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21 de octubre de 2015

X Jornadas NEL - LIma y CID - Lima



Nueva Escuela Lacaniana  -  NEL-Lima
Centro de Investigación y Docencia en Psicoanálisis  -  CID-Lima
 
X Jornadas
La Dirección de la Cura
Según la última enseñanza de Lacan


Seminario internacional
Política de la Cura en la Orientación Lacaniana

Gustavo Stiglitz
 
Analista Miembro de la Escuela (AME) de la Asociación Mundial de Psicoanálisis
y de la Escuela de la Orientación Lacaniana en Buenos Aires, Argentina


Fechas: 5 al 7 de noviembre de 2015
Lugar: Girasoles Hotel
Av. Diez Canseco 696, Miraflores
  
Informes e inscripciones
NEL-Lima
Av. Ricardo Palma 734, Miraflores
243 2831

18 de junio de 2015

Boletín 10 Letras en línea - I Conversación clínica de la NEL

            I Conversación Clínica de la NEL

 El analista y su práctica
 

São Paulo - 3 de septiembre de 2015

René Magritte. L`art de la conversation

Letras en línea

Boletín Nº 10

Contamos ahora con la generosa contribución de Luís Tudanca quien al leer nuestro boletín, consideró oportuno ofrecernos el tercer capítulo de su libro De lo político a lo impolítico. Una lectura del síntoma social,* en el que plantea las diferencias entre debate, discusión y conversación, como medios o formas distintas de intercambiar ideas. Extraemos una parte del capítulo para presentarlo a continuación y más abajo encontrarán el enlace que llevará al capítulo completo a los interesados en continuar la lectura por los diversos usos de estos medios. No hay garantías y corre a cuenta del lector ―indica Tudanca― la elección de cada una de estas formas de intercambio según la ocasión que se presente.

En el extracto “La conversación permanente” leemos el recorrido que hace Tudanca por distintos autores que abordan el tema de la conversación, sus dificultades y sus consecuencias. El autor se pregunta: ¿cómo conversar? La conversación se sostiene en el malentendido como tal (y no se busca anularlo), lo que permite mantener un cierto grado de apertura en el saber. Hace falta el deseo para conversar y sostener la conversación. También el reconocimiento de la ignorancia, la tolerancia y cierto pudor. Solo así se puede sostener una posición ética que da cuenta de un bien decir.

De esta manera, y con broche de oro, finalizamos la sección que iniciamos hace 10 números dedicada a la conversación. En el siguiente boletín comenzaremos a pensar en torno a la práctica analítica y contaremos con nuevos comentarios esclarecedores sobre los problemas que se presentan en la práctica.

Volvemos a incluir la ficha de inscripción para los que todavía no la han enviado. Recuerden que solo así podrán recibir con anticipación los casos de la Conversación.

María Hortensia Cárdenas
 ___________________

* Tudanca, Luís, De lo político a lo impolítico. Una lectura del síntoma social, Grama, Buenos Aires, 2006. 

La conversación permanente

Luís Tudanca

Se conversa con un texto, con quien lo escribió, con quien habla de ese texto, en tanto obligan, interrogan, agujerean el saber de uno.
Si el otro se hace otros, se pluraliza, no desaparece la conversación, incluso puede enriquecerse si logra sedimentar argumentos que mantengan cierto grado de apertura en el saber.
La conversación en tanto múltiple, heterogénea como aquello contrario a la voluntad de lo homogéneo, tendencia del grupo como tal,  se sostiene en el malentendido sin pretensión de anularlo como tal.
La conversación se hace permanente si cada uno que participa en ella logra respetar, lo voy a decir así, algo de su etimología, que indica que dar conversación o sacar conversación implica un deseo de sostenerla.
Aún cuando se dice dejar caer una cosa en la conversación, decirla afectando aparentemente descuido, como quien no quiere la cosa, eso muestra que se introduce un tema de una manera sigilosa, con cierto pudor hacia el semejante.
Para conversar hay que querer conversar.
La conversación se sostiene en “recorridos topológicos que no quedan sin consecuencias” en tanto es esperable que “cada recorrido deje una marca en lo real que permita otros recorridos”. [1]
Sin esto no habría comunidad de trabajo, es decir lazo social, cualquiera sea.
J.-A. Miller nos enseña que la invitación que Lacan realiza a propósito del nombre del padre, servirse de…, es susceptible de una generalización por lo tanto: no es lo mismo creer en el consenso o en el disenso que servirse indistintamente de ambos según la ocasión.
Pero, aún, ¿cómo conversar?
Theodor Adorno decía que “sólo el pensamiento que se hace violencia a sí mismo es lo suficiente duro para quebrar los mitos”. [2]
La lucha contra la estupidez parcial que se encarna en cada uno, nuestra debilidad mental, necesita cierto despertar del otro.
He allí una manera. Encuentro otra en Lévi-Strauss cuando propone ser tolerante definiendo la tolerancia como una “actitud dinámica que consiste en prever, comprender y promover aquello que quiere ser” [3] preocupándose por aclarar que no se trata de una actitud contemplativa.
Quizás a la manera de Montaigne, escritor y moralista francés de siglo XVI por quien nos podemos dejar guiar en la manera de plantear una conversación, desde una posición que dista bastante de estar sostenida en una preocupación por el consenso o el disenso.
La base de la cual parte es que “estamos formados de retazos y somos de contextura tan informe y diversa, que en cada momento cada pieza juega a su modo, habiendo tanta diferencia de nosotros a nosotros mismos como de nosotros al prójimo”. [4]
Montaigne era alguien que quería limitar más que extender la opinión sobre los demás. Afirmaba: “el reconocimiento de la ignorancia me parece uno de los mejores y más seguros testimonios del buen juicio”. [5]
Para él la virtud rehúsa la compañía de la facilidad y presupone contrastes y dificultades y necesidad de que no pueda ejercerse sin contraposición. Y es una virtud la ignorancia que se conoce, se juzga, y se condena, ya que no es entera ignorancia porque para ello es menester que se ignore a sí misma.
Por ello prefería que lo contradijeran para generar conversación, aprovechando las ideas y las razones de las que se impregnaba. Bregaba por la diversidad como la más universal cualidad de todo. Decía de su propia obra que era “un registro de diversos y veleidosos accidentes y de imágenes indecisas”. [6]
Proponía como torpe querer paliar los males atacándolos de frente y da más resultado hacerlos indirectamente declinar y disiparse.
Se privaba de aceptar cosas definitivas, aceptaba las opiniones diversas, lo despertaba la contradicción en los juicios y quería que lo contradijeran para instruirse.
Es indudable que Montaigne “odiaba el todo, la infatuación, el decirlo todo”. [7] En sus ensayos muestra que cualquier afirmación o enunciado van a ser un poco verdaderos y un poco falsos, reafirmándose en esa paradoja como productiva.
Tuvo la idea de lo que Lacan luego llamó poubellication al afirmar que sus Ensayos eran “los excrementos de un espíritu viejo y, por lo tanto, ya estreñido, ya descompuesto, e indigesto siempre”. [8]
No podría dejar de mencionar la manera de Gramsci quien consideraba que había que hacer un esfuerzo por comprender lo que han querido decir los adversarios y “no detenerse maliciosamente en los significados superficiales e inmediatos de sus expresiones”. [9]
Todos estos pensadores nos muestran una dirección que es la sostenida en un bien decir. Bien decir que es un decir a medias, un decir no-todo.
Es ésta una posición ética que lleva a éste bien decir a estar gobernado por el pudor, “de no querer decirlo todo no solo por una cuestión de cálculo sino por una cuestión de estructura cuya violación solo lleva a hablar de más sin por eso decir mejor”. [10]
Si hay algo que caracteriza al pudor, es que tiene en cuenta al otro.
Conclusión: leer con pudor pero también intervenir con el máximo del bien decir que las condiciones permitan cada vez. 

[1] Aramburu, Javier. “Por qué decidir por la Escuela Una” en El caldero de la Escuela, número 65. Buenos Aires, Argentina, 1998. Pág. 14.
[2] Adorno, Theodor. Dialéctica de la ilustración. Ed. Trotta. Madrid, España. 1994
[3] Lévi-Strauss, Claude. “Raza e historia” en Raza y cultura. Ed. Cátedra. Madrid, España. 1993
[4] Montaigne. Ensayos 2. Ed. Orbis. Buenos Aires, Argentina. 1984
[5] Montaigne. Ensayos 3. Ed. Orbis. Buenos Aires, Argentina. 1984
[6] Ibíd. 11.
[7] Indart, Juan Carlos. “Seminario sobre la lógica de la cura”. Clase número 26 del 12/11/1993. Inédito
[8] Ibíd. 10.
[9] Gramsci, Antonio. La política y el estado moderno. Ed. Planeta Agostini. Barcelona, España. 1993. Pág. 29 y 30
[10] Brodsky, Graciela. “La barrera del pudor” en Acerca de la ética del Psicoanálisis. Ed. Manantial. Buenos Aires, Argentina. 1990. Pág. 48.


Ficha de inscripción

Nombre y Apellidos……………………………………………………..........

E-mail…………………………………………………………………................
Sede o Delegación………………………………………………................
Miembro o asociado..................................................
Está inscrito en el CID………………………………………………….........

Costo
- Si solo se inscribe en la I Conversación Clínica: USD 30.00
-   I Conversación Clínica y Seminario de Formación del INES: USD 40.00  

El pago se puede realizar en la Sede con el tesorero correspondiente o el 2 de septiembre en São Paulo.  

Ficha de inscripción en este archivo:

Responsables del Boletín Letras en línea
María Hortensia Cárdenas
Ana Viganó 


7 de junio de 2015

Boletín 6 Letras en línea - I Conversación clínica de la NEL



I Conversación Clínica de la NEL

 El analista y su práctica
 

São Paulo - 3 de septiembre de 2015

Conversations - Phyllis Atha

 

Letras en línea
Boletín Nº 6

El comentario que Fernando Gómez nos ofrece a la propuesta de J.-A. Miller de que la conversación viene al lugar del Nombre del Padre es una demostración de cómo se puede prescindir del Nombre del Padre a condición de servirse de él. Por la vía del Nombre del Padre los lazos que se establecen en una comunidad tienen signos identificatorios. El saber que se obtiene por esa vía es el de la repetición y la acumulación: más de lo mismo. En cambio, la conversación toma en cuenta la tyche de lo real como encuentro, a la contingencia del hallazgo, a lo nuevo.

Para Éric Laurent el deseo de formación es una experiencia inédita y huir de lo sabido sirve de brújula en la formación y en las conversaciones clínicas. María Elena Lora comenta esta cita como una incitación al deseo para posibilitar la emergencia de algo vivo. En la conversación se parte de la ignorancia para arribar a la invención. Es lo que el deseo de Lacan nos enseña para hacer existir el psicoanálisis.

¿Cómo opera la conversación? es la pregunta que nos planteamos en las referencias bibliográficas. Una conversación puede ser un acontecimiento si sabemos dar lugar a la improvisación y a la oportunidad.

Incluimos al final la ficha de inscripción a la I Conversación Clínica de la NEL y al Seminario del INES
Se deben llenar los datos y enviarlos a:
Clara María Holguín: clara.maria.holguin@gmail.com
La inscripción está abierta para miembros, asociados y participantes en los CID.

María Hortensia Cárdenas

Comentario de Fernando Gómez a la cita:


“La conversación es lo que instalamos nosotros en el lugar del Nombre-del-Padre.” [1]
 
Jacques-Alain Miller subraya en  "El postanalítico", retomando un texto de Laurent, [2] que la conversación analítica, entendida como un laboratorio de investigación, sería la vía de saber qué conviene al más allá del Edipo y qué conviene también en el tiempo del Otro que no existe. Para Miller la ciencia instala la demostración rigurosa -silenciosa, matemática-, en el lugar del Nombre del Padre, en cambio al psicoanálisis no le está permitida la demostración silenciosa, “de tal manera que quizá la conversación es lo que instalamos nosotros en el lugar del Nombre del Padre."[3]

A partir del Nombre del Padre sería un saber que se obtiene a partir de la repetición de lo ya dicho, es lo acumulado por los que han venido antes que nosotros y que está del lado de la erudición, donde se trata de ser completo, de estar bien informado. Pero en la investigación se trata de una búsqueda, se espera lo nuevo. Es verdad que para tener la idea de que algo puede ser nuevo hay que conocer lo acumulado. Hay una dialéctica entre esas dos vertientes. Se espera de lo nuevo, de un buen encuentro, de un hallazgo, y eso obedece a un régimen distinto que la repetición. En esta vertiente estamos en la contingencia, no tenemos seguridad. 

En este sentido Leonardo Gorostiza nos dice: “Entiendo que, de esta manera, apuntamos a lo que – ya no siendo el Nombre del Padre – puede hacer de punto de capitón. Pero esto parte de concebir al síntoma como lo que hace punto de capitón, lo cual no es lo mismo que reducirlo a producir un efecto de significación. Se trata de cómo el síntoma captura un real”. [4]

En este sentido en la conversación analítica, la que responde a la última enseñanza de Lacan, de lo que se trata ya  no es de obtener un punto de consenso transitorio y relativo para un contexto y una comunidad dada por la cual son validados ciertos efectos de verdad, sino de que, efectivamente, un real se encuentre allí concernido.

Pero esto es posible si el Sujeto supuesto Saber se encuentra separado del semblante del Padre; de lo contrario seguiríamos en el registro del sentido introducido a partir del Otro y es lo que Miller apunta cuando en su texto "El pase perfecto” [5] donde le da un uso práctico al Sujeto supuesto Saber al modo de una hipótesis que posibilita la elaboración, la invención de un saber por fuera de la producción de sentido.

Para concluir, la propuesta es una conversación que tenga el gusto de producir la diferencia, con la alegría de captar lo nuevo, con el coraje de consentir a lo dispar. Una conversación acorde con la pragmática de la contingencia, conforme a la política del síntoma que es la del psicoanálisis. Una conversación que permita situar algo mejor el real en juego y orientarnos por ese real que a cada uno divide y que solo se puede captar a trozos.
  
[1] Miller, J.-A., “Lo postanalítico”, Conferencias porteñas Tomo 3, Paidós, Buenos Aires, 2010, p. 94.
[2] Laurent, É., “Lo imposible de enseñar”, ¿Cómo se enseña la clínica? Cuadernos del ICBA Nº 13, Paidós, Buenos Aires, 2000.
[3] Miller, J.-A., “Lo postanalítico”, Conferencias porteñas Tomo 3, op. cit. p. 94.
[4] Gorostiza, L., “La invención colectiva”. Conferencia pronunciada en la Sección Rosario de la EOL, 23 de junio de 2000.
[5] Miller, J.-A., “El pase perfecto” en: “Lo postanalítico”, Conferencias porteñas Tomo 3, op. cit. p. 99.

Comentario de María Elena Lora a la cita:


 “Tenemos que reconstruir un deseo de formación como experiencia inédita, una experiencia deducida de la práctica misma, tenemos que huir de lo sabido, como se aconsejó, como brújula en la formación, también en nuestras conversaciones clínicas.” [1]
 
La experiencia analítica, cuando se trata del encuentro incierto con el psicoanálisis y su real, más allá de la esperanza, la decepción, la alegría o el tormento que suscita, no exceptúa la responsabilidad de un trabajo continuo y riguroso, sino que además acentúa el encuentro de una experiencia transgresora, un querer ir más allá, donde lo sabido se descompleta y se abre el deseo de seguir el deseo de Lacan. Así, lo importante para seguir lo vivo de la práctica psicoanalítica es señalar que no hay transmisión posible del psicoanálisis si no se transfiere algo del deseo. Lacan hizo toda su enseñanza no-toda para provocar interrogantes, conversaciones, de manera que la Escuela sea el lugar donde se anudan formación y análisis como una apuesta para hacer existir lo vivo del psicoanálisis.

En este sentido la práctica de la conversación clínica como una disciplina crucial para la formación de un analista tiene que posibilitar la emergencia de algo vivo, palpitando, perforando allí donde el psicoanálisis se estanca en aras de postulados “sabidos”, casi “religiosos” y para ello será necesario como nos advierte Lacan invocar a la herejía, aquella experiencia transgresora que busca disipar la comprensión, que deja sin la última palabra y fuerza a poner el cuerpo para inventar un comentario desde la ignorancia. Esta propuesta supone que el hecho de preguntar y conversar no implica tener la respuesta, sino que se trata de incitar el deseo.

De este modo, una conversación clínica que interroga tiene un “vacío inicial” porque pone en el vacío una producción que se enriquece con el vacío previo. Mediante la interrogación, nos damos algo y nos damos el vacío que nos permite aun no tenerlo o tenerlo como deseo. Precisamente, el deseo al tener como fuente la pregunta, es el lugar donde la palabra se dará siempre como inconclusa. Entonces, conversar es preguntar, es buscar y buscar es ir radicalmente al fondo, sondear, trabajar el fondo y en última instancia es arrancar.

Justamente, el movimiento del deseo de formación supone una búsqueda y constituye el motor de una conversación clínica, en tanto abre la posibilidad de un más de saber que hay que crear, inventar. Así, conversar es manufacturar el intersticio fugaz y producir el silencio innombrable. De este modo el deseo de formación se enlaza con la idea de que un análisis tiene que estar anudado a lo vivo del analizante y ello es jugarse por el paradigma lacaniano de lo que es “ser viviente”.  
  
[1] Laurent, É., “Herejía y deseo”, http://www.wapol.org/ornicar/articles/155lau.htm 

Referencias bibliográficas sobre Conversación

 
“Carta a los participantes”. En Jacques-Alain Miller, Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, 1997, pp. 313-314.

¿Cómo opera la conversación?

·        “La Conversación: se habla, nos hablamos.”

·        “Pero olvidemos Angers, Arcachon será otra cosa”

·       “La Conversación: para que tenga lugar, antes hay que leer, releer, leer pensando en comentar lo leído. El Conciliábulo del año pasado se había desarrollado según una forma alternada: exposiciones, discusión, exposiciones, discusión. La Conversación es, por un lado, todo lo escrito (el librito); por otro, todo el charloteo sin interrupción.”

·        “Se conservará un carácter de improvisación para el acontecimiento. Nada de programa, excepto que hay que comenzar a tal hora, terminar a tal otra, reponerse, dormir, etcétera. El marco ha sido minuciosamente preparado (disposición original del lugar físico, edición previa de los trabajos, centrados y pautados), y es justamente lo que permite confiar el acontecimiento a la oportunidad.”

·        “… tendrá éxito si ustedes aportan lo suyo en el momento, después de haber dedicado previamente el tiempo necesario para sacarle el jugo a los pulposos trabajitos que se les enviaron.”

Ficha de inscripción

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Está inscrito en el CID…………………………………………………

Costo

- Si solo se inscribe en la I Conversación Clínica: USD 30.00

- I Conversación Clínica y Seminario de Formación del INES:  USD 40.00

EL pago se puede realizar en la Sede con el tesorero correspondiente o el 2 de septiembre en São Paulo. 

Responsables del Boletín Letras en línea
María Hortensia Cárdenas
Ana Viganó
 

21 de enero de 2014

UnReal 10

Boletín de la NEL hacia el IX Congreso de la AMP 

Nº 10
  21 de enero de 2014



Editorial
 Mercedes Iglesias

En esta línea de aproximarnos a través de nuestros boletines a lo real en el siglo XXI parece fundamental recordar que lo real es también político. Este recordatorio lo hace Laure Naveau en Lacan Cotidiano 357.  Nos recuerda en primer lugar la diferencia que existe entre nuestro desorden y otros desórdenes como el alma bella con su ley del corazón o lo que la psicosis no logra estabilizar. Nuestro real desordenado es político por cuanto marca la protesta del sujeto frente al malestar de nuestros días. Este desorden ‘tiene su potencia en tanto que des-masifica’. Esta diferencia absoluta permite acceder a uno de los problemas actuales que es el racismo en tanto odio al goce del Otro. Ya Lacan señalaba que el culto a la identidad iba a generar la dificultad para soportar el modo en que el Otro establece su lógica de vida y su goce. A partir de este planteamiento vamos entendiendo cómo surge la segregación como uno de los modos de solución a los problemas actuales. En estas soluciones emergen modos de lo real que nos sorprenden y que constituyen nuevas formas con las que nos enfrentamos.  

En este sentido, Edwin Jijena nos señala que en Lacan siempre ha habido una orientación para entender el modo en que cada sujeto ordena de algún modo su interpretación del mundo. Señala así que esta lógica ha estado siempre  más allá de todo sentido. Por otra parte, Mónica Febres Cordero también insiste en este fuera de sentido que es una adicción y que no obstante supone un orden creado a partir del desorden del significante en el cuerpo. 




El significante sintomático creativo
 Edwin Gonzalo Jijena Durán

 Es interesante referirse y retornar al Seminario 4 de Lacan, La relación de objeto de 1956-57, porque va hacer referencia a material clínico, donde está ausente o es discutible la castración como referente central, como lo es el caso Juanito.

El síntoma fóbico no sustituye nada y va a cuestionar por el contrario los callejones sin salida del síntoma, de este modo la fobia no es un síntoma a descifrar. El modo en que Lacan nos enseña a tratar de extraer cierta lógica del síntoma es haciendo referencia al Análisis Estructural de Lévi- Strauss.

El síntoma fóbico –indica Lacan- estimula la creación imaginativa de Juanito, el significante sintomático no responde a una significación unívoca, ni es efecto de represión que tenga que ver con el Padre, o con la Castración, sino que es algo surgido de la fase de la Frustración.

La idea inicial planteada por Lacan en este seminario y que la seguirá retomando a lo largo de sus seminarios, indica que el síntoma puede articularse a un saber, es decir articularse a cierto otro número de significantes, sin que importen los efectos de sentido, sino la lógica que arman los significantes entre sí.

En el último Lacan hay un retorno al síntoma, pensado como algo que puede ordenar y dar una lógica a la vida, así la idea del síntoma fóbico, que genera un trabajo sobre el mundo que no tiene nada que ver con los sentidos de este mundo, sino son significantes que empiezan a construir una lógica para resolver temas del sujeto que antes le resultaban imposibles.
El significante sintomático es entonces creativo, no reproduce nada sino que crea, transforma, es la idea de la invención, inventa un saber, una articulación significante, este parece ser un punto importante en la última enseñanza de Lacan para el sinthome y para el saber inconsciente, los primeros esbozos están ya en el Seminario 4.



UnReal y el sinthome

Mónica Febres Cordero de Espinel

El dispositivo analítico pone en juego el inconsciente transferencial, el cual será la vía para cernir lo real. El lenguaje trabaja sobre el lenguaje, dice Miller, se apodera del dicho para bordearlo y hacer surgir lo real. (1) ¿De qué real se trata? Haiuno, dice Lacan, hay un significante original, Uno solo, marca originaria y su borramiento. Uno que hace intrusión en el cuerpo y lo afecta: acontecimiento de cuerpo e intrusión de goce. Se trata de un goce fuera de sentido, opaco. Es diferente al goce del sentido gozado y diferente al goce elaborable del objeto a. Aparece en el sinthome como aquello que se repite, en una iteración fuera de sentido.

Hay una conmemoración de goce en el Uno que se repite. Miller lo llama goce de la adicción, está en relación con el cuerpo autoerótico y no con el saber. Lacan lo descubre en la sexualidad femenina, o en los místicos. Este punto conduce a lo real, nivel de la existencia y de la escritura. (2)
 _____________________________
1. Miller, J.-A., Curso de La Orientación Lacaniana, “El ser y el Uno”, clase del 16 de marzo de 2011, inédito.
2. Miller, J.-A., Curso de La Orientación Lacaniana, “El ser y el Uno”, clase del 23 de marzo de 2011, inédito.



LA AMP
 teje su red: ¡únanse al WAP WEB!
Digital natives o (pre-)baby-boomers, de la generación X, Y o Z,
¡el WAP WEB está abierto a la generación real!
La letra que marca a cada uno es siempre una escritura singular.

 Trozos de real
¡“Trozos de real”, la nueva rúbrica de la web del Congreso de la AMP va a abrir en breve!
¿Cómo se encarna lo real en el siglo XXI?
¡Vengan a decirnos por qué lado lo atrapan!
Todas las informaciones sobre: Trozos de real
Envíen sus textos a la dirección: wapwebtext@gmail.com



Comisión Editorial Boletín UnReal

María Hortensia Cárdenas
Mercedes Iglesias 
Ana Viganó

17 de octubre de 2013

ENTREVISTA A LUIS TUDANCA 
SEGUNDA PARTE

“Lacan dijo que era lacaniano porque estudio chino”
Por Pablo E. Chacón

En Una política del síntoma, el psicoanalista Luis Tudanca despliega la concepción de la política para los chinos: actividad directa y eficacia indirecta o impolítica, categorías que pueden pensarse para la práctica analítica en la comunidad y en la clínica, orientada por el síntoma o por lo que se cifra en el síntoma.

El libro, publicado por la casa Grama, está ilustrado por los caracteres chinos que nombran la política, y es la oportunidad para discutir algunas categorías del italiano Roberto Esposito y los franceses Michel Foucault y Francois Jullien.

Tudanca es analista de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL) y miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).

Esta es la segunda parte de la conversación que sostuvo con Télam.
  
T : Una de sus referencias es Roberto Esposito, quien tiene entre sus referencias a Michel Foucault, o mejor, a una lectura de Michel Foucault. ¿Cómo pensar a Esposito en relación a Jacques Lacan?

T : Tomo al Esposito de Categorías de lo impolítico y Communitas. Y con respecto al término biopolítica prefiero ir directo a Foucault, especialmente a su Defender la sociedad. Communitas lo uso para pensar la diferencia entre institución y comunidad. La institución es necesaria, y es productora de efectos de grupo que la debilitan desde adentro. Freud pensaba que una de las fuentes principales del sufrimiento humano eran las relaciones que un ser humano establece con otros seres humanos. Una comunidad remite a lo común, no a lo igual. Pero también al munus, que es un social de don, pero un don que se da, no que se recibe. No hay reciprocidad del munus. Una comunidad es un vacío que la institución viene a tapar con sus reglas. Maurice Blanchot reduce en una  fórmula el tipo de relación esperable si no se forcluye la idea de comunidad: ma présence a autri, mi presencia en el prójimo. Eso es lo que hace comunidad. Podríamos decir: lo que hace comunidad en la institución. Toda institución sufre de sí misma cada vez que olvida el agujero del cual procede. ¿Qué podría aportar el psicoanálisis en ésta disyuntiva? Leer lo que está pasando como un síntoma que padece uno incluido en una red social amplia. Qué interpretar en éste caso: que existe una manera de rebelión silenciosa que el sujeto desconoce de sí mismo. Freud la llamó satisfacción y Lacan goce, y generalmente aparece aliada a lo que el psicoanálisis llama compulsión de repetición. Que en el programa de la vida sana hay una variable no incluida: que el sujeto puede estar del lado de los insanos por goce y que ese mal es generalizable. Es por eso que aparecen programas terapéuticos para corregir la variable que falta. Todos ellos apuntan a educar al sujeto. ¿Se piensa adónde conduce eso? Para retomar la pregunta: no diría Esposito en relación a Lacan. Algunas ideas de Esposito pueden aplicarse al psicoanálisis, otras no.
 

T : Esposito, según entiendo, trabaja en referencia al pensamiento chino, la categoría impersonal, y el sinólogo Francois Jullien asegura en diversos textos que el psicoanálisis no tendría futuro en China porque el inconciente no está estructurado como un conjunto de ideogramas. ¿Cómo entender esto, cuando sabemos que existen psicoanalistas en China?

T : Lacan dijo de sí mismo que era lacaniano porque estudió chino. El interés de Lacan por el pensamiento chino es claro en su última enseñanza. Lacan toma a Mencio cuando desarrolla su concepción del plus de gozar. En ese contexto se interesa por la manera en que este pensador desarrolla la idea de beneficio. Mencio advierte sobre el peligro de perseguir el beneficio por el beneficio. Si eso ocurre, dice, nadie se contenta si no es con todo. Es una forma de leer un síntoma. No se encuentra en la filosofía china ningún precepto que indique cómo vivir. En su lugar tenemos una expresión que refleja la idea de vida como potencia vital: nutrir la propia vida. Si la expresión en sí misma no se caracteriza por su facilidad para encontrarle un sentido, al querer explicarla se nota una ramificación que jamás va a permitir un cierre, ni atrapar el referente, ni fijar un sentido. Cuando Esposito opone una política de la vida a una política sobre la vida ¿Intenta desmenuzar lo mismo? Lo que es seguro es que no es lo mismo gozar de la vida que el goce de la vida. El pensamiento chino también explota la idea de procesividad, para escapar a la finalidad. Si tomamos estos ejemplos, el psicoanálisis está más cerca del pensamiento letrado chino que de la filosofía occidental pero... la escucha analítica favorece el no fijarse un objetivo, el mantenerse alerta pero a la vez liviano: no hay cálculo, ni pensamiento, ni especulación, ni teorización. ¿Qué es un psicoanálisis? La obtención del cuento corto que cada uno se inventó, quizás ni siquiera eso, sólo un fragmento de un  poema olvidado y eso hace al síntoma de cada quien. Quizá por eso Lacan dijo que la posición del analista es más parecida a la del sabio chino y a la del santo descripto por Baltasar Gracián.


http://www.telam.com.ar/notas/201310/36278-lacan-dijo-que-era-lacaniano-porque-estudio-chino.html

16 de octubre de 2013

ENTREVISTA A LUIS TUDANCA 
PRIMERA PARTE

“Lacan dijo que era lacaniano porque estudio chino”
Por Pablo E. Chacón


En Una política del síntoma, el psicoanalista Luis Tudanca despliega la concepción de la política para los chinos: actividad directa y eficacia indirecta o impolítica, categorías que pueden pensarse para la práctica analítica en la comunidad y en la clínica, orientada por el síntoma o por lo que se cifra en el síntoma.


El libro, publicado por la casa Grama, está ilustrado por los caracteres chinos que nombran la política, y es la oportunidad para discutir algunas categorías del italiano Roberto Esposito y los franceses Michel Foucault y Francois Jullien.


Luis Tudanca es analista de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL) y miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).


Esta es la primera parte de la conversación que sostuvo con Télam.

T : Cuál es la diferencia entre lo político y lo impolítico, con el trasfondo de la práctica política? ¿Y de la práctica analítica?
T : Me preocupo por distinguir la política de las políticas. De la primera alcanza con recordar que no la hay, aunque se la intente todo el tiempo. De la segunda puede confundir el plural pero se trata de una política cada vez, de la política en singular, contingente, ocasional. Lo impolítico es una política. No es ausencia de política, ni anti-política, ni despolitización. Mientras la política se sostiene en la acción política directa, lo impolítico se lleva mejor con la no-acción, que no es inercia, ni inactividad, ni inacción, sino un actuar sin actuar, una actuar sostenido en una acción indirecta. Ahora bien, no hay oposición entre las políticas y lo impolítico, no son dos formas antagónicas de la política sino que se anudan. No evitan ni agotan el problema de la decidibilidad en cada quien, cada vez. A veces se necesita privilegiar la acción política directa. Otras es necesario intervenir desde lo impolítico a través de una eficacia indirecta.

Aquí también vale distinguir entre acción política y activismo. Lo impolítico puede llevarse bien con la acción política, la que se sostiene en la acción directa, si consigue restarle el activismo en que puede confundirse. A la vez puede decirse que la acción política es el límite mismo a lo impolítico. Planteo en mi libro: Hay que acostumbrarse a la idea paradojal de una acción sostenida en la no-acción y a la inversa, una no-acción que sólo puede desplegarse en una acción concreta. Suplemento, no complemento. El alcance que tiene en psicoanálisis es inherente a la política del psicoanálisis. Diré por ahora que lo impolítico es la forma en que el no-todo se encarna en una política, la del psicoanálisis.

T : La práctica analítica, ¿es una práctica política o impolítica? ¿Cuál sería la diferencia, si existiera?
T : Lacan se preguntó qué es una praxis. La definió como aquella acción que da la posibilidad de tratar lo real mediante lo simbólico. La práctica analítica es en primer lugar, clínica, si con el término clínica abordamos una singularidad inclasificable, es decir, lo que cada uno es. Ese lo que cada uno es, el psicoanálisis lo aborda con la noción de síntoma. El síntoma es lo más real que hay en uno. Entonces: la práctica analítica se ocupa de lo real del síntoma de un sujeto, siempre y cuando ese síntoma se presente del lado de lo que no funciona, de lo que hace sufrir, de lo que traba la vida de alguien. Si nos restringimos a esa descripción, la práctica analítica es clínica -en el sentido recortado que hemos dado al término clínica- y no política, ni impolítica. Pero si el síntoma es singular, ¿habrá un síntoma social en el cual intervenir como práctica política? Lacan no se privó de usar el término síntoma social. Pero le redujo mucho el sentido. Para él sólo hay un síntoma social: cada individuo es realmente un proletario, es decir, no tiene ningún discurso con que hacer lazo social, dicho con otro término, semblante. Es una definición que disminuye mucho el aspecto social del síntoma para reenviarlo a lo más singular de cada quien. Pero lo más singular aparece subsumido en el término individuo que hay que traducirlo más como parlêtre que como sujeto, subrayando la ausencia de división y la connotación  de goce que arrastra. Individuo proviene del latís individuus, que significa indivisible. Que ese individuo sea un proletario da que pensar. ¿Por qué Lacan utiliza un término que proviene de la tradición marxista? Se trata del proletario contemporáneo, despojado de su saber y en el límite, desecho del mercado. La figura del desocupado muestra también lo que es un proletario contemporáneo. Desocupado no es solamente sin trabajo, es un sin lugar. Y Lacan agrega: sin discurso con que hacer lazo social. Es exactamente lo que decimos del sujeto contemporáneo que se refugia en su goce autista. Hay que aceptar esa paradoja: con el término síntoma social Lacan describe un parlêtre autista. Lograr un síntoma singular es muy difícil pero es a lo que apuesta el psicoanálisis: que el síntoma se dirija al Otro. Eso ya constituye un lazo social mínimo: la pareja analista-analizante.

T : Es allí donde usted habla de una política del síntoma. ¿Se podría hablar de una impolítica del síntoma? Sospecho que no. ¿Por qué no?

T : Lacan pensaba que el síntoma instituye el orden en que se revela nuestra política. Implica por otra parte que todo lo que se articule por este orden sea pasible de interpretación. Siempre se trata de leer el síntoma con la única herramienta con la que contamos, la interpretación. Lacan no dice que se pueda hacer algo más que eso, tanto en el psicoanálisis como en lo social. ¿Cómo intervenir entonces? Con la lectura del síntoma y con la interpretación. Si aceptamos esa perspectiva resta discutir qué valor le damos en ese contexto al término interpretación. Quizás haya una excepción en esta perspectiva: cuando se ataca al psicoanálisis. Es el momento de mayor presencia de la acción política en todas sus variantes. No sin lo impolítico pero con un privilegio claro de la acción política. No es lo mismo intervenir cuando se intenta desalojar al psicoanálisis, diluir su presencia, cuestionar su práctica, que en temas sociales donde puede convocarse a un psicoanalista para opinar. En el primer caso, todos los recursos para sostener al psicoanálisis son válidos ya que se cae en la constitución del dos. Ahí no se puede ser neutral y se justifica el despliegue de una acción política. En el segundo caso, cuando hay que opinar sobre temas que exceden nuestro marco, hay que decidir según la ocasión. Quizás en ese caso conviene mucho más lo impolítico que es uno de los nombres del no-todo. Pero  seguro es que hay que evitar agregar un sentido más a los sentidos que aportarán los especialistas. Los sentidos que lo impolítico puede rasurar, restar a las políticas apuntalando la acción política, son múltiples.