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28 de abril de 2023

EL TAO DEL PSICOANALISTA, por Soledad Alvarado, Albor Debernardi y Jimena Rivas

 


Con la lectura del texto de Eric Laurent, iniciamos un trabajo orientado por los desarrollos de Lacan en Lituraterre de 1971, desde donde nos planteamos la pregunta: ¿Qué es el Tao del psicoanalista en una clínica que apunta a una vía por lo real? Como resultado surgió la construcción del texto a presentar.

Siguiendo las pistas para trazar el camino del analista, el texto de Eric Laurent comienza su abordaje considerando que “el psicoanalista tiene que profundizar en el lugar del más uno” (p.181), precisando que se trata de un lugar que es éxtimo al sistema de la lengua. Con relación al lugar éxtimo, Laurent señala: “Está fuera del sistema de la lengua y sin embargo adentro, un lugar que admite y que autoriza los sentidos nuevos que se producen, como cada vez que el efecto del chiste inscribe en la lengua un uso inédito o una manera de hablar nueva” (p.181).

Laurent se pregunta por cómo se conjugan en la función del psicoanalista, aquel que admite los sentidos nuevos y aquel cuya práctica se articula con la escansión. Sin embargo, señala que plantear una pregunta desde la conjugación no abarcaría todo lo que puede ser dicho de este lugar éxtimo al sistema de la lengua, disponiéndose así a una tarea de esclarecimiento.

De este modo, Laurent se orienta por la noción de la letra, mediante la revisión del texto de Lituraterre. Señala que, si bien el texto se centra en dos aspectos de la función de la letra – como la que produce un agujero y como objeto a – enlazando ello a una reflexión sobre la historia de la escritura, tomando los dos abordajes en las tradiciones occidental y oriental; Laurent pondrá más bien su atención en plantear que estos dos abordajes no se oponen entre sí y dirá que ambos ofrecen una “tesis sobre la letra que subraya el mismo punto” (p.182).

Así, Laurent toma a Lacan en “La instancia de la letra…” resaltando su desarrollo sobre el lenguaje como preexistente a la llegada del ser, específicamente en los diferentes modos según los cuales el ser adviene al lenguaje, conduciéndose por las figuras de la metáfora y la metonimia. “El inconsciente es el discurso del Otro” nos dice Lacan y en esta cadena discursiva, llevada por la metáfora y la metonimia, Laurent se interesa especialmente por el lugar de la barra que viene a organizar la repartición entre ambas. Nos plantea que Lacan releerá y reinterpretará el lugar de la barra que instalaba como razón del inconsciente. Razón del inconsciente como repetición, en la metonimia o como atravesamiento de la barra, en la metáfora.

A partir de este planteamiento, siguiendo el efecto de la letra, Lacan retoma el algoritmo, significante sobre significado (S/s) con la barra que separa los dos pisos y avanza sobre la cuestión de juntar metáfora y metonimia. Pone su atención en el efecto de la letra en la literatura, centrándose en aquello que la letra en la literatura nos produce, tomando como ejemplos los efectos de leer a Rabelais o a Kant. Entonces, la letra no puede ser reducida a su consideración como instrumento, ni a una huella, ni una impresión. Siendo así, apoyándose en el ejemplo de Pericles, considera que a partir de la letra surgen dos elementos, un ordenamiento: Al reunirse mitos hablados, cantos o procesiones dramáticas que pueden ser escritas y surge también un efecto de goce: Pericles en la tarea de establecer la mejor versión posible de los textos de Homero. ¿Qué significó esto para él? ¿Qué efectos produjo en él tal tarea?

Cuando Laurent habla acerca de la inscripción del goce en la letra, podría ser válido señalar que, ello, en relación con el camino del psicoanalista, consiste en la labor de puntuación dentro del análisis. Esta cuestión se logra apreciar en el sentido de la importancia en el análisis de saber escuchar al analizante y lograr puntuar y capturar señales del goce en el discurso.

Laurent señala en la siguiente viñeta que recortaremos, la voz del goce no se hará presente en todos los casos de una manera clara y explícita, y como en la letra, queda prendida en el litoral del discurso del parletre.

“Lacan, por el contrario, muestra que no hay que distribuir la cuestión del sentido y de lo fuera del sentido a partir de esta perspectiva, sino a partir de la oposición entre el efecto de significación y el lugar del goce. Y lo que hace la escritura es indicar este lugar del goce, inscribir lo que hizo Pericles al recoger los himnos, lo que hace Edgar A. Poe nombrando el goce de su época, el lugar del dandi que reflexiona y es testigo del gusto o del desprecio de su tiempo. Tenemos cada vez inscripción y huella de algo que es primario y que sobrepasa todas las significaciones en juego. Y lo que se inscribe en cada oportunidad es este acogimiento del goce en la letra, en la escritura”. (p.188)

Más adelante, Laurent retomará la noción del aspecto más uno, en donde se logra capturar cómo este viene a representar la situación en la que queda el sujeto de la alienación y posterior separación, que, habiendo sido bañado por el Otro, queda de un lado como sujeto barrado (S); por el otro extremo los efectos de saber representados por S2, y localizado en el medio, el objeto a, como resto de los efectos de saber y a decir el goce del sujeto. Esto lo señala en el siguiente gráfico de alienación-separación:


Donde, además, agrega una concepción importante, y es que “entre el efecto de sentido, señalado por S2, y el lugar del goce ya no hay una frontera sino una línea que por todas partes es heterogénea (...) la frontera, el litoral pasa al interior de la realidad psíquica. No es una frontera entre el interior y el exterior, está en el sujeto (...) Lo relevante, entonces, es que la división entre el saber inconsciente y el goce se produce del lado del sujeto” (p.192)

En este sentido, lo señalado acerca de esta frontera o litoral es una concepción muy importante, ya que posteriormente podrá permitir que Lacan localice la diferenciación entre “lo que tiene nombre y lo que no tiene nombre”, cómo ambos se articulan, y, sin embargo, poder nombrar algo de lo que no tiene nombre. Esta concepción será de mucha importancia para un acercamiento a lo real del goce y su relación con el deseo; y las barreras que enfrentará el sujeto para encontrar un saber hacer con este resto.

La reflexión que hace Lacan y que Laurent retoma en este apartado, gira en torno a las condiciones de un discurso que no es el del semblante, la condición en que un discurso toca el goce y su litoral a partir del significante. Para responder a estos cuestionamientos es que Lacan recurre al concepto chino del Tao a partir de sus conversaciones con su amigo Cheng.

El esquema que Lacan hace para explicar la noción del Tao nos muestra por un lado, un registro, donde se encuentra el hacer, seguido con algo que no tiene nombre, no habiendo deseo, y por otro lado otro registro donde se encuentra el hablar, eso que tiene un nombre, habiendo deseo. Dos registros, que no se pueden mantener juntos y que tampoco se puede pasar de uno a otro.

Cheng propone una solución, nos dice que es por el vacío medio, es un tercero en el binarismo chino del yin y el yang, aquello que está entre el centro y ausencia, el litoral, que implica una fractura del semblante que da lugar a un movimiento, a una transformación en movimiento continuo; y que produce un efecto, que sólo el discurso analítico es capaz de hacerlo.

Recurrimos al libro chino de las mutaciones “I Ching”, en el cual se hace referencia a que la indagación sólo es realizable en el ámbito del sí mismo, de la propia interioridad, de la cual procede toda respuesta válida y también toda apertura hacia nuevas indagaciones válidas. Lograr la armonía del individuo con el cambiante fluir de las corrientes universales, en adaptarse a los cambios, las mutaciones del acontecer. Y nos hace pensar en la circulación universal de la cual habla Lacan que privilegia la noción de sujeto/sujeto, y que en relación de este se sitúa en el interior mismo ese vacío medio, que separa dos cuestiones que no se pueden mantener juntas. Es por esta vía donde se articula la noción del Tao del psicoanalista, vía en que fija un modo del litoral que separa goce y la articulación significante.

Nos surge la pregunta: ¿Cómo opera este vacío medio? Laurent recurre al ejemplo que da François Cheng, sobre una interpretación que Lacan se permitió hacer por ser su amigo “... usted conoció muchas rupturas en su vida: con su pasado, con su cultura. Sabrá transformar estas rupturas en vacío medio actuante y reunir su presente con su pasado, Occidente con Oriente - sé que ya lo está- en su tiempo” (p.201).

Ese vacío medio actuante, es una posibilidad de mantener junto lo que no se mantiene junto, lo real y el sentido, el hacer y el hablar. Son registros que se enunciaron de manera distinta, pero se mantienen juntos por el tao del psicoanalista, por la posición del psicoanalista que es lograr sostenerse en su lugar, en tanto que, en ese lugar, actuar a título del vacío actuante, un lugar vacío pero actuante, actuar al modo del no actuar. Posibilitado por el discurso analítico, se produce un efecto, una transformación, un vacío medio actuante, allí donde hubo ruptura, allí donde la letra inscribió el litoral.

Consideramos que, sostener el lugar en la transferencia a título de vacío actuante, representa en el análisis la posibilidad de que el parletre localice algo del propio goce, que pueda así lograr la invención de un saber hacer con aquello que se había tornado insoportable.

Soledad Alvarado (Participante del CID-Lima)


Jimena Rivas (Participante del CID-Lima)

Albor Debernardi (Participante del CID-Lima)


Referencias bibliográficas:

  • Miller, J.A (2011). La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica. 1' ed. 4' reimp. - Buenos Aires: Paidós.
  • Wilhelm, Richard (1960). I Ching. El libro de las mutaciones. Traducción de D. J. Vogelmann. Barcelona: Edhasa. Ed. 2002.


10 de agosto de 2015

Curso: El cuerpo en la experiencia y en la clínica psicoanalítica.

Invitamos a todos los interesados a inscribirse en el curso:

El cuerpo en la experiencia y en la clínica psicoanalítica.


Aunque pueda pensarse que el psicoanálisis se limita a ser un “tratamiento del alma” –como el propio Freud lo definió en un momento - el cuerpo estuvo presente en la experiencia psicoanalítica desde los inicios del psicoanálisis, cuando Freud interrogó y supo escuchar los síntomas conversivos de la histeria. Recordemos que el propio Freud definió la pulsión como el “representante de lo somático en lo psíquico”, poniendo de relieve el hecho fundamental de que lo que acontece con el “soma”, debe inscribirse en el psiquismo. De ahí que sus primeros esfuerzos epistémicos intentaran formalizar cómo acontece dicha inscripción.

Por lo demás, el cuerpo es la sede de nuestros afectos y afecciones: la angustia, el temor, la alegría, la pena, pero también la sexualidad y el amor –para nombrar sólo algunos- tienen asiento en el cuerpo, incluso lo atraviesan.

Una segunda cuestión a tomar en cuenta para una adecuada comprensión de la cura analítica es el hecho de que esta tiene como condición de posibilidad que la palabra pueda tocar el cuerpo, incidir sobre él, y producir efectos sobre los síntomas, entendidos como modos en los que se tramita el anudamiento del cuerpo y el psiquismo en el ser humano.

A lo largo del curso exploraremos esta temática, recorriendo algunos hitos de la episteme psicoanalítica de Freud a Lacan en lo concerniente al cuerpo y a la especifidad del tratamiento analítico.
Programa:
1. Introducción
2. Pulsión, cuerpo, y libido
3. El cuerpo en Freud (1): el trauma
4. El cuerpo en Freud (2): la problemática de la satisfacción y la perspectiva económica
5. El cuerpo en Lacan (1): la incidencia de la imagen del propio cuerpo en la constitución subjetiva
6. El cuerpo en Lacan (2): el cuerpo como acontecimiento
7. El cuerpo en Lacan (3): trauma y sinthome
8. Clínicas del cuerpo: enganches y desenganches

Docente: Patricia Tagle

Fecha de inicio: Martes 11 de agosto 2015

Horario: 7:30 p.m. a 9:30 p.m.

Frecuencia: Quincenal

CIDLima

Av. Ricardo Palma 734, Miraflores
243 2831
CID-Lima@nel-lima.org

7 de junio de 2015

Boletín 7 Letras en línea - I Conversación clínica de la NEL



I Conversación Clínica de la NEL

 El analista y su práctica
 

São Paulo - 3 de septiembre de 2015

La conversación -Vanesa Bell

Letras en línea

Boletín Nº 7
 

¿Cuándo?  3 de septiembre de 2015
¿Dónde?  Rua João Moura, 647 - Mezanino. Bairro: Pinheiros. São Paulo, SP
 

¿Ya lo agendaron?


Los comentarios que compartimos conversan sobre dos puntos cruciales de la práctica a la que estamos convocados en septiembre. Por un lado, Viviana Berger nos invita a reparar en lo que de activa tiene esta práctica, en tanto se pone en cruz con la “posición totalmente distinta de aquella en su consultorio”, para los analistas. Así, la tensión que propone sitúa la relación a la Escuela como una otredad de la que no solo la conversación da cuenta sino que ella misma nos “hace saber”, haciéndola ex-sistir.

Por su parte, ubico en el texto de Julieta Ravard un eje de lectura a partir de poner al trabajo variaciones de lo común. Julieta retoma la cita de Miller desde la tensión entre lo colectivo y el trabajo en común, para situar luego la tensión que existe entre lo específico del caso y lo común que tienen los problemas clínicos presentados y finalmente arribar a la noción de comunidad en virtud de algún anudamiento posible entre lo íntimo y lo éxtimo que pueda hacer lazo.

Seguidamente, y como es costumbre, adjuntamos nuevas referencias bibliográficas seleccionadas sobre el tema.

Les recordamos que nuestra I Conversación Clínica será en Sao Paulo el 3 de septiembre próximo, y dedicaremos una jornada al exhaustivo estudio y discusión de los casos clínicos seleccionados a tal fin. En esta ocasión inaugural tendremos el privilegio adicional de contar con la participación de Miquel Bassols, quien generosamente animará el intercambio con sus aportes.

Al final de este boletín encontrarán nuevamente la ficha de inscripción. Es de gran utilidad para la organización saber quiénes podrán concurrir, por lo que insistimos en pedirles que por favor la envíen a Clara María Holguín: clara.maria.holguin@gmail.com 

Para apuntar: ya contamos con la dirección donde se llevará a cabo el evento: Rua João Moura, 647 - Mezanino. Bairro: Pinheiros. São Paulo, SP.

¡Disfruten la lectura!
  
Ana Viganó

Comentario de Viviana Berger a la cita:

“Lo que se espera de ella (la conversación) es la participación activa para subrayar algo del caso, para preguntar al autor, para objetar, o bien para proponer un ejemplo de la propia práctica, etc.” [1]
 

Extraería de la cita la fórmula “participación activa” como el cifrado de aquello que se espera de quienes conforman la conversación. Así, no son “activos” solo quienes exponen su clínica sino que este rasgo se dirige también a quienes escuchan. ¡Qué dispositivo tan interesante!
Una convocatoria para el analista a una posición totalmente distinta de aquella en su consultorio. Aquí es la cita del analista trabajando, para que hable, proponga y exponga su clínica en el seno de su comunidad, y que someta su acto a la interrogación –suya y de sus otros. ¿Qué transmisión de la enseñanza en una Escuela si no es aquella “de un sujeto a otro”? Así es como Lacan pensó la transferencia de trabajo.

Podríamos reflexionar que así como un análisis no puede prescindir de la presencia de algún Otro a quien hablarle, la Escuela -con la conversación- reinstala la dimensión del Otro para el analista forzándolo por fuera del amparo en el sujeto supuesto saber. “No eres el Otro, te invitamos a hablar aquí y con nosotros para a dar cuenta de cómo escuchas las curas que diriges” –hace saber la conversación.

Excelente iniciativa para conocer y promover cómo son activos los analistas de la NEL.
 
[1] Miller, J.-A., Seis fragmentos clínicos de psicosis, p. 54.

Comentario de Julieta Ravard a la cita:

“No llevaremos a cabo aquí una supervisión colectiva, sino que trataremos problemas clínicos en una comunidad de trabajo.” [1]
 
El Seminario de Jacques Alain Miller en Madrid, “Seis fragmentos clínicos de psicosis”, fue concebido como una supervisión clínica, pero no es una supervisión colectiva sino un trabajo en común de los problemas clínicos, cito la frase de Miller: “No llevaremos aquí una supervisión colectiva, sino que trataremos problemas clínicos en una comunidad de trabajo”. ¿Qué nos indica y  enseña para el trabajo, al que estamos convocados a realizar en Sao Paulo,  esta formulación? Vemos  aparecer en acto, y ello  hace serie  con las Conversaciones Clínicas anteriores, es que el asunto consiste en  tratar lo específico del caso con relación a lo común de  los problemas clínicos presentados.

Esta forma de  desarrollar el trabajo nos sirve de referente y nos orienta, sobre lo que es el tratamiento de problemas clínicos en una comunidad de trabajo.  No es una supervisión colectiva ni mucho menos.  Por el contrario,  el argumento en que se funda la Conversación consiste en reducir la clínica a problemas lógicos.  De modo que el saber clínico que se obtiene concierne a la doctrina en que se fundamenta. Una vez leídos los casos, se  los reordena atendiendo, en su  presentación misma, a una forma que permita  reagruparlos en torno a aspectos comunes. Se obtiene así el despliegue necesario para desarrollar una discusión y una investigación acerca de la clínica actual y sus dificultades diagnósticas y de tratamiento.

Es una supervisión de la clínica que hacemos y a los impasses a los que nos vemos confrontados, un examen de lo que nos trasmite el analista, ver de lo que enseña un tratamiento, en especial la psicosis, y de lo que revela sobre un saber nuevo. Hace existir lo que no se había realizado y lo  transmite a una comunidad de trabajo. 

Si bien la lógica de una cura se sostiene en el inconsciente, la transmisión de problemas clínicos a una comunidad de trabajo se sostiene en la lógica del anudamiento: pasar lo más íntimo del acto a un discurso éxtimo  que haga  enlace con los otros.
 
[1] Miller, Jacques-Alain, Seis fragmentos clínicos de psicosis, p. 53.

Referencias bibliográficas sobre Conversación

 
La conversación como happening

Texto: Conferencias Porteñas Tomo 3 de Jacques-Alain Miller (entre 1996-2001. Paidós, Buenos Aires, 2010)
En la parte II,  La singularidad del síntoma (1998, pp. 87-114), “Lo postanalítico”, La práctica de la conversación:

“He soñado con una práctica que sería algo así como un happening conceptual. […] Quizá la palabra más adecuada para designar este ejercicio sea <conversación>, tal como utilizamos este término desde hace algunos meses. La conversación implica una comunidad de experiencia y supuestamente tenemos la experiencia del análisis, como analizantes, como analistas. Es decir, la experiencia de la relación de transferencia y también de la terminación de esta relación bajo una forma u otra. […] La conversación tal como la entiendo, está siempre soportada, fundamentada, por esta comunidad de experiencia, es decir, por una experiencia hecha vínculo social. Y además, esta conversación –happening conceptual- de hoy y mañana tiene como tema, o por lo menos, apunta al vínculo social que se construye a partir del psicoanálisis.” (p. 88)

“No podemos, en este punto, dejar de recordar que vamos en contra de lo que Lacan señaló en un texto que se llama Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad, lo que señaló sobre la maldición presente en el conjunto de los analistas cuando dice que los analistas son los científicos de un saber […] a propósito del cual no pueden conversar […] Una maldición al mismo hecho de la conversación […]. Cuando hacemos una conversación sobre el saber analítico obramos como si esta maldición pudiese ser levantada, anulada.” (pp. 88-89)

“… en la conversación hay que huir de lo ya sabido […]. La conversación, si es posible, lo es solo en dirección a lo que es no sabido, en la dirección de la ignorancia o, mejor dicho, en el límite vacilante entre lo ya sabido y lo no sabido.” (p. 89)

Ficha de inscripción

Nombre y Apellidos…………………………………………………….

E-mail………………………………………………………………………..
Sede o Delegación……………………………………………….........
Está inscrito en el CID…………………………………………………

Costo

- Si solo se inscribe en la I Conversación Clínica: USD 30.00

- I Conversación Clínica y Seminario de Formación del INES:  USD 40.00

EL pago se puede realizar en la Sede con el tesorero correspondiente o el 2 de septiembre en São Paulo. 

Responsables del Boletín Letras en línea

María Hortensia Cárdenas
Ana Viganó

Boletín 5 Letras en línea - I Conversación clínica de la NEL


                   I Conversación Clínica de la NEL 

 El analista y su práctica
 

São Paulo - 3 de septiembre de 2015

Conversación nocturna - Edward Hooper

Letras en línea
Boletín Nº 5


Seguimos caminando hacia nuestra I Conversación Clínica de la NEL y lo hacemos con las piedras que suelen constituir(se) nuestros caminos, siempre de palabras. Piedras que sirven de apoyo para poner un pie luego el otro, o se instalan allí -aconteciendo- en el medio del camino, como la piedra inolvidable -inexorable, imponderable- que tomaba Miller del poeta brasileño Carlos Drummond de Andrade. (“En medio del camino”, del poemario Alguma poesia, 1930)

Y como bien señala Juan Javier Peláez en su comentario, porque es hablando que se hace nuestro camino es que tiene algo de incierto, de sorpresa, de no sabido. Se empieza con un pie y nunca se sabe muy bien ni cuántos pasos se darán, ni si el otro pie andará por el mismo rumbo, o encontrándose con los pies de otros, o que su propio movimiento produzca un acontecimiento de palabra y lo conocido sea reconfigurado.

El comentario de Raquel Cors nos presenta la conversación ligada a la clínica en tanto cierta elucubración de saber sobre las piedras o mejor aún la piedra, siempre la misma, de la que se habla en un análisis -incluso cuando ésta pueda no existir-.

Acompañamos los comentarios con otra serie de referencias bibliográficas, esta vez sobre cómo opera la conversación.

Nuestra I Conversación Clínica será en Sao Paulo el 3 de septiembre próximo, y dedicaremos una jornada al exhaustivo estudio y discusión de los casos clínicos seleccionados a tal fin. En esta ocasión inaugural tendremos el privilegio adicional de contar con la participación de Miquel Bassols, quien generosamente animará el intercambio con sus aportes.

Los invitamos una vez más, con el entusiasmo de un esfuerzo que, apostamos, vale la pena.

Ana Viganó

Comentario de Juan Javier Peláez a la cita:


“La Conversación: se habla, nos hablamos. (...) Se conservará un carácter de improvisación para el acontecimiento. Nada de programa, excepto que hay que comenzar a tal hora, terminar a tal otra, reponerse, dormir, etcétera. El marco ha sido minuciosamente preparado (...) y es justamente lo que permite confiar el acontecimiento a la oportunidad”. [1]

Comienza esta cita destacando el lugar de la palabra en la conversación. No se trata de leer o recitar lo que previamente se ha escrito, si bien es necesario leer antes pensando en comentar lo leído. Hay una diferencia temporalmente esencial entre la palabra y la escritura. La escritura puede ser acotada, comenzar y terminar por donde se quiere, sin que la cuestión temporal la afecte de una manera determinante. La palabra, sin embargo, está inscripta en el tiempo, hay un movimiento de la palabra hacia el futuro, es siempre imperativa, hay que seguirla. Hay un punto de partida pero no se sabe bien cómo se va a continuar y mucho menos como se va a concluir, más allá de la intención del que toma la palabra. Es el propio Miller quien lo destaca en “Los usos del lapso” cuando sitúa la dirección retrógrada del efecto de significación, “dirección que comporta que el acontecimiento es susceptible de cambiar todo a nivel semántico”. [2]

El acontecimiento es lo que ocurre, lo que pasa, pero a la vez es lo que tiene la capacidad de reconfigurar todo lo anterior. La improvisación es fundamental para el acontecimiento. Por ello la práctica de la conversación es diferente de la conferencia o de otros modos de exposición del saber, donde se aporta o se da un resultado. La conversación va en dirección a lo no sabido.

Esto no implica que se pueda prescindir de un marco referencial, conceptual, que permita situar lo “no sabido” con respecto a lo “ya sabido”. [3] Miller destaca en el texto la importancia de que el marco sea “minuciosamente preparado (disposición original del lugar físico, edición previa de los trabajos, centrados y pautados)” [4], porque de ello depende que podamos “confiar el acontecimiento a la oportunidad”. El acontecimiento se produce en un contexto que, al mismo tiempo, lo trasciende para producir algo nuevo.

[1] Miller, J.-A., Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, Paidós, Buenos Aires, 2005, pp. 317 y 318.
[2] Miller, J.-A., Los usos del lapso, Paidós, Buenos Aires, 2004, p. 234.
[3] Miller, J-A., “Lo postanalítico”, en: Conferencias porteñas, Tomo 3, Paidós, Buenos Aires, 2010, p. 89.
[4]  Miller, J-A. y otros, “Carta a los participantes”, Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, ICBA-Paidós, Buenos Aires, 1999, p. 317. 

Comentario de Raquel Cors a la cita:


“La clínica, dice, [refiriéndose a Lacan] es lo real como lo imposible de soportar”. Es eso, la dimensión clínica es trágica. Lo es para el paciente, lo es también para el terapeuta.” [1]

Todos locos - una clínica que Enseña

Enseñanzas

En literatura se elucubra gracias a la personalidad [2] del autor, por el fracaso de un punto posible, frecuentemente sobre “lo realmente simbólico” [3]. Así como el mensaje en La carta robada de Allan Poe, o Pierre Menard el personaje ficticio de Borges, cada ser hablante bordea por el agujero, cómica o trágica-mente, pues estamos condenados a la debilidad mental por lo mental mismo [4]. Nuestro punto, es que hay un real imposible de soportar, que sólo se lo puede imaginar.

Roland Barthes escribía sobre Brecht, que su obra está hecha para convencer. Brecht, sabía afirmar y suspender un sentido con el mismo movimiento, ofrecerlo y decepcionar, decía que todas sus obras terminaban implícitamente con “busquen el desenlace” [5]. Mientras que Lacan Enseña lo que le enseñaron los enfermos, eso que se hizo explicar en Sainte-Anne, sin comprensión ni metalenguaje, sin clasificar ni descifrar la enfermedad de esos “locos normales”[6] que enseñan su cabalgamiento del nudo, su enfermedad, su lectura mental.

No es loco quien quiere

¿Qué es un loco? En una ocasión Lacan aproxima una respuesta: “alguien perfectamente normal” [7] ¿Cómo se puede no ser loco? Si la locura es de comprensión, de comunicación, si las palabras de las que dependemos son de alguna manera impuestas, si la palabra es un parásito, si somos presas del lenguaje, si creemos que hablamos cuando somos hablados, entonces estamos ¿Todos locos? - Cito a Miller en su Curso del 17 de marzo de 2010 “Todo el mundo es/está loco no equivale en absoluto a la frase según la cual todas las vacas son negras -o grises (…) por el contrario, afirma que cada uno lo es/está de manera singular. Y por consiguiente, hablando con propiedad, no entra en clasificación alguna”. Para quienes hablamos, traumatizados, el análisis -como podemos constatarlo- va mucho más allá de la clínica. Miller, es enfático cuando recuerda a los psicoanalistas que en diván uno se la pasa hablando de lo que no existe… [8]
  
[1] Miller, J.-A., Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, Enseñanzas de la presentación de enfermos, Paidós, Buenos Aires, 1999, p. 420.
[2] Lacan, en el Seminario 23 El sinthome, dice claramente que la paranoia es la personalidad.
[3] Miller, J.-A., El ultimísimo Lacan, La idea de lo real, Paidós, Buenos Aires, 2013, p. 160.
[4] Miller, J.-A., “El inconsciente y el cuerpo hablante”, Presentación del tema del X Congreso de la AMP en Río de Janeiro 2016, Disponible en: http://www.wapol.org  
[5] Ibíd., p. 419.
[6] Ibíd., p. 427.
[7] Ibíd., p. 422.
[8] Miller, J.-A., Conferencia de apertura del V Encuentro Internacional del Campo Freudiano, Buenos Aires, 1988.

Referencias bibliográficas sobre Conversación


¿Cómo opera la conversación?

De “Carta a los participantes”, J-A. Miller, 1997, pp. 313-314. En Los inclasificables de la clínica psicoanalítica:

 “La Conversación: se habla, nos hablamos.”

“Pero olvidemos Angers, Arcachon será otra cosa”

 “La Conversación: para que tenga lugar, antes hay que leer, releer, leer pensando en comentar lo leído. El Conciliábulo del año pasado se había desarrollado según una forma alternada: exposiciones, discusión, exposiciones, discusión. La Conversación es, por un lado, todo lo escrito (el librito); por otro, todo el charloteo sin interrupción.”

 “Se conservará un carácter de improvisación para el acontecimiento. Nada de programa, excepto que hay que comenzar a tal hora, terminar a tal otra, reponerse, dormir, etcétera. El marco ha sido minuciosamente preparado (disposición original del lugar físico, edición previa de los trabajos, centrados y pautados), y es justamente lo que permite confiar el acontecimiento a la oportunidad.”

 “… tendrá éxito si ustedes aportan lo suyo en el momento, después de haber dedicado previamente el tiempo necesario para sacarle el jugo a los pulposos trabajitos que se les enviaron.” 

Responsables del Boletín Letras en línea
María Hortensia Cárdenas
Ana Viganó

5 de junio de 2015

Boletín 2 Letras en línea - I Conversación clínica de la NEL


                I Conversación Clínica de la NEL 

 El analista y su práctica
 

São Paulo - 3 de septiembre de 2015

 

Conversación de mujeres - Nguyen Tro

Letras en línea
Boletín Nº 2
 
¡No toda conversación es una conversación! Hallarán en este boletín las explicaciones que da Lizbeth Ahumada a esta afirmación entre signos de exclamación. En una conversación clínica no se trata de una interlocución afable y consensuada sino que partimos de lo imposible y de los problemas que se presentan en la práctica. No todo puede ser dicho y siempre queda un resto que nos permite relanzar una vez más la Conversación como experiencia de Escuela.

¿Qué hay del saber en una Conversación? En una Conversación el saber es un camino que se recorre más allá del Complejo de Edipo y bajo la consideración de la inexistencia del Otro. Mónica Febres Cordero elige pensar su comentario con relación a la experiencia del análisis y a dos testimonios del pase que le permite ubicar al padre como vivo y deseante y al goce abierto a la invención y al encuentro al final del análisis.  Entenderán por qué titula su comentario “Correr un riesgo”.

Las referencias bibliográficas que presentamos aquí se orientan por la pregunta: ¿Qué es la Conversación?  Las citas son extraídas de “El malentendido” en Elucidación de Lacan, ahí encontrarán que Miller dice que solo la conversación analítica tiene la posibilidad de superar el malentendido.

María Hortensia Cárdenas 


Comentario de Lizbeth Ahumada Yanet a la cita:

"La conversación la hacemos no sólo para verificar lo que sabemos, sino para plantearnos los problemas con la complejidad con la que se presentan en la práctica". [1]

Jacques-Alain Miller ha planteado, en no pocas  ocasiones,  condiciones necesarias  para que una conversación orientada por la clínica psicoanalítica pueda alcanzar su realización, pueda ser lograda.  Entonces no se define en sí misma, ni como supuesto ni como anticipación: ¡No toda conversación es una Conversación! No basta con el gesto interesado de interlocutor, tampoco con el buen ánimo de una congregación, menos aún con la pretendida comprensión entre parroquianos o con el  resultado jubiloso del consenso mayoritario.  La conversación conforme a la práctica clínica debe tener su marca de nacimiento: lo imposible como causa. En este sentido entendemos que, aunque se pueden producir efectos de verificación de saber para cada quien, incluso efectos de verdad, lo que hace a la realización de una conversación (como a la realización del deseo), es justamente lo que se da en los tropiezos del Ideal que enmudece e inhibe. Así, la exposición de los embrollos de la práctica, de los embrollos del analista en su tarea de plantarle rostro a lo real de la clínica, a diferencia de las parábolas religiosas que buscan enseñar la construcción colectiva de la Verdad, da cuenta de la conversación que está a la altura del discurso analítico: articula la presencia del Otro en su doble estatuto, de código referencial sostenido en la doctrina, pero barrado en el pretendido alcance de la Unidad a partir de la juntura de las piezas. Es una Conversación no-toda. Es la condición mayor a la que debemos ser dóciles, estar dispuestos.  Poner sobre el tapete la unicidad de la cura y la del analista en la cura, puede provocar la inspiración  que mueve a razonar la experiencia a sabiendas que es un razonamiento que no funda un universal. Deseo de saber como saldo cuando se deponen los espejismos del narcisismo en sus diversas modalidades.

Miller, J.-A., Seis fragmentos clínicos de psicosis, Buenos Aires, Tres Haches, 2000, p. 58. [1]


Comentario de Mónica Febres Cordero a la cita:

“La conversación sería el camino de saber que conviene al más allá del complejo de Edipo y que conviene también el tiempo del Otro que no existe.” [1]

Correr un riesgo
En las Conferencias porteñas, Miller dice  que el pase es parte de las consecuencias de un análisis. La conversación,  “práctica esencial de los miembros de una Escuela”, [2] recoge la desuposición de saber implicada en un análisis llevado hasta su final  y, al mismo tiempo,  relanza su búsqueda. Cita a Laurent: el sentido del más allá del Edipo es la falta de garantía y la ausencia del punto de capitón para que el saber prosiga como búsqueda.

La cita objeto del comentario para este texto, define a la conversación como el “…camino de saber que conviene al más allá del complejo de Edipo y…al tiempo del Otro que no existe”. [3] Me interesó pensarla en relación a los testimonios del pase y a la modalidad  de conversación que  ellos  plantean.
Así, L. Gorostiza en la conferencia “El padre después del pase”, [4] se pregunta: ¿De qué padre se trata en el más allá del Edipo, después del pase? ¿Significa estar advertidos de que el padre es solo un nombre, surgido del encuentro con el agujero de la no relación sexual? Responde que el padre después del pase implica ya no creer en “el” padre y sin embargo poder hacer uso de él. Lo cual, en relación a lo necesario del síntoma, abre una salida a un destino vivido como  inexorable.

La experiencia de un análisis, añade, debería permitir la transformación del padre, no su caducidad. Pasar del padre muerto de la neurosis a un padre vivo, animado por un goce imposible de negativizar. La caducidad se refiere al  padre del Edipo: es ese el padre que se transforma y permite pasar del Nombre del Padre como Otro del Otro a un padre deseante, sin Otro.

Marcus André Vieira en el testimonio durante las últimas jornadas de la NEL en Lima, [5] plantea para su discusión, que saber hacer con el goce del sinthome evoca un goce abierto a la invención y al encuentro. Forma de conversación, entonces, que implica el riesgo de una lectura realizada en el análisis y de su transmisión. Conversación abierta con y entre los miembros de la Escuela.
 
[1] Miller, J.-A., “Lo postanalítico” Conferencias Porteñas, Tomo 3, Buenos Aires, Paidós, 2010, p. 94.
[2] 
Ibídem.
[3] 
Ibídem.
[4] www.radiolacan.com/es/topic/199/3
[5] “El grito, el tambor y el griterío”. Inédito
 




 Referencias bibliográficas sobre Conversación

¿Qué es la Conversación?

1. En “El Malentendido” (pp. 27- 48) del texto Elucidación de Lacan. Charlas brasileñas (charlas entre 1981-1995), Buenos Aires, Paidós - EOL, 1998.
“Basta la elección del término conversación para imaginar el tono y el estilo de nuestro encuentro”. (p. 27)
“Utilicé la palabra conversación, bastante poco lacaniana, pues en el fondo no se pude disimular que la conversación, lejos de permitir la comprensión mutua, alimenta el malentendido. Solo un tipo de conversación tiene posibilidades de superarlo: la conversación analítica, evidentemente muy especial en su dispositivo.” (p. 28)
“Lacan decía: todos monologan. Esto es lo que implica el malentendido: que definitivamente todos monologan. Solo en el psicoanálisis, debido a la manera en el que el otro se presenta, existe una pequeña chance de monologar de otro modo, para ser prudente y no elogiar la operación, en ocasiones vertiginosa”. (p. 32)
“He aquí el Lacan que se debe abordar: no el Lacan eterno, no el Lacan teórico que daba respuestas en términos que nadie comprendía, sino el Lacan frente a sus problemas que procuraba no esconder, demostraba sus enojos e inquietudes, pero no a simple vista”. (p. 35)


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