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Desde la
Comisión de Carteles de la NEL
invitamos con mucho gusto a leer
esta nueva edición de a-ritmo
propio,
nuestro Boletín de Carteles.
Como hemos
tenido algunas preguntas sobre
cómo acceder al mismo, les
contamos que hay dos formas muy
fáciles de hacerlo:
1.- Pueden
dar click sobre cada título para
leer el texto seleccionado desde
este correo (están subrayados y en
color azul) o bien,
2.- Dar click donde dice “a-ritmo
propio. Boletín de Carteles de la
NEL #11” (justo debajo del logo
que nos distingue) para encontrar
el índice de esta edición
directamente en la página Web.
No hay excusas para no
leer!!!
Entonces… buena lectura!
Nota editorial: -Extra, extra! Noches de carteles en el top ten de asistencia! por Ana Viganó Reseña de presentación a cielo abierto del cartel “La formación del analista en la Escuela” por Darío Calderón El pase y la Escuela por María Hortensia Cárdenas Devenir analista: La Escuela y sus efectos de formación por Mackling Limache Devenir analista: formación y producción Darío Calderón |
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28 de diciembre de 2013
a-ritmo propio - Boletín de Carteles de la NEL # 11
26 de octubre de 2013
Boletín-10 a-ritmo propio
Nota editorial: Un tratamiento que no es como los demás
Por: Ana Viganó
Los trabajos recogidos en este número 10 del Boletín a-ritmo propio me recordaron, cada uno a su manera, que la diversidad no se lleva mal con el rigor, entendiendo este último, claro está, desde la perspectiva lógica y la ética en que ésta se sostiene. Por eso se me ocurrió parafrasear a Lacan en su “paso atrás que hace las veces de paso de entrada en el problema” al abordar el pleonasmo: Variantes de la cura-tipo. La evocación es justa ya que en algunos casos los colegas nos escriben explícitamente sobre la analogía que puede encontrarse entre el análisis y el cartel en tanto dispositivos de formación analítica. Pero más aún porque si un cartel es un dispositivo funcional ala
Escuela es porque no es un grupo –ni siquiera de estudio- pero
hace lazo en la comunidad analítica hacia adentro y hacia afuera, en tanto
propone un tratamiento peculiar a su pregunta –la que hace Escuela-: ¿Qué es un
analista? Tratamiento que, preservando la noción de vacío central que conviene,
no nos priva –antes bien, propicia- las vueltas dichas que permitan la
apropiación de un decir posible, “menos tonto”.
José Fernando Velásquez inicia la serie con su trabajo El Más Uno y lo real en la experiencia del cartel, donde con sumo cuidado –como deshebrando una textura- va dando cuenta de las relaciones que el dispositivo del cartel implican con los registros. Así, será para Velásquez una forma de tratamiento que dará cuenta de su eficacia para vérselas con lo simbólico en su relación con el saber; con lo imaginario en la telaraña fantasmática, que toda escena grupal suscita –tanto en la relación con los otros como con aquello del Otro que se agita para cada uno en tales escenas-; y finalmente con lo real, tratamiento sin el cual el cartel perdería su orientación y condición. Es allí donde desprende sus conclusiones acerca de la función que pretende explorar, afirmando que “Es tarea del Más Uno hacer el nudo donde se inscriba, se asiente y se trate lo real.”
Luz Elena Gaviria nos aporta sus reflexiones a partir de la analogía ya mencionada, central en su recorrido y germen del título: Los dispositivos dela
Escuela. El Cartel y el analítico. Una vez más, encontramos
un cartelizante que ante todo quiere testimoniar de una experiencia, la de
haber conseguido efectos-de-formación en la misma, incluso antes de preguntarse
y/o poder teorizar acerca de ellos. Es un texto que dialoga bien con el
anterior y –hay que decirlo- fueron puestos a dialogar en un espacio de Noches
de Carteles en la
NEL-Medellín , lo cual nos habla además de la relación que
esta sede guarda con el dispositivo, con la puesta a cielo abierto de aquello
que se produce en su seno y con la conversación.
Finalmente presentamos el trabajo Risa, comedia, ensayo mínimo e incompleto, escrito por Delia Pin Lavayen que es un producto final de un recorrido de cartel. Se une a esta serie porque nos muestra de un lado aquello que tanto Velásquez como Gaviria acentúan en la línea de que el cartel se orienta a un producto, uno por uno, con todo lo que ello implica. Por otro, porque propone a la risa o la comedia incluso, como formas de tratamiento posibles de lo irrepresentable, a veces; de lo incomunicable, otras; de aquello indecible pero que de todos modos es pasible de ser trasmitido. En todo caso, de aquello tan humano –casi tanto como el crimen diría ahora, parafraseando a Miller- que en nuestra humana condición a veces dudamos que dios mismo pudiera poseer. Y ahora me percato -no sin sonreír- que el escrito freudiano El humor se encuentra ordenado por Strachey entre El fetichismo y Una vivencia religiosa! He aquí algo de lo que Freud llamó lo “grandioso y lo patético” de un tratamiento posible del Superyó, del goce y su imperativo.
Buena lectura!
Los trabajos recogidos en este número 10 del Boletín a-ritmo propio me recordaron, cada uno a su manera, que la diversidad no se lleva mal con el rigor, entendiendo este último, claro está, desde la perspectiva lógica y la ética en que ésta se sostiene. Por eso se me ocurrió parafrasear a Lacan en su “paso atrás que hace las veces de paso de entrada en el problema” al abordar el pleonasmo: Variantes de la cura-tipo. La evocación es justa ya que en algunos casos los colegas nos escriben explícitamente sobre la analogía que puede encontrarse entre el análisis y el cartel en tanto dispositivos de formación analítica. Pero más aún porque si un cartel es un dispositivo funcional a
José Fernando Velásquez inicia la serie con su trabajo El Más Uno y lo real en la experiencia del cartel, donde con sumo cuidado –como deshebrando una textura- va dando cuenta de las relaciones que el dispositivo del cartel implican con los registros. Así, será para Velásquez una forma de tratamiento que dará cuenta de su eficacia para vérselas con lo simbólico en su relación con el saber; con lo imaginario en la telaraña fantasmática, que toda escena grupal suscita –tanto en la relación con los otros como con aquello del Otro que se agita para cada uno en tales escenas-; y finalmente con lo real, tratamiento sin el cual el cartel perdería su orientación y condición. Es allí donde desprende sus conclusiones acerca de la función que pretende explorar, afirmando que “Es tarea del Más Uno hacer el nudo donde se inscriba, se asiente y se trate lo real.”
Luz Elena Gaviria nos aporta sus reflexiones a partir de la analogía ya mencionada, central en su recorrido y germen del título: Los dispositivos de
Finalmente presentamos el trabajo Risa, comedia, ensayo mínimo e incompleto, escrito por Delia Pin Lavayen que es un producto final de un recorrido de cartel. Se une a esta serie porque nos muestra de un lado aquello que tanto Velásquez como Gaviria acentúan en la línea de que el cartel se orienta a un producto, uno por uno, con todo lo que ello implica. Por otro, porque propone a la risa o la comedia incluso, como formas de tratamiento posibles de lo irrepresentable, a veces; de lo incomunicable, otras; de aquello indecible pero que de todos modos es pasible de ser trasmitido. En todo caso, de aquello tan humano –casi tanto como el crimen diría ahora, parafraseando a Miller- que en nuestra humana condición a veces dudamos que dios mismo pudiera poseer. Y ahora me percato -no sin sonreír- que el escrito freudiano El humor se encuentra ordenado por Strachey entre El fetichismo y Una vivencia religiosa! He aquí algo de lo que Freud llamó lo “grandioso y lo patético” de un tratamiento posible del Superyó, del goce y su imperativo.
Buena lectura!
Índice:
Boletín elaborado por la Comisión de carteles de la Nueva Escuela Lacaniana
12 de octubre de 2013
Boletín a-ritmo propio 09
¡Como un baile! -
Nota editorial
Por Ana Viganó
"...haciendo del baile el efecto que representa para cada
uno encontrarse con lo que un cartel produce entre el encuentro con algunos
otros y los propios giros singulares, en el esfuerzo de ceñir algún saber que
pueda ser trasmitido. Saber, entonces, que hace bailar. A veces como danza
alegre, sutil, incluso gozosa; otras, como atorbellinados enredos y desenredos;
y unas más que se parecen al baile de una goleada en contra… que pesa –en el
cuerpo- atravesar pero que se intenta llevar lo más dignamente posible hasta el
final. Son las variaciones de un dispositivo habitado, vivo..."
Nota editorial completa
Nota editorial completa
Un giro
“copernicano”
Por Patricia Tagle Barton
“El cartel y el pase son en la Escuela, los lugares de
máxima heterogeneidad y también los puntos donde el cálculo colectivo apuesta
contra lo ineliminable de la psicología de las masas -que no puede evitarse en
cualquier institución, por más advertida que esté- y a favor de una lógica
colectiva que haga avanzar el psicoanálisis. (…) Prisioneros como somos la
salida se encuentra no sin los otros.”
Mauricio Tarrab. En: "En el cartel se
puede obtener un camello"
En este pequeño escrito que les ofrezco, se
trata para mí de dar cuenta de un efecto producido a partir de una invitación a
trabajar en un grupo de investigación para una mesa de nuestro próximo ENAPOL –
“Cuerpo de mujer”-; y principalmente de los derroteros a los que me condujeron
las preguntas y aportes de mis colegas participantes.
Instante de ver:
Algo fugaz, como todo instante. “Ver” es
ante todo un efecto epistémico. Un efecto que ahora puedo nombrar, a partir de
un comentario que hizo Ana Viganó (coordinadora de esta empresa) como “desembarazarme”. Desembarazarme
de una pregunta pathológica.
Sucedió que dejándome llevar por el
derrotero de nuestras conversaciones mi investigación siguió otro curso,
uno distinto al que pensé abocarme originalmente. Entonces, lo nombré
así: “un giro copernicano”.
Tiempo de comprender:
1) Esta expresión, que usé en su momento
para dar cuenta de un viraje en cuanto a mi sujeto de investigación, viene de
Kant.
Provengo de las “canteras” de la filosofía,
esta fue mi formación académica, a quien debo –entre otras cosas- la disciplina
del pensar. Es indudable que esa procedencia, mi antecedente, es
también una marca, un rasgo propio.
En su momento mi encuentro con Lacan fue
precisamente en las aulas, y bajo el signo de la filosofía. Me mordió. Y aquel
encuentro supuestamente “interdisciplinario” acabó por producir en mí una nueva
marca, que no borró la otra.
“Llegó con tres heridas”*…, dijo el poeta.
Tres mordeduras, las mías: la de la
filosofía, la del psicoanálisis, ¿la de un cartel?
2) No hay cartel, ni investigación posible
en psicoanálisis, ni análisis posible, sin mordedura, y es así como puedo
re-leerme en esta marca, que estaba desde ya en mi enunciación, aquella del
“giro copernicano”.
“Hipothesis, non fingo”, es el asidero y la
clave que Kant encuentra en la revolución copernicana: “De modo que
incluso la física sólo debe tan provechosa revolución de su método a una idea,
la de buscar (no fingir) en la naturaleza lo que la misma razón pone en ella,
lo que debe aprender de ella, de lo cual no sabría nada por sí sola.” (Kant:
Prólogo a la segunda edición de la Crítica de la Razón Pura)
“Y bien, como no se trata en nuestro campo
de la “naturaleza”, sino de la experiencia analítica, ¿qué mejor forma de
aproximación al asunto que me interesa, que interrogar algunos testimonios,
desde lo que yo misma pongo en ellos, desde mi pregunta, para aprehender algo
de lo cual no sabría nada por mí misma?” – expresé a mis
co-cartelizantes.
3) "Wo Es war soll Ich werden”
Famosa y enigmática frase freudiana, con la
cual –al decir de Lacan- Freud se compara a los pensadores pre-socráticos: un
pensar que dice y se hace oír por fuera de las ataduras del concepto.
¿Cómo advenir?
¿En el entrecruzamiento de la necesidad y la
contingencia?
No hay cartel, ni cartelizante sin encuentro,
sin contingencia, ni sin mordedura.
Intento dar cuenta, también, de cómo –y para
mí- lo que comenzó como una invitación a “investigar” devino cartel. Allí donde
operó para mí otra lógica, la de la elaboración provocada. No sin mis marcas.
Momento de concluir
En lo que atañe a la investigación, y a mi
sujeto, este momento no ha llegado aún. Los “plazos” ciertamente introducen la
variable de la prisa. Pronto, pronto…
***
Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
Miguel Hernández
12 de agosto de 2013
a-ritmo propio 01
Boletín - 1
El 1
de julio del presente año se realizó en el local de la sede de la NEL Guayaquil la
presentación del cartel de “Temas varios”, luego de un año y tres meses de
trabajo. Los productos fueron los siguientes: Rosario Araujo, Picasso y sus mujeres;
Marcia Cevallos, Qué se escribe poema; Jéssica Jara (Más Uno), Entre
el hombre y la mujer el muro; y
Juan de Althaus, La transferencia freudiana.
Mayra de Hanze, directora de la sede Guayaquil, moderó la mesa. Participaron varios cartelizantes de la escuela, tanto de Guayaquil como de Machala. Los productos finales serán publicados posteriormente en este boletín, y también enla Web de la
NEL , y una copia reposará en la biblioteca de la sede.
Transcribimos a continuación algunos comentarios interesantes de los que participaron en la reunión:
Mayra de Hanze, directora de la sede Guayaquil, moderó la mesa. Participaron varios cartelizantes de la escuela, tanto de Guayaquil como de Machala. Los productos finales serán publicados posteriormente en este boletín, y también en
Transcribimos a continuación algunos comentarios interesantes de los que participaron en la reunión:
Comentario a la presentación del cartel
Mayra de Hanze
El día viernes 1 de julio en el espacio de carteles, la Escuela dio cuenta de la
existencia en la Sede
de la heterogeneidad del dispositivo, cuatro cartelizantes alrededor de temas
diversos nos hacen saber de su producción. Es interesante por un lado destacar
la condición misma del cartel, el cartel inscrito en una lógica colectiva que
hace avanzar al psicoanálisis, en la medida que se sostiene en un agujero
respecto al saber.
Me resuenan expresiones de estos cartelizantes:
"El sostener una producción que no se inscriba en la homogeneidad fue la función del más uno".
"Es la primera ocasión que integro un cartel en el que cada
participante trabaja sobre un tema propio y diferente a los otros".
"La importancia de reunirse con un tema libre interesados por el
psicoanálisis hizo que el encuentro periódico estuviese marcado por la
sorpresa".
Por otro lado está el efecto que me produjo el oír cada uno de los trabajos, seguir y adentrarse en las circunvoluciones expuestas bordeando el vacío, aquello también es del orden de lo singular, de tal manera que en lo que se expone y lo que se escucha de seguro el mal entendido surge, de ahí que el tratar de encontrar una lógica es ya una defensa, una defensa ante la pieza suelta e inconexa.
Qué se escribe poema
Marcia Cevallos
El poema como artefacto. Ese fue el punto de partida del trabajo
elaborado en el marco del cartel de la
NEL , Temas varios en psicoanálisis. Hemos leído el poema en
su contingencia. En su condición de armazón de las más variadas piezas. En su
calidad de texto, pero también de textura. Como organismo de muy difícil
desciframiento, como anudamiento y lugar.
Nos hemos interrogado alrededor del significante, la letra y el objeto.
La mirada y la sonoridad del poema. Lo resumimos en la frase Qué se escribe poema,
título del trabajo presentado en la escuela, al cierre del cartel.
Sobre el cartel
El cartel nos ha permitido mantener el agujero del saber. Hemos
trabajado en los bordes de la cuestión, sin que un sentido
único tapone -bajo la forma de una explicación o una resolución- la
búsqueda emprendida.
En los encuentros del cartel se realiza un ejercicio de silencio
atento y de comentario breve, sobre lo que se escucha.
El adjetivo de final, en el trabajo presentado, guarda relación con el
tiempo de funcionamiento del cartel o con giros que adquieren las
elaboraciones en curso, más que con un agotamiento de la cuestión planteada.
Tema inicial: El instante poético. Texto de conclusión: Qué se escribe
poema
Puede leer más en: a-ritmo-propio 01
30 de julio de 2013
a-ritmo-propio
Boletín - 0
a- ritmo propio suscita algunas referencias. En la poética, el ritmo por ejemplo habla de la cadencia referida a la frecuencia de repetición, instalando en el poema una métrica y un acento.
Está la referencia del ritmo al cuerpo, definida como la organización en el tiempo de pulsos de aquello que se repite.
J. A. Miller en “La erótica del tiempo” dirá que el movimiento representa de alguna forma las bodas entre espacio y tiempo. El tiempo produce un efecto, que es precisamente hacer surgir la espera, que es una categoría temporal esencialmente erótica.
Y, sí, ¿Por qué no decir que la producción en el cartel está marcada por un ritmo propio? Lo propio obedece a ese tiempo personal comandado alrededor de ese pequeño objeto a al que, aunque pudiera tener un nombre, lo que lo instala fundamentalmente es su recorrido, el movimiento, el ritmo, la espera que se produce bordeando su atrapamiento. Cuando algo de eso se alcanza lo podemos traducir como un momento de saber.
La NEL invita a sus cartelizantes a formar parte de este movimiento que bordea el vacío produciendo un saber que no es como los otros en la medida que lo hace a-ritmo propio.
Es también, a-ritmo propio, como se juega lo que muestra nuestra portada, la paradoja de Zenón, sobre Aquiles y la tortuga. Aquiles, Piesligeros, está claro: puede sobrepasar a la tortuga, no puede alcanzarla. Sólo la alcanza, en la infinitud. La tortuga resiste, como lo real, mostrando lo imposible para los participantes de la carrera en llegar todos hasta un punto de igualdad.
Zenón es incontestable en la medida en que atenta a la realidad del espacio y el tiempo.
a ritmo-propio espera la producción final de los cartelizantes alcanzada en el cartel, de igual manera las expresiones en primera persona de lo que fue la experiencia del cartel.
Comisión de carteles de la NEL: Elida Ganoza, Beatriz García, Mayra de Hanze, Piedad de Spurrier, Ana Viganó.
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