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8 de julio de 2015

Boletín 13 Letras en línea - I Conversación clínica de la NEL

I Conversación Clínica de la NEL 

 El analista y su práctica 

São Paulo - 3 de septiembre de 2015

Tute

Letras en línea

Boletín Nº 13

En el comentario de Ángela Fischer que hoy compartimos podemos ubicar una proposición que no por conocida ha dado aún cabalmente sus frutos en cuanto a su valor clínico. Se trata de la indicación de Lacan de hacer Witz del sinthome por un lado, en tensión con la idea de un uso posible del sinthome -una vez producido en su máxima reducción de sentido-. Porque son justamente la poesía y el Witz expresiones del ser hablante que no se avienen rápidamente a emparejarse con la noción de uso, que la proposición de Lacan nos fuerza a seguir explorando sus consecuencias.

Acompaña esta reflexión una nueva serie de referencias bibliográficas, enmarcadas bajo el título: ¿Con qué cuenta el analista? -y agregamos, ¿para qué un análisis con esta orientación sea posible?

Al final de este boletín encontrarán nuevamente la ficha de inscripción. Es de gran utilidad para la organización saber quiénes podrán concurrir, por lo que insistimos en pedirles que por favor la envíen a Clara María Holguín:
 clara.maria.holguin@gmail.com 

La ficha de inscripción es condición necesaria para poder recibir el material clínico que será discutido y trabajado durante la Conversación. 

¡Disfruten la lectura!

Ana Viganó


Comentario de Ángela Fischer a la cita:

 “Para él (Joyce), la lengua no consiguió ordenarse dentro del régimen  del padre, y entonces se puso a murmurar ecos. La hipótesis de Lacan es que ése era el sinthome de Joyce y que él supo convertirlo en producto de su arte. Acogió su sinthome para hacer uso de él. A este título, Lacan da Joyce como ejemplo de que el síntoma no debe interpretarse sino reducirse, que el síntoma no debe curarse sino que está para que hagamos uso de él”.
Lacan dice en el seminario 23: Joyce tiene un síntoma que parte de que su padre era carente…que por querer hacerse un nombre Joyce compensó la carencia paterna. [2] La operación joyceana le permite a Lacan formular que no se trata del síntoma, cuya operación permite dar un sentido, vía el nombre del padre, sino que con el sinthome hay  nueva relación con el síntoma y el goce, y Joyce da cuenta que su sinthome le permite  una estabilización y una invención. Podemos ubicar el uso del síntoma de Joyce: se pone a  murmurar ecos, destroza la lengua y las letras, sobre todo la inglesa, evitando su devastación a través de la escritura.
La interpretación se orientará de manera tal que se trata de dar cuenta de la relación del sujeto con el impacto traumático de la lengua. Se tratará mediante la operación analítica lograr lo que Joyce consigue. La buena manera es la que, habiendo reconocido la naturaleza del sinthome, no se priva de usarlo lógicamente, es decir de usarlo hasta alcanzar su real, al cabo de lo cual él apaga su sed. [3]
Lacan que viene tratando lo real, está formulando una interpretación en consonancia con la reducción del sentido. Se tratará de la interpretación que va más allá del fantasma, que  reduce al sentido, que permita al máximo la reducción del sentido y poder vislumbrar la invención sinthomatica de cada uno. En el Seminario 23 dice “La segunda etapa consiste en jugar con ese equívoco que podría liberar el sinthome”. [4]
  “… la una equivocación haría Witz del sinthome aflojando el encadenamiento que estabiliza y adormece ¿Sería esta otra vía para retomar la interpretación propia del inconsciente?  Si lo fuera  la interpretación proveniente  de la una equivocación, como la que quería Lacan para el psicoanalista –se sostendría de la poesía, pero también del chiste…entregaría algún  significante nuevo, uno que no tendría ninguna especie de sentido” [5] 
Y podemos también decir que la posición del analista, es la del analista sinthome.
______________________________ 
[1]  Miller, J.-A., Piezas sueltas, Paidós, Buenos Aires, 2013, p. 38.
[2] Lacan, J., El Seminario, Libro 23, El sinthome, Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 92.
[3] Ibíd., p. 153.
[4] Ibíd., p. 184.
[5] Schejtman, F., Sinthome: Ensayos de clínica psicoanalítica nodal, Grama, Buenos Aires, 2013, p. 124.


Referencias bibliográficas sobre la práctica clínica

De: Escritos 1: Lacan, J. (1971). Escritos 1. México D. F.: Siglo XXI Editores. 
“Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis” (1953) 

¿Con qué cuenta el analista?
“… solo la palabra da testimonio de esa parte de los poderes del pasado que ha sido apartado en cada encrucijada en que el acontecimiento ha escogido. […] Es que no se trata para Freud ni de memoria biológica, ni de su mistificación intuicionista, ni de la paramnesia del síntoma, sino de rememoración, es decir, de historia, que hace descansar sobre el único fiel de las certidumbres de fecha la balanza en la que las conjeturas sobre el pasado hacen oscilar las promesas del futuro. Seamos categóricos, no se trata de la anamnesia psicoanalítica de realidad, sino de verdad, porque es el efecto de una palabra plena reordenar las contingencias pasadas dándoles el sentido de las necesidades por venir, tales como las constituye la poca libertad por medio de la cual el sujeto las hace presentes”. (p. 77) 
 “Sus medios son los de la palabra en cuanto que confiere a las funciones del individuo un sentido; su dominio es el del discurso concreto en cuanto campo de la realidad transindividual del sujeto; sus operaciones son las de la historia en cuanto que constituye la emergencia de la verdad en lo real.” (p. 78)
 “Lo que enseñamos al sujeto a reconocer como su inconsciente es su historia; es decir que le ayudamos a perfeccionar la historización actual de los hechos que determinaron ya en su existencia cierto número de “vuelcos” históricos. Pero si han tenido ese papel ha sido ya en cuanto a hecho en cuantos hechos de historia, es decir en cuanto reconocidos en cierto sentido o censurado en cierto orden.” (p. 82)
 “No cabe pues dudar de que el analista pueda jugar con el poder del símbolo evocándolo de una manera calculada en las resonancias semánticas de sus expresiones. Esta sería la vía de un retorno al uso de los efectos simbólicos, en una técnica renovada de la interpretación”. (p. 113) 


¿Ya enviaste tu ficha de inscripción? 
No esperes más!!!
La ficha de inscripción es necesaria para poder recibir los materiales clínicos que serán trabajados durante la conversación.

Ficha de inscripción en este archivo: 

Responsables del Boletín Letras en línea:
María Hortensia Cárdenas
Ana Viganó 


7 de julio de 2015

El cuerpo: del fantasma fundamental al sinthome

NUEVA ESCUELA LACANIANA
NEL-Lima
Seminario Internacional
El cuerpo: del fantasma fundamental al sinthome

Girl before a mirror - Pablo Picasso
JOSÉ FERNANDO VELÁSQUEZ
Psicoanalista
Presidente de la Nueva Escuela Lacaniana

La relación entre el fantasma y el sinthome van a examinarse a través de un articulador: el cuerpo.
Las percepciones, la imagen, el deseo, el ideal, la unidad, son establecidas en la relación al Otro y operan tanto como referencia así como de defensa, a la par que constituyen al cuerpo con la marca de la castración, donde el sujeto se hace equivaler al objeto. Es un cuerpo como superficie que permite ser agujereado, recortado, recorrido, deseado, imaginado; es el cuerpo de la inhibición y del acto; el cuerpo del fantasma, del Nombre-del-Padre, del sentido “para todos”.
De otro lado está el cuerpo que rompe con la dialéctica hegeliana, un cuerpo que aparece en la contingencia, y de modo singular y misterioso. En el azar ciertos significantes, ciertas imágenes, ciertos imposibles, se inscriben en el inconsciente real, no como sentido, sino como resonancias en la carne, que se repiten y se vuelven destino, que dan cuenta de un goce más allá del fantasma, más allá de la localización por el falo. “El goce, no el inconsciente”. (Lacan, J. “Joyce el Sinthoma I”) Un goce que nombra lo que hay de singular en cada individuo, al estar condicionado por lalengua propia y desabonado del aparato que le relaciona con el Otro.

Fechas:
Viernes 10 de julio
7:30 - 9:30pm 
Primera parte del seminario 
Sábado 11 de julio
3:00 - 6:00pm Segunda parte del seminario


Lugar:
Hotel Girasoles. Av. Diez Canseco 696, Miraflores.

Inscripciones:
Av. Ricardo Palma 734, Miraflores
243 2831

18 de junio de 2015

Seminario Internacional: El cuerpo: del fantasma fundamental al sinthome



NUEVA ESCUELA LACANIANA
NEL-Lima
Seminario Internacional
El cuerpo: del fantasma fundamental al sinthome
 
Girl before a mirror - Pablo Picasso
JOSÉ FERNANDO VELÁSQUEZ
Psicoanalista
Presidente de la Nueva Escuela Lacaniana

La relación entre el fantasma y el sinthome van a examinarse a través de un articulador: el cuerpo.
Las percepciones, la imagen, el deseo, el ideal, la unidad, son establecidas en la relación al Otro y operan tanto como referencia así como de defensa, a la par que constituyen al cuerpo con la marca de la castración, donde el sujeto se hace equivaler al objeto. Es un cuerpo como superficie que permite ser agujereado, recortado, recorrido, deseado, imaginado; es el cuerpo de la inhibición y del acto; el cuerpo del fantasma, del Nombre-del-Padre, del sentido “para todos”.
De otro lado está el cuerpo que rompe con la dialéctica hegeliana, un cuerpo que aparece en la contingencia, y de modo singular y misterioso. En el azar ciertos significantes, ciertas imágenes, ciertos imposibles, se inscriben en el inconsciente real, no como sentido, sino como resonancias en la carne, que se repiten y se vuelven destino, que dan cuenta de un goce más allá del fantasma, más allá de la localización por el falo. “El goce, no el inconsciente”. (Lacan, J. “Joyce el Sinthoma I”) Un goce que nombra lo que hay de singular en cada individuo, al estar condicionado por lalengua propia y desabonado del aparato que le relaciona con el Otro.

Fechas:
Viernes 10 de julio
7:30 - 9:30pm
Primera parte del seminario 
Sábado 11 de julio
3:00 - 6:00pm Segunda parte del seminario


Lugar:
Hotel Girasoles. Av. Diez Canseco 696, Miraflores.

Inscripciones:
Av. Ricardo Palma 734, Miraflores
243 2831



27 de noviembre de 2013

Entrevista a Silvia Salman -Primera parte

Estimados amigos: Tuvimos la grata oportunidad de entrevistar a Silvia Salman, aprovechando su reciente visita a Lima en octubre de este año. Esta es la primera parte de la entrevista.

 
















Por:
Angélica Ballón Sánchez
Roberto Carlos Galván Sánchez
       
¿Podría explicarnos un poco más lo que habló en el Seminario sobre la aspiración a la feminización del mundo? Este concepto nos parece profundiza acerca de lo femenino en la época, a la vez es un concepto muy abordado en la bibliografía.

Miller cuando lo nombra, es en el curso del 2011 que él vuelve sobre ese tema, pero ya en El Otro que no existe y sus comités de ética, que dicta con Éric Laurent, en el año 98, hace 15 años, hay un apartado que se llama “La feminización del mundo”; es decir, que no es algo que recién está trabajando. También en la conferencia que dictó en Comandatuba habla del imperio del no-todo. En particular en el curso del 2011, se refiere a una aspiración a la feminización, y el término aspiración yo lo destaqué, me parecía interesante, porque él no habla tampoco de una feminización del mundo, todo femenino, sino de una aspiración. Me parece que el término aspiración es interesante porque es una tendencia, lo que no impide que el no-todo pueda funcionar de otro modo, esto lo remarqué en ese sentido.

Porque después que Miller habló de la feminización del mundo, se dijo mucho de la feminización, como si uno estuviera en el mundo de la feminización feliz y del bienestar, y en realidad la época en que vivimos no tiene nada de bienestar.

Claro, hay algo de lo caótico, parecía que el concepto de feminización del mundo hablaría precisamente de eso, pero la idea del psicoanálisis de lo femenino en el mundo es otra.

Es otra, por eso yo ubiqué hoy en toda la conferencia esa tensión a partir de esta fórmula de Lacan “el no-todo no es que nada lo limite, sino que el límite se sitúa de otro modo”, es decir, un no-todo limitado de una cierta manera y un no-todo ilimitado, entonces te da dos realidades diferentes, dos maneras de vivir distintas y dos cuerpos diferentes. Por eso las flechas del cuadrado de la sexuación lo muestran muy bien, cuando uno conecta con el Otro y cuando no se tiene esta pata en el falo.


Pensando en los textos de Freud sobre el amor, ¿cree que esta forma de relacionarse con el otro sexo por parte de los hombres, de separar a la mujer en la madre y la puta, es vigente?

Sí, es vigente, por lo menos es lo que escucho en el consultorio. Para mí allí la condición de amor y la condición de goce están absolutamente enlazadas, Freud habla allí de condición de amor, pero Lacan nos enseñó a leer eso como una condición de goce. Se mantiene vigente, tal vez no al estilo de la época de Freud donde se ponía en acto eso, la mujer que era para el matrimonio no era la mujer con la que uno se satisfacía sexualmente. Porque, por ejemplo, eso estaba prohibido, entonces las mujeres llegaban tal vez vírgenes al matrimonio, no en ese sentido. Pero sí en esta dualidad, de la separación del goce y el amor, que es lo contrario que en las mujeres, las mujeres necesitamos amar para poder gozar. Pero esta no es una diferencia de género sino de goce masculino y femenino, hay mujeres que también tienen esta dualidad, que gozan con uno y aman al otro, que tienen esa división, es una manera obsesiva de elegir. Digo, para hacer la misma distinción que hacíamos en el Seminario, que no se trata de hombres y mujeres, sino de condiciones de goce: la condición de goce que necesita que amor y goce estén juntos en el objeto y la condición que necesita que amor y goce estén disociados.

 ¿Cómo se ama sin sufrir?, ¿es posible? ¿Qué consigue una experiencia de psicoanálisis llevada hasta el fin?

(Risas) ¿Cómo se ama sin sufrir? Es una pregunta de una mujer, ¿no es cierto?, porque como decíamos antes, en los hombres eso marcha porque el goce marcha sin decir. Y ni siquiera hay un problema en relación al amor.

Mira, tal vez te lo podría contestar desde mi propia experiencia, pero creo que tiene que ver con la experiencia de un análisis, digamos, distinguir lo que sería un amor fantasmático de un amor sinthomático; son dos maneras diferentes de amar. Lacan, en algún momento, se refiere al nuevo amor que surgiría a partir de terminar un análisis. Ese nuevo amor del que él habla, que habría que explorarlo, investigarlo y trabajarlo; pero una de las maneras de leerlo es justamente un amor que está por fuera del marco del fantasma, porque a lo largo de la experiencia de un análisis, cuando uno ha podido trabajar y desinvestir todo lo que estaba investido del goce-sentido, en relación al objeto y la satisfacción pulsional, todo eso que trabajamos estos días; uno logra desinvestir eso y desarmar ese funcionamiento, podríamos decir, fantasmático, y efectivamente uno puede hacer lazo de otra manera con el Otro, y entonces el amor también se experimenta de otro modo.

Y es lo que hablábamos ayer en la mañana, en relación a la Escuela, lo que es mantener un lazo fantasmático con la Escuela, lo que la Escuela no me da, me pide, o lo que sea, de un lazo sinthomático con la Escuela, es decir, contando con la experiencia de ese vacío, de ese espacio de resonancia del que hablábamos hoy. Eso saca las cosas del plano de la demanda, porque una cosa es el amor articulado a la demanda, y lo pone más al amor en relación del deseo. Una cosa es la demanda al Otro del amor: mirame, hablame, y otra cosa es vivir el amor de un modo más ligado al deseo, que yo lo decía,  bueno, en vez de hablame,  hacerse hablar. Y es otra manera de armar lazo con el Otro. Y efectivamente eso es con menos sufrimiento. No te diría sin sufrimiento porque no me parece que, bueno.

Hay goce.

Porque hay goce, y porque además no se trata de ningún ideal, de que uno al final del análisis vive ya sin sufrimiento, sin angustia y sin nada de eso. No, solo que uno se puede también ubicar respecto de eso de otra manera. Pero, con menos sufrimiento, seguro, el amor sinthomático es el amor que se juega contando con la experiencia del propio vacío; y también la del Otro, es también reconocer que el Otro tiene una cierta relación con el no-todo, digamos. Entonces, ahí hay un encuentro, el encuentro sinthomático es ese, es un encuentro de que cuando vos te enamorás de alguien, lo que resuena es la manera que ese alguien tiene de tratar su propio no hay. Entonces cuando uno cuenta con el no hay, el lazo, podríamos decir, es sinthomático; ahora, cuando no cuenta con el no hay, porque eso está obturado por el fantasma, entonces el lazo es fantasmático, y el amor fantasmático hace que la condición de elección del objeto amoroso siempre esté situada, digamos, condicionada justamente por ese goce fantasmático.  

Por eso muchas veces cuando uno se analiza, eso implica que la pareja también tenga que acomodar alguna cosa respecto del amor, porque cuando uno elige, mucho antes de analizarse, una pareja, digamos, con la que arma un lazo amoroso, uno no tiene ni idea cuál es la condición de goce que lo llevó a elegirlo, en qué condición de goce se asienta esa condición de amor que lo llevó a elegirlo. Cuando uno va trabajando esto en el análisis, y algo de esa condición se transforma, porque el goce mismo se ve conmovido y analizado, el Otro también tiene que transformar su posición. En mi caso, yo había elegido alguien que efectivamente me dejaba huir, porque era este hacerse agarrar para huir, entonces cuando algo de eso se transforma, y ya no se trata de estar huyendo todo el tiempo, sino de poder tener un cuerpo, y estar presente, aun manteniendo el espacio y estar presente, entonces yo necesito que el Otro me agarre, no que me deje huir, porque si el Otro me deja huir, estamos en el síntoma, que era el síntoma “huidiza”. Pero si hay un cambio y una transformación en el goce, eso implica que el partenaire también tiene que cambiar. Ahí, entonces tenés la posibilidad de que el partenaire pueda acomodarse a eso, y se arma un nuevo lazo libidinal, o lo que ocurre también muchas veces, que uno finalmente termina separándose, porque lo que había elegido estaba condicionado por un cierto goce, que, a partir del análisis se transforma.

Es la razón por la cual hay muchos fantasmas que giran alrededor de que cuando uno se empieza a analizar entonces seguro que se separan (risas). No es que seguro que se separan porque el análisis va en contra de la pareja, de ninguna manera. Al contrario, diría, si es posible que el partenaire también acomode algo para que eso nuevo que surge en el análisis entonces pueda tomar una forma con el mismo partenaire, bienvenido sea. Ahora, si eso no ocurre, inevitablemente es probable que surja allí un desencuentro amoroso.

Para un encuentro.

Para encontrar otro, claro, con el cual entonces ahora armar un lazo más sinthomático que fantasmático. No estaba tan errado Freud cuando decía, y lo dice en “El tabú de la virginidad”, que hoy trabajamos, que “los segundos matrimonios son siempre mejores que los primeros”, porque el primero repite la relación con la madre, decía él ahí, pero bueno, insiste varias veces con esto de que los segundos matrimonios son mejores que los primeros. De todos modos yo conservo al primer marido (risas), así que, no puedo hablar de eso. Sí puedo hablar de ese cambio, de esa transformación con el partenaire que fue necesario hacer para vivir el amor de otra manera. 

26 de noviembre de 2013

UnReal 4

Boletín de la NEL hacia el IX Congreso de la AMP
Nº 4
  26 de noviembre de 2013



Editorial
Mercedes Iglesias

Nos encontramos nuevamente con dos reflexiones en torno a lo real que destacan puntos importantes que muchas veces olvidamos. El texto de Clara Holguín señala que el sueño de Lacan fue la invención de lo real como un modo de salir del totalitarismo de lo universal que intenta uniformizar y establecer ´un para todos´. Al establecer un  real singular y contingente de cada quien no solo se está dando un lugar al cada uno, sino también como muy bien señala la autora, la emergencia de este  real supone un ´más de vida´. Este más de vida solo puede obtenerse mediante una práctica analítica que permite advenir lo que de otro modo quedaría fuera.

Por otra parte, el texto de Susana Strozzi muestra cómo lo real sin ley debe ser analizado en términos de nuestra época y nuestro malestar. Señala que muy bien podríamos estar frente a un impasse del psicoanálisis. Y, así sostiene qué condiciones y contextos deben incluirse en la lógica señalada por Miller cuando insta a poner al día la práctica psicoanalítica. Pero la autora destaca que lo que puede parecer un fracaso termina siendo la única posibilidad de un éxito posible. Un éxito que estaría dado por la emergencia de un real singular.



UnReal. El sueño de Lacan
 Clara María Holguín

El sueño de Lacan no es el sueño de Freud, el sueño del Edipo. Jacques-Alain Miller  calificó lo real como un sueño de Lacan, una suerte de idea límite a la inclinación delirante del psicoanálisis que consiente en dar en todo “una preferencia [al] inconsciente”.1

A la verdad del descubrimiento de Freud, Lacan responde con su invención de lo real. UnReal deja de lado el totalitarismo de lo universal en beneficio de la singularidad del Uno.
El Uno, tiene respuesta en lo Real. Frente al encuentro contingente con el goce, la respuesta también contingente y singular, se experimenta –como la angustia– como lo que no engaña. Es del orden de la ex-sistencia, de lo que hay: El sinthoma.2

El sueño de Lacan nos invita a abordar una práctica del psicoanálisis a partir de la dimensión del goce, de lo “material”, de lo real del goce que es el Uno-completamente-solo que se repite. ¿Cómo abordar la practica a partir de esta zona que es sin sentido y sin garantía, sin ley, sin orden?

Para dirigirse a la singularidad del Uno, a lo incomparable, es necesario introducir un sentimiento de vida. El encuentro con el analista supone, mas allá del sentido de la vida puesto en juego, zafarse del goce-sentido, para restituir y presentificar siempre esa dimensión “que se olvida detrás de lo que se dice”, “el mas de vida”, encarnación de esta presencia que testimonia del impacto de lalengua sobre el cuerpo.3 Las intervenciones del analista, como leemos en el último boletín de ENAPOL,4 “son piezas sueltas, funcionan como Uno solo, siendo afines con la estructura del sinthome”.

Hay de lo Uno en el más allá del pase, ya no marcado por el deseo del analista, sino, por otra función… apunta a discernir al ser hablante en su soledad, ficción que tendrá que poner a trabajar en su práctica como psicoanalista.
_________________________________
1. Lacan, J., Seminario 24, “L’Insu que sait de l’une-bévue s’aile à mourre”, clase del 14 de diciembre de 1976, Ornicar? Nº 13, p. 15.
2. Laurent, É., III Coloquio de la Orientación Lacaniana. En referencia al libro Sutilezas analíticas de Jacques-Alain Miller, EOL-Grama, Buenos Aires, p. 54-55.
3. Laurent, É., III Coloquio de la Orientación Lacaniana. En referencia al libro Sutilezas analíticas de Jacques-Alain Miller, EOL-Grama, Buenos Aires, p. 37.
4. Pimenta,  C. A., “Lo impronunciable del cuerpo en la experiencia analítica”, Texto a cuerpo, Boletín Nº 65  del VI ENAPOL.



Un comienzo en el comienzo: de lo real a Un real
Susana Strozzi

En su intervención para presentar el tema del IX Congreso, Jacques-Alain Miller anunció el programa: …la puesta al día de nuestra práctica analítica, de su contexto, de sus condiciones, de sus coordenadas inéditas en el siglo XXI, cuando crece lo que Freud llamaba ‘el malestar en la cultura’ y que Lacan descifraba como los callejones sin salida de la civilización.”  

Me detengo en la secuencia: “contexto”, “condiciones”, “coordenadas inéditas del siglo XXI”. Reiteración y despliegue que señalan, con todos sus matices, una modalidad civilizatoria diferente de todo lo anterior en la historia de la humanidad, y que podría ser – ¿por qué no? – un impasse definitivo. 

Miller planteó en Comandatuba la posibilidad lógica de un discurso que, sin serlo, sería una escritura de la época, cualquiera sea el nombre que a ésta le demos. Pero que, al superponerse en él la localización de sus elementos con los del discurso analítico, nos proporciona la orientación para hablar de las “condiciones” de la puesta al día de nuestra práctica y también la de sus “coordenadas”. El “sin valor” y el “fracaso” del psicoanálisis atestiguan lo imposible y con ello dan a la contingencia todo su esplendor; “hace que no podamos decir que el fracaso sea la ley de lo real”.1Simplemente porque “lo real es sin ley”. Pero, el encuentro con Un real que orienta nuestra práctica siempre es, por su contingencia, singular para cada uno. Condición de un fracaso que es condición de un éxito… posible.
________________________________
1. Miller, J.-A., “Una fantasía”, Revista Lacaniana de Psicoanálisis Nº 3, EOL/Grama, Buenos Aires, 2005.




Comisión Editorial Boletín UnReal

María Hortensia Cárdenas
Mercedes Iglesias 
Ana Viganó

18 de noviembre de 2013

Entrevista a Eric Laurent -CORPOaTEXTO Flash

CUERPOaTEXTO FLASH/
CORPOaTEXTO FLASH
Boletín 80


 Los acontecimientos de la


Entrevista a 
ERIC LAURENT
EN TELAM


Por Pablo E. Chacón

“La época vive una fascinación por la violencia

contra uno mismo y contra los otros”

 

El psicoanalista francés Eric Laurent, a horas de aterrizar en la Argentina para participar de las jornadas anuales de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL), dijo que en gran parte del mundo contemporáneo se vive una fascinación por la violencia contra uno mismo y contra los otros. 

Precisamente, también participará de la 6ta. edición del ENAPOL, esta vez presidido por el argentino Ricardo Seldes, que sesionará bajo el título de Hablar con el cuerpo. La crisis de las normas y la agitación de lo real.

Laurent también presentará su último libro, La batalla del autismo. De la clínica a la política, que editó la casa Grama. Analizante de Jacques Lacan, es uno de los fundadores de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Publicó más de veinte libros.

Este es el diálogo que tuvo con Télam desde París.


T: Agitación de lo real es un título inquietante. ¿Cómo entenderlo respecto a la cuestión del cuerpo?
L: Bueno, espero que sea un título unheimlich (inquietante). Se trata de despertar la atención sobre un punto que Lacan hizo para esclarecer ciertas aporías en Freud. En Freud, la zona de contacto entre la ciencia y el psicoanálisis era el funcionamiento de la economía libidinal. Después de 1920,  la economía del deseo tenía como horizonte a la pulsión de muerte y un nivel cero de energía -esto es, el principio del Nirvana, como decía Sabina Spielrein. Esta perspectiva permitía sostener la hipótesis de la vigencia de la segunda ley de la termodinámica, que introduce la inercia entrópica como horizonte energético final. Así, esa hipótesis definía algo como un real en el psicoanálisis. Lacan, a su vez, intentó definir la pulsión de muerte a partir de lo que tiene lugar en la experiencia analítica, sin introducir hipótesis suplementarias. Primero mostró que se podían ignorar aspectos vitales pensados como imaginarios, de la pura repetición significante. En la enseñanza de Lacan (tal como dice Jacques-Alain Miller) aquel fue uno de los paradigmas del goce.
Y siguió: trató (y consiguió) aislar un modo de repetición que no fuera la repetición significante. Definió al Uno del goce que se repite en el horizonte de la experiencia analítica pero que no obedece a las leyes de la repetición significante, y tampoco a la lógica del fantasma. Ese horizonte aparece en los análisis de larga duración. Y esa repetición diagrama un universo sin ley, sin necesidad, que Lacan pensó como encuentro con la contingencia. De esto trata la agitación de lo real. No del imaginario del movimiento browniano que obedece a las leyes de la mecánica estadística sino del encuentro de los cuerpos con la contingencia del goce que introduce la consideración del sinthome.

T: La dietética, la pedagogía, el biopoder, la genética, etcétera. ¿De qué manera esas prácticas, esos saberes, tocan al cuerpo del sujeto del discurso de la ciencia?
L: En el Seminario XIX, Lacan hace observaciones muy llamativas sobre esto. Por ejemplo, constata que el conocimiento del cuerpo es obtenido primero por la sabiduría de quienes querían aliviarse de la presión del deseo. Son las prácticas que se centraron en la hygiene como principio fundamental del conocimiento de sí. El souci de soi, como decía (Michel) Foucault, permitió la elaboración de un saber sobre el goce a través del control del cuerpo. Y que no tuvo lugar sólo en la filosofía griega, que en la variedad de sus escuelas, siempre tuvo una dimensión de técnica del cuerpo; también en la religión judaica, en la cual el Qohelet es un libro de sabiduría. Atenas y Jerusalén se encuentran en la perspectiva del saber higiénico.
La otra vía de conocimiento del cuerpo, que no se controla con la hygiene, es la enfermedad. Capturado por la enfermedad, el cuerpo revela posibilidades de sufrimiento y de salvación impensables. Pero la alianza entre la medicina y la ciencia ha inventado una nueva experiencia de la enfermedad, que pone al cuerpo en un aparataje inédito, con técnicas cada vez más sofisticadas. El verdadero cuerpo biónico no es tanto el cuerpo sano que sueña extender el poder de sus órganos: es el cuerpo enfermo que se transforma en objeto de experimentación, de nuevas generaciones del mismo medicamento, y/o de máquinas de control y suplencia que componen nuevos organismos. Claro que esto diseña experiencias inéditas de goce corporal de las cuales existen cada vez más testimonios, en los análisis, en los relatos literarios del atravesamiento de una enfermedad potencialmente letal. Las reacciones del cuerpo, su resiliencia tanto como su abandono, tienen un efecto sorpresa que inclina a la medicina contemporánea a salir de la simple consideración sobre los grandes números, la Evidence Based Medicine, para atender una perspectiva de la singularidad. Esta perspectiva moviliza a la genética y a los saberes sobre el cuerpo en un horizonte que trata de encarnar, de hacer presente lo más rápido posible la empresa eponímica de digitalizacion del mundo que es Google. Sus últimas jornadas de estudio tenían como título Hacer retroceder la muerte.

El psicoanálisis nombra otro saber sobre el goce: de la repetición del síntoma y del fantasma hacia la contingencia del sinthome.

T: ¿Existe una diferencia entre el sujeto, capturado por el discurso de la ciencia, y lo real que agita a ese sujeto, ese real que se presenta como inasimilable, irrepresentable, imposible de mensurar?
L: Esa diferencia fue definida por Lacan como una respuesta. Propuso un sujeto respuesta a lo real. Decirlo así implica separarse de las concepciones previas del sujeto. Por ejemplo, el sujeto supuesto por el existencialismo consideraba la reciprocidad imaginaria del  y el Yo como una dimensión fundamental: el sujeto era una respuesta al otro fundamental, una suerte de hermano inteligible desde el principio ético de no hacer al otro lo que no quieres que te hagan. Lacan cambia esa perspectiva fundando el sujeto en relación a lo que usted bien define como inasimilable, irrepresentable, imposible de mensurar. Se trata de un sujeto más vinculado a su angustia que a su prójimo. A condición de considerar que la angustia no es angustia de la muerte sino angustia frente al goce articulado de lo vivo, angustia frente al deseo del Otro.
 
T: Cuando se dice todos solos, todos autistas, todos adictos, ¿qué se quiere decir estrictamente, si se piensan esos sintagmas desde el psicoanálisis?
L: Si se piensan esos sintagmas desde el psicoanálisis, aparecen como aporías. En un primer nivel, se puede decir que trazan un horizonte común, esto es, cómo se vive la pulsión en la época del discurso de la civilización. En la época del individualismo de masa, existe un registro de soledad para todos que la puede explorar incluso la sociología. La sociología describe a un sujeto encerrado en modos de vivir múltiples pero solitarios, con lazos líquidos hacia el otro (Zygmunt Bauman), relaciones vacíasefímeras al otro de la hipermodernidad (Gilles Lipovetsky) o al refugio de la performance adictiva hasta el cansancio de sí mismo (Alain Ehrenberg) que pueden llevar a la melancolía, al delirio báquico o al terrorismo. Este horizonte común está subvertido por Lacan cuando enuncia: Todo el mundo es loco, es decir, delira, porque reenvía a la manera singular con la cual cada uno delira en este común. En este sentido, el sujeto del delirio singular es una respuesta a lo real que testimonia de otra experiencia que la que describen los sociómanos de Philippe Sollers.

T: ¿Es posible que el sujeto del común (del que habla Toni Negri), bajo estas condiciones, sea capaz de pensar una política emancipatoria, teniendo en cuenta los reparos que Lacan tenía al respecto?
L: Definir al sujeto a partir de lo común es partir de una noción del todo que la experiencia analítica no anula pero pone en cuestión. En ese sujeto del común hay algo demasiado vinculado al (sujeto) husserliano de la fenomenología. Así, se piensa la experiencia del mundo posible a partir de una presencia de evidencias mudas, compartidas como axiomas silenciosos de la experiencia y de la continuidad de la existencia. Es lo que el psiquiatra alemán Wolfgang Blankenburg postuló como  las evidencias que definen el sentido común.

Su obra describe lo que sucede clínica y fenomenológicamente cuando se pierde la evidencia natural. En su segunda tópica, Freud también englobó al Yo en función de un Todo transmitido -subraya Lacan- por el sociólogo Gustave Le Bon y su teoría de las masas. Las hipótesis de  Massenpsychologie und Ich Analyse (Psicología de las masas y análisis del yo) son criticadas por Lacan desde sus principios. Es conveniente partir de la experiencia del no-todo, el aparato de goce de uno, su síntoma, su fantasma, el delirio singular. Es desde ese punto que se puede considerar un uso no masificante de las identificaciones. Esta dimensión de la cosa se hace evidente cuando se revisa la experiencia del sujeto femenino. Algunas feministas hablan de sororidad como los hombres de fraternidad. Otras subrayan que la originalidad de la posición femenina es la preocupación por el otro, el care, palabra inglesa difícil de traducir en todas sus acepciones. Pero Lacan encontró otra manera de presentar la originalidad de la relación femenina con la identificación. Dijo que las mujeres no tienen la misma tendencia a la identificación narcisista que los hombres porque pueden ser el síntoma de otro cuerpo. Esa alteridad es abierta por el desplazamiento del objeto, punto crucial de lo que Freud aisló como una de las particularidades del Edipo femenino. Entonces, las mujeres no tienen la misma relación que los hombres con la experiencia de la identificación y del Todo. Cuando (Jacques-Alain) Miller habla de la feminización del mundo, esa dimensión aparece cada vez más como un componente de las políticas del todo, sea en la multiplicidad de los modos de vivir la pulsión, o en el pasaje de los derechos humanos a los derechos uno por uno, que implica una desacralización de lo universal.

T: Finalmente, en la película Das experiment, de Oliver Hirschbiegel, ¿existiría alguna clave para entender por qué el psicoanálisis de orientación lacaniana está condenado a sobrevivir en este mundo que decidió sepultar la relación del sujeto con su finitud, y se entregó a la acción-reacción del cognitivismo social?

L: Sin dudas. Hirschbiegel tiene una sensibilidad especial para explorar la emancipación de las formas del Todo.  Últimamente se interesó por la princesa Diana Spencer como objeto de experimentación social, el uso que ella hizo de su posición de excepción en relación con un todo, la figura de Princess of the People, como la llamó el responsable de las comunicaciones del ex premier Tony Blair. Hirschbiegel inició su carrera concentrándose en la novela de Mario Giordano, Black Box, inspirada en el experimento de psicología social de Philip Zimbardo en la Universidad de Stanford, California, en agosto de 1971. Wikipedia presenta así la cuestión: El experimento de la cárcel de Stanford es un conocido estudio psicológico acerca de la influencia de un ambiente extremo, la vida en prisión, en las conductas desarrolladas por el hombre, dependiente de los roles sociales que desarrollaban (cautivo, guardia). Fue llevado a cabo en 1971 por un equipo de investigadores liderado por Philip Zimbardo de la Universidad Stanford. Se reclutaron voluntarios que desempeñarían los roles de guardias y prisioneros en una prisión ficticia. Sin embargo, el experimento se les fue pronto de las manos y se canceló en la primera semana. Las preocupaciones éticas que envuelven a los experimentos famosos a menudo establecen comparaciones con el experimento de Milgram, que fue llevado a cabo en 1963 en la Universidad de Yale por Stanley Milgram, un antiguo amigo de Zimbardo. El estudio fue subvencionado por la Armada de los Estados Unidos, que buscaba una explicación a los conflictos en su sistema de prisiones y en el del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Zimbardo y su equipo intentaron probar la hipótesis de que los guardias de prisiones y los convictos se autoseleccionaban, a partir de una cierta disposición que explicaría los abusos cometidos frecuentemente en las cárceles. Los participantes fueron reclutados por medio de anuncios en los diarios y la oferta de una paga de 15 dólares diarios por participar en la simulación de una prisión. De los 70 que respondieron al anuncio, Zimbardo y su equipo seleccionaron a los 24 que estimaron más saludables y estables psicológicamente. Los participantes eran predominantemente blancos, jóvenes y de clase media. Todos eran estudiantes universitarios. El grupo de 24 jóvenes fue dividido aleatoriamente en dos mitades: los prisioneros y los guardias. Más tarde los prisioneros dirían que los guardias habían sido elegidos por tener la complexión física más robusta, aunque en realidad se les asignó el papel mediante el lanzamiento de una moneda y no había diferencias objetivas de estatura o complexión entre los dos grupos. La prisión fue instalada en el sótano del departamento de psicología de Stanford, que había sido acondicionado como cárcel ficticia. 

Acá tenemos una experiencia fuerte de relación entre identificación y goce, o un goce de la identificación que conduce  a los sujetos hombres a no a ser síntomas de otro cuerpo sino el estrago de esos cuerpos. En La batalla del autismo recuerdo la experiencia, en la década anterior, de Stanley Milgram, en Yale: se trataba de evaluar el grado de obediencia de un individuo a una autoridad que considera legítima y analizar los procesos de sumisión a la autoridad, en especial cuando ésta induce a acciones que plantean problemas de conciencia al sujeto. Esta experiencia estaba destinada a saber hasta qué intensidad de electroshocks estaban dispuestos a llegar unos adultos para castigar a otros cuando prescribía el castigo en cuestión (y cuyos efectos eran simulados por actores sin que los participantes lo supieran). De quienes se prestaron, muy pocos se resistieron a intensificar el daño. Francia no es el único país donde se ha reflexionado sobre las consecuencias de efectivizar órdenes absurdas de una autoridad convertida en superyoica, obscena y feroz.

Ahora bien, la repetición del resultado de estas experiencias operan como el revés hard de los desplazamientos de la sensibilidad actual. Películas como Zero dark thirty hacen participar sin distancia de sesiones de tortura por el bien común. Y como éxito de librería está Cincuenta sombras de Grey, que da una idea del interés de la época en una supuesta verdad, superior al dolor, como experiencia de goce en el cuerpo. Roman Polanski también captó esto con su Venus à la fourrureLa entrega a la acción-reacción del cognitivismo social, como usted dice, no testimonia un rechazo del sujeto sino una manera contemporánea de vivir la pulsión, en sintonía con la fascinación epocal de la violencia contra uno mismo y contra los otros.