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22 de noviembre de 2013

Boletín BOL Castilla y León -Editorial por Judith Miller







Biblioteca de Orientación Lacaniana de Castilla y León
Número 07 - Boletín Especial Noviembre    2013

EDITORIAL

Por Judith Miller

Publicado en Colofón 33:
La  FIBOL  le  debe  a  Jacques-Alain  Miller,  en  su conclusión  de  PIPOL  5,  el  tema  de  este  número 33 de Colofón.
En  esa  conferencia  de  clausura  había  una propuesta  de  título  que  no  se  mantuvo  para PIPOL 6, por una propuesta del mismo Jacques Alain Miller, en acuerdo con la comisión de  este  Encuentro  europeo.  La  comisión  de  ENEAPOL, por  iniciativa  de  Leonardo  Gorostiza  y Mauricio Tarrab,  orientó  su  tema  hacia  la  cita  de  la  AMP de  2014,  en  París.  De  esta manera,  cada  uno puede  orientarse  y  cernir  mejor  las consecuencias  prácticas  de  la orientación  por  lo  real  que  proviene  de  la  última enseñanza de Jacques Lacan.

En  razón  de  sus  finalidades,  la  FIBOL  quiere  anudar  lo  que,  sobre  el  tema  que  nos ocupa,  enseñan  al  psicoanalista  tanto  las  disciplinas  afines,  las  nuevas preocupaciones del arte así como los análisis propios y las prácticas respectivas. Es  también  una  manera  de  asegurar  a  la  opinión  esclarecida,  actual  y  futura, que  vamos  a  contribuir  a  desinflar  lo  que  el  discurso  dominante,  aderezado  de pamplinas  cientificistas  y  mercantiles  bien aireadas  por  los  medios  de comunicación, propaga sobre las promesas de un futuro bienestar.

En  este  sentido  preciso,  la  educación  freudiana,  a  la  que  contribuyen  las Bibliotecas  de  la Orientación  lacaniana  del  Campo  freudiano,  encuentra  un hermoso  instrumento  para  las  nuevas  generaciones  en  la  reciente  publicación de  los  Otros  escritos  de  Jacques  Lacan  en  la  lengua  castellana  de  Colofón.  Si bien el psicoanálisis pide una formación sólida y controlada por las Escuelas, el psicoanálisis  no  sabría  caer  en  un  nepotismo,  aunque  sea  “transferencial”,  que sostiene  que  únicamente  los  que  saben  pueden  hablar  adecuadamente.  Este nepotismo impide que se diga cómo y de qué manera una primera lectura toca, interesa,  apasiona  e  ilumina,  aunque  sea  de  manera  provisional.  Colofón  invita a  presentar  públicamente,  en  la  red  de  Bibliotecas  de  la  que  es  Boletín,  este nuevo  libro  a  partir  de  esta  orientación  precisa.  Será  también  una  manera  de recompensar el trabajo espléndido de los traductores.

En  este  mismo  espíritu,  Colofón  33  ha  dado  la  palabra  a  analistas  que  saben formular de manera sencilla en qué su análisis ha encontrado un término que no les  permite  sentirse  curados  y  mucho  menos  “normales”  o  “normalizados”  sino dotados,  más  bien,  de  una  vitalidad  y  de  un  deseo  que  puede  sostener  el hacerse  ellos  la  dirección  de  referencia  y  los  acompañantes  de  otros,  en  un recorrido  en  el  que  descubrir,  a  su  vez,  en  qué  sustentar  su  singularidad  y  su diferencia  absoluta.  Un  aspecto  del  deseo  del  analista  que  se  declara  en  la contingencia por la que el lenguaje marca la insondable elección de lo vivos que somos y que Lacan designa con el término parlêtre en el final de su enseñanza.

Lo que indica bien de qué manera la lectura de Lacan, después de Freud, es un camino que se hace de encuentro en encuentro, poco a poco, con atolladeros y sorpresas que llegan con fuerza antes o después y de los que, en cada fase, las Luces de las que Lacan se reclama, nos invitan a atrevernos a testimoniar.

No  puedo  dejar  de  mencionar  lo  agradable  que  ha  sido  constatar  que  la permutación del Comité de redacción y de su coordinadora se ha llevado a cabo con facilidad, gracias a la pertinencia de sus puntos de vista y a su capacidad de trabajo, como de sus gustos por los textos y por la elección de las traducciones. Nos  hemos  beneficiado  de  esa  facilidad  con  la  que  los  anteriores  responsables se han tomado  en serio que la permutación fuese llevada a cabo con dulzura y autenticidad. Les doy las gracias a los anteriores y a los nuevos.

Traducción de Jesús Ambel, con la colaboración de Adolfo León Ruiz.

31 de agosto de 2013

Para guardar la orientación del psicoanálisis - Judith Miller

                                                                                              Judith Miller

Cartas a los amigos
Para guardar la orientación del psicoanálisis
De Judith Miller a Pablo E. Chacón

En su forma actual, la lógica del discurso del amo admite que el ser humano es un viviente, pero deja de lado que es un viviente que habla. De este modo olvida (y hace olvidar) los efectos que se desprenden de ello. El primero es que tratando de expulsar por la puerta al síntoma -furor sanandi-, éste retorna por la ventana, tal como Freud lo constata.
La consecuencia es esa “crueldad sonriente”, según la bella fórmula de Jacqueline Dheret: la de encontrar métodos o “buenas prácticas”, “recomendadas” porque son aprobadas por la autoridad política o por autoproclamados expertos en evaluación. Esta lógica conduce a reducir al ser hablante a un productor-consumidor del que se espera conseguir alguien que no ponga ningún grano de arena en la máquina aceitada del mercado mundial, todos puestos a marchar al paso de la norma, formateados como robots sobre un premodelo de bienestar y felicidad. Este totalitarismo soft querría imponerse en nombre de un universal que conjuga los derechos del hombre y la ciencia a través de operaciones de marketing que se jactan de la novedad de los métodos consensuales.

Es a lo que está confrontado en la actualidad el psicoanálisis. Esos ataques no son una novedad, como lo demuestra la historia desde que Freud nombró la palabra inconsciente. Ser atacado es algo bueno. Aún le es necesario al psicoanálisis saber guardar su orientación, sin ceder sus principios y evitar la autosegregación que resultaría de un desinterés de los nuevos pasos que la ciencia puede dar: las ilusiones del amo hipermoderno. Es clave no sólo resistir al cientificismo y a las operaciones de marketing que vienen a su apoyo, a menudo por vía de medios dóciles, cómplices de los imperativos del discurso capitalista.

Escuché recientemente a una mujer dedicada a la política que decía: “Hay pequeñas cosas que tienen gran importancia”. Ese principio me parece que condensa la orientación que exigimos, en términos muy simples, y tienen, además, la ventaja de subrayar que “pequeñas” cosas tienen una “gran” importancia. Formado en el psicoanálisis como experiencia personal, un practicante sabe, por ejemplo, que el ser humano es un viviente cuyo cuerpo está marcado por la lalengua, y que el pequeño hombre (el niño) es portador de un saber para escuchar, haya o no hecho la “elección” autista. Los niños también saben, casi de entrada, que al dirigir las palabras a un analista, éstas toman todo su peso, y les alivian el sufrimiento y la soledad que son propios de cada uno.

24.08.2013


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