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10 de octubre de 2014

Entrevista a Eric Laurent -News letter


En este número del Newsletter* les acercamos una entrevista, breve e imperdible, realizada a Eric Laurent. 
Destacando la oposición entre la mujer y la madre que asoma en la enseñanza de Lacan, a diferencia del intento de reconciliación freudiano, y situando de qué manera y con qué consecuencias las mujeres irrumpen en la civilización. Eric Laurent rebasa los interrogantes que le hemos planteado y nos acerca a un problema crucial de nuestro tiempo bajo las coordenadas de la "violencia de género" y la armadura de los "buenos sentimientos".
¡Los invitamos a la lectura!

NL Hay una consonancia entre los temas de las últimas jornadas de las Escuelas de la AMP. En las de la ECF, la NEL, las nuestras; lo femenino, sus bordes, su actualidad, la maternidad, son temas que insisten. También se podría incluir en la serie a las jornadas de la ELP. ¿Qué similitudes y qué diferencias podría señalar entre ellas en relación al modo en que cada una aborda el vivir la pulsión en nuestros días?

Eric Laurent La enseñanza de Lacan nos ha permitido tematizar la oposición entre la mujer y la madre, mientras que Freud quería reconciliarlas. Partiendo del penisneid, Freud desarrolla su posición "No podemos dudar de ningún modo de la importancia de la envidia del pene. Tomen como un ejemplo de la injusticia masculina la afirmación que la envidia y los celos juegan en la vida psíquica de las mujeres un papel aún más grande que en los hombres. No es que estos caracteres se encuentren ausentes en los hombres o que en las mujeres no tengan otras raíces además de la envidia del pene, pero nos inclinamos a atribuir la parte suplementaria de envidia que encontramos en las mujeres a la influencia de la envidia del pene.”[1]
La única manera para una mujer, según Freud, de encontrar un lazo liberado de toda envidia con su objeto de amor, es poder identificarlo perfectamente a la posición del niño varón.
"Solo la relación con el hijo aporta a la madre una satisfacción ilimitada. Es por otra parte la más perfecta, la más fácilmente libre de ambivalencia de todas las relaciones humanas. La madre puede trasferir al hijo la ambición que debió reprimir en ella, esperar de él la satisfacción de todo lo que le restó de su complejo de masculinidad. Incluso un matrimonio no está asegurado antes que la mujer haya logrado hacer del marido también su hijo, y comportarse frente a él como una madre. "[2]
Lo que una mujer querría, como satisfacción, sería entonces ser madre.
Es precisamente este impasse el que Lacan quiere superar. En lugar de resolver la cuestión femenina por la vía de la madre, se trata de considerar la posición femenina en su especificidad, más allá de la madre. Lacan señala primeramente lo que es verdaderamente original en la invención freudiana de "la envidia del pene". "¿...qué es lo que la mujer pide al comienzo, y que es por lo cual nos dice Freud que ella entra en el Edipo? No es tener una satisfacción, es tener lo que no tiene. Se trata, ustedes lo saben, del falo (...) Sin duda llegará a tenerlo, a este falo que es un significante - digo bien, un significante- a tenerlo realmente, en el hombre. Es incluso lo que hace que la mujer esté en una posición muy privilegiada, y que sus problemas afectivos tengan una relativa simplicidad en relación con los del hombre, pero esta relativa simplicidad no debe cegarnos. Este falo que ella puede tener, real, no está solo en el principio, se introduce en su dialéctica, en su evolución, como un significante. Por esto lo tendrá siempre, en un cierto nivel de su experiencia, en menos. "[3]
Lacan prosigue señalando que esa particularidad, ese en menos, no es ipso facto fuente de envidia o de celos. Introduce más bien, para Lacan, a la paradoja de la relación de la posición femenina con el falo. Son estas paradojas las que no cesan de ser exploradas en las nuevas configuraciones que permiten el que las mujeres tomen la palabra en la civilización.

NL De esa serie se recorta el tema del próximo EBCF, "Trauma en los cuerpos, violencia en las ciudades". Suponemos que guarda relación con la temática de las otras jornadas, aunque no resulta tan evidente. ¿Podría explicitarla?

E. L. El discurso femenino introduce en todas las tentativas de uniformización, en los "empujes a la identificación" a las etiquetas del discurso del amo, una objeción de la particularidad que no puede reducirse al individualismo de masa en la medida en que una mujer puede ser el síntoma de otro cuerpo. En cuanto a los hombres, son más bien el estrago de un cuerpo de otro sexo diferente al de ellos. Todo lo que ahora se nombra como "violencia de género" o "feminicidio" testimonia del hecho que, efectivamente los hombres golpean, maltratan, matan los cuerpos de las mujeres. En la medida que las mujeres irrumpen en el discurso de la civilización, cambian las reglas del juego. Estamos en otra generación de los derechos de las mujeres, luego de los derechos cívicos, luego de los derechos económicos y sociales de los años setenta y ochenta.
La pedagogía encontrará sus límites para domesticar el inconsciente, pero la ley que ha dado el derecho al voto a las mujeres permitirá que ellas se defiendan. Los derechos fundamentales de las mujeres forman ahora parte del discurso del inconsciente, como el discurso común ha podido acoger a Freud y hacer entrar el psicoanálisis en la armadura de los "buenos sentimientos".[4].

Traducción: Silvia Baudini
Entrevista realizada por: Nicolás Bousoño y Nilda Hermann

*  XXIII Jornadas Anuales de la EOL, "Bordes de los femenino. Sexualidades, maternidad, mujeres de hoy", en Newsletter Nº 17.
[1] Freud S., “33° Conferencia. La feminidad” en Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis, y otras obras (1932-1936), Obras Completas, t. XXII, Amorrortu, Bs. As., 1989, p. 116.
[2]Ibid., p. 124.
[3]Lacan J., El Seminario, Libro 6, El deseo y su interpretación, (1958-1959), Paidós, Bs. As., 2014, P. 498.
[4]Lacan J., El Seminario, Libro 19,…o peor, (1971-1972), Paidós, Bs. As., 2012, P. 231.

11 de noviembre de 2013

Los niños quieren decir algo cuando "cierran la boca"


La psicóloga del Hospital Casa de Salud Patricia Tassara advierte que hay muchas madres “que han olvidado ser mujeres”

Los trastornos de la alimentación y los fracasos escolares son dos de los temas más tratados por la especialista en Psicología Clínica y Psicoanalista del Hospital Casa de Salud, Patricia Tassara. Desde muy temprano unos padres pueden observar en sus hijos los trastornos de alimentación. Los niños  quieren decir algo cuando “cierran la boca”. Se trata de síntomas que el niño envía a modo de mensajes a descifrar,  y que son diferentes en cada caso. “En un trastorno de alimentación infantil – afirma la psicoanalista Tassara- hay que escuchar al entorno familiar y siempre vemos que el síntoma infantil señala algo que no funciona en la estructura parental. Lo importante es escuchar a esa madre, al padre y al niño. Ahí se puede leer a qué le está diciendo “no” el niño cerrando la boca…”

Para la especialista del Hospital Casa de Salud, “Es importante escuchar a las madres porque cuando uno escucha cómo ella habla del padre del niño, la forma en la que habla de ese hombre, ya nos dice muchas cosas sobre ella misma. O también cuando hay una madre que está excesivamente preocupada por la alimentación del niño y sólo piensa en la comida en términos de necesidad, ciñéndose de forma implacable a los esquemas de nutrición y no puede, por ejemplo, darle de comer contándole un cuento o soportar que no se lo coma todo…entonces vamos a tener seguramente a un niño que cierra la boca. Con el ‘No’ a la comida, es el niño el que se convierte ahora en omnipotente y la madre será quien demande que coma. Cuanto más quiere la madre embuchar al niño con la papilla, más cerrará éste la boca.”

Para la psicoanalista Patricia Tassara “es fundamental en la clínica infantil, apuntar a un trabajo con las madres. Es muy importante poder trabajar con esa mamá que ha venido preocupada por el hijo que no “le come”, poder trabajar con ella y ahí aparecen las grandes sorpresas, porque solemos encontrar que hay demasiada madre y muy poquita mujer. Sabemos que el equilibrio exacto nunca existe entre madre y mujer. Pero lo que comprobamos es que se olvidan de la mujer que hay en ellas. A tal punto que incluso en algunas ocasiones, el padre del niño pasa a ocupar el lugar de un hijo más en la estructura familiar. Hay excesiva madre presente. Digamos que,  al convertirse en madre, ella se olvidó de la mujer que es. Se olvidó de sus deseos como mujer, estos desaparecen o  se minimiza al extremo esa parte de sí misma, quedando exclusivamente atrapada por la maternidad.”

Para Patricia, psicóloga del Hospital Casa de Salud, “cuando una madre sólo tiene su mirada puesta sobre el niño, las cosas van mal. El niño siente el gran peso de esa mirada constante encima suyo, encima de ese plato de comida, encima de su cuerpo, encima de los deberes o no paran de llamarlos por teléfono en el caso de hijos adolescentes…cuanto más encima esté la madre, más problemas va a tener el niño”. En cambio, para la Dra. Tassara “si ella es una mujer que sí puede prestar atención a su deseo como mujer, podrá desear más allá de ese hijo. El hijo generalmente va a ser lo más importante para ella pero no puede ser sólo eso. Y hay mujeres que lo reconocen: “a mí lo único que me importa es estar con mis hijos”, afirman y entonces todos los deseos como mujer, caen.”

Para esta especialista en Psicología Clínica, “Lo importante es que la mujer tenga un deseo más allá del niño. Que no todo se resuma en la maternidad. Entonces cuando un hijo tiene una madre con un deseo más allá de él, (marido, amante, trabajo, amigas, estudios, proyectos, etc.) será menos amenazador para el niño y a su vez, éste será más responsable e independiente, en tanto ella dejaría de utilizar a este hijo como un tapón. Lo interesante en un tratamiento psicoanalítico, es captar qué, de sí misma como mujer, tapona esa madre con el problema del hijo”.

Para Patricia Tassara “Cuando en el tratamiento se logra captar y trabajar este punto de dificultad de cada una con ‘lo femenino’, es cuando se producen importantes virajes en la cura de la sintomatología infantil. Cuando llegan con el problema a la consulta, generalmente se ve que las madres han olvidado la mujer que hay en ellas. El encuentro con un psicoanalista, puede ser una excelente oportunidad para que una mujer pueda tratar el enigma de lo femenino. ¿Qué es ser una mujer?, no es una pregunta fácil de responder, ni para ellas, ni para ellos. Hacer de los hijos el tapón a esa pregunta es bastante habitual. Por ello, me parece importante situar que muchas veces, el síntoma infantil -como el de comer nada- es una respuesta a algo que no funciona bien respecto del deseo. Y en esta cuestión, los padres, también están concernidos, en tanto ellos, tampoco saben qué hacer, borrándose muchas veces de la función de padres pero también del lugar que ocupan, dejando por ejemplo que un hijo tome ese lugar, incluso en la cama” finalizó la doctora del hospital valenciano.

VLC NOTICIAS
29.10.13

Sección: Canal Salud
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