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7 de julio de 2023

PRESENTACIÓN: Noche del CID en la Escuela; por Patricia Tagle Barton

Buenas noches a todos.

Esta es una noche muy especial, Noche de Escuela con el CID, noche del CID en la Escuela. Esta “segunda vez”, sanciona la primera, pues no hay primera sin segunda.

Uno de los principios de la política lacaniana enunciados por Miller señala que en una Escuela de psicoanálisis todo es de orden analítico.[i]

Por ende, me interesa mucho que nos detengamos unos minutos para situar las coordenadas analíticas que dan marco al trabajo de esta Noche: ¿Cómo pensar ese cony ese “en” que aloja y anima este encuentro?  

Al respecto, y acerca de la articulación, Instituto /Escuela, traigo para ustedes dos señalamientos de Eric Laurent que encuentro muy esclarecedores.

El primero, concierne a lo que él llama “topología de la vecindad”, cuestión que me parece de sumo interés, pues pone en primer plano la cuestión del agujero topológico.  A veces -indica Laurent – la vecindad de dos cosas no se mide sino mediante el agujero que intentan delimitar.[ii]

Entonces, ninguna compacidad, ninguna consistencia compacta ni para el Instituto, ni para la Escuela; en su lugar, dos imposibles: lo imposible de enseñar -para el Instituto- lo imposible de saber (qué es un analista) para la Escuela.

Y la transferencia de trabajo, o más precisamente al trabajo, como lo señala Miller, como política para el ejercicio de esa buena vecindad[iii]. Es así como les propongo pensar la cuestión. Desde esta perspectiva, la transferencia de/al trabajo deviene tratamiento de un real. Es nuestro principio.

El segundo señalamiento atañe a la lógica que cimenta los Institutos, la enseñanza que se dispensa, y dispensamos, ahí.

El Instituto (el CID es uno de ellos) – nos dice Eric Laurent en su texto “Lo imposible de enseñar” – “es nuestro instrumento de verificación de la manera en que tratamos el saber explícito que se puede extraer de la práctica del análisis. (…) Este instrumento nos permitirá verificar si tratamos este saber con el respeto suficiente.”[iv]

Este señalamiento de Laurent implica, entre otras cosas, la extracción de la episteme analítica -saber explícito extraído de la práctica- del dominio del discurso universitario; es así como entiendo eso de tratar este saber con el respeto suficiente.

¿Hemos estado a la altura?

Esta invitación a exponer a cielo abierto y a viva voz los trabajos de quienes consintieron al ejercicio de la escritura y la formalización se inscribe, justamente, en esta lógica: se trata de verificar si en esta experiencia conjunta que hacemos a la par asistentes y docentes cada vez y en cada cursus algo se pudo transmitir y algo se pudo extraer.

Que quienes nos acompañen en esta ocasión con su lectura, comentarios y preguntas sean a su vez participantes del CID redobla la apuesta.

Esta noche contamos con la presentación de los trabajos de:

Zaida Avendaño: “Tyché y automatón en El Seminario 11” – Con la lectura y comentario de Rodolfo Sánchez.

Iván D´Onadío: “El Inconsciente real” – Con la lectura y comentario de Albor Debernardi.

Raúl Montesinos: “Los sueños y sus devenires en análisis: una orientación por lo real del goce” – Con la lectura y comentario de Jimena Rivas.

Lima, 21 de junio de 2023


Bibliografía

[i] “En una Escuela todo es de orden analítico. Es un axioma y es la condición misma por la que una Escuela es interesante.” MILLER, Jacques-Alain, “Teoría de Turín acerca del sujeto de la Escuela”, recuperado de https://www.revconsecuencias.com.ar/ediciones/021/template.php?file=arts/Alcances/Teoria-de-Turin.html

[ii] LAURENT, Eric, “Lo imposible de enseñar”, en ¿Cómo se enseña la clínica?, Cuadernos del Instituto Clínico de Buenos Aires #13, Bs. As. 2010, p 32

[iii] “Sí, es un verdadero pasante solo aquel que dirige su transferencia a su trabajo, aquel que espera de su propio trabajo el esclarecimiento que piensa que le está faltando, a él y a los otros. La transferencia de trabajo es una transferencia al trabajo.” MILLER, Jacques-Alain, “Una observación acerca del atravesamiento de la transferencia”, en Cómo terminan los análisis, Navarin editeurs– Grama, Buenos Aires, 2022, p. 146

[iv] LAURENT, Eric, op.cit. p. 20



Patricia Tagle Barton (Miembro de la NELcf y la AMP) 


25 de abril de 2023

EL CAMINO DEL PSICOANALISTA por Claudia Pérez Farfán

 



En este capítulo Eric Laurent, se ocupa de la función y operación del psicoanalista. Hace un recorrido por el texto de Lituraterre (Lacan, 1971) ocupándose de la función de la letra.

Según el desarrollo que plantea, se extrae que J. Lacan hace una separación de la idea plasmada en el texto “La pizarra mágica” (Freud, 1925) donde considera la letra como huella, inscripción. Freud, refiere que el lenguaje estaría inscrito como en una pizarra con dos hojitas que al ser levantadas quedaría una huella, y ésta sería la inscripción inaugural que marcará el inconsciente del sujeto.

En referencia, Lacan dirá que no se trata de buscar la huella. Oponiéndose a pensadores de la época que referían lo mismo como Derrida quien consideró que existe una huella fuera del sentido y que se intentará atraparla, aunque nunca se llegue a reabsorberse por el sentido.

Para Lacan se trata de considerar lo que no es la letra y la letra no es impresión, que lo importante seria la resonancia de sonido que produce en el cuerpo del sujeto. 

Eric Laurent, propone desarrollar la función de más uno en Lacan, considerando dos aspectos como: el aspecto agujero y el de más uno, ubicando el lugar del analista como éxtimo que se encuentra fuera del sistema de la lengua del sujeto pero que puede estar como editor de textos y productor de nuevos sentidos.

Siguiendo el texto, Lacan revisa el efecto de la letra, que sitúa el lugar de la barra como razón del inconsciente, cómo repetición: o se repite por debajo y es metonimia, o atraviesa la barra, es metáfora que puntúa el permanente deslizamiento del significante sobre el significado. Lacan discute el lugar primario de la barra para repartir metáfora y metonimia, y lucha contra la tesis de una impresión primera, o bien del carácter de instrumento primero, fundamental; admite que esto puede servir para la metáfora y la metonimia, pero no alcanza.  Intenta separarse de la importancia de la letra como escritura y pone énfasis en la voz, en la palabra.

Realiza un ordenamiento de la historia del lenguaje como observa en el escrito, de lo que serían primero cantos, mitos hablados, procesiones dramáticas. Y la escritura fue una herramienta que transformó todos estos textos en instrumento útil. Sin embargo, todos estos manuales evitan hablar del efecto de goce que esto produjo.

Frente a la problemática en cuestión: no es por medio de la oposición entre metáfora y metonimia, ni por medio del viejo sistema de la barra como se puede situar mejor el lugar metaforizado del sujeto, sino en el interior de él mismo, en la relación sujeto/ sujeto, que es a la vez la relación con otro sujeto o la relación con él mismo dirigiéndose al Otro.

Laurent introduce el discurso científico para precisar que es la ciencia que parece no dejar un resto, no producir un litoral entre el significante y el goce, como haciendo un contrapunte con el sujeto para el psicoanálisis, un sujeto que no pasa todo por un discurso científico que apunta a un real matematizable.

En tal sentido, se ubica la constitución del sujeto al pasar por la alienación a un significante dado por el Otro que al ser consentido dejará una impronta desde la cual el sujeto se identifica y empieza el discurrir su vida. Se puede tomar el ejemplo de Michel Leiris con el que Laurent comenta respecto a su “lizmente” como este recuerdo y lo que produjo el significante con la desdicha y desgracia que va teniendo en la vida. “Se ve aquí lo que alojó de goce en secreto. Se ve también que la escritura no está primero, sino la formulación significante del tipo «lizmente» y que deja un poco de lado el «fe», que después, además se enganchará con los «fe» en general. Pero sin duda de manera motivada él saca un significante. Luego la letra permite leer que hubo un “felizmente”, y que hay una parte que cayo.”[1]

En el discurso analítico la escritura es captada en los efectos de lectura de un significante. el sujeto produce su identificación, y esto en nombre de la desgracia, de la huella de la voz inscripta para siempre antes de toda nominación. Y esto se produce, finalmente, siempre que se introduzca cierto vacío entre la identificación con el significante amo y la cadena inconsciente.

En tal sentido el camino del psicoanalista está en posibilitar en posición de vacío, la emergencia de estos significantes donde el sujeto se determina para tomar una distancia entre esas grietas, rupturas a modo de una construcción a partir de ello para un discurrir en la vida con lo que uno tuvo en su historia.

Claudia Pérez (Asociada a la NELcf-Lima)

Referencia Bibliográfica.

-     [1] Miller, J. A. (2003). La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica. Grupo Planeta (GBS).