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7 de junio de 2015

Boletín 5 Letras en línea - I Conversación clínica de la NEL


                   I Conversación Clínica de la NEL 

 El analista y su práctica
 

São Paulo - 3 de septiembre de 2015

Conversación nocturna - Edward Hooper

Letras en línea
Boletín Nº 5


Seguimos caminando hacia nuestra I Conversación Clínica de la NEL y lo hacemos con las piedras que suelen constituir(se) nuestros caminos, siempre de palabras. Piedras que sirven de apoyo para poner un pie luego el otro, o se instalan allí -aconteciendo- en el medio del camino, como la piedra inolvidable -inexorable, imponderable- que tomaba Miller del poeta brasileño Carlos Drummond de Andrade. (“En medio del camino”, del poemario Alguma poesia, 1930)

Y como bien señala Juan Javier Peláez en su comentario, porque es hablando que se hace nuestro camino es que tiene algo de incierto, de sorpresa, de no sabido. Se empieza con un pie y nunca se sabe muy bien ni cuántos pasos se darán, ni si el otro pie andará por el mismo rumbo, o encontrándose con los pies de otros, o que su propio movimiento produzca un acontecimiento de palabra y lo conocido sea reconfigurado.

El comentario de Raquel Cors nos presenta la conversación ligada a la clínica en tanto cierta elucubración de saber sobre las piedras o mejor aún la piedra, siempre la misma, de la que se habla en un análisis -incluso cuando ésta pueda no existir-.

Acompañamos los comentarios con otra serie de referencias bibliográficas, esta vez sobre cómo opera la conversación.

Nuestra I Conversación Clínica será en Sao Paulo el 3 de septiembre próximo, y dedicaremos una jornada al exhaustivo estudio y discusión de los casos clínicos seleccionados a tal fin. En esta ocasión inaugural tendremos el privilegio adicional de contar con la participación de Miquel Bassols, quien generosamente animará el intercambio con sus aportes.

Los invitamos una vez más, con el entusiasmo de un esfuerzo que, apostamos, vale la pena.

Ana Viganó

Comentario de Juan Javier Peláez a la cita:


“La Conversación: se habla, nos hablamos. (...) Se conservará un carácter de improvisación para el acontecimiento. Nada de programa, excepto que hay que comenzar a tal hora, terminar a tal otra, reponerse, dormir, etcétera. El marco ha sido minuciosamente preparado (...) y es justamente lo que permite confiar el acontecimiento a la oportunidad”. [1]

Comienza esta cita destacando el lugar de la palabra en la conversación. No se trata de leer o recitar lo que previamente se ha escrito, si bien es necesario leer antes pensando en comentar lo leído. Hay una diferencia temporalmente esencial entre la palabra y la escritura. La escritura puede ser acotada, comenzar y terminar por donde se quiere, sin que la cuestión temporal la afecte de una manera determinante. La palabra, sin embargo, está inscripta en el tiempo, hay un movimiento de la palabra hacia el futuro, es siempre imperativa, hay que seguirla. Hay un punto de partida pero no se sabe bien cómo se va a continuar y mucho menos como se va a concluir, más allá de la intención del que toma la palabra. Es el propio Miller quien lo destaca en “Los usos del lapso” cuando sitúa la dirección retrógrada del efecto de significación, “dirección que comporta que el acontecimiento es susceptible de cambiar todo a nivel semántico”. [2]

El acontecimiento es lo que ocurre, lo que pasa, pero a la vez es lo que tiene la capacidad de reconfigurar todo lo anterior. La improvisación es fundamental para el acontecimiento. Por ello la práctica de la conversación es diferente de la conferencia o de otros modos de exposición del saber, donde se aporta o se da un resultado. La conversación va en dirección a lo no sabido.

Esto no implica que se pueda prescindir de un marco referencial, conceptual, que permita situar lo “no sabido” con respecto a lo “ya sabido”. [3] Miller destaca en el texto la importancia de que el marco sea “minuciosamente preparado (disposición original del lugar físico, edición previa de los trabajos, centrados y pautados)” [4], porque de ello depende que podamos “confiar el acontecimiento a la oportunidad”. El acontecimiento se produce en un contexto que, al mismo tiempo, lo trasciende para producir algo nuevo.

[1] Miller, J.-A., Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, Paidós, Buenos Aires, 2005, pp. 317 y 318.
[2] Miller, J.-A., Los usos del lapso, Paidós, Buenos Aires, 2004, p. 234.
[3] Miller, J-A., “Lo postanalítico”, en: Conferencias porteñas, Tomo 3, Paidós, Buenos Aires, 2010, p. 89.
[4]  Miller, J-A. y otros, “Carta a los participantes”, Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, ICBA-Paidós, Buenos Aires, 1999, p. 317. 

Comentario de Raquel Cors a la cita:


“La clínica, dice, [refiriéndose a Lacan] es lo real como lo imposible de soportar”. Es eso, la dimensión clínica es trágica. Lo es para el paciente, lo es también para el terapeuta.” [1]

Todos locos - una clínica que Enseña

Enseñanzas

En literatura se elucubra gracias a la personalidad [2] del autor, por el fracaso de un punto posible, frecuentemente sobre “lo realmente simbólico” [3]. Así como el mensaje en La carta robada de Allan Poe, o Pierre Menard el personaje ficticio de Borges, cada ser hablante bordea por el agujero, cómica o trágica-mente, pues estamos condenados a la debilidad mental por lo mental mismo [4]. Nuestro punto, es que hay un real imposible de soportar, que sólo se lo puede imaginar.

Roland Barthes escribía sobre Brecht, que su obra está hecha para convencer. Brecht, sabía afirmar y suspender un sentido con el mismo movimiento, ofrecerlo y decepcionar, decía que todas sus obras terminaban implícitamente con “busquen el desenlace” [5]. Mientras que Lacan Enseña lo que le enseñaron los enfermos, eso que se hizo explicar en Sainte-Anne, sin comprensión ni metalenguaje, sin clasificar ni descifrar la enfermedad de esos “locos normales”[6] que enseñan su cabalgamiento del nudo, su enfermedad, su lectura mental.

No es loco quien quiere

¿Qué es un loco? En una ocasión Lacan aproxima una respuesta: “alguien perfectamente normal” [7] ¿Cómo se puede no ser loco? Si la locura es de comprensión, de comunicación, si las palabras de las que dependemos son de alguna manera impuestas, si la palabra es un parásito, si somos presas del lenguaje, si creemos que hablamos cuando somos hablados, entonces estamos ¿Todos locos? - Cito a Miller en su Curso del 17 de marzo de 2010 “Todo el mundo es/está loco no equivale en absoluto a la frase según la cual todas las vacas son negras -o grises (…) por el contrario, afirma que cada uno lo es/está de manera singular. Y por consiguiente, hablando con propiedad, no entra en clasificación alguna”. Para quienes hablamos, traumatizados, el análisis -como podemos constatarlo- va mucho más allá de la clínica. Miller, es enfático cuando recuerda a los psicoanalistas que en diván uno se la pasa hablando de lo que no existe… [8]
  
[1] Miller, J.-A., Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, Enseñanzas de la presentación de enfermos, Paidós, Buenos Aires, 1999, p. 420.
[2] Lacan, en el Seminario 23 El sinthome, dice claramente que la paranoia es la personalidad.
[3] Miller, J.-A., El ultimísimo Lacan, La idea de lo real, Paidós, Buenos Aires, 2013, p. 160.
[4] Miller, J.-A., “El inconsciente y el cuerpo hablante”, Presentación del tema del X Congreso de la AMP en Río de Janeiro 2016, Disponible en: http://www.wapol.org  
[5] Ibíd., p. 419.
[6] Ibíd., p. 427.
[7] Ibíd., p. 422.
[8] Miller, J.-A., Conferencia de apertura del V Encuentro Internacional del Campo Freudiano, Buenos Aires, 1988.

Referencias bibliográficas sobre Conversación


¿Cómo opera la conversación?

De “Carta a los participantes”, J-A. Miller, 1997, pp. 313-314. En Los inclasificables de la clínica psicoanalítica:

 “La Conversación: se habla, nos hablamos.”

“Pero olvidemos Angers, Arcachon será otra cosa”

 “La Conversación: para que tenga lugar, antes hay que leer, releer, leer pensando en comentar lo leído. El Conciliábulo del año pasado se había desarrollado según una forma alternada: exposiciones, discusión, exposiciones, discusión. La Conversación es, por un lado, todo lo escrito (el librito); por otro, todo el charloteo sin interrupción.”

 “Se conservará un carácter de improvisación para el acontecimiento. Nada de programa, excepto que hay que comenzar a tal hora, terminar a tal otra, reponerse, dormir, etcétera. El marco ha sido minuciosamente preparado (disposición original del lugar físico, edición previa de los trabajos, centrados y pautados), y es justamente lo que permite confiar el acontecimiento a la oportunidad.”

 “… tendrá éxito si ustedes aportan lo suyo en el momento, después de haber dedicado previamente el tiempo necesario para sacarle el jugo a los pulposos trabajitos que se les enviaron.” 

Responsables del Boletín Letras en línea
María Hortensia Cárdenas
Ana Viganó

11 de enero de 2014

Cursos de verano 2014

Centro de Investigación y Docencia en Psicoanálisis
CIDLima

Cursos de verano

Curso:  La comedia de los sexos: encuentros y desencuentros
Periodicidad: jueves 23 y 30 de enero. 6, 13 y 20 de febrero
Horario: de 7:30 a 8:45 p.m.

Docente: Elida Ganoza, María Hortensia Cárdenas

El síntoma contemporáneo toma muchas veces la forma de “problemas de pareja”,
Hay una gran inestabilidad de los roles, una fluidez generalizada del teatro del amor, que contrasta con la fijeza de antaño. El modelo ideal de "gran amor para toda la vida" cede su terreno a la velocidad que caracteriza a la época. Cada uno es conducido a inventar su propio "estilo de vida", y a asumir su modo de gozar y de amar. Los escenarios tradicionales caen en lento desuso.  El diálogo de un sexo con el otro plantea desencuentros. Los enamorados están de hecho condenados a aprender indefinidamente la lengua del otro, a tientas, buscando las claves, siempre revocables. El amor, es un laberinto de malentendidos cuya salida las tiene que inventar cada uno.  
¿Está el amor amenazado? El extravío del amor, los particulares senderos del goce y del deseo, los laberintos en los que se pierden los seres amantes, existe desde siempre. Casi es constitutivo del  encuentro y del desencuentro amoroso. No obstante, la contingencia del encuentro permite que hombres y mujeres más allá de las promesas de amor, no renuncien a volver necesario un amor que siempre resulta posible.

La metáfora del amor
Las mujeres y sus goces

¿Cómo aman los hombres?
La psicopatología de la vida amorosa
La infidelidad y los celos 
La otra mujer

Curso introductorio:  Introducción al psicoanálisis
Periodicidad: los jueves 23 y 30 de enero. 6, 13 y 20 de febrero 
Horario: de 8:45 a 10: 00 p.m.
Docente: Renato Andrade, Renzo Pita, Roberto Galván
    
Un curso de psicoanálisis lacaniano que permita introducirnos en su lectura es cada vez más necesario. Es mucho lo que se dice de Lacan sin conocer bien su enseñanza y son pocos los que entienden la originalidad de su obra. Pretendemos por ello hacer un recorrido por aquellos puntos que constituyen la columna vertebral de la teoría psicoanalítica, mostrando su articulación lógica y su uso práctico.
Nos adentraremos así en una reflexión sobre conceptos como inconsciente, Otro, lo imaginario, lo simbólico, el goce, el síntoma, entre otros, que nos servirán de punto de partida en ese intrincado y apasionante mundo del psicoanálisis del cual Freud y Lacan han sabido ser sus más grandes custodios.

Curso de actualización de la clínica psicoanálitica: "La histería hoy"
Periodicidad: los martes 21 y 28 de enero. 4, 11 y 18 de febrero
Horario: de 7:30  a 8:45 p. m.
Docente: María Hortensia Cárdenas

¿La histeria continúa siendo un tipo clínico que enseña sobre un modo particular de relación con el deseo y el goce, con el cuerpo, con sus identificaciones?  Pareciera que la histeria hoy no se presenta tanto del lado de las formaciones inconscientes como sí de  los desarreglos del goce.

¿De qué habla el cuerpo de la histérica hoy? Porque si antes el síntoma de conversión parecía hablar de un sentido fálico dado al goce, de un sentido construido vía la metáfora paterna, hoy decimos que ese cuerpo parece hablar de un goce sin sentido, más próximo a una marca, a un efecto de la palabra sobre el cuerpo, marca que se repite necesariamente a partir de un encuentro contingente, inaugural y traumático.

El síntoma histérico
Las histéricas ya no creen más en el padre

Las palabras y el cuerpo
El estado material de la histeria 
La histeria lacaniana

19 de septiembre de 2013

Entrevista a José Fernando Velásquez - Primera parte


Por: Angélica Ballón Sánchez
         Roberto Carlos Galván Sánchez


P: A la luz de las últimas enseñanzas de Lacan sobre el inconsciente, considerando el inconsciente transferencial y el inconsciente real, acerca del inconsciente real Lacan dice que “no hay allí amistad alguna que ese inconsciente soporte”. ¿Cómo se puede pensar la transferencia?, ¿cómo se sostiene la transferencia en la clínica del autismo, y también de las psicosis?

R: La transferencia hay que pensarla en términos generales como el anudamiento que se produce entre las posiciones de goce del analizante y algún rasgo, alguna pieza que está en el semblante del analista; puede ser la voz, la mirada, su título, el ideal que representa, una impresión…“no me parece querido, o amable”, o  “me lo referenciaron muy bien”. Eso es para cualquier ser hablante.

En el caso de las psicosis y del autismo la transferencia se va a instalar por el anudamiento entre el autista o psicótico a una posibilidad que le dé ese analista de alojar algo de la construcción que él viene haciendo. Y, eso no es sencillo. Porque nos podemos disponer para recibir a los niños psicóticos, a los autistas, pero es el niño mismo el que elige cómo se va a anudar,  cuándo se va a anudar, y la manera generalmente estereotipada de anudarse. Puede ser simplemente porque el analista no hable, o por el contrario, por que su voz sea muy suave, o porque no lo mira, o por el contrario porque lo mire mucho, o encontró un lápiz o cualquier objeto que le llame la atención. Hay una serie de condiciones que son contingentes en ese anudamiento que hace el niño al espacio, a la persona, al cuerpo, a los objetos del analista.  El arte es que sea un anudamiento sostenido a través del tiempo, porque puede haber anudamientos momentáneos, el chico se entusiasma, se prende de un objeto, por ejemplo, o del hecho de que “no me mira”, el analista no lo mira directamente, y eso hace que el autista o el psicótico pueda sentirse cómodo,  tranquilo, sin amenaza; o porque la sesión sea breve, o porque la sesión sea larga; todo depende del caso por caso. Entonces, ese anudamiento que se da ahí hay que tratar de sostenerlo en la medida en que se sepa leer qué es lo que lo anudó.

Es una transferencia no al sujeto supuesto saber,  lo que sí ocurre en la neurosis, sino que pasa por una dimensión puramente real, por lo imposible, lo ilimitado, lo repetido. Eso hace que por ejemplo se pueda trabajar entre varios con un solo autista. La práctica entre varios lo que muestra es que la transferencia el autista la instala, diríamos, a un Otro insustancial, no personificado, no individualizado, sino más bien a unas ciertas condiciones de espacios, de sonidos, de ambientes, de modos de ser recibido. Eso es lo que el analista tiene que tener en cuenta, que no va a ser una transferencia de suposición de saber, y que se basará sobre todo en alimentar esa transferencia a través de hacer una buena lectura de lo que está sucediendo en él a nivel real.  El autista o el psicótico, es muy sensible a cualquier surgimiento de una encarnación del Otro real. Por decir algo, hay mucha bulla afuera en el consultorio, o que el analista lo mire mucho, o que le haga una pregunta dirigiéndose directamente a él, o que perciba un determinado gesto. Eso ya puede encarnarle al autista el Otro real. Entonces se va a replegar, y se va a replegar detrás de su fortaleza, y bueno, va a ser mucho más complicado volverlo a sacar.

Insisto en que es con la lectura sostenida que permita entender y comprender cuál es el lugar que da el autista al analista, sobre todo en esa dimensión como espejo, y como receptor del objeto de la pulsión parcial.

Para mí me es muy importante lo que hizo la señora Rosine Lefort con Nadia. Nadia es una chica de 18 meses, que en ese momento está internada en un hospicio, y tiene muchísimas enfermedades, prácticamente es una niña desahuciada; pero está siendo asistida, alimentada, cambiada, cargada por todo el personal de la institución. Y lo que hace la señora Lefort es tachar ese Otro, descompletarlo, ser ex-istente a ese Otro. Ella decide: Nunca le voy a dar ni comida, ni le voy a cambiar pañales; así esté pidiéndomelo, así esté sucia, no lo voy hacer. Ella se sustrajo de ese Otro general, y eso no es algo que pase desapercibido para Nadia. Nadia se da cuenta, y empieza a construir una demanda: “déme papilla”.

Otra manera de sustraerse de la señora Lefort a ese Otro es prestándose a dejarse agujerear: Nadia requiere agujerear lo real, agujerear al Otro y la señora Lefort se presta para que la niña lo haga, presta su cuerpo. El Otro de la institución no lo hacía, solamente hacía una tarea de asistencia. La señora Lefort permite que la niña explore sus ojos, su boca, sus manos, la blusa, sus gafas. Con ese ejemplo te muestra cómo el analista sabiéndose situar frente al autista, instala la transferencia. Y que es una transferencia que no puede ser solamente de 5 o 10 minutos, sino que hay que sostenerla a través del tiempo. Eso será posible siempre y cuando entienda cómo es que se mueve, cuál es el sustrato de esa transferencia.


P: ¿Cuál es la especificidad del psicoanálisis frente a los otros tratamientos psi?

R: La especificidad viene de la conceptualización de la condición del ser humano como un ser de goce y como ser hablante. A través de la historia si bien somos definidos como seres humanos, también somos seres de goce, que obtenemos una satisfacción que va mucho más allá de la necesidad. El anudamiento entre lengua y satisfacción genera una serie de situaciones en la condición humana como es la demanda. Demandamos amor, demandamos afecto, demandamos cuidados, demandamos que el otro cumpla con nuestras expectativas. No sólo instala la demanda sino también instala las identificaciones, entonces yo quiero ser como tal o aquel, como este personaje o como mi papá. Y genera también una sensibilidad a la palabra, al significante como decimos en el psicoanálisis; el ser hablante de goce es un ser que no es indiferente a la palabra del Otro, al deseo del Otro o a la satisfacción del Otro.

Son esas tres respuestas del ser hablante lo que las demás disciplinas psi tienen en cuenta, cómo el ser hablante responde al deseo del Otro o a sus ideales. Sabemos que cualquier psicología trata para que un chico se instale en la demanda que el colegio quiere: Que marche bien, que se comporte bien, o la demanda al ideal que el padre o la madre quieren.

El psicoanálisis de orientación lacaniana tiene en cuenta la posición de cómo se responde desde una necesidad de satisfacer un goce que es muy singular en cada ser hablante; una satisfacción que se impone, que no es del orden de la necesidad, que siempre es repetitiva, que siempre va a estar a pesar de la edad o de la evolución de ese ser hablante. Y esa necesidad de satisfacer ese goce se vuelve algo sintomático.

Esto es lo que vemos por ejemplo en la anorexia; la anorexia está por fuera, dice el psicoanálisis, del ideal de la delgadez, está por fuera del sentido común de que me voy a enfermar, que ya tenga o no osteoporosis o que se le está complicando la cuestión de la salud porque se desmaya. Ahí vemos a un sujeto tomado absolutamente por una satisfacción que va mucho más allá del ideal, del deseo o de la identificación, que pretende satisfacer una condición muy autística de goce, muy singular en ese sujeto para sentirse realizado o satisfecho. Lo mismo en una toxicomanía o lo mismo se puede explicar por ejemplo en la relación entre los sexos.

El tomar en cuenta que en ese tipo de satisfacción no hay complementariedad, no hay pareja, no hay ideal, satisfacción en un orden muy autístico, muy singular, hace que el psicoanálisis de orientación lacaniana no pueda responder a los ideales de un tercero, ni el de los padres, ni el de la escuela, ni de una sociedad; no se puede decir que los sujetos sometidos a un psicoanálisis de orientación lacaniana van a rectificar una conducta o se van a acomodar a un ideal institucional, más bien buscarán estar más tranquilos con la satisfacción que pretenden.

El psicoanálisis de orientación lacaniana se oferta para que el sujeto en cuestión pueda leer y capturar ese rasgo de satisfacción, de goce singular y que el sujeto pueda asumirlo, que pueda consentir que eso es del él, que lo reconozca como algo propio a pesar de que sea ajeno, que genere un cierto tipo de extrañeza. No es algo del orden de la manera usual de pensar o que vaya acorde con los ideales; pero sí es posible que él se diga: “yo soy eso, yo repito eso, yo me veo varias veces en ese comportamiento, en esa conducta, eso es mío”. Que el ser hablante se reconozca en eso donde él goza, permite que ese ser hablante pueda tener un saldo de saber a su favor, que sepa cómo saber hacer con eso, porque eso va a estar ahí siempre en su existencia. Saber hacer con eso implica un poco una versatilidad respecto a ese rasgo de goce, una posibilidad de obtener una satisfacción pero de una manera en que él mismo lo decida, lo elija, y no simplemente ser arrebatado por esa condición de goce, que es lo que uno ve en muchos síntomas contemporáneos, o en el neurótico obsesivo que no quiere hacer esto, o la histérica que quiere que el otro la satisfaga de esta u otra manera.

Entonces lo que singulariza al psicoanálisis de las otras disciplinas psi es tener en cuenta la dimensión de lo que Lacan llamaba lo real, lo sin ley, aquello ilimitado, aquello repetitivo, aquello que siempre vuelve a ser lo mismo, aquello que es imposible de ser atrapado por el sentido.

3 de septiembre de 2013

Bordes 15 -

Switzerland, Birth-Place of Dada (1920)
Max Ernst
 BORDES
No. 15
8 de Agosto de 2013

Boletín de la NEL hacia el VI Encuentro Americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana
XVIII Encuentro Internacional del Campo Freudiano

HABLAR CON EL CUERPO
LAS CRISIS DE LAS NORMAS Y LA AGITACIÓN DE LO REAL

Buenos Aires, 22 y 23 de noviembre de 2013

EN ESTE BOLETÍN:
                     Editorial.- Johnny Gavlovski E.
                     Abordajes.- Patricia Tagle Barton

OPINIONES Y COMENTARIOS:
Comentario de Verdades colectivas y experiencia de la palabra.- Fernando Eseverri

Comentario “Las Chicas de Alambre”.- Ramón J. Ochoa Brando

EDITORIAL
Johnny Gavlovski E
NEL Caracas

Patricia Tagle empieza por Eluard. Sigue el ejemplo de Lacan, al principio él y Dalí. Pero antes de Dalí fue Dadá y antes de Dadá el descubrimiento del inconsciente. Los surrealistas querían que Freud fuera su Pope y decían que Dadá hacia terrorismo cultural. El sismo cultural fue el de Freud, Dadá en todo caso sería el antecedente directo del último Lacan. Dadá exuda fuga de sentido, anudamientos y desanudamientos, profetiza tiempos del Otro que no existe, siendo los primeros en plantear a su manera “la crisis de las normas y la agitación de lo real”. Tagle nos lo trae a BORDES, lo contextualiza, lo vehiculiza en un eso que se escribe, se diga, que sea escuchado por los psicoanalistas. De eso habla en 5 puntos, que estamos seguros llevarán a reflexión por nuestros colegas. Qué mejor para ilustrar ello que la cuna de Dadá en la mano de dos grandes artistas como Max Ernst y Arp en ese cadáver exquisito que hace alusión al nido de Dadá.

Por otra parte dos asociados nos traen sus reflexiones sobre trabajos publicados en números anteriores. Fernando Eseverri plantea que Aguirre Fuentes imagina a Lacan, en mayo del 68, repitiendo ante los estudiantes el gesto del Moisés de Miguel Ángel.  Nos trae una interesante afirmación de Chesterton: “El problema es que cuando el hombre deja de creer en Dios, no es que pase a creer en nada, sino que pasa a creer en cualquier cosa”, señalando cómo en la actualidad, para muchos, también la ciencia se ha convertido en una cuestión de fe.  ¿Qué respuesta puede darle un psicoanalista a quienes parecen no querer saber nada de su división subjetiva? – nos pregunta Eseverri – y nos recuerda que el psicoanálisis no es revolucionario sino subversivo en tanto separa al sujeto de las verdades colectivas y lo devuelve a su enunciación. Ramón Ochoa, por su parte, continua con el interesante artículo de Mario Elkin Ramírez, destacando aspectos de esas muñecas de alambre, en su anhelo de encontrar un amor antes que pasen de moda “como los objetos que ofertan”, bellísima expresión que deja al descubierto la conjunción no relación sexual – objeto. 


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Abordajes

Patricia Tagle Barton
NEL Lima



                                                                           “¿Cuándo se leerán los libros por sí mismos,
                                                     sin la ayuda de los lectores?”
                                                                                                                             Paul Eluard

1.

Uno de los problemas centrales que se nos presenta a los practicantes del psicoanálisis hoy es cómo abordar los nuevos síntomas que aparecen como efecto de “la crisis de las normas y la agitación de lo real”; allí, precisamente donde “las palabras y los cuerpos se separan en la disposición actual del Otro de la civilización.”[i]

Por lo tanto, ir a contramano de la disposición actual de la civilización supone operar en la vía de restituir el empalme entre las palabras y los cuerpos, pero ¿por qué vías?

2.

Si bien lo real, como indica Lacan en el Seminario 23[ii], no es más que un cogollo cuyo estigma es no enlazarse con nada, se trata también de un cogollo “en torno del cual el pensamiento teje historias…”; y es justamente este entramado y este tejido el que se ve afectado hoy, dejando a los sujetos en una deriva simbólica y bajo el imperio del plus de gozar. Cuerpos sufrientes que devienen lienzos mudos, con marcas inscriptas, pura marca y puro goce, sin sujeto ni autoría, pero también sin lectores.


3.

Que eso se escriba, que eso se diga, que eso diga algo, y que eso sea escuchado, es a mi juicio la tarea frente a la cual nos encontramos, como psicoanalistas, hoy. Es así como entiendo la orientación a lo real que anima nuestra práctica, donde, como señala Mauricio Tarrab: “Lo que de la orientación a lo real debe traducirse en el acto analítico, es el esfuerzo de aislar ese trozo alrededor del cual gira una vida, que la determina más allá de cualquier envoltura imaginaria o simbólica, más allá de cualquier semblante.” [iii]  Pero, asimismo, aislar  ese trozo de real supone antes haber hecho emerger el texto, la trama que lo rodea, y en la cual el sujeto está inmerso, trama de la cual no sabríamos nada sin antes invitarlo a transitar  por esas muchas vueltas dichas del decir.

4.

La  orientación al sinthome, hacia la cual nos conduce la última enseñanza de Lacan, apunta a la inscripción contingente de un rasgo absolutamente singular para cada parlêtre, el UNO, solo.

Ahora bien, ese UNO, que es el uno solo, aislado, ¿puede acaso saberse, leerse incluso, sin un Otro? 

5.

Aún en la época de la inexistencia del Otro, es por el sesgo de la demanda dirigida a un analista que ese lugar puede ser restituido, a condición de que el analista le “dé cuerpo".

Un “dar cuerpo” que debe encontrar sus vías y su invención en las coordenadas específicas de cada caso, pero que compromete la apuesta radical del practicante por el acto analítico. Una tarea que, a mi juicio, no puede prescindir de la erótica de la transferencia.




[i] LAURENT,  Eric. “Hablar con el propio síntoma, hablar con el propio cuerpo”, Argumento del VI ENAPOL
[ii] LACAN, Jaques. “El Seminario 23, el Sinthome”. Bs. As, Paidós  2006, p. 121
[iii] TARRAB, Mauricio. “Un corte en el tiempo del fantasma” en Ornicar Digital

Ver más en: Bordes 15 -