, desde lo que yo misma pongo en ellos, desde mi pregunta, para aprehender algo de lo cual no sabría nada por mí misma?” – expresé a mis co-cartelizantes.
  
3) "Wo Es war soll Ich werden”

Famosa y enigmática frase freudiana, con la cual –al decir de Lacan- Freud se compara a los pensadores pre-socráticos: un pensar que dice y se hace oír por fuera de las ataduras del concepto.

¿Cómo advenir?

¿En el entrecruzamiento de la necesidad y la contingencia?

No hay cartel, ni cartelizante sin encuentro, sin contingencia, ni sin mordedura.

Intento dar cuenta, también, de cómo –y para mí- lo que comenzó como una invitación a “investigar” devino cartel. Allí donde operó para mí otra lógica, la de la elaboración provocada. No sin mis marcas.

Momento de concluir

En lo que atañe a la investigación, y a mi sujeto, este momento no ha llegado aún. Los “plazos” ciertamente introducen la variable de la prisa. Pronto, pronto…

***
Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
Miguel Hernández