Mostrando entradas con la etiqueta niño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta niño. Mostrar todas las entradas
10 de noviembre de 2016
21 de mayo de 2015
"El TDAH no existe, y la medicación no es un tratamiento, sino un dopaje"
![]() |
| "Hay una patologización de problemas normales de la infancia" denuncia Marino |
Ernesto Agudo.
«No existe. El TDAH es un diagnóstico que carece de entidad
clínica, y la medicación, lejos de ser propiamente un tratamiento es, en
realidad, un dopaje». Esta es la sentencia de Marino Pérez, especialista en
Psicología Clínica y catedrático de Psicopatología y Técnicas de Intervención
en la Universidad
de Oviedo, además de coautor, junto a Fernando García de Vinuesa y Héctor
González Pardo de «Volviendoa la normalidad», un libro donde dedican 363 páginas a desmitificar
de forma demoledora y con todo tipo de referencias bibliográficas el Trastorno por Déficit de Atención con y sin
hiperactividad y el Trastorno Bipolar infantil. Lo que sí que existe, y
es a su juicio muy preocupante, es el fenómeno de la «patologización de
problemas normales de la infancia, convertidos en supuestos diagnósticos a
medicar».
En «Volviendo a la normalidad», ustedes ponen el dedo en la
llaga, al asegurar que el llamado Trastorno por Déficit de Atención, con o sin
Hiperactividad (TDAH), no existe.
El TDAH es un diagnóstico, cada vez más popularizado, que
carece de entidad clínica. Para empezar, no se establece sobre criterios
objetivos que permitan diferenciar el comportamiento normal del supuestamente
patológico, sino que se basa en apreciaciones subjetivas, en estimaciones de
los padres del tipo de si «a menudo» el niño se distrae
y se mueve mucho. Más que nada, el diagnóstico es tautológico. Si un
padre preguntara al clínico por qué su hijo es tan desatento e inquieto,
probablemente le respondería porque tiene TDAH, y si le preguntara ahora cómo
sabe que tiene TDAH, le diría porque es desatento e
inquieto. Por lo demás, insisto, no existe ninguna condición
neurobiológica ni genética indentificada, y sí muchas familias donde no se asume que la educación de los
niños es más difícil de lo
que se pensaba.
¿Quiere decir que no hay ninguna prueba médica que lo
demuestre?
No. No existen pruebas clínicas ni de neuroimagen (como TC,
RM, PET, etc.) ni neurofisiológicas (EEG, ERP) o test psicológicos que de forma
específica sirvan para el diagnóstico. Lo que nosotros decimos en esta obra,
con toda seguridad, es que no hay ningún biomarcador que distinga a los niños TDAH. No se niega que
tengan problemas, pero son niños, que tienen curiosidad y quieren atender a lo
que sea, moverse... A sentarse es algo que hay que aprender. No existe ninguna
alteración en el cerebro.
Pero los expertos en TDAH afirman que este trastorno
mental/psiquiátrico del neurodesarrollo conlleva ciertas particularidades
cerebrales, y niveles anormales de sustancias neurotransmisoras...
Pudiera haber diferencias en el cerebro, como es distinto el
cerebro de un músico al de otro que no lo es. Incluso el de un pianista a un
violinista. Pero esa diferencia del cerebro no es la causa. El cerebro es
plástico y puede variar su estructura y su funcionamiento dependiendo de las
exigencias y condiciones de vida. Un ejemplo muy famoso es del hipocampo
cerebral de los taxistas de Londres. Cuantos más años de profesionalidad, más
alterada es esa estructura cerebral. ¿Por qué? Porque está relacionada con el
recuerdo y la memoria espacial, como es requerido para ser taxista en una
ciudad de 25.000 calles como Londres. Lo que se pueda observar diferencial en
el cerebro de quien sea, en este caso de niños a los que se diagnostica TDAH,
no explica que esa sea la causa del supuesto trastorno, si no que los niños
sean más activos e inquietos. Pero algunos padres se agarran o podrían estar
interesados en encontrar una diferencia cerebral en los niños que les
justifique o exima de responsabilidad en lo que le pasa al niño. Insisto, no
hay ningún clínico ni ninguna prueba de neuroimagen que pueda validar un
diagnóstico, como no hay evidencia que demuestre que los niveles cerebrales de
dopamina o noradrelina sean anormales en niños con este diagnóstico.
Ustedes también recogen en su obra que muchos clínicos, y
hasta laboratorios farmacéuticos, que reconocen que no hay biomarcadores
específicos.
Cualquiera que esté al tanto de las investigaciones no puede
dejar de reconocer que en realidad no hay biomarcadores específicos por los que
se pueda diagnosticar ese TDAH como una entidad clínica diferencia. En España
hay multitud de expertos en el tema que después de defender que es un trastorno
bioneurológico, reconocen que no hay bases neurológicas establecidas para el
diagnóstico. Y sin embargo mantienen ese discurso. Casualmente, suelen ser
personas con conflictos de intereses reconocidos y declarados, que han recibido
y está recibiendo ayudas y subvenciones y todo tipo de privilegios de diversos
laboratorios. Es decir, muy a menudo los defensores del TDAH mantienen esa
retórica a pesar de que no hay evidencia, por un conflicto de intereses que les
lleva a sesgar la información por el lado de lo que desean que hubiera en base
a los intereses de hacer pasar el trastorno como si fuera una enfermedad que
hubiera que medicar.
La realidad es que el TDAH se acaba de reconocer en la flamante
Ley orgánica para la mejora educativa (LOMCE).
Las instancias políticas, empezando por el Parlamento
Europeo, con su «libro blanco» sobre el TDAH, y terminando por su inclusión en la Ley Orgánica de
Mejora de la Calidad
Educativa (LOMCE), puede que estén dando carta de naturaleza
a algo cuya naturaleza, valga la redundancia, está por determinar y que, de
hecho, es controvertida. Se está reclamando que se hagan las dotaciones
adecuadas que contempla la ley como son ayudas, subvenciones, e incluso rebajas
para la adquisición de los libros de texto, ventajas para acceder a becas,
quien sabe si hasta para acceder a la Universidad. Mientras,
los lobbies de la industria farmacéutica se estarán frotando las manos, viendo
como los políticos «trabajan» a su favor. Los políticos creerán que han hecho
lo políticamente correcto pero, de acuerdo con lo dicho, sería incorrecto
científicamente.
Usted augura que, a partir de este reconocimiento, habrá
muchos interesados en que el niño reciba un diagnostico formal de TDAH.
Sí. Esto mismo que ha pasado en España, de que la Ley otorgue cobertura legal al
TDAH, se vio con anterioridad en 1997 en Quebec (Canadá). Allí hicieron un
estudio de seguimiento de diagnósticos durante los 14 años siguientes y se
encontró que en esa provincia canadiense en concreto, y a diferencia del resto
de Canadá, había aumentado exponencialmente el número de niños medicados. Un
crecimiento que no se observó en otras enfermedades propiamente infantiles como
el asma, donde el porcentaje se mantuvo el resto del tiempo. Además, los niños
que tomaban medicación de forma continuada tenían un rendimiento más bajo a
largo plazo. Y tenían a su vez otros comportamientos y otras alteraciones como
ansiedad y depresión.
Los efectos secundarios de la medicación es algo que ustedes
también citan en esta obra, al señalar que los padres no son muy conscientes de
los mismos.
La utilidad de la medicación, hasta donde lo es, no se debe a
que esté corrigiendo supuestos desequilibrios neuroquímicos causantes del
problema, como se da a entender, sino a que el propio efecto psicoactivo de la
droga estimulante puede aumentar la atención o concentración, como también lo
hacen el café o las bebidas tipo Red Bull. La medicación para el TDAH no es, en
rigor, un tratamiento específico, sino un dopaje: es la administración de
fármacos o sustancias estimulantes para potenciar artificialmente el
rendimiento. En cuanto a la salud, estas anfetaminas lo que producen es un
efecto inmediato (si es continuado) de aumento de la presión sanguínea y
cardiaca, que les puede llevar a tener a la larga más riesgos cardiovasculares.
Tampoco les debería sorprender su efecto sobre el retraso del crecimiento. La cuestión es saber qué pasa tras años de medicación.
Si el TDAH no es un cuadro clínico, pero sí un problema de
conducta, ¿qué pueden hacer los padres afectados?
Lo difícil hoy en día es que los padres puedan tener una atención más continuada y
sosegada con los niños. Pero la atención y la actividad se pueden
aprender, y mejorar. Hay estudios hechos y publicados en la versión americana
de Mente y Cerebro con niños pequeños abocados o candidatos a recibir el
diagnóstico. Se les enseñaba a los padres a realizar diversas tareas con esos
pequeños, con el objeto de educar la atención y su impulsividad. Y se ha comprobado
que con estas actividades consistentes en juegos tipo «Simon dice», donde uno
tiene que esperar a responder cuando se le pide algo, se ha logrado que los
niños mejoren y controlen la impulsividad o los comportamientos que les abocaba
al TDAH.
Mientras tanto, usted señala que las asociaciones de
afectados tienen publicidad en sus webs de los laboratorios farmacéuticos
implicados en la fabricación de los medicamentos.
Si usted echa un vistazo a alguna de ellas lo podrá comprobar
por usted misma. En mi opinión, las asociaciones de padres y afectados por el
TDAH, si no quieren hacerle el juego a otros intereses, debieran tener
prohibido en sus estatutos recibir financiación de los fabricantes de
medicación, y utilizar como divulgación sus explicaciones y panfletos. Es como
si ponemos al lobo a cuidar de las ovejas. Aunque los laboratorios reciban
cuantiosas multas por la inapropiada promoción de sus preparados y afirmaciones
engañosas acerca de su eficacia, como los 56.5 millones de dólares que tendrá que
pagar el principal fabricante de medicamentos para el TDAH, no será nada
comparado con los 1.200 millones de dólares que tiene previsto ganar en 2017
con uno de ellos. De estas cosas también hay que hablar cuando se habla de
TDAH.
¿Recomendaría usted alguna lectura a padres
preocupados?
A los padres de niños diagnosticados con
TDAH les aconsejaría, sobre todo, que no aceptaran guías cuyos autores y
asesores tengan conflictos de intereses con las industrias farmacéuticas. Que
busquen guías independientes que cuenten la verdad de lo que se sabe del TDAH y
de las implicaciones que tiene la medicación. En España el Boletín de Información Farmacoterapéutica de Navarra
ha editado una que se titula Atentos al Déficit de Atención (TDAH) entre
la naturaleza incierta y la prescripción hiperactiva. Es una guía que puede ser
muy útil para que los padres sepan a qué atenerse o que esperar de los
fármacos. Y que ellos decidan.
Fuente:
11 de noviembre de 2013
Los niños quieren decir algo cuando "cierran la boca"
La psicóloga del Hospital Casa de Salud Patricia Tassara advierte que hay muchas madres “que han olvidado ser mujeres”
Los trastornos de la alimentación y
los fracasos escolares son dos de los temas más tratados por la especialista en
Psicología Clínica y Psicoanalista del Hospital
Casa de Salud, Patricia Tassara. Desde muy temprano unos padres pueden
observar en sus hijos los trastornos de alimentación. Los niños quieren
decir algo cuando “cierran la boca”. Se trata de síntomas que el niño
envía a modo de mensajes a descifrar, y que son diferentes en cada caso.
“En un trastorno de alimentación infantil – afirma la psicoanalista Tassara-
hay que escuchar al entorno familiar y siempre vemos que el síntoma infantil
señala algo que no funciona en la estructura parental. Lo importante es
escuchar a esa madre, al padre y al niño. Ahí se puede leer a qué le está
diciendo “no” el niño cerrando la boca…”
Para la especialista del Hospital
Casa de Salud, “Es importante escuchar a las madres porque cuando uno
escucha cómo ella habla del padre del niño, la forma en la que habla de ese
hombre, ya nos dice muchas cosas sobre ella misma. O también cuando hay una
madre que está excesivamente preocupada por la alimentación del niño y sólo
piensa en la comida en términos de necesidad, ciñéndose de forma implacable a
los esquemas de nutrición y no puede, por ejemplo, darle de comer contándole un
cuento o soportar que no se lo coma todo…entonces vamos a tener seguramente a
un niño que cierra la boca. Con el ‘No’ a la comida, es el niño el que se
convierte ahora en omnipotente y la madre será quien demande que coma. Cuanto
más quiere la madre embuchar al niño con la papilla, más cerrará éste la boca.”
Para la psicoanalista Patricia
Tassara “es fundamental en la clínica infantil, apuntar a un trabajo con las
madres. Es muy importante poder trabajar con esa mamá que ha venido preocupada
por el hijo que no “le come”, poder trabajar con ella y ahí aparecen las
grandes sorpresas, porque solemos encontrar que hay demasiada madre y muy
poquita mujer. Sabemos que el equilibrio exacto nunca existe entre madre y
mujer. Pero lo que comprobamos es que se olvidan de la mujer que hay en ellas.
A tal punto que incluso en algunas ocasiones, el padre del niño pasa a ocupar
el lugar de un hijo más en la estructura familiar. Hay excesiva madre presente.
Digamos que, al convertirse en madre, ella se olvidó de la mujer que es.
Se olvidó de sus deseos como mujer, estos desaparecen o se minimiza al
extremo esa parte de sí misma, quedando exclusivamente atrapada por la
maternidad.”
Para Patricia, psicóloga del Hospital
Casa de Salud, “cuando una madre sólo tiene su mirada puesta sobre el
niño, las cosas van mal. El niño siente el gran peso de esa mirada constante
encima suyo, encima de ese plato de comida, encima de su cuerpo, encima de los
deberes o no paran de llamarlos por teléfono en el caso de hijos
adolescentes…cuanto más encima esté la madre, más problemas va a tener el
niño”. En cambio, para la
Dra. Tassara “si ella es una mujer que sí puede prestar
atención a su deseo como mujer, podrá desear más allá de ese hijo. El hijo
generalmente va a ser lo más importante para ella pero no puede ser sólo eso. Y
hay mujeres que lo reconocen: “a mí lo único que me importa es estar con mis
hijos”, afirman y entonces todos los deseos como mujer, caen.”
Para esta especialista en
Psicología Clínica, “Lo importante es que la mujer tenga un deseo más allá del
niño. Que no todo se resuma en la maternidad. Entonces cuando un hijo tiene una
madre con un deseo más allá de él, (marido, amante, trabajo, amigas, estudios,
proyectos, etc.) será menos amenazador para el niño y a su vez, éste será más
responsable e independiente, en tanto ella dejaría de utilizar a este hijo como
un tapón. Lo interesante en un tratamiento psicoanalítico, es captar qué, de sí
misma como mujer, tapona esa madre con el problema del hijo”.
Para Patricia Tassara “Cuando en el
tratamiento se logra captar y trabajar este punto de dificultad de cada una con
‘lo femenino’, es cuando se producen importantes virajes en la cura de la
sintomatología infantil. Cuando llegan con el problema a la consulta,
generalmente se ve que las madres han olvidado la mujer que hay en ellas. El
encuentro con un psicoanalista, puede ser una excelente oportunidad para que
una mujer pueda tratar el enigma de lo femenino. ¿Qué es ser una mujer?, no es
una pregunta fácil de responder, ni para ellas, ni para ellos. Hacer de los
hijos el tapón a esa pregunta es bastante habitual. Por ello, me parece
importante situar que muchas veces, el síntoma infantil -como el de comer nada-
es una respuesta a algo que no funciona bien respecto del deseo. Y en esta
cuestión, los padres, también están concernidos, en tanto ellos, tampoco saben
qué hacer, borrándose muchas veces de la función de padres pero también del
lugar que ocupan, dejando por ejemplo que un hijo tome ese lugar, incluso en la
cama” finalizó la doctora del hospital valenciano.
VLC NOTICIAS
29.10.13
Sección: Canal
Salud
Fuente
Fuente
18 de agosto de 2013
Francia desmonta el negocio de las farmacéuticas en torno a los llamados "niños hiperactivos"
Mientras en Estados Unidos alrededor del 9% de los escolares han sido diagnosticados con Trastorno de Déficit DE Atención con Hiperactividad (TDAH) y en Francia apenas un 0,5%. ¿Cuál es el motivo?
La terapeuta familiar estadounidense y doctora en psicología, Marilyn Wedge, explicó en una columna en el portal especializado Psychology Today, que en EE.UU “los psiquiatras consideran al TDAH como un trastorno biológico con causas biológicas, por lo que el tratamiento elegido es también biológico: medicamentos psicoestimulantes como Ritalin y Adderall”.
En cambio, señala la especialista, “los psiquiatras franceses, ven el TDAH como una condición médica que tiene causas psico-sociales y situacionales”, esto quiere decir que en lugar de tratar los problemas de comportamiento con medicamentos, los profesionales parisinos se centran en el contexto social del niño. De este modo, el problema se trata con psicoterapia o terapia familiar. “Esta es una manera de ver las cosas muy diferente a la tendencia estadounidense de atribuir todos los síntomas a una disfunción biológica, como un desequilibrio químico en el cerebro del niño”.
Además, la profesional explica que por lo general, en Francia no se utiliza el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM). Según el sociólogo Manuel Vallee, la Federación Francesa de Psiquiatría ha desarrollado un sistema de clasificación alternativo llamado CFTMEA (Classification Française des Troubles Mentaux de L’Enfant et de L’Adolescent), lanzado por primera vez en 1983 y actualizado en 1988 y 2000. “El enfoque de CFTMEA es identificar y abordar las causas subyacentes de los síntomas psicosociales de los niños”, explica.
“En la medida en que los médicos franceses tienen éxito en encontrar y reparar lo que ha ido mal en el contexto social del niño, menos pequeños califican para el diagnóstico de TDAH. Por otra parte, la definición de TDAH no es tan amplia como en el sistema americano, que, a mi juicio, tiende a ‘patologizar’ gran parte de lo que es el comportamiento normal de la infancia. El DSM no considera específicamente las causas subyacentes. Por lo tanto, lleva a los médicos dar el diagnóstico de TDAH a un número mucho mayor de niños sintomáticos, alentando al mismo tiempo a tratar a los niños con los productos farmacéuticos” complementa la experta.
Alimentación y estilo de vida
Por otro lado, Wedge dice que el sistema parisino toma en cuenta factores como la alimentación, pues algunos colorantes artificiales y preservantes pudieran afectar la conducta de los menores. “En los Estados Unidos, el enfoque estricto sobre el tratamiento farmacéutico del TDAH, anima a los médicos a pasar por alto la influencia de factores dietéticos sobre el comportamiento de los niños”, explica.
Además, señala que en Francia también influye el estilo de crianza de los padres, que se caracteriza por establecer límites claros. Ella afirma que es muy difícil que en una familia francesa, un niño “picotee” entre comidas, ya que la mayoría ha aprendido que las comidas son cada 4 horas y que deben esperar pacientemente si les da hambre a una hora que no corresponde.
“Como terapeuta que trabaja con niños, tiene perfecto sentido para mí que los niños franceses no necesiten medicamentos para controlar su comportamiento, porque aprenden autocontrol temprano en sus vidas. Los niños crecen en familias en las que las reglas son bien entendidas, y existe una jerarquía familiar clara. En las familias francesas, los padres se hacen firmemente cargo de sus hijos, al contrario del estilo de la familia estadounidense, en el que la situación es muy a menudo viceversa”, finaliza.
Fuente: http://insurgente.org/index.php/mas-noticias/salud/item/6671-francia-desmonta-el-negocio-de-las-farmac%C3%A9uticas-en-torno-a-los-llamados-ni%C3%B1os-hiperactivos
17 de julio de 2013
Cómo conviene escuchar y qué hacer semblar para sinthomatizar a un parletre psicótico -Extracto
José Fernando
Velásquez
Frente al
psicótico, desde cualquier disciplina, se tiene el intento automático de querer
abordarlo desde la terapéutica. Es fácil caer en intervenciones que toman como
fundamento de su trabajo lo adaptativo del sujeto de la necesidad. Se han
propuesto métodos de abordaje que asumen que la locura es un déficit, un
trastorno cognitivo de base orgánica o psicogenética y que, para tratarlo, se
hace necesario realizar un inventario de situaciones de la relación con el
entorno, identificar las aptitudes y discapacidades del individuo, identificar
las situaciones que puedan ser modificadas. Por esta vía se llega a la
psicologización (intentando con modelos de estimulación adecuados y oportunos,
fortificar o rectificar al Yo); a una “pedagogía” con la formulación de una
enseñanza especial, (como la propuesta por Itard al llamado “el salvaje de
l’Aveyron”); y a la medicalización, (por medio de la neurologización y el uso
de medicaciones). Ello conduce a un reforzamiento de la condición de objeto, sí
el psicoanálisis falta a la cita para implicarlo como sujeto.
En Lacan encuentro
una enseñanza sobre lo conveniente en la clínica con los psicóticos. Él se
separa de la clínica psiquiátrica, pero de ella conserva ese sentido
investigativo del cual hace uso para llamarnos la atención y hacer, con
precisión, una clínica diferencial entre fenómenos neuróticos y psicóticos;
para ubicar la importancia del desencadenamiento, de la estabilización, dentro
de la transferencia y fuera de la transferencia; para trabajar con la psicosis
en el niño; para arriesgarse a la clínica de los inclasificables; para
encontrar las distintas funciones del síntoma, y para asumir una ética frente
al trabajo de acompañamiento e intervención con el sujeto psicótico.
Leer más en: http://nel-medellin.org/blog/como-conviene-escuchar-y-que-hacer-semblar-para-sinthomatizar-un-parletre-psicotico/
Etiquetas:
clínica,
inclasificable,
José Fernando Velásquez,
Lacan,
niño,
objeto,
parletre,
psicosis,
semblante,
Seminario Internacional,
sinthome,
sujeto,
terapéutico
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




