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7 de junio de 2015

Boletín 5 Letras en línea - I Conversación clínica de la NEL


                   I Conversación Clínica de la NEL 

 El analista y su práctica
 

São Paulo - 3 de septiembre de 2015

Conversación nocturna - Edward Hooper

Letras en línea
Boletín Nº 5


Seguimos caminando hacia nuestra I Conversación Clínica de la NEL y lo hacemos con las piedras que suelen constituir(se) nuestros caminos, siempre de palabras. Piedras que sirven de apoyo para poner un pie luego el otro, o se instalan allí -aconteciendo- en el medio del camino, como la piedra inolvidable -inexorable, imponderable- que tomaba Miller del poeta brasileño Carlos Drummond de Andrade. (“En medio del camino”, del poemario Alguma poesia, 1930)

Y como bien señala Juan Javier Peláez en su comentario, porque es hablando que se hace nuestro camino es que tiene algo de incierto, de sorpresa, de no sabido. Se empieza con un pie y nunca se sabe muy bien ni cuántos pasos se darán, ni si el otro pie andará por el mismo rumbo, o encontrándose con los pies de otros, o que su propio movimiento produzca un acontecimiento de palabra y lo conocido sea reconfigurado.

El comentario de Raquel Cors nos presenta la conversación ligada a la clínica en tanto cierta elucubración de saber sobre las piedras o mejor aún la piedra, siempre la misma, de la que se habla en un análisis -incluso cuando ésta pueda no existir-.

Acompañamos los comentarios con otra serie de referencias bibliográficas, esta vez sobre cómo opera la conversación.

Nuestra I Conversación Clínica será en Sao Paulo el 3 de septiembre próximo, y dedicaremos una jornada al exhaustivo estudio y discusión de los casos clínicos seleccionados a tal fin. En esta ocasión inaugural tendremos el privilegio adicional de contar con la participación de Miquel Bassols, quien generosamente animará el intercambio con sus aportes.

Los invitamos una vez más, con el entusiasmo de un esfuerzo que, apostamos, vale la pena.

Ana Viganó

Comentario de Juan Javier Peláez a la cita:


“La Conversación: se habla, nos hablamos. (...) Se conservará un carácter de improvisación para el acontecimiento. Nada de programa, excepto que hay que comenzar a tal hora, terminar a tal otra, reponerse, dormir, etcétera. El marco ha sido minuciosamente preparado (...) y es justamente lo que permite confiar el acontecimiento a la oportunidad”. [1]

Comienza esta cita destacando el lugar de la palabra en la conversación. No se trata de leer o recitar lo que previamente se ha escrito, si bien es necesario leer antes pensando en comentar lo leído. Hay una diferencia temporalmente esencial entre la palabra y la escritura. La escritura puede ser acotada, comenzar y terminar por donde se quiere, sin que la cuestión temporal la afecte de una manera determinante. La palabra, sin embargo, está inscripta en el tiempo, hay un movimiento de la palabra hacia el futuro, es siempre imperativa, hay que seguirla. Hay un punto de partida pero no se sabe bien cómo se va a continuar y mucho menos como se va a concluir, más allá de la intención del que toma la palabra. Es el propio Miller quien lo destaca en “Los usos del lapso” cuando sitúa la dirección retrógrada del efecto de significación, “dirección que comporta que el acontecimiento es susceptible de cambiar todo a nivel semántico”. [2]

El acontecimiento es lo que ocurre, lo que pasa, pero a la vez es lo que tiene la capacidad de reconfigurar todo lo anterior. La improvisación es fundamental para el acontecimiento. Por ello la práctica de la conversación es diferente de la conferencia o de otros modos de exposición del saber, donde se aporta o se da un resultado. La conversación va en dirección a lo no sabido.

Esto no implica que se pueda prescindir de un marco referencial, conceptual, que permita situar lo “no sabido” con respecto a lo “ya sabido”. [3] Miller destaca en el texto la importancia de que el marco sea “minuciosamente preparado (disposición original del lugar físico, edición previa de los trabajos, centrados y pautados)” [4], porque de ello depende que podamos “confiar el acontecimiento a la oportunidad”. El acontecimiento se produce en un contexto que, al mismo tiempo, lo trasciende para producir algo nuevo.

[1] Miller, J.-A., Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, Paidós, Buenos Aires, 2005, pp. 317 y 318.
[2] Miller, J.-A., Los usos del lapso, Paidós, Buenos Aires, 2004, p. 234.
[3] Miller, J-A., “Lo postanalítico”, en: Conferencias porteñas, Tomo 3, Paidós, Buenos Aires, 2010, p. 89.
[4]  Miller, J-A. y otros, “Carta a los participantes”, Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, ICBA-Paidós, Buenos Aires, 1999, p. 317. 

Comentario de Raquel Cors a la cita:


“La clínica, dice, [refiriéndose a Lacan] es lo real como lo imposible de soportar”. Es eso, la dimensión clínica es trágica. Lo es para el paciente, lo es también para el terapeuta.” [1]

Todos locos - una clínica que Enseña

Enseñanzas

En literatura se elucubra gracias a la personalidad [2] del autor, por el fracaso de un punto posible, frecuentemente sobre “lo realmente simbólico” [3]. Así como el mensaje en La carta robada de Allan Poe, o Pierre Menard el personaje ficticio de Borges, cada ser hablante bordea por el agujero, cómica o trágica-mente, pues estamos condenados a la debilidad mental por lo mental mismo [4]. Nuestro punto, es que hay un real imposible de soportar, que sólo se lo puede imaginar.

Roland Barthes escribía sobre Brecht, que su obra está hecha para convencer. Brecht, sabía afirmar y suspender un sentido con el mismo movimiento, ofrecerlo y decepcionar, decía que todas sus obras terminaban implícitamente con “busquen el desenlace” [5]. Mientras que Lacan Enseña lo que le enseñaron los enfermos, eso que se hizo explicar en Sainte-Anne, sin comprensión ni metalenguaje, sin clasificar ni descifrar la enfermedad de esos “locos normales”[6] que enseñan su cabalgamiento del nudo, su enfermedad, su lectura mental.

No es loco quien quiere

¿Qué es un loco? En una ocasión Lacan aproxima una respuesta: “alguien perfectamente normal” [7] ¿Cómo se puede no ser loco? Si la locura es de comprensión, de comunicación, si las palabras de las que dependemos son de alguna manera impuestas, si la palabra es un parásito, si somos presas del lenguaje, si creemos que hablamos cuando somos hablados, entonces estamos ¿Todos locos? - Cito a Miller en su Curso del 17 de marzo de 2010 “Todo el mundo es/está loco no equivale en absoluto a la frase según la cual todas las vacas son negras -o grises (…) por el contrario, afirma que cada uno lo es/está de manera singular. Y por consiguiente, hablando con propiedad, no entra en clasificación alguna”. Para quienes hablamos, traumatizados, el análisis -como podemos constatarlo- va mucho más allá de la clínica. Miller, es enfático cuando recuerda a los psicoanalistas que en diván uno se la pasa hablando de lo que no existe… [8]
  
[1] Miller, J.-A., Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, Enseñanzas de la presentación de enfermos, Paidós, Buenos Aires, 1999, p. 420.
[2] Lacan, en el Seminario 23 El sinthome, dice claramente que la paranoia es la personalidad.
[3] Miller, J.-A., El ultimísimo Lacan, La idea de lo real, Paidós, Buenos Aires, 2013, p. 160.
[4] Miller, J.-A., “El inconsciente y el cuerpo hablante”, Presentación del tema del X Congreso de la AMP en Río de Janeiro 2016, Disponible en: http://www.wapol.org  
[5] Ibíd., p. 419.
[6] Ibíd., p. 427.
[7] Ibíd., p. 422.
[8] Miller, J.-A., Conferencia de apertura del V Encuentro Internacional del Campo Freudiano, Buenos Aires, 1988.

Referencias bibliográficas sobre Conversación


¿Cómo opera la conversación?

De “Carta a los participantes”, J-A. Miller, 1997, pp. 313-314. En Los inclasificables de la clínica psicoanalítica:

 “La Conversación: se habla, nos hablamos.”

“Pero olvidemos Angers, Arcachon será otra cosa”

 “La Conversación: para que tenga lugar, antes hay que leer, releer, leer pensando en comentar lo leído. El Conciliábulo del año pasado se había desarrollado según una forma alternada: exposiciones, discusión, exposiciones, discusión. La Conversación es, por un lado, todo lo escrito (el librito); por otro, todo el charloteo sin interrupción.”

 “Se conservará un carácter de improvisación para el acontecimiento. Nada de programa, excepto que hay que comenzar a tal hora, terminar a tal otra, reponerse, dormir, etcétera. El marco ha sido minuciosamente preparado (disposición original del lugar físico, edición previa de los trabajos, centrados y pautados), y es justamente lo que permite confiar el acontecimiento a la oportunidad.”

 “… tendrá éxito si ustedes aportan lo suyo en el momento, después de haber dedicado previamente el tiempo necesario para sacarle el jugo a los pulposos trabajitos que se les enviaron.” 

Responsables del Boletín Letras en línea
María Hortensia Cárdenas
Ana Viganó

13 de febrero de 2014

UnReal 13


Boletín de la NEL hacia el IX Congreso de la AMP 
Nº 13

  11 de febrero de 2014

Editorial
Mercedes Iglesias

Luiz Fernando Carrijo da Cunha en Papers 4 señala que el cuerpo del ser parlante está desordenado por el significante y que no hay goce del cuerpo sino por el significante.  También apunta que Lacan nunca desistió de la vía de la demostración y de la transmisión y que el punto de fuga no es del orden de lo inefable. Como ya se ha dicho en Boletines anteriores lo real es también político y constituye no solo el modo singular de cada quien sino que también lo encontramos en los malestares contemporáneos. Los dos textos que leerán son expresión de ambas vertientes así como la entrevista a Gustavo Stiglitz quien muestra muy bien la relación de la familia con lo real. Si bien es cierto que la familia cumple funciones simbólicas ella encarna también lo que queda por fuera, un resto que es la presentación de un real. Con la familia se introduce lo real de la época ante el cual el niño va a responder.

Jessica Jara afirma que UnReal es ‘para leer sin comprender’ y analiza a través de varios seminarios el modo en que Lacan fue transformando su pensamiento hasta llegar a esa escritura sin sentido que tiene una presentificación de goce.

Mónica Pelliza por su parte señala cómo el S1 rígido da lugar a que Lacan hable de la Yocracia en tanto identidad absoluta. Esta tiene su raíz en el yo ideal. La autora se pregunta si la exacerbación del narcisismo, la terquedad y el capricho (propios del yo ideal) son los modos en que se expresa el hombre del siglo XXI frente a un real.

Escrituras que presentifican lo Real
Jessica Jara

“Confieso esta ridiculez porque marca los límites de un 

ser en el momento en que este va a dar testimonio”. 
Lacan, Televisión.

Lacan se interroga sobre la escritura a lo largo de su enseñanza. Una que no sea solo semblante (I-S) sino que presentifique lo real. Será la marca, el rasgo unario que da “origen del significante” en su Seminario 17. En el 18 será la letra, S1 que se distingue del significante, en tanto que un significante S1 lo es por oponerse a otro. La letra, tal como la nube en la pintura china es espacio-vacío, entre-medio entre montaña y agua, que hace posible pasar del Dos al Tres. Tres que es Uno. Dice Francois Cheng que según la óptica china: “la montaña puede…entrar en el vacío para diluirse en las olas y que…el agua, pasando por el vacío, puede erigirse en montaña”.

En ...o peor Lacan distanciará la repetición de orden significante de aquello que itera y no puede ser nombrado, señalando: Hay de lo Uno. Hay cero que vale como uno. En Aún insistirá que lo imposible de escribir es la relación entre los sexos. J.-C. Milner en “La obra clara” indicará: “la referencia matemática se encuentra en lo sucesivo absorbida por el nudo borromeo. No sin razón”. Así, el nudo puede sostener letras, es el caso de R, S, I. Lacan dirá que la verdad se especifica por ser poética no por estar del lado de la lógica articulada en su Seminario 24 y allí es cuando nos habla de “un significante nuevo”. Es una nueva escritura sobre lo que E. Laurent dirá que “diagrama un universo sin ley, sin necesidad”.

Fragmentos de lo real: enunciación sin enunciado, poema cifrado, número que no ordena. UnReal es para leer sin comprender, tal como indica Lacan sobre Finnegans Wake. Y si se lee es porque está presente el goce. Al final se escribe una nueva satisfacción.

Algunas reflexiones sobre el yo
Mónica Pelliza
 
Existe un significante, el S1 puro dirá Lacan en el Seminario 17, que es el Yo. Encierra un sentido absoluto y es ubicado en el lugar de la verdad en el discurso universitario. Es interesante subrayar este carácter absoluto de este S1, del Yo amo: “El Yo idéntico a sí mismo, eso es precisamente lo que constituye el S1 del imperativo puro”. (1) Soy lo que soy, arroja un sentido absoluto en el lugar de la verdad  y sostiene lo que Lacan designa como Yocracia, identidad consigo mismo.  Se trata del S1 como el Yo del amo: aquel que de algún modo encierra en sí como verdad cualquiera que enuncia un saber. Estamos en el reino del yo ideal, con una preponderancia de la imagen sobre lo simbólico, donde el goce de la imagen, con un resto de libido que no cede, desemboca en un goce narcisista caprichoso y terco.

Nos enfrentamos a un Yo en el que se cree. Miller dirá que: “se cree amo de su ser y se dice Yo”. (2) No solo cree sino que se identifica con él. Se trata de una elección forzada y el niño elige el ser. Se despliega una locura fálica del yo que arroja al sujeto a un narcisismo desmedido, que no acepta pérdidas.

Es pura captura del yo ideal en un delirio imaginario. En Donc Miller comenta que en la locura se trataría de una creencia que consiste en creer en una identidad de sí sin pasar por el Otro; en la locura se trataría de la inmediatez. En este delirio de identidad se aloja un goce yoico. Se espera en, a lo largo de una cura, el desprendimiento de este tipo de goce.
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1. Lacan, J., El Seminario, Libro17, El reverso del psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 1992, p. 66.
2. Miller, J.-A., Donc, Paidós, Buenos Aires, 2011, p. 425.

Video
Lo real y la familia



Comisión Editorial Boletín UnReal
María Hortensia Cárdenas
Mercedes Iglesias
Ana Viganó

NUEVA ESCUELA LACANIANA