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10 de junio de 2015

Boletín 9 Letras en línea - I Conversación clínica de la NEL

            I Conversación Clínica de la NEL

 El analista y su práctica
 

São Paulo - 3 de septiembre de 2015

Afiche I Conversación Clínica de la NEL

Letras en línea

Boletín Nº 9


Preside esta edición de Letras en línea el afiche que se ha diseñado especialmente para difundir nuestra I Conversación Clínica de la NEL, mismo que también se presentó en un envío especial a través de la lista NEL-Debates y que proponemos para que sea distribuido y dado a conocer en nuestras sedes, delegaciones y CIDs.

Noemí Cinader, a partir de la cita de Eric Laurent que ubica como un objeto de la conversación al deseo del analista, trae una interesante perspectiva de la conversación clínica estableciendo cierta analogía entre la conversación y el control, articulando el deseo del analista con lo singular que él mismo conlleva. No sin el cuerpo, no sin el goce, no sin el síntoma, no sin el esfuerzo de nominar un real.

Ángel Sanabria recorre el malentendido estructural del “todos monologan” para detenerse un poco en la forma insensata del monólogo generalizado en nuestra época -al que propone como una alteración del malentendido hacia lo “desentendido”-, para ubicar finalmente cuál es la chance que ofrecería el psicoanálisis de “monologar de otro modo”, produciendo algún nuevo arreglo con el malentendido de los sexos.

Seguidamente, y como es costumbre, adjuntamos nuevas referencias bibliográficas seleccionadas sobre el tema.

Les recordamos que nuestra I Conversación Clínica será en Sao Paulo el 3 de septiembre próximo, y dedicaremos una jornada al exhaustivo estudio y discusión de los casos clínicos seleccionados a tal fin. En esta ocasión inaugural tendremos el privilegio adicional de contar con la participación de Miquel Bassols, quien generosamente animará el intercambio con sus aportes.

Al final de este boletín encontrarán nuevamente la ficha de inscripción. Es de gran utilidad para la organización saber quiénes podrán concurrir, por lo que insistimos en pedirles que por favor la envíen a Clara María Holguín: clara.maria.holguin@gmail.com

Solamente con esta inscripción podrán recibir con anticipación los casos clínicos que se presentarán en la Conversación.

Recordamos la dirección donde se llevará a cabo el evento: Rua João Moura, 647 - Mezanino. Bairro: Pinheiros. São Paulo, SP.

¡Disfruten la lectura!

Ana Viganó
 


Comentario de Noemí Cinader a la cita:
 
“El volumen de "Los inclasificables" testimonia en acto lo apasionante que puede ser una conversación clínica orientada por una pregunta hacia el psicoanálisis. No se trata solo en este espacio de adaptar la cura al caso, de rectificar la posición del analista, sino también se trata de hacer experiencia. La discusión clínica tiene que ser una conversación sobre el deseo del analista, el deseo de producir una clínica que como tal tenga una incidencia sobre las nominaciones de lo real en nuestra cultura.” [1] 

Ubico el texto de Laurent como un texto que anticipa el congreso en Bruselas, 2002: “El efecto de formación, sus causas, sus lugares y sus paradojas”. Laurent plantea en el texto, a partir del título “Herejía y deseo”, la posición del analista que sigue la enseñanza de Jacques Lacan, su calidad de hereje respecto a lo “religioso” ante la institución que se nombra como los seguidores de Freud. Hace referencia a la Primera Conferencia de Lacan en 1960 en Bruselas. Allí Lacan hace referencia al hecho que uno de los aspectos que diferencia a quienes lo siguen, diferencia de la identificación al analista, es el deseo del analista, diferencia singular de cada uno.

Miller introduce el Banquete de los analistas mediante la imagen del banquete griego o romano brindando a la salud del psicoanálisis. Y señala que etimológicamente en latín banquete es Convivium, vivir juntos y finaliza diciendo que viven juntos analistas y analizantes.

También se trata de una Conversación entre analistas y analizantes o analistas practicantes y como bien lo señala Miller ningún saber es soportado por uno solo. [2]

Igualmente señala que en griego banquete es symp-osium,  en el que “symp” aparece también en symp-toma.

Retomaré este punto más adelante.

Me planteo entonces a partir de la invitación que hace Laurent en su texto que la discusión clínica tiene que ser una conversación del deseo del analista… Si bien Laurent continúa con una puntuación acerca del deseo del analista, por ahora retomo sólo la conversación del deseo del analista.

Si bien el control es uno de los dispositivos con los que cuenta el analista para revisar los impasses o dificultades en la práctica y le permite este dispositivo el control del deseo del analista, y de los impasses que se presentan en la dirección de una cura en particular, me interesa plantear una de las vertientes a la que puede llevar una  Conversación, también en estos términos. Dependerá del acontecimiento imprevisto, del “happening” para cada analista. 

En Papers 1 para el X Congreso de la AMP, Laure Naveau en su trabajo “El analista sinthome”, describe lo que para ella fue, en ocasión del control el afecto que hablar de un caso produjo en su cuerpo. Afecto que produce para ella un impasse en la dirección de la cura. Esto aunado a la intervención del analista hizo posible un trabajo sobre lo que hacía impasse para ella, un punto de goce, hablado por su cuerpo.

Retomando Symp-osium y symp-toma, y poniendo en tensión la Conversación como una especie de banquete de los analistas y analizantes, planteo que hay algo de lo real del síntoma, un punto de goce del analista del que éste puede experimentar a la hora de la conversación clínica, que provoque un trabajo similar al del control, pero provocado por la Conversación y sin que hubiese habido una demanda.

Planteo que para ello es necesario que ex–sista a la Conversación el deseo del analista que tal y como lleva al analista a demandar un control, en este caso lleva al analista a prestar atención no solo a la Conversación sino también a su cuerpo que habla y que con ello nombrar algo de lo real para él.
___________________________
[1] Laurent, E., Herejía y
deseo. http://wapol.org/ornicar/articles/155lau.htm
[2] Miller, Jacques Alain, “Lo postanalítico”, Conferencias porteñas Tomo 3, Buenos Aires, Paidós, 2010, p. 88.


Comentario de Ángel Sanabria a la cita:

“Lacan decía: todos monologan. Esto es lo que implica el malentendido: que definitivamente todos monologan. Solo en el psicoanálisis, debido a la manera en el que el otro se presenta, existe una pequeña chance de monologar de otro modo, para ser prudente y no elogiar la operación, en ocasiones vertiginosa.” [1]

Todos monologan

1. “Esto es lo que implica el malentendido: que definitivamente todos monologan.”

Existe un “monologo generalizado”, connatural a la condición de ser hablante. El ser hablante cuando cree dirigirse al otro como interlocutor, habla en realidad para sí mismo sin saberlo. Pero además, cuando escucha al otro, lo que comprende no es otra cosa que las resonancias de su propio “discurso interior”. Este malentendido, alimentado por el fantasma, se opone a la perplejidad y a la sorpresa: es la pre-comprensión, el comprender demasiado pronto que Freud y Lacan desaconsejaban al analista.

En lo contemporáneo asistimos, además, a un modo insensato de monologar que en lugar del malentendido conduce al “desentendido”: “Los sujetos se desentienden del Otro y se sobreentienten con su goce en soledad, quedando librados así a un goce sin sentido y excesivo”. (Liliana Ávola y otros: “La época y su desentendido”, ponencia en el 1er Encuentro Americano del Campo Freudiano).

2. “Sólo en el psicoanálisis, debido a la manera en el que el otro se presenta, existe una pequeña chance de monologar de otro modo.”

Frente a esto, el chance de “monologar de otra manera” que ofrece el psicoanálisis, implica agujerear la precomprensión fantasmática del sujeto y hacerlo pasar del “monólogo generalizado” a un monólogo singularizado del que pueda extraer las claves de su “hablar para sí” (Miller, El ultimísimo Lacan), y eventualmente producir un mejor saber-hacer-con el malentendido fundamental de los sexos en su vida. Ello requiere del analista sostener una posición que no es la del común interlocutor sino aquella, en el límite de lo inhumano, de semblante de a.

[1] Miller, J.-A., “El malentendido”, Elucidación de Lacan, p. 32. 


Referencias bibliográficas sobre Conversación

La conversación como conciliábulo

Texto: Cuando el Otro es malo… de Jacques-Alain Miller (2011)
Este texto es un ejemplo completo de la Conversación. 

 
Jacques-Alain Miller: “Evidentemente, la jornada de hoy, jornada anual de las Secciones Clínicas, es como una gran misa. No llevemos demasiado lejos la analogía, pero es una gran misa clínica o un concilio anual, donde discutimos nociones, cotejamos nuestras concepciones unas con otras, sin concluir mediante un decretar que indique cuál es el buen uso de las cuestiones, sino según una elaboración progresiva. Pero hoy somos setecientos” (p. 75)

Texto: Efectos terapéuticos rápidos: Conversaciones con Jacques-Alain Miller en Barcelona (2005)
Miguel Bassols: “La Conversación Clínica del Instituto del Campo Freudiano que se realiza anualmente en Barcelona reúne a docentes y participantes de las actividades del Instituto de toda España. Es, de algún modo, el conciliábulo lacaniano español donde compulsamos el estado de nuestra práctica y deducimos el modo de llevar a cabo una política del síntoma consecuente con los principios de la orientación lacaniana” (p. 9)

Miguel Bassols: La Conversación Clínica […] fue en la serie de conversaciones realizadas un acontecimiento muy especial, de aquellos que quedan en la memoria como un momento de inflexión decisivo para el futuro del psicoanálisis” (p. 9)

Pierre-Gilles Guéguen: “En una asamblea de más de doscientos practicantes venidos de todos los lugares de España se discutieron dos casos […] y en el estilo de la Conversación que se practica tan a gusto en España, es decir, con las aportaciones cruzadas y apasionadas que profundizan lo que podemos llamar un modo lacaniano de evaluación de nuestra práctica.” (p. 14)

Texto: La pareja y el amor: Conversaciones con Jacques-Alain Miller en Barcelona (2003)

Jacques-Alain Miller: “Conversación es un término que utilizamos en el campo clínico, en el registro clínico. Supone la redacción anterior de textos y su divulgación. Es decir, que no vamos a escuchar la lectura de los trabajos. Se supone que la lectura ya ha sido hecha […] De manera que se puede dar el máximo de tiempo a la reflexión, al comentario, a las preguntas y no a la escucha pasiva.” (p. 15) 


Ficha de inscripción

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Miembro o asociado................................................
Está inscrito en el CID………………………………………………….......

Costo
- Si solo se inscribe en la I Conversación Clínica: USD 30.00

- I Conversación Clínica y Seminario de Formación del INES: USD 40.00

El pago se puede realizar en la Sede con el tesorero correspondiente o el 2 de septiembre en São Paulo.  

Ficha de inscripción en este archivo:


Responsables del Boletín Letras en línea
María Hortensia Cárdenas
Ana Viganó

7 de junio de 2015

Boletín 8 Letras en línea - I Conversación clínica de la NEL

I Conversación Clínica de la NEL

 El analista y su práctica
 

São Paulo - 3 de septiembre de 2015

Conversación entre dos figuras masculinas - C. 450 A. C.

Letras en línea

Boletín Nº 8  

En este boletín nº 8 contamos con dos excelentes textos dedicados a la conversación en la Escuela: partimos siempre de la ignorancia para ponernos al trabajo pero no es sin la Escuela como lugar de producción de saber. Si tomamos en cuenta lo imposible del grupo de los analistas, el que los analistas forman el conjunto de los que no pertenecen a ningún conjunto, si no hay grupo, la conversación es un dispositivo que posibilita el lazo en la Escuela.

Ana Viganó nos conduce por la topología de la Escuela para ubicar a la conversación como una práctica de los miembros de la Escuela que pone en acto una suposición de saber que no termina ni se cierra. Es por la Escuela que se reintroduce el deseo de saber en el analista, de un saber irreductible e imposible de alcanzar más que por caminos inéditos y singulares, el de cada uno.

¿Una conversación es una suerte de asociación libre? Alba Alfaro nos explica cómo no se trata de una enunciación colectiva sino de una asociación libre colectivizada.  Si los analistas nos reunimos en la Escuela es porque no hay un saber sobre qué es el analista y, paradójicamente, es precisamente eso lo que hace de causa y de anudamiento en la Escuela.

Las Referencias bibliográficas esta vez son extraídas de la Convención de Antibes –ocasión en la que Miller introdujo la categoría de psicosis ordinaria–, esta fue la tercera de una serie de conversaciones clínicas, la primera fue el Conciliábulo de Angers y la segunda la Conversación de Arcachon.

La conversación no deja de ser un espacio de invención y de encuentro, como lo demostró la Convención de Antibes que no tuvo un carácter de concilio dogmático: no decimos sobre dogmas, ni sobre el sexo de los ángeles, ni sobre la infalibilidad pontifical.
  
María Hortensia Cárdenas 

Comentario de Ana Viganó a la cita:

“La conversación como una práctica esencial de los miembros de una Escuela.” [1]
  
Conversación y topología de la Escuela

Comienzo por ubicar la tensión en la que se inserta la cita: ¿cómo pensar la Escuela del pase –de un modo más general el después de un análisis llevado hasta el final– y la Escuela como lugar de producción de saber, para aquellos que han destituido los saberes universales en aras del precipitado de un saber singular, novísimo, inédito e irrepetible, y para los cuales los resortes de la transferencia no juegan ya el mismo papel?

Del lado del pase Miller habla de suposición vacía. No es lo mismo suposición vacía que vacío de suposición. Si al final de un análisis se produce un vaciamiento del lugar transferencial como sujeto supuesto saber, se trata de pensar un lazo que no se funde en tal suposición o mejor aun que se funde en el vacío de esa suposición –es decir, parafraseando, más allá de la suposición pero no sin ella–. Un “hablar sin suponer o con una suposición cero” [2] sería la posición del pasante, si hay pase. Este hablar sin suponer implica que ya no se gozaría de la significación del inconsciente; es el “fin del análisis como un efecto de sentido que sería real.” [3] Hablar sin suponer deja también al devenido analista del lado de la impureza de su deseo: no se trata para el analista de un deseo de saber. Se trata, desde el punto de vista de su relación con lo simbólico, del deseo de obtener la diferencia absoluta, de hacer intervenir el intervalo; desde el punto de vista de su relación con lo real, es el deseo de “alcanzar lo real, de reducir al Otro a su real y de liberarlo del sentido”. [4] La certeza viene al lugar de la suposición, en cada caso singular. Pero si esta certeza puede en el mejor de los casos pasarse a otros, es porque cobija un punto irreductible, imposible de ser reintroducido en la cadena y por lo tanto, no universal sino paradigmático, uno por uno.

Miller se pregunta: “¿Cómo reinsertar en el analista el deseo de saber, –agrego, deseo de saber sobre el psicoanálisis– cuando su posición misma apunta al S1 y no al S2?” [5] La Escuela es la invención de Lacan para operar en contra de la posición de agente del discurso analítico, una fuerza poderosa que es exterior a la práctica misma, pero responde por ella.  

La conversación intenta definir así una relación específica de los miembros de una Escuela respecto de la suposición de saber. En la conversación es necesaria una cierta suposición sin cuya función fracasaría inexorablemente en su intento: que el otro que fundamenta tal conversación tiene algo por decir. Se trata de encarnar de forma alternada, insistente, pero inacabada lo que resta siempre por decir. Es lo que Miller llama honesta ignorancia, que implica tener tanto una disposición expectante propia del que puede suspender e incluso abandonar lo ya sabido para dejarse enseñar, como una pertinente y activa participación puesto que al psicoanálisis no le está permitida la demostración silenciosa ni unaria.
 ____________________________________
[1] Miller, J.-A., “Lo postanalítico”, Conferencias porteñas Tomo 3, Paidós, Buenos Aires, pp. 93.
[2] Miller, J.-A., citado por Florencia Dassen en “La suposición vacía”, El peso de los ideales, EOL-Paidós, Buenos Aires, p. 35.
[3] Miller, J.-A., op. cit., p. 99.
[4] Miller, J.-A., Presentación del tema del IX° Congreso de la AMP. www.wapol.org
[5] Miller, J.-A., op. cit., p. 98.

 Comentario de Alba Alfaro a la cita:

"Una conversación es una suerte de asociación libre, si es exitosa. La asociación libre puede ser colectivizada en la medida en que no somos dueños de los significantes.” [1]

Esta frase es una invitación de J.-A. Miller a hacer de la conversación un dispositivo de Escuela, donde cada practicante, en tanto analizante, pueda contribuir a producir, “no una enunciación colectiva, sino una ‘asociación libre’ colectivizada” con “cierto efecto de saber”: “un significante llama a otro significante, sin importar quién lo produce en un momento dado”, y así los significantes de otros nos aportan ideas y “perspectivas inéditas". [2]

Pero, ¿qué puede hacer de causa común en la conversación, en esta asociación libre colectiva? Miller afirmaba que si tenemos la idea de que la institución es “antinómica” [3] al discurso analítico, que éste “no admite el imperativo ‘todos juntos’”, entonces: "¿por qué los analistas están tan preocupados por lo grupal, por lo institucional, por lo asociativo?” Y la respuesta es: porque “el analista no existe”. [4]  Este “no saber qué es el analista" hace de causa y de anudamiento en la Escuela, transformando esta ignorancia en trabajo con el pase.

Si es la propia experiencia analítica la que define al analista en la Escuela, el analizante, para ocupar este lugar, debe poder “dar el paso en relación con la causa analítica". Y aquí, al igual que en análisis, debe poder hacerse responsable incluso por las consecuencias con las que no contaba. [5]
 ________________________
[1] Miller, J.-A., La pareja y el amor, Buenos Aires, Paidós, 2003, p. 15.
[2] Ibíd.
[3] Miller, J.-A. "La escuela de Lacan ", San Pablo, 1992 (creación de la EBP), Blog de la AMP. Link
[4] Ibíd.
[5] Ibíd.

Referencias bibliográficas sobre Conversación

“La convención de Antibes” (19 y 20 de septiembre de 1998). En: La psicosis ordinaria de Jacques-Alain Miller.

- “Las discusiones se realizaron en el dispositivo de la conversación. Esta modalidad permite que el punto de llegada se transforme en un nuevo punto de partida; y la discusión revela nuevos problemas para debatir” (p. 9).

- “Nuestra Convención de hoy es la tercera hoja de un tríptico. Todo empezó en Angers con el Conciliábulo, luego llegó la hora de Arcachon y de su Conversación y luego […] la pista de Antibes se firmó.” (p. 198)

- La Convención instrucciones de uso: “El aparato que constituimos aquí es idéntico al de la Conversación del año pasado: hablamos sobre lo escrito, sobre esa recopilación de nueve textos.” (pp. 199-200)

- Diferencia entre Arcachon y Antibes: “… los textos de Arcachon fueron presentados a título individual mientras que los trabajos de esta Convención son informes nacidos de una elaboración colectiva. Además, el caso está siempre en una serie, se lo toma en cadena, mientras que en los dos años anteriores el caso era considerado en su particularidad disyuntiva, y la clasificación era el resultado de un esfuerzo ulterior, muchas veces del esfuerzo que hacíamos nosotros aquí. ¿Cuál es la función del caso puesto en serie? Ilustrar, apoyar tesis. El caso permite apoyar a la tesis o permite inducirla. […] Seguramente, volviendo al detalle de los casos, nos vemos llevados a reconceptualizar, a sobreconceptualizar”. (p. 200) 

- “… la presente Convención me parece destinada a ser mucho menos espontánea, sobre todo por lo siguiente: ahora salieron dos libros, que están en las librerías y que tuvieron sus repercusiones. […] no es seguro que esta vez publiquemos nuestras discusiones.” (p. 200)

- “Seguramente no un concilio: no decimos sobre dogmas, ni sobre el sexo de los ángeles, ni sobre la infalibilidad pontifical. No, en absoluto, una verdadera conversación, si bien preparamos un poco el terreno.” (p. 314)

Responsables del Boletín Letras en línea
María Hortensia Cárdenas
Ana Viganó

 
 * Encontrarán abajo la ficha de inscripción a la I Conversación Clínica de la NEL 



Aquí te enviamos la ficha de inscripción para que apartes tu lugar.

Complétala y envíala pronto a Clara María Holguín: clara.maria.holguin@gmail.com

La inscripción está abierta a miembros, asociados y participantes de los Cid.

No te quedes afuera!!!

Ficha de inscripción

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Está inscrito en el CID…………………………………………………........

Costo
- Si solo se inscribe en la I Conversación Clínica: USD 30.00
- I Conversación Clínica y Seminario de Formación del INES: USD 40.00 

El pago se puede realizar en la Sede con el tesorero correspondiente o el 2 de septiembre en São Paulo. 
 

Ficha de inscripción en este archivo:
Ficha de inscripción


6 de mayo de 2014

El deseo del analista


JUEVES 17 DE ABRIL

El deseo del analista. Lo real del acto
Graciela Brodsky (EOL): El deseo del analista como deseo impuro. ¿Qué es esta impureza? ¿Quiere esto decir que la contratransferencia es ineliminable? Tal vez la vacilación calculada de la neutralidad analítica no es siempre calculada.
Una vez atravesado el fantasma, la pulsión se libera de sus usos fijos y se anuda de otra manera.
La mejor brújula que tiene el analista, para no extraviarse en la dirección de la cura es su sinthome, con el tratamiento que le dio en el análisis. El deseo del analista es uno de sus destinos posibles.
El analista no analiza sin su sinthome. Este último sustituiría al deseo del analista.
Santiago Castellanos (ELP): Hay que curarse para dejarse engañar por la verdad mentirosa. Uno tiene que engañarse para escribir un guión que no se puede escribir. Ésta es una paradoja de la función del AE.
El analista tiene un toque de locura: tiene que arriesgar para que la verdad mentirosa muestre su lado de locura. Lo que tiene que hacer no está escrito en ninguna parte.
Éric Laurent (ECF): El deseo del analista introduce un toque de locura. Hay que poner esto en correspondencia con la libertad. Libertad y locura son un par lacaniano, que varía a lo largo de la enseñanza de Lacan, desde "Acerca de la causalidad psíquica" hasta su última enseñanza. En esta última, la libertad es la posibilidad de anudamiento y, la locura, de desanudamiento, con lo cual todos tenemos un toque de locura.
Cuanto más el análisis lleva a la elección forzada, más necesario es conversar con los otros.
Graciela Brodsky (EOL): No hay manera de medir el deseo del analista sin ese lazo con otro, donde se trata de medir el propio acto respecto al propio síntoma.
Freud tuvo la intuición de llamar al control, análisis: análisis de control. Hay dos análisis: el personal y el de control, estando articulado este último con el analista y no con el diagnóstico, lo que pone el acento en la vertiente del acto.
Cuanto más se sitúa la brújula en el sinthome, más necesario es el control.
 
Topes de real en la dirección de la cura: el control
Félix Rueda (ELP): En el “Discurso en la EFP”, Lacan habla de la entrada en control como una corrección del deseo del analista.
Philippe La Sagna (ECF): La cura produce el deseo del analista, pero este deseo tiene que ser madurado, corregido. El deseo del analista es algo que avanza, que se mueve, no es algo fijo, cadaverizado.
Romildo Do Rego Barros (EBP): Trípode formado por el análisis personal, la formación epistémica y el control. Este trípode funciona bajo transferencia.
En la presentación de PIPOL 5, Miller hizo referencia al control y señaló que se trata de producir, a través del control, el deseo del analista. El control sirve para lavar las escorias que afectan al tratamiento.
En su presentación del tema del IX Congreso, Miller señaló que el deseo del analista es el deseo de reducir al otro a su real y liberarlo del sentido.
Se ha producido un cambio en la garantía en relación al saber. Se trata de conjugar dos dimensiones que, en principio, parecen separadas: garantía e invención. Esto exigirá renovar el papel del AME.
En el análisis, si se produce una reducción del SsS, hay también una reducción de la demanda de control.
Habría que pensar en un control que no se basara en el querer saber, sino que acentuara más el deseo del analista. La corrección del deseo del analista como condición del ejercicio del acto analítico.
La invención se apoya en una temporalidad que no tiene que ver con el saber acumulado sino con la contingencia. Esto cambia las relaciones internas entre los tres elementos del trípode.
El control no pertenece a una época de la formación del analista. Se puede recurrir a él siempre que uno trabaje como analista.
Antoni Di Ciaccia (SLP): Control como formación del analista y deber de Escuela, deseo de la Escuela Una.
En el control, el analista afina su estilo. Ha de saber ocupar el lugar de objeto causa del analizante pero también mantenerse en falta, como sujeto deseante en relación a un tercero que representa la Escuela Una.
 
Presentación X Congreso AMP, por Jacques-Alain Miller
Desde hace más de 30 años, Miller dice encontrarse al final de cada congreso ante el muro que es anunciar el tema del siguiente. Cada vez hay que perforar el muro para aproximar lo real en lo que nos orientamos en la experiencia analítica. Nos hemos comprometido a seguir caminos no marcados, tomar esos caminos que se han ido volviendo más oscuros en la medida que avanza la enseñanza de Lacan. Esos caminos nos enseñan lo que es el psicoanálisis, a veces algo distinto de lo que pensábamos.
El psicoanálisis cambia, es un hecho. 
Cambia en nuestros consultorios. Por eso, los dos últimos congresos se referían en su título mismo al  siglo XXI. Hay algo nuevo y debemos actualizarnos.
Freud inventó el psicoanálisis en la época victoriana, es decir, en la época de la represión sexual. En el siglo XXI, tenemos la pornografía, la incitación continua, el forzamiento a satisfacer los apetitos perversos. Este "darse" y "tomarse" de los cuerpos es algo nuevo. 
El sexo débil respecto a  la pornografía es el masculino. Las esposas o amantes varían en la consideración de esta cuestión: unas la viven como una traición, otras como una diversión sin consecuencias.
Esta práctica de la pornografía contemporánea merece ser detallada porque existe e insiste desde hace 15 años. Es distinta de los efectos que tuvo el cristianismo en el arte durante el barroco, donde los cuerpos se exhibían evocando el goce. El barroco, al igual que la realidad humana, deja de lado la cópula. Pero en la era de la técnica, la cópula ya no queda en lo privado sino que se integra en la representación, que alcanza una escala masiva.
La adoración del falo formaba parte fundamental del secreto de los Misterios antiguos. Sin embargo, ahora es central -a excepción de en la sexualidad lesbiana.
El espectáculo de la pornografía solo representa que no hay relación sexual. Solo esta ausencia da cuenta de esa atracción cuyas consecuencias vemos en las nuevas generaciones.
Los oráculos de la antigüedad ya no existen. Pero nosotros tenemos nuestro propio oráculo en  el "no hay relación sexual". Lacan lo formuló antes de que llegara la pornografía electrónica, y él nos permite poner a esta última en su lugar.
No se trata de rendirse frente a estos síntomas, que exigen una interpretación del psicoanálisis.
Lacan dice que lo imaginario es el cuerpo y da  varios motivos para decirlo. Esto le hizo estar a punto de elegir como tema del próximo congreso el tema del cuerpo y sus variaciones, pero cuando iba a hacerlo, pensó en el misterio del cuerpo del parlêtre, en la unión del alma y el cuerpo, tal como lo aborda Descartes en la "Sexta meditación", como tercera sustancia. Distinción entre carne y cuerpo. La carne como unión del alma con el cuerpo. 
Misterio de la unión de la palabra y el cuerpo, que pertenece al registro de lo real.
La última enseñanza de Lacan propone un nuevo nombre para el inconsciente, el de parlêtre (“Joyce el síntoma”). Esta palabra constituye la brújula para el próximo Congreso. Es un índice de lo que cambia en el psicoanálisis lacaniano. El parlêtre, en tanto sustituye al inconsciente, es lo que nos permite atravesar el muro.
En nuestra época analizamos ya al parlêtre. Por ejemplo, cuando hablamos del sinthome, que es un término de la época del parlêtre. Elsinthome es un acontecimiento de cuerpo.
Al lado del sinthome, Miller coloca el término escabel (escabeau), también de la misma época.
El escabel psicoanalítico es adonde sube el parlêtre para hacerse bello, para elevarse a la dignidad de la Cosa. Este término traduce la sublimación freudiana en su cruzamiento con el narcisismo, lo que es propio de la época del parlêtre, del "no pienso" del parlêtre, que se cree un amo bello.
El sinthome es el parlêtre bajo su aspecto del goce de la palabra. Depende del cuerpo del parlêtre, nace de la palabra que marca el cuerpo. 
Lacan se apasionó por Joyce, y por su última obra: Finnegans Wake.
Joyce hizo de su síntoma, el sentido ininteligible, su escabel. Es un fabricante de escabel, como Schömberg o Duchamp, los tres decididos a hacer arte con su síntoma, con el goce opaco del síntoma.
¿No se trata en el pase de hacer del síntoma un escabel? Transformamos el síntoma en un escabel que luego ofrecemos a los aplausos del grupo analítico. El momento en que el público está satisfecho con el testimonio forma parte del pase. En la época de Lacan esto no existía: el testimonio era solo para unos pocos.
Hay dos goces del parlêtre: el de la palabra, que lleva al sinthome; y el del cuerpo, que lleva al escabel.
La teoría de las pulsiones es una mitología, el goce, no. El cuerpo hablante no es una ficción.
La debilidad mental es la estupidez de lo posible, la única posibilidad que le queda al parlêtre para orientarse.
En la época del parlêtre se analiza a cualquiera.
Ha habido un desplazamiento de la verdad al goce. Cuando se analiza al parlêtre, el sentido es el goce.
El tema del propio congreso será: El inconsciente y el cuerpo que habla o hablante (le corps parlant), hay que precisar la traducción.
 
El X Congreso se celebrará del 25 al 28 de abril de 2016 en Río de Janeiro, en el Hotel Sofitel situado en la playa de Copacabana. 
El director será Marcus André Vieira.