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7 de julio de 2015

El cuerpo: del fantasma fundamental al sinthome

NUEVA ESCUELA LACANIANA
NEL-Lima
Seminario Internacional
El cuerpo: del fantasma fundamental al sinthome

Girl before a mirror - Pablo Picasso
JOSÉ FERNANDO VELÁSQUEZ
Psicoanalista
Presidente de la Nueva Escuela Lacaniana

La relación entre el fantasma y el sinthome van a examinarse a través de un articulador: el cuerpo.
Las percepciones, la imagen, el deseo, el ideal, la unidad, son establecidas en la relación al Otro y operan tanto como referencia así como de defensa, a la par que constituyen al cuerpo con la marca de la castración, donde el sujeto se hace equivaler al objeto. Es un cuerpo como superficie que permite ser agujereado, recortado, recorrido, deseado, imaginado; es el cuerpo de la inhibición y del acto; el cuerpo del fantasma, del Nombre-del-Padre, del sentido “para todos”.
De otro lado está el cuerpo que rompe con la dialéctica hegeliana, un cuerpo que aparece en la contingencia, y de modo singular y misterioso. En el azar ciertos significantes, ciertas imágenes, ciertos imposibles, se inscriben en el inconsciente real, no como sentido, sino como resonancias en la carne, que se repiten y se vuelven destino, que dan cuenta de un goce más allá del fantasma, más allá de la localización por el falo. “El goce, no el inconsciente”. (Lacan, J. “Joyce el Sinthoma I”) Un goce que nombra lo que hay de singular en cada individuo, al estar condicionado por lalengua propia y desabonado del aparato que le relaciona con el Otro.

Fechas:
Viernes 10 de julio
7:30 - 9:30pm 
Primera parte del seminario 
Sábado 11 de julio
3:00 - 6:00pm Segunda parte del seminario


Lugar:
Hotel Girasoles. Av. Diez Canseco 696, Miraflores.

Inscripciones:
Av. Ricardo Palma 734, Miraflores
243 2831

2 de julio de 2015

Boletín 12 Letras en línea - I Conversación clínica de la NEL

           I Conversación Clínica de la NEL

 El analista y su práctica
 

São Paulo - 3 de septiembre de 2015

Tute

Letras en línea

Boletín Nº 12

Termina junio y faltan solo dos meses para la primera Conversación Clínica de la NEL, el 3 de septiembre en São Paulo, con la participación de Miquel Bassols. Para los que todavía no se han inscrito, no dejen de hacerlo con un clic en el enlace de abajo. Solo así podrán recibir los casos clínicos con anticipación y en la Conversación podremos intercambiar ideas, interrogar lo que queda oscuro, proponer abordajes nuevos, comparar, arribar a nuevas conclusiones. Pero todo esto solo será posible si hay practicantes bien orientados.

En este boletín tenemos dos comentarios notables por su calidad y precisión.
Existe una política del psicoanálisis ‒dice Miller‒ que se orienta por la diferencia absoluta y por eso afirma que la formación del psicoanalista, son las formaciones del inconsciente, y en primer lugar el suyo. [1] Esta política condensa muy bien las dos citas y los comentarios que presentamos aquí.

El texto del analizante tiene su propia lógica articulada al fantasma, a su significación y goce. El analista se cuida de no hacer una observación de comportamiento, aunque a veces tenga la tentación de hacerlo, intentando comprender el sentido. Se comprende mediante el fantasma, explica María Cristina Giraldo y precisa que las coordenadas fantasmáticas que rigen la vida subjetiva son las coordenadas del programa de goce. Lo más importante para el practicante es poder descubrir, en su propio análisis, la regla que rige su modo de goce que le permita, en su práctica, saber no agregar sentido al sinsentido de lo real del analizante.

La autonomía del discurso analítico es el mayor principio de la política del psicoanálisis. Solo así puede mantener su diferencia absoluta con otros discursos. En cuatro puntos justos y rigurosos Gustavo Zapata comenta este principio. Ubica los límites de la experiencia analítica que permiten medir sus obstáculos, alcances y resultados. Esta es una experiencia radicalmente singular que no se aviene ni se conforma con otros discursos, poderes o ideologías. El deseo del analista apunta lo real y a liberar al Otro del sentido.

María Hortensia Cárdenas
________________

[1] Miller, J.-A., “Perspectivas de política lacaniana”, 
Freudiana 55, ELP, Barcelona, 2009. 


 ¿Te inscribiste?
 Ficha de inscripción en este archivo:


Comentario de María Cristina Giraldo a la cita:

“El analista, por supuesto, no hace esto [una observación del comportamiento], aunque a veces tiene la tentación. El mismo Freud, cuando tenía en tratamiento al famoso “Hombre de los lobos”, tiene tantos hechos y datos, que casi se ve que está a punto de convertirse en observador. Es solamente después, y precisamente por medio de este caso, que Freud ubica la presencia del fantasma: que nunca la observación del comportamiento dará el sentido del fantasma, que ninguna recopilación es tan exacta que sea equivalente al fantasma, y que mientras más y más un sujeto —como ocurre en el caso del Hombre de los lobos—, se acerca a los datos, hasta hacer desear más y más datos, la misma intensidad de la vivencia que él pone en algunos hechos señala, más bien, el carácter fantasmático de esos supuestos recuerdos. A partir de esto, Freud pone en función el tema del recuerdo encubridor, que significa, precisamente, que la intensidad misma del recuerdo, en lugar de señalar la exactitud del hecho, señala que lo más importante no está ahí. Bien, el analista no es un observador del comportamiento”. [1]

La perspectiva del desarrollo conduce a un saber referencial que pretende una verdad a ser verificada por la referencia, con base en correlatos de la realidad: los datos de la historia y de la observación del comportamiento. La afirmación de Lacan “La verdad posee estructura de ficción” nos ubica en otra orientación que es la lógica del texto del analizante, en el cual el axioma del fantasma constituye una articulación esencial. Si “la significación es el fantasma”, [2] es por su conexión entre significación y goce, que constituye el amor pasional de cada uno con la verdad y el sentido. Cuando creemos comprender, lo hacemos mediante el fantasma. Este es el que fija el sentido; de ahí que Lacan nos advierta: en la experiencia analítica “cuídense de comprender”, de escuchar al analizante a través del lente del propio fantasma.

El giro freudiano se operó al advertir en la intensidad del recuerdo encubridor no un dato, sino el carácter fantasmático del mismo. Un axioma es una proposición lógica. Freud lo definía como una frase que se queda congelada para el sujeto en un punto de fijación de la libido. El axioma opera como regla fantasmática que condiciona todas las significaciones. Las coordenadas de la vida subjetiva están regladas en cada uno por su fantasma fundamental; son las coordenadas de su programa de goce. Miller propone que en el axioma se da la conjunción del Uno y del goce, por tanto, es el lugar de lo real, es lo que en los síntomas vuelve siempre al mismo lugar, lo que permanece constante como consistencia lógica, que es la relación del sujeto con el objeto a.

El atravesamiento del fantasma toca aquello mediante lo cual comprendemos. Mientras el practicante no haya descubierto cuál es la regla que rige el goce en juego en su relación con su objeto a, estará lidiando con no agregar un sentido, desde la regla no conocida de su decir, al sinsentido de lo real del analizante. En la experiencia analítica, el analizante no deviene analista sin pasar por esa consecuencia lógica del fin de análisis, que es atravesar su fantasma fundamental.


[1] Miller, J.-A., “Estructura desarrollo e historia”, Seminarios en Caracas y Bogotá, Paidós, Buenos Aires, 2015, p. 310.
[2] Miller, J.-A., Donc, Paidós, Buenos Aires, 2011, p. 92.
Otras referencias en Miller: El ser y el Uno, La psicosis en el texto de Lacan, Iluminaciones profanas.


Comentario de Gustavo Zapata a la cita:

“Existe una política del psicoanálisis: concierne a los fines últimos y los resultados de la operación analítica. Su mayor principio, y posiblemente el único, es la autonomía del discurso analítico, que mantiene su diferencia absoluta con los otros discursos. Es bueno todo lo que preserva y alimenta esta autonomía; es malo todo lo que la mella, la corroe, la arruina”. [1]

1.- Operar según este principio implica fundar en razón los conceptos fundamentales del psicoanálisis, es decir, valorar su pertinencia, medir sus alcances, precisar sus escollos y acotar sus resultados siempre circunscritos a los límites de la experiencia, sin tener que echar mano de una supuesta causa última, que reduciría la operación analítica a las coordenadas de una ciencia pretendida superior.
2.- Es menester entonces que para el analista se haya cernido esa diferencia absoluta entre el I y el a, que haya “circunscrito la causa de su horror, el suyo propio, el de él, separado del de todos, horror de saber” [2], para que sepa ocupar en el dispositivo ese lugar que al final es de desecho.
3.- A partir de eso, el analista entiende que la experiencia analítica es radicalmente singular, por lo tanto no es masificable ni clasificable, no se deja atrapar en otra contabilidad como no sea la del uno por uno, ni acotar por los poderes del estado, por las iniciativas de bienestar o seguridad social de los gobiernos, por ideologías políticas de cualquier signo o color, o por interpretaciones históricas, sociológicas o antropológicas de la realidad.
 4.- Así, el analista verá, como comenta J.-A. Miller [3], que el psicoanálisis es incompatible con el orden totalitario, y no existe si no es posible hablar con libertad y ejercer la ironía. Efectivamente, un analista debe querer las condiciones materiales para su práctica, y si entiende bien que el deseo del analista es “un deseo de alcanzar lo real, de reducir al Otro a su real y liberarlo del sentido” [4], sabrá entonces que el psicoanálisis es subversivo, no revolucionario.
 ____________________________________
[1] Miller, J.-A., “Perspectivas de política lacaniana”, Freudiana 55, ELP, Barcelona, 2009.
[2] Lacan, J.,”Nota Italiana”, Uno por Uno, N° 17, abril 1991, pp. 16-18.
[4] Miller, J.-A.,” Un real para el siglo XXI”, Scilicet. Un real para el siglo XXI, Grama, Buenos Aires, 2013,  pp. 17-27.


Referencias bibliográficas sobre la práctica analítica

Lacan, J., Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis (1953)

·         “Es la tentación que se presenta al analista de abandonar el fundamento de la palabra, y esto precisamente en terrenos donde su uso, por confinar con lo inefable, requeriría más que nunca su examen: a saber la pedagogía materna, la ayuda samaritana y la maestría dialéctica. El peligro se hace grande si le abandona además su lenguaje en beneficio de lenguajes ya instituidos y respecto de los cuales conoce mal las compensaciones que ofrecen a la ignorancia.” (p. 65)

·         “No hay duda de que estos efectos –donde el psicoanalista coincide con el tipo de héroe moderno que ilustra hazañas irrisorias en una situación de extravío- podrían ser corregidos por una justa vuelta al estudio en que el psicoanalista debería ser maestro, el de las funciones de la palabra.” (p. 65)

·         “El único objeto que está al alcance del analista, es la relación imaginaria que le liga al sujeto en cuanto a yo, y, a falta de poderlo eliminar, puede utilizarlo para regular el caudal de sus orejas, según el uso que la fisiología, de acuerdo con el Evangelio, muestra que es normal hacer de ellas: orejas para no oír, dicho de otra manera para hacer la ubicación de lo que debo oír.” (74-75)

·         “Afirmamos por nuestra parte que la técnica no puede ser comprendida, ni por consiguiente correctamente aplicada, si se desconocen los conceptos que la fundan. Nuestra tarea será demostrar que esos conceptos no toman su pleno sentido sino orientándose en un campo de lenguaje, sino ordenándose a la función de la palabra” (p. 68)

·         “… el arte del analista debe ser el de suspender las certidumbres del sujeto, hasta que se consuman los últimos espejismos. Y es en el discurso donde debe escandirse su resolución.” (72-73)

Responsables del Boletín Letras en línea
María Hortensia Cárdenas
Ana Viganó 



18 de junio de 2015

Seminario Internacional: El cuerpo: del fantasma fundamental al sinthome



NUEVA ESCUELA LACANIANA
NEL-Lima
Seminario Internacional
El cuerpo: del fantasma fundamental al sinthome
 
Girl before a mirror - Pablo Picasso
JOSÉ FERNANDO VELÁSQUEZ
Psicoanalista
Presidente de la Nueva Escuela Lacaniana

La relación entre el fantasma y el sinthome van a examinarse a través de un articulador: el cuerpo.
Las percepciones, la imagen, el deseo, el ideal, la unidad, son establecidas en la relación al Otro y operan tanto como referencia así como de defensa, a la par que constituyen al cuerpo con la marca de la castración, donde el sujeto se hace equivaler al objeto. Es un cuerpo como superficie que permite ser agujereado, recortado, recorrido, deseado, imaginado; es el cuerpo de la inhibición y del acto; el cuerpo del fantasma, del Nombre-del-Padre, del sentido “para todos”.
De otro lado está el cuerpo que rompe con la dialéctica hegeliana, un cuerpo que aparece en la contingencia, y de modo singular y misterioso. En el azar ciertos significantes, ciertas imágenes, ciertos imposibles, se inscriben en el inconsciente real, no como sentido, sino como resonancias en la carne, que se repiten y se vuelven destino, que dan cuenta de un goce más allá del fantasma, más allá de la localización por el falo. “El goce, no el inconsciente”. (Lacan, J. “Joyce el Sinthoma I”) Un goce que nombra lo que hay de singular en cada individuo, al estar condicionado por lalengua propia y desabonado del aparato que le relaciona con el Otro.

Fechas:
Viernes 10 de julio
7:30 - 9:30pm
Primera parte del seminario 
Sábado 11 de julio
3:00 - 6:00pm Segunda parte del seminario


Lugar:
Hotel Girasoles. Av. Diez Canseco 696, Miraflores.

Inscripciones:
Av. Ricardo Palma 734, Miraflores
243 2831



10 de junio de 2015

Boletín 9 Letras en línea - I Conversación clínica de la NEL

            I Conversación Clínica de la NEL

 El analista y su práctica
 

São Paulo - 3 de septiembre de 2015

Afiche I Conversación Clínica de la NEL

Letras en línea

Boletín Nº 9


Preside esta edición de Letras en línea el afiche que se ha diseñado especialmente para difundir nuestra I Conversación Clínica de la NEL, mismo que también se presentó en un envío especial a través de la lista NEL-Debates y que proponemos para que sea distribuido y dado a conocer en nuestras sedes, delegaciones y CIDs.

Noemí Cinader, a partir de la cita de Eric Laurent que ubica como un objeto de la conversación al deseo del analista, trae una interesante perspectiva de la conversación clínica estableciendo cierta analogía entre la conversación y el control, articulando el deseo del analista con lo singular que él mismo conlleva. No sin el cuerpo, no sin el goce, no sin el síntoma, no sin el esfuerzo de nominar un real.

Ángel Sanabria recorre el malentendido estructural del “todos monologan” para detenerse un poco en la forma insensata del monólogo generalizado en nuestra época -al que propone como una alteración del malentendido hacia lo “desentendido”-, para ubicar finalmente cuál es la chance que ofrecería el psicoanálisis de “monologar de otro modo”, produciendo algún nuevo arreglo con el malentendido de los sexos.

Seguidamente, y como es costumbre, adjuntamos nuevas referencias bibliográficas seleccionadas sobre el tema.

Les recordamos que nuestra I Conversación Clínica será en Sao Paulo el 3 de septiembre próximo, y dedicaremos una jornada al exhaustivo estudio y discusión de los casos clínicos seleccionados a tal fin. En esta ocasión inaugural tendremos el privilegio adicional de contar con la participación de Miquel Bassols, quien generosamente animará el intercambio con sus aportes.

Al final de este boletín encontrarán nuevamente la ficha de inscripción. Es de gran utilidad para la organización saber quiénes podrán concurrir, por lo que insistimos en pedirles que por favor la envíen a Clara María Holguín: clara.maria.holguin@gmail.com

Solamente con esta inscripción podrán recibir con anticipación los casos clínicos que se presentarán en la Conversación.

Recordamos la dirección donde se llevará a cabo el evento: Rua João Moura, 647 - Mezanino. Bairro: Pinheiros. São Paulo, SP.

¡Disfruten la lectura!

Ana Viganó
 


Comentario de Noemí Cinader a la cita:
 
“El volumen de "Los inclasificables" testimonia en acto lo apasionante que puede ser una conversación clínica orientada por una pregunta hacia el psicoanálisis. No se trata solo en este espacio de adaptar la cura al caso, de rectificar la posición del analista, sino también se trata de hacer experiencia. La discusión clínica tiene que ser una conversación sobre el deseo del analista, el deseo de producir una clínica que como tal tenga una incidencia sobre las nominaciones de lo real en nuestra cultura.” [1] 

Ubico el texto de Laurent como un texto que anticipa el congreso en Bruselas, 2002: “El efecto de formación, sus causas, sus lugares y sus paradojas”. Laurent plantea en el texto, a partir del título “Herejía y deseo”, la posición del analista que sigue la enseñanza de Jacques Lacan, su calidad de hereje respecto a lo “religioso” ante la institución que se nombra como los seguidores de Freud. Hace referencia a la Primera Conferencia de Lacan en 1960 en Bruselas. Allí Lacan hace referencia al hecho que uno de los aspectos que diferencia a quienes lo siguen, diferencia de la identificación al analista, es el deseo del analista, diferencia singular de cada uno.

Miller introduce el Banquete de los analistas mediante la imagen del banquete griego o romano brindando a la salud del psicoanálisis. Y señala que etimológicamente en latín banquete es Convivium, vivir juntos y finaliza diciendo que viven juntos analistas y analizantes.

También se trata de una Conversación entre analistas y analizantes o analistas practicantes y como bien lo señala Miller ningún saber es soportado por uno solo. [2]

Igualmente señala que en griego banquete es symp-osium,  en el que “symp” aparece también en symp-toma.

Retomaré este punto más adelante.

Me planteo entonces a partir de la invitación que hace Laurent en su texto que la discusión clínica tiene que ser una conversación del deseo del analista… Si bien Laurent continúa con una puntuación acerca del deseo del analista, por ahora retomo sólo la conversación del deseo del analista.

Si bien el control es uno de los dispositivos con los que cuenta el analista para revisar los impasses o dificultades en la práctica y le permite este dispositivo el control del deseo del analista, y de los impasses que se presentan en la dirección de una cura en particular, me interesa plantear una de las vertientes a la que puede llevar una  Conversación, también en estos términos. Dependerá del acontecimiento imprevisto, del “happening” para cada analista. 

En Papers 1 para el X Congreso de la AMP, Laure Naveau en su trabajo “El analista sinthome”, describe lo que para ella fue, en ocasión del control el afecto que hablar de un caso produjo en su cuerpo. Afecto que produce para ella un impasse en la dirección de la cura. Esto aunado a la intervención del analista hizo posible un trabajo sobre lo que hacía impasse para ella, un punto de goce, hablado por su cuerpo.

Retomando Symp-osium y symp-toma, y poniendo en tensión la Conversación como una especie de banquete de los analistas y analizantes, planteo que hay algo de lo real del síntoma, un punto de goce del analista del que éste puede experimentar a la hora de la conversación clínica, que provoque un trabajo similar al del control, pero provocado por la Conversación y sin que hubiese habido una demanda.

Planteo que para ello es necesario que ex–sista a la Conversación el deseo del analista que tal y como lleva al analista a demandar un control, en este caso lleva al analista a prestar atención no solo a la Conversación sino también a su cuerpo que habla y que con ello nombrar algo de lo real para él.
___________________________
[1] Laurent, E., Herejía y
deseo. http://wapol.org/ornicar/articles/155lau.htm
[2] Miller, Jacques Alain, “Lo postanalítico”, Conferencias porteñas Tomo 3, Buenos Aires, Paidós, 2010, p. 88.


Comentario de Ángel Sanabria a la cita:

“Lacan decía: todos monologan. Esto es lo que implica el malentendido: que definitivamente todos monologan. Solo en el psicoanálisis, debido a la manera en el que el otro se presenta, existe una pequeña chance de monologar de otro modo, para ser prudente y no elogiar la operación, en ocasiones vertiginosa.” [1]

Todos monologan

1. “Esto es lo que implica el malentendido: que definitivamente todos monologan.”

Existe un “monologo generalizado”, connatural a la condición de ser hablante. El ser hablante cuando cree dirigirse al otro como interlocutor, habla en realidad para sí mismo sin saberlo. Pero además, cuando escucha al otro, lo que comprende no es otra cosa que las resonancias de su propio “discurso interior”. Este malentendido, alimentado por el fantasma, se opone a la perplejidad y a la sorpresa: es la pre-comprensión, el comprender demasiado pronto que Freud y Lacan desaconsejaban al analista.

En lo contemporáneo asistimos, además, a un modo insensato de monologar que en lugar del malentendido conduce al “desentendido”: “Los sujetos se desentienden del Otro y se sobreentienten con su goce en soledad, quedando librados así a un goce sin sentido y excesivo”. (Liliana Ávola y otros: “La época y su desentendido”, ponencia en el 1er Encuentro Americano del Campo Freudiano).

2. “Sólo en el psicoanálisis, debido a la manera en el que el otro se presenta, existe una pequeña chance de monologar de otro modo.”

Frente a esto, el chance de “monologar de otra manera” que ofrece el psicoanálisis, implica agujerear la precomprensión fantasmática del sujeto y hacerlo pasar del “monólogo generalizado” a un monólogo singularizado del que pueda extraer las claves de su “hablar para sí” (Miller, El ultimísimo Lacan), y eventualmente producir un mejor saber-hacer-con el malentendido fundamental de los sexos en su vida. Ello requiere del analista sostener una posición que no es la del común interlocutor sino aquella, en el límite de lo inhumano, de semblante de a.

[1] Miller, J.-A., “El malentendido”, Elucidación de Lacan, p. 32. 


Referencias bibliográficas sobre Conversación

La conversación como conciliábulo

Texto: Cuando el Otro es malo… de Jacques-Alain Miller (2011)
Este texto es un ejemplo completo de la Conversación. 

 
Jacques-Alain Miller: “Evidentemente, la jornada de hoy, jornada anual de las Secciones Clínicas, es como una gran misa. No llevemos demasiado lejos la analogía, pero es una gran misa clínica o un concilio anual, donde discutimos nociones, cotejamos nuestras concepciones unas con otras, sin concluir mediante un decretar que indique cuál es el buen uso de las cuestiones, sino según una elaboración progresiva. Pero hoy somos setecientos” (p. 75)

Texto: Efectos terapéuticos rápidos: Conversaciones con Jacques-Alain Miller en Barcelona (2005)
Miguel Bassols: “La Conversación Clínica del Instituto del Campo Freudiano que se realiza anualmente en Barcelona reúne a docentes y participantes de las actividades del Instituto de toda España. Es, de algún modo, el conciliábulo lacaniano español donde compulsamos el estado de nuestra práctica y deducimos el modo de llevar a cabo una política del síntoma consecuente con los principios de la orientación lacaniana” (p. 9)

Miguel Bassols: La Conversación Clínica […] fue en la serie de conversaciones realizadas un acontecimiento muy especial, de aquellos que quedan en la memoria como un momento de inflexión decisivo para el futuro del psicoanálisis” (p. 9)

Pierre-Gilles Guéguen: “En una asamblea de más de doscientos practicantes venidos de todos los lugares de España se discutieron dos casos […] y en el estilo de la Conversación que se practica tan a gusto en España, es decir, con las aportaciones cruzadas y apasionadas que profundizan lo que podemos llamar un modo lacaniano de evaluación de nuestra práctica.” (p. 14)

Texto: La pareja y el amor: Conversaciones con Jacques-Alain Miller en Barcelona (2003)

Jacques-Alain Miller: “Conversación es un término que utilizamos en el campo clínico, en el registro clínico. Supone la redacción anterior de textos y su divulgación. Es decir, que no vamos a escuchar la lectura de los trabajos. Se supone que la lectura ya ha sido hecha […] De manera que se puede dar el máximo de tiempo a la reflexión, al comentario, a las preguntas y no a la escucha pasiva.” (p. 15) 


Ficha de inscripción

Nombre y Apellidos…………………………………………………….........

E-mail…………………………………………………………………..............
Sede o Delegación………………………………………………..............
Miembro o asociado................................................
Está inscrito en el CID………………………………………………….......

Costo
- Si solo se inscribe en la I Conversación Clínica: USD 30.00

- I Conversación Clínica y Seminario de Formación del INES: USD 40.00

El pago se puede realizar en la Sede con el tesorero correspondiente o el 2 de septiembre en São Paulo.  

Ficha de inscripción en este archivo:


Responsables del Boletín Letras en línea
María Hortensia Cárdenas
Ana Viganó

27 de noviembre de 2013

Entrevista a Silvia Salman -Primera parte

Estimados amigos: Tuvimos la grata oportunidad de entrevistar a Silvia Salman, aprovechando su reciente visita a Lima en octubre de este año. Esta es la primera parte de la entrevista.

 
















Por:
Angélica Ballón Sánchez
Roberto Carlos Galván Sánchez
       
¿Podría explicarnos un poco más lo que habló en el Seminario sobre la aspiración a la feminización del mundo? Este concepto nos parece profundiza acerca de lo femenino en la época, a la vez es un concepto muy abordado en la bibliografía.

Miller cuando lo nombra, es en el curso del 2011 que él vuelve sobre ese tema, pero ya en El Otro que no existe y sus comités de ética, que dicta con Éric Laurent, en el año 98, hace 15 años, hay un apartado que se llama “La feminización del mundo”; es decir, que no es algo que recién está trabajando. También en la conferencia que dictó en Comandatuba habla del imperio del no-todo. En particular en el curso del 2011, se refiere a una aspiración a la feminización, y el término aspiración yo lo destaqué, me parecía interesante, porque él no habla tampoco de una feminización del mundo, todo femenino, sino de una aspiración. Me parece que el término aspiración es interesante porque es una tendencia, lo que no impide que el no-todo pueda funcionar de otro modo, esto lo remarqué en ese sentido.

Porque después que Miller habló de la feminización del mundo, se dijo mucho de la feminización, como si uno estuviera en el mundo de la feminización feliz y del bienestar, y en realidad la época en que vivimos no tiene nada de bienestar.

Claro, hay algo de lo caótico, parecía que el concepto de feminización del mundo hablaría precisamente de eso, pero la idea del psicoanálisis de lo femenino en el mundo es otra.

Es otra, por eso yo ubiqué hoy en toda la conferencia esa tensión a partir de esta fórmula de Lacan “el no-todo no es que nada lo limite, sino que el límite se sitúa de otro modo”, es decir, un no-todo limitado de una cierta manera y un no-todo ilimitado, entonces te da dos realidades diferentes, dos maneras de vivir distintas y dos cuerpos diferentes. Por eso las flechas del cuadrado de la sexuación lo muestran muy bien, cuando uno conecta con el Otro y cuando no se tiene esta pata en el falo.


Pensando en los textos de Freud sobre el amor, ¿cree que esta forma de relacionarse con el otro sexo por parte de los hombres, de separar a la mujer en la madre y la puta, es vigente?

Sí, es vigente, por lo menos es lo que escucho en el consultorio. Para mí allí la condición de amor y la condición de goce están absolutamente enlazadas, Freud habla allí de condición de amor, pero Lacan nos enseñó a leer eso como una condición de goce. Se mantiene vigente, tal vez no al estilo de la época de Freud donde se ponía en acto eso, la mujer que era para el matrimonio no era la mujer con la que uno se satisfacía sexualmente. Porque, por ejemplo, eso estaba prohibido, entonces las mujeres llegaban tal vez vírgenes al matrimonio, no en ese sentido. Pero sí en esta dualidad, de la separación del goce y el amor, que es lo contrario que en las mujeres, las mujeres necesitamos amar para poder gozar. Pero esta no es una diferencia de género sino de goce masculino y femenino, hay mujeres que también tienen esta dualidad, que gozan con uno y aman al otro, que tienen esa división, es una manera obsesiva de elegir. Digo, para hacer la misma distinción que hacíamos en el Seminario, que no se trata de hombres y mujeres, sino de condiciones de goce: la condición de goce que necesita que amor y goce estén juntos en el objeto y la condición que necesita que amor y goce estén disociados.

 ¿Cómo se ama sin sufrir?, ¿es posible? ¿Qué consigue una experiencia de psicoanálisis llevada hasta el fin?

(Risas) ¿Cómo se ama sin sufrir? Es una pregunta de una mujer, ¿no es cierto?, porque como decíamos antes, en los hombres eso marcha porque el goce marcha sin decir. Y ni siquiera hay un problema en relación al amor.

Mira, tal vez te lo podría contestar desde mi propia experiencia, pero creo que tiene que ver con la experiencia de un análisis, digamos, distinguir lo que sería un amor fantasmático de un amor sinthomático; son dos maneras diferentes de amar. Lacan, en algún momento, se refiere al nuevo amor que surgiría a partir de terminar un análisis. Ese nuevo amor del que él habla, que habría que explorarlo, investigarlo y trabajarlo; pero una de las maneras de leerlo es justamente un amor que está por fuera del marco del fantasma, porque a lo largo de la experiencia de un análisis, cuando uno ha podido trabajar y desinvestir todo lo que estaba investido del goce-sentido, en relación al objeto y la satisfacción pulsional, todo eso que trabajamos estos días; uno logra desinvestir eso y desarmar ese funcionamiento, podríamos decir, fantasmático, y efectivamente uno puede hacer lazo de otra manera con el Otro, y entonces el amor también se experimenta de otro modo.

Y es lo que hablábamos ayer en la mañana, en relación a la Escuela, lo que es mantener un lazo fantasmático con la Escuela, lo que la Escuela no me da, me pide, o lo que sea, de un lazo sinthomático con la Escuela, es decir, contando con la experiencia de ese vacío, de ese espacio de resonancia del que hablábamos hoy. Eso saca las cosas del plano de la demanda, porque una cosa es el amor articulado a la demanda, y lo pone más al amor en relación del deseo. Una cosa es la demanda al Otro del amor: mirame, hablame, y otra cosa es vivir el amor de un modo más ligado al deseo, que yo lo decía,  bueno, en vez de hablame,  hacerse hablar. Y es otra manera de armar lazo con el Otro. Y efectivamente eso es con menos sufrimiento. No te diría sin sufrimiento porque no me parece que, bueno.

Hay goce.

Porque hay goce, y porque además no se trata de ningún ideal, de que uno al final del análisis vive ya sin sufrimiento, sin angustia y sin nada de eso. No, solo que uno se puede también ubicar respecto de eso de otra manera. Pero, con menos sufrimiento, seguro, el amor sinthomático es el amor que se juega contando con la experiencia del propio vacío; y también la del Otro, es también reconocer que el Otro tiene una cierta relación con el no-todo, digamos. Entonces, ahí hay un encuentro, el encuentro sinthomático es ese, es un encuentro de que cuando vos te enamorás de alguien, lo que resuena es la manera que ese alguien tiene de tratar su propio no hay. Entonces cuando uno cuenta con el no hay, el lazo, podríamos decir, es sinthomático; ahora, cuando no cuenta con el no hay, porque eso está obturado por el fantasma, entonces el lazo es fantasmático, y el amor fantasmático hace que la condición de elección del objeto amoroso siempre esté situada, digamos, condicionada justamente por ese goce fantasmático.  

Por eso muchas veces cuando uno se analiza, eso implica que la pareja también tenga que acomodar alguna cosa respecto del amor, porque cuando uno elige, mucho antes de analizarse, una pareja, digamos, con la que arma un lazo amoroso, uno no tiene ni idea cuál es la condición de goce que lo llevó a elegirlo, en qué condición de goce se asienta esa condición de amor que lo llevó a elegirlo. Cuando uno va trabajando esto en el análisis, y algo de esa condición se transforma, porque el goce mismo se ve conmovido y analizado, el Otro también tiene que transformar su posición. En mi caso, yo había elegido alguien que efectivamente me dejaba huir, porque era este hacerse agarrar para huir, entonces cuando algo de eso se transforma, y ya no se trata de estar huyendo todo el tiempo, sino de poder tener un cuerpo, y estar presente, aun manteniendo el espacio y estar presente, entonces yo necesito que el Otro me agarre, no que me deje huir, porque si el Otro me deja huir, estamos en el síntoma, que era el síntoma “huidiza”. Pero si hay un cambio y una transformación en el goce, eso implica que el partenaire también tiene que cambiar. Ahí, entonces tenés la posibilidad de que el partenaire pueda acomodarse a eso, y se arma un nuevo lazo libidinal, o lo que ocurre también muchas veces, que uno finalmente termina separándose, porque lo que había elegido estaba condicionado por un cierto goce, que, a partir del análisis se transforma.

Es la razón por la cual hay muchos fantasmas que giran alrededor de que cuando uno se empieza a analizar entonces seguro que se separan (risas). No es que seguro que se separan porque el análisis va en contra de la pareja, de ninguna manera. Al contrario, diría, si es posible que el partenaire también acomode algo para que eso nuevo que surge en el análisis entonces pueda tomar una forma con el mismo partenaire, bienvenido sea. Ahora, si eso no ocurre, inevitablemente es probable que surja allí un desencuentro amoroso.

Para un encuentro.

Para encontrar otro, claro, con el cual entonces ahora armar un lazo más sinthomático que fantasmático. No estaba tan errado Freud cuando decía, y lo dice en “El tabú de la virginidad”, que hoy trabajamos, que “los segundos matrimonios son siempre mejores que los primeros”, porque el primero repite la relación con la madre, decía él ahí, pero bueno, insiste varias veces con esto de que los segundos matrimonios son mejores que los primeros. De todos modos yo conservo al primer marido (risas), así que, no puedo hablar de eso. Sí puedo hablar de ese cambio, de esa transformación con el partenaire que fue necesario hacer para vivir el amor de otra manera.