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19 de octubre de 2015
29 de enero de 2014
Entrevista a Iván Ruiz “El autista es el insumiso de la identificación”
Periódico
El Punt Avui
(España)
IVÁN RUIZ
PSICOANALISTA I PRESIDENTE DE LA
ASOCIACIÓN TEADIR DE PADRES, MADRES Y FAMILIARES DE PERSONAS CON AUTISMO
“El autista es el insumiso de la identificación”
27/01/14
02:00 - LÍDIA VIDAL
Aplicar un
ideal de normalidad a los autistas los desprovee de lo más singular que ellos
han encontrado.
Con una clara
intención de divulgar los beneficios del psicoanálisis en el tratamiento del
autismo, primero fundó la Asociación TEAdir y después codirigió el documental “Otras voces. Una mirada
diferente sobre el autismo.
Ahora, con Neus Carbonell, han escrito el libro
‘No todo sobre el autismo', que presentan hoy en la libreria +Bernat de
Barcelona.
¿El autismo
es como una burbuja en la que el niño se protege del mundo?
La burbuja es la manera más
conocida de explicarlo, pues supone estar aislado de la relación con los otros.
Y acostumbra a aparecer en la edad previa al inicio de la palabras, momento en
el que el niño, con el balbuceo, se escucha su voz. Es entonces cuando se
espera su entrada en el mundo del lenguaje, del reconocimiento de la imagen propia
en el espejo. Esto es vivido con mucha angustia por algunos, y la única
protección posible estable que encuentran es el aislamiento.
¿Qué relación
tienen con el lenguaje?
No hay nada que haga pensar que los autistas no están inmersos en
el lenguaje como cualquiera de nosotros, de hecho, los padres son testimonios
de que su hijo entiende lo que se le dice, lo que pasa es que su respuesta no
tiene en consideración ni el sentido común ni las convenciones. Ahora bien, una
cosa es estar en un mundo de lenguaje y la otra es acceder a las funciones
complejas de la palabra. Porque es por medio de la palabra que transitamos por
el espacio. Es por esto que los niños con un autismo importante, sin imagen
propi ni palabras, lo que hacen son intentos de construcción de la idea del
espacio.
¿Qué nos
quieren decir tapándose las orejas, mirando hacia otro lugar o moviendo las
manos?
El autismo se sostiene en una
no-referencia al otro. Por tanto, no es seguro que cuando se tapan las orejas,
gritan o se golpean estén dirigiéndose al otro. Ahora bien, es aquí donde
tenemos la oportunidad de escucharles, y conviene diferenciar lo que son
recursos que sirven para un auto tratamiento de la angustia. [Se oye una
ambulancia en la calle]. Por ejemplo, yo puedo obviar esta ambulancia porque
tengo una idea del espacio que me permite pensar que el origen está fuera. Pues
para un autista, por el hecho de que el ruido lo oye en su interior, este
sonido puede ser un motivo de angustia, pues no tiene los recursos de la
palabra para entender que tenemos un cuerpo y que es por medio de las palabras
que nos definimos o por medio también de la imagen que creemos tener. El
autista hace este proceso de otra manera y, a menudo, con movimientos repetidos
de una parte de su cuerpo. Es como cuando alguien tiene dolor de muelas y, para
él, su cuerpo en ese momento es únicamente esa muela. Entonces, el autista
necesita concentrar la satisfacción en una parte de su cuerpo para sentírselo
como propio.
¿Qué
diferencia el psicoanálisis de los tratamientos habituales de los psicólogos
conductistas?
Las técnicas
cognitivo-conductuales son técnicas de reeducación, y ellos mismos las llaman
técnicas de adiestramiento. Hay una versión actual del conductismo que, según
ellos dicen, se aplica teniendo en cuento al niño; pero lo que no se dice es
que lo hacen para conseguir su consentimiento en repetir palabras y conductas
que lo hagan comportarse como aquello que se supone que es un niño normal. En
cambio, el psicoanálisis considera que aplicar un ideal de normalidad a los
autistas los desprovee de lo más singular que ellos encontraron. Tenemos que
pensar que el autista es el insumiso de la identificación, ya que ni se
identifica con el otro ni tampoco con una idea de grupo. Entender esto nos
permite escuchar y respetar cuáles son los hallazgos que hace el niño para
desarrollarse como persona.
2 de diciembre de 2013
No todo sobre el autismo
Entrevista a Iván Ruiz Acero en el programa "Entrada libre" de Euskal Telebista,
a propósito de la presentación en Bilbao del libro No todo sobre el autismo (de Neus Carbonell e Iván Ruiz. Ed. Gredos, 2013)
y del estreno en San Sebastián de Otras voces. Una mirada diferente sobre el autismo).
19 de septiembre de 2013
Entrevista a José Fernando Velásquez - Primera parte
Por: Angélica Ballón Sánchez
Roberto Carlos Galván Sánchez
P: A la luz de las últimas
enseñanzas de Lacan sobre el inconsciente, considerando el inconsciente
transferencial y el inconsciente real, acerca del inconsciente real Lacan dice
que “no hay allí amistad alguna que ese inconsciente soporte”. ¿Cómo se puede
pensar la transferencia?, ¿cómo se sostiene la transferencia en la clínica del
autismo, y también de las psicosis?
R:
La transferencia hay que pensarla en términos generales como el anudamiento que
se produce entre las posiciones de goce del analizante y algún rasgo, alguna
pieza que está en el semblante del analista; puede ser la voz, la mirada, su
título, el ideal que representa, una impresión…“no me parece querido, o amable”,
o “me lo referenciaron muy bien”. Eso es
para cualquier ser hablante.
En
el caso de las psicosis y del autismo la transferencia se va a instalar por el
anudamiento entre el autista o psicótico a una posibilidad que le dé ese
analista de alojar algo de la construcción que él viene haciendo. Y, eso no es
sencillo. Porque nos podemos disponer para recibir a los niños psicóticos, a
los autistas, pero es el niño mismo el que elige cómo se va a anudar, cuándo se va a anudar, y la manera generalmente
estereotipada de anudarse. Puede ser simplemente porque el analista no hable, o
por el contrario, por que su voz sea muy suave, o porque no lo mira, o por el
contrario porque lo mire mucho, o encontró un lápiz o cualquier objeto que le llame
la atención. Hay una serie de condiciones que son contingentes en ese anudamiento
que hace el niño al espacio, a la persona, al cuerpo, a los objetos del
analista. El arte es que sea un
anudamiento sostenido a través del tiempo, porque puede haber anudamientos
momentáneos, el chico se entusiasma, se prende de un objeto, por ejemplo, o del
hecho de que “no me mira”, el analista no lo mira directamente, y eso hace que
el autista o el psicótico pueda sentirse cómodo, tranquilo, sin amenaza; o porque la sesión sea
breve, o porque la sesión sea larga; todo depende del caso por caso. Entonces, ese
anudamiento que se da ahí hay que tratar de sostenerlo en la medida en que se
sepa leer qué es lo que lo anudó.
Es
una transferencia no al sujeto supuesto saber, lo que sí ocurre en la neurosis, sino que pasa
por una dimensión puramente real, por lo imposible, lo ilimitado, lo repetido.
Eso hace que por ejemplo se pueda trabajar entre varios con un solo autista. La
práctica entre varios lo que muestra es que la transferencia el autista la
instala, diríamos, a un Otro insustancial, no personificado, no individualizado,
sino más bien a unas ciertas condiciones de espacios, de sonidos, de ambientes,
de modos de ser recibido. Eso es lo que el analista tiene que tener en cuenta,
que no va a ser una transferencia de suposición de saber, y que se basará sobre
todo en alimentar esa transferencia a través de hacer una buena lectura de lo
que está sucediendo en él a nivel real. El
autista o el psicótico, es muy sensible a cualquier surgimiento de una
encarnación del Otro real. Por decir algo, hay mucha bulla afuera en el
consultorio, o que el analista lo mire mucho, o que le haga una pregunta
dirigiéndose directamente a él, o que perciba un determinado gesto. Eso ya
puede encarnarle al autista el Otro real. Entonces se va a replegar, y se va a
replegar detrás de su fortaleza, y bueno, va a ser mucho más complicado
volverlo a sacar.
Insisto
en que es con la lectura sostenida que permita entender y comprender cuál es el
lugar que da el autista al analista, sobre todo en esa dimensión como espejo, y
como receptor del objeto de la pulsión parcial.
Para
mí me es muy importante lo que hizo la señora Rosine Lefort con Nadia. Nadia es
una chica de 18 meses, que en ese momento está internada en un hospicio, y
tiene muchísimas enfermedades, prácticamente es una niña desahuciada; pero está
siendo asistida, alimentada, cambiada, cargada por todo el personal de la
institución. Y lo que hace la señora Lefort es tachar ese Otro, descompletarlo,
ser ex-istente a ese Otro. Ella decide: Nunca le voy a dar ni comida, ni le voy
a cambiar pañales; así esté pidiéndomelo, así esté sucia, no lo voy hacer. Ella
se sustrajo de ese Otro general, y eso no es algo que pase desapercibido para
Nadia. Nadia se da cuenta, y empieza a construir una demanda: “déme papilla”.
Otra
manera de sustraerse de la señora Lefort a ese Otro es prestándose a dejarse
agujerear: Nadia requiere agujerear lo real, agujerear al Otro y la señora
Lefort se presta para que la niña lo haga, presta su cuerpo. El Otro de la
institución no lo hacía, solamente hacía una tarea de asistencia. La señora
Lefort permite que la niña explore sus ojos, su boca, sus manos, la blusa, sus
gafas. Con ese ejemplo te muestra cómo el analista sabiéndose situar frente al
autista, instala la transferencia. Y que es una transferencia que no puede ser
solamente de 5 o 10 minutos, sino que hay que sostenerla a través del tiempo. Eso
será posible siempre y cuando entienda cómo es que se mueve, cuál es el sustrato
de esa transferencia.
P: ¿Cuál es la especificidad del
psicoanálisis frente a los otros tratamientos psi?
R:
La especificidad viene de la conceptualización de la condición del ser humano
como un ser de goce y como ser hablante. A través de la historia si bien somos
definidos como seres humanos, también somos seres de goce, que obtenemos una
satisfacción que va mucho más allá de la necesidad. El anudamiento entre lengua
y satisfacción genera una serie de situaciones en la condición humana como es la
demanda. Demandamos amor, demandamos afecto, demandamos cuidados, demandamos
que el otro cumpla con nuestras expectativas. No sólo instala la demanda sino
también instala las identificaciones, entonces yo quiero ser como tal o aquel,
como este personaje o como mi papá. Y genera también una sensibilidad a la
palabra, al significante como decimos en el psicoanálisis; el ser hablante de
goce es un ser que no es indiferente a la palabra del Otro, al deseo del Otro o
a la satisfacción del Otro.
Son
esas tres respuestas del ser hablante lo que las demás disciplinas psi tienen
en cuenta, cómo el ser hablante responde al deseo del Otro o a sus ideales.
Sabemos que cualquier psicología trata para que un chico se instale en la
demanda que el colegio quiere: Que marche bien, que se comporte bien, o la
demanda al ideal que el padre o la madre quieren.
El
psicoanálisis de orientación lacaniana tiene en cuenta la posición de cómo se
responde desde una necesidad de satisfacer un goce que es muy singular en cada
ser hablante; una satisfacción que se impone, que no es del orden de la necesidad,
que siempre es repetitiva, que siempre va a estar a pesar de la edad o de la
evolución de ese ser hablante. Y esa necesidad de satisfacer ese goce se vuelve
algo sintomático.
Esto
es lo que vemos por ejemplo en la anorexia; la anorexia está por fuera, dice el
psicoanálisis, del ideal de la delgadez, está por fuera del sentido común de
que me voy a enfermar, que ya tenga o no osteoporosis o que se le está
complicando la cuestión de la salud porque se desmaya. Ahí vemos a un sujeto
tomado absolutamente por una satisfacción que va mucho más allá del ideal, del
deseo o de la identificación, que pretende satisfacer una condición muy
autística de goce, muy singular en ese sujeto para sentirse realizado o
satisfecho. Lo mismo en una toxicomanía o lo mismo se puede explicar por
ejemplo en la relación entre los sexos.
El
tomar en cuenta que en ese tipo de satisfacción no hay complementariedad, no
hay pareja, no hay ideal, satisfacción en un orden muy autístico, muy singular,
hace que el psicoanálisis de orientación lacaniana no pueda responder a los
ideales de un tercero, ni el de los padres, ni el de la escuela, ni de una
sociedad; no se puede decir que los sujetos sometidos a un psicoanálisis de
orientación lacaniana van a rectificar una conducta o se van a acomodar a un
ideal institucional, más bien buscarán estar más tranquilos con la satisfacción
que pretenden.
El
psicoanálisis de orientación lacaniana se oferta para que el sujeto en cuestión
pueda leer y capturar ese rasgo de satisfacción, de goce singular y que el
sujeto pueda asumirlo, que pueda consentir que eso es del él, que lo reconozca
como algo propio a pesar de que sea ajeno, que genere un cierto tipo de
extrañeza. No es algo del orden de la manera usual de pensar o que vaya acorde
con los ideales; pero sí es posible que él se diga: “yo soy eso, yo repito eso,
yo me veo varias veces en ese comportamiento, en esa conducta, eso es mío”. Que
el ser hablante se reconozca en eso donde él goza, permite que ese ser hablante
pueda tener un saldo de saber a su favor, que sepa cómo saber hacer con eso,
porque eso va a estar ahí siempre en su existencia. Saber hacer con eso implica
un poco una versatilidad respecto a ese rasgo de goce, una posibilidad de
obtener una satisfacción pero de una manera en que él mismo lo decida, lo
elija, y no simplemente ser arrebatado por esa condición de goce, que es lo que
uno ve en muchos síntomas contemporáneos, o en el neurótico obsesivo que no
quiere hacer esto, o la histérica que quiere que el otro la satisfaga de esta u
otra manera.
Entonces
lo que singulariza al psicoanálisis de las otras disciplinas psi es tener en
cuenta la dimensión de lo que Lacan llamaba lo real, lo sin ley, aquello
ilimitado, aquello repetitivo, aquello que siempre vuelve a ser lo mismo,
aquello que es imposible de ser atrapado por el sentido.
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3 de agosto de 2013
Boletín Bordes 03
Ron Mueck (1896)
BORDES
No. 3
31 de Mayo de 2013
Boletín de la
NEL hacia el VI Encuentro Americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana
XVIII Encuentro Internacional del Campo Freudiano
HABLAR CON EL CUERPO
LAS CRISIS DE LAS NORMAS Y LA AGITACIÓN DE LO REAL
Buenos
Aires, 22 y 23 de noviembre de 2013
En este Boletín:
Artículos:
1) Poesía y cuerpo: Cervicales, por J. Arbeleche
2) Editorial, por J. Gavlovski
3) Consideraciones sobre el goce, lalengua y el cuerpo en el autismo, por Elida Ganoza
4) Lo mental, lo corporal y lo psíquico, por Héctor Gallo
Comentarios y opiniones:
1) El cuerpo como proyecto: A propósito del texto de Marcela Almanza (Bordes 2: "Cuerpos embrollados") -Por Paulina Zamora.
2) Comentario al texto de Susana Dicker (Bordes 2: "¿Qué hijo para un matrimonio homosexual?") -Por Lizbeth Ahumada Yanet
3) De encallamientos, del callar la pulsión y del ¡Cállate!, por Jessica Jara.
Editorial
Tres artistas entrecruzan sus obras con lo que desde
BORDES tenemos que decir los psicoanalistas: el australiano Ron Mueck con sus
seres imperfectos, el coreógrafo mexicano Jaime Camarena y el performista
del Body Arte Carlos Martiel.
Mueck se dice hiperrealista. Su lupa pretende ir más
allá de la belleza estética para mostrar la naturalidad del cuerpo sin
intervenciones quirúrgicas. El tamaño de las mismas no deja lugar a dudas.
Cual Topus Uranus nos
dice: Humano, este es tu modelo de ser, a ello no podrás escapar, logrando así
por el arte, una penetración al estudio del cuerpo que no desestima lo
subjetivo; relación que por otro lado, H Gallo establece en su escrito donde confronta ciencia como
experimental vs. la propuesta de ciencia conjetural tal como Lacan propone, y
en el centro de esa confrontación el sujeto, lo mental, lo corporal, lo
psíquico.
Por otra parte, Elida Ganoza nos trae un
trabajo sobre un tema que desborda el interés del psicoanálisis hoy: el autismo
en contrapunto en el arte, tal como el crítico de arte Juan Hernández acaba de
señalar en su trabajo sobre la puesta en escena de Macbeth,
ciudad de insomnio de J Camarena (México, DF, 2013). En su texto,
Ganoza nos señala cómo en “el niño autista no se opera el pasaje de lalengua al lenguaje, y no se abrocha en la
estructura que permite que el inconsciente se constituya” – y prosigue – “La estructura de discurso, el
inconsciente y el Otro dependen de ésta adición que le permitirá al sujeto
encontrarse allí” Nos llama la atención el parangón que
este trabajo ofrece con el arte.
Al crítico de la tragedia shakesperiana en danza, se le “tornó
confusa, desarticulada, desbordante de recursos que en la escena ofrecieron un
espectáculo caótico” Estuvo frente a un (cuerpo) (obra) “que naufragó
irremediablemente ante la falta de un elemento que cohesionara a los diferentes
lenguajes artísticos convocados para la construcción de la pieza” Para él,
no hubo el pasaje a un lenguaje, al establecimiento posible de un lazo. El
“Macbeth” de Camarena lo confrontó al caos.
Quizás Hernández nos pueda decir que fue
un espectáculo autista por aquello de no poder enlazar al espectador con la
tragedia que sucede en la escena. Lo que Hernández no consideró en su crítica
es que el caos sí hizo aparecer en él a un sujeto, y así opera el arte, cuando
nos toca, convocando las profundidades de lo Real en nosotros, resquebrajando
incluso los senderos del discurso en que habitamos.
No puedo cerrar este editorial sin
mencionar la interesante lectura que hace Paulina Zamora del texto de M Almanza
(Bordes 2) a partir del trabajo en Body-Art que hace Carlo Martiel, así como
Lizbeth Ahumada sobre el texto de S Dicker (BORDES 2) y la contribución de J
Jara en relación a la pulsión. ¡Que disfruten la lectura!
Johnny Gavlovski E
NEL Caracas ACP
Ver más en: Bordes 03
17 de julio de 2013
Seminario “Lo que el autismo nos enseña respecto a la clínica de hoy y el tiempo en que vivimos”
Etiquetas:
autismo,
Cuerpo,
final de análisis,
formación del analista,
José Fernando Velásquez,
psicosis,
Seminario Internacional,
síntomas actuales,
tiempo
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