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24 de junio de 2015

Boletín 11 Letras en línea - I Conversación clínica de la NEL

           I Conversación Clínica de la NEL

 El analista y su práctica

São Paulo - 3 de septiembre de 2015

Tute

Letras en línea
Boletín Nº 11


¿Ya enviaste tu ficha de inscripción? 
¡¡¡No esperes más!!!

La ficha de inscripción es necesaria para poder recibir los materiales clínicos que serán trabajados durante la conversación.




Con la riqueza de los comentarios sobre la conversación que hemos compartido en las pasadas 10 ediciones, damos comienzo a la segunda parte de este boletín dedicada ahora a compartir breves elaboraciones sobre distintos aspectos fundamentales de la práctica analítica. Destinaremos unas semanas a explorar vertientes diversas a partir de algunas citas escogidas sobre la clínica y los comentarios que las mismas suscitan en los colegas que aceptaron participar de este esfuerzo, a fin de que sirvan en su articulación y tensión en la construcción del dispositivo de Conversación Clínica de la NEL.

Abren la serie los trabajos de María Eugenia Cardona y Mayra de Hanze. En el primero, Cardona parte de la consideración de Miller acerca de las 3 variantes del sujeto supuesto saber, en relación a los registros sin olvidar su anudamiento. Trabaja la relación que la suposición implica respecto del Otro y la orientación hacia una suposición que
inexistencia del Otro mediante se sostenga del Uno.

Hanze por su parte, comenta la cita de un Lacan temprano, del Seminario I, y sitúa a partir de allí un recorrido cuyo eje es la transferencia, su eficacia, su relación con el acto analítico, con el objeto y con la palabra
designada en ese seminario como plena, para finalmente arribar a la noción: el acto de la palabra.

Gracias al aporte de María Hortensia Cárdenas quien nos ha compartido su archivo de humor gráfico sobre psicoanálisis, cambiamos el tono de las imágenes que ilustran y acompañan la lectura de este tramo del boletín.

Y cambiamos también el contexto de las referencias bibliográficas que adjuntamos, pues se tratará de acercarlos a una selección de citas respecto de la práctica clínica que mucho agradecemos una vez más a Piedad O. de Spurrier, quien ha llevado adelante un extenso relevamiento sobre el tema.

Al final de este boletín encontrarán nuevamente la ficha de inscripción. Es de gran utilidad para la organización saber quiénes podrán concurrir, por lo que insistimos en pedirles que por favor la envíen a Clara María Holguín: clara.maria.holguin@gmail.com 

La ficha de inscripción es condición necesaria para poder recibir con anticipación el material clínico que será discutido y trabajado durante la Conversación.

¡Disfruten la lectura!

Ana Viganó 


Nuestro sujeto supuesto saber

Comentario de María Eugenia Cardona a la cita:

“El analista mismo es un sujeto supuesto al saber –es el segundo sujeto supuesto saber. Si no lo fuera, no nos confiaríamos a él. Es supuesto a saber, al menos, lo que quiere verdaderamente decir la confidencia del analizante, o sea, es supuesto a saber interpretar, digamos, hablando en latín, a responder al casus de las formaciones del inconsciente por el saltus, el salto de la interpretación. Este salto de la interpretación es por otra parte central en el ejercicio, llamado, de control: ¿Cuándo hay que saltar sobre la palabra del analizante para hacerlo en el momento oportuno y tener los efectos que esperamos de ello? Este salto de la interpretación engendra una significación que lo podríamos articular así: Tú, analizante, que eres supuesto al saber, no sabes lo que dices” [1]   

En esta intervención de Miller en las Jornadas de estudios de la ECF 2006: “Nuestro sujeto supuesto saber”,  Miller ubica tres sujetos supuesto saber, donde el primero sería el analizante con la esperanza de dirigirse a alguien que dirá lo que le pasa, por lo cual busca un analista. El segundo SsS sería  el analista mismo como un  supuesto a interpretar y el tercer SsS sería el  inconsciente como potencia de cifrado…Finalmente y admitiendo que son tres SsS que se articulan en la sesión analítica: el primero imaginario, el segundo simbólico y el tercero real. Pero realmente son solo uno.

El analista como segundo SsS será quien  le dé la palabra al analizante, sosteniendo el lugar de “olvido de todo lo sabido”, condición de ignorancia necesaria, que hará de cada encuentro algo nuevo y a su vez posibilitará la  instalación de SsS  en  la sesión analítica. Como lo dice Miller: “la pasión de la ignorancia significa invención de saber, es su otro nombre”. (2) “El sentido de la ignorancia en psicoanálisis, su virtud, eso por lo que resulta adecuado aquello de lo que se trata, es que es la ignorancia de algo que no hay. Por eso Lacan pudo hablar de invención de saber y no de descubrimiento”.(3)   Las  entrevistas iniciales  responden a la frase precisa de Lacan “en el comienzo está la transferencia”. Donde el  síntoma con sus dos caras, “una que habla y es mensaje”, la otra que “no habla y es goce” que incide en el cuerpo, llevará a alguien  a partir del malestar –goce
  a un análisis. La maniobra del analista al inicio es crear las condiciones para que el parlêtre  descubra su inconsciente y a partir de ahí se instaure la suposición de saber. La transferencia estará armada a partir de la creencia de que esa queja-por la que sufre será develada. Creencia que Lacan en el Seminario 7 diferencia de  la verdad cuando dice: “si suponemos que creen verdaderamente, no son creencias sino verdades”.(4) Solo el acto analítico que está desde el inicio, podrá ubicar la causa que será impulso al trabajo de transferencia.

Para que el síntoma pueda ser interpretado es necesario creer en él, en su dimensión de mensaje. Síntoma que no es sin la envoltura del Otro de la cultura.  

Del psicoanalista se espera la resolución del enigma inconsciente del síntoma. Posición o lugar paradójico para el analista pues ocupa un lugar “que no cree” pero se sirve de ese semblante para dar voz al goce, y llegar a precisar “reduciendo” todo el trabajo de la defensa neurótica que como lo dice Lacan: (5)   es pura pérdida, mera conjura que da lástima”. O sea todo lo que se hace con el sentido, no - sirve y agrega: “el sujeto se agota produciéndose como efecto de significante, permaneciendo tan distinto de él….”. (6)  El inconsciente Lacaniano está entre los significantes, tiene una estructura pulsátil aparece para desaparecer y volver a reaparecer…necesita al menos dos significantes (S1-S2)  para capturarlo. El inconsciente lacaniano  es lo que brilla y late con  destellos momentáneos entre los intersticios  de la  cadena  significante. Por eso en cada analizante, el analista no solo escuchará los significantes que ordenaron su 
hystoria sino que tendrá que tener en cuenta otro registro más allá de los significantes, que tiene que ver con esos destellos y latidos  momentáneos que están en el agujero entre los significantes. Hay un cambio de paradigma donde el lenguaje no comunica sino que es “en el cada significante vale uno” (7) es letra que no remite a nada. En esta nueva perspectiva la intervención del analista no es: sin-sentido, sino que se trata de la intervención: no-sentido, donde lo que se juega es acontecimiento de goce como resonancia en el cuerpo. Como lo dice Xavier Esqué:….”es decir que se apoya no en el Otro sino en el Uno. Se trata de tomar apoyo en lalengua con el fin de extraer el Uno”.(8)

En 
Los usos del lapso, J.-A. Miller dice: “…el analista con su presencia, encarna algo del goce, la parte no simbolizada del goce. (…) y de la que se puede decir que el testimonio es la presencia del analista en carne y hueso. (…) El analista está a título de su encarnación y no del saber que tendría, del saber inconsciente del sujeto”. [9] Cuerpo del analista, lugar encarnado, que hace posible cernir la “marca singular” de lo innombrable donde el resto –vivifica y posibilita el encuentro con un nuevo modo de saber hacer allí. Inexistencia del Otro que pone al Uno del lado de la invención.

La interpretación será el acto que se espera del analista, que se articula a la pulsación temporal inconsciente y reorienta al 
fading constituyente del sujeto.
  
Referencias
(1)  Miller, J.-A.,” Nuestro sujeto supuesto saber”, http://ampblog2006.blogspot.com/2007/09/journes-dtudes-2007.html
(2)  Miller, J.-A., “Los signos del goce”. ”, Paidós, Bs. As., 2011, p. 222
(3)  Ibíd. p. 229
(4)   Lacan, J., El Seminario, Libro 7, La ética del psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 1992, p. 208.
(5)  Lacan J., El seminario, Libro 19, ...o peor, Paidós, Buenos Aires, 2012, p.170.
(6)  Ibíd., pág.171.
(7)  Miller, J.-A., Los signos del goce, Paidós, Buenos Aires, 2011, pp. 343-344.
(8)  Miller, J.-A., Esqué, X. y otros., ¿Cómo se forman los analistas?, Grama, Buenos Aires, 2012, p. 44.
(9)  Miller, J.-A., Los usos del lapso, Paidós, Buenos Aires, 2004, p. 22.


Comentario de Mayra de Hanze a la cita:

“Debe existir pues algo diferente del adoctrinamiento que explique la eficacia de las intervenciones del analista. Es lo que la experiencia demostró como eficaz en la acción de la transferencia.” [1]

Corre el año 1953 y Lacan realiza su enseñanza “Los escritos técnicos de Freud”, apertura el Seminario recordándonos que el pensamiento de Freud está abierto a la revisión. Reducirlo a palabras gastadas sería un error […]

Utiliza para ubicar la práctica del psicoanálisis, la metáfora del  arte del buen cocinero, “Que sabe cómo trinchar el animal, cómo separar la articulación con la menor resistencia”. Sabiendo que existe, para cada estructura, un modo de conceptualización que le es propio.

La cita que se me ha pedido comentar, la encontramos en el capítulo IX, “Sobre el narcisismo”. Aquí Lacan insiste en la noción de lo simbólico, diciendo que siempre conviene partir de ella para comprender lo que hacemos cuando intervenimos en el análisis.

Enfatiza esa faz de la resistencia que se sitúa en el nivel mismo de la emisión de la palabra. La palabra puede expresar el ser del sujeto, pero hasta cierto punto, nunca lo logra.

Surge al respecto la primera interrogación ¿Cómo se sitúan respecto a la palabra, todos esos afectos, todas esas referencias imaginarias habitualmente evocadas cuando quiere definirse la acción de la transferencia en la experiencia analítica?

Nos dirá que no podemos pensar la experiencia analítica como un juego, una trampa, una artimaña ilusoria, una sugestión. Esta experiencia convoca la palabra plena, la que apunta, la que forma la verdad tal y como ella se establece en el reconocimiento del uno por el otro. La palabra plena es la palabra que hace acto.

Se plantea al respecto la primera contradicción sobre el método psicoanalítico, que apunta a la obtención de la palabra plena mientras da como consigna al sujeto decir una palabra lo más despojada posible de toda suposición de responsabilidad, incluso lo libera de toda exigencia de autenticidad, le conmina a decir todo aquello que pase por la mente, facilitando al sujeto el retorno a la vía de lo que, en la palabra, está por debajo del nivel del reconocimiento y que concierne al tercero, el objeto. Por supuesto, el objeto, no deja de estar en referencia a la palabra […].

Pareciera que este acto de la palabra sólo puede progresar siguiendo la vía de una convicción intelectual proveniente de la intervención educadora, es decir superior, del analista. El análisis progresaría así por adoctrinamiento.

Cuando se afirma que la primera etapa del análisis habría sido intelectualista se hace referencia a este adoctrinamiento. Sin embargo, nunca fue así…las fuerzas auténticamente en juego estaban presentes desde el origen. Si no hubiesen estado allí, el análisis jamás habría tenido la posibilidad de aprobar su examen, e imponerse como método evidente de intervención psicoterapéutica.

[…] La transferencia eficaz de la que habla, es en su esencia, el acto de la palabra.

Es indudable que este recorrido que plantea Lacan, me evoca aquel otro que realizara Miller en el 80, al anunciar que en el psicoanálisis realizamos una clínica bajo transferencia, para decir en el 2008 que la transferencia tiene un afecto disolvente sobre la clínica.

Referencias
[1] Jacques Lacan, 
El Seminario, Libro 1, Los escritos técnicos de Freud, Paidós, Buenos Aires, 1981, p. 170.


Referencias bibliográficas sobre la práctica clínica

Lacan, J. (1971). Escritos 1. México D. F., Siglo XXI Editores.
El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma (1945) 

·         “Se aíslan en el sofisma tres momentos de la evidencia, cuyos valores lógicos se revelarán diferentes y de orden creciente”. (p. 27)
·         Estos momentos son el instante de la mirada, el tiempo para comprender y el momento de concluir. “El tiempo para comprender puede reducirse al instante de la mirada, pero esa mirada en su instante puede incluir todo el tiempo necesario para comprender. Así, la objetividad de este tiempo se tambalea en su límite”. (p. 29)
·         “Cada uno de los sujetos, si ha vuelto a aprehender la certidumbre subjetiva del momento de concluir, puede nuevamente ponerla en duda. Pero está ahora sostenida por la objetivación, ya hecha, del tiempo de comprender, y su puesta en duda durará tan solo el instante de la mirada, porque el solo hecho de que la vacilación aparecida en los otros sea la segunda basta para suprimir la suya apenas percibida, puesto que le indica inmediatamente que con seguridad no es un negro”. (p. 33)

Intervención sobre la transferencia (1951)

·         “En una palabra, el psicoanálisis es una experiencia dialéctica, y esta noción debe prevalecer cuando se plantea la cuestión de la naturaleza de la transferencia”. (p. 38)
·         “Dicho de otra manera, la transferencia no es nada real en el sujeto, sino la aparición, en un momento de estancamiento de la dialéctica analítica, de los modos permanentes según los cuales constituye sus objetos. ¿Qué es entonces interpretar la transferencia? No otra cosa”. (p. 47) 


Ficha de inscripción

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Está inscrito en el CID………………………………………………….........

Costo
- Si solo se inscribe en la I Conversación Clínica: USD 30.00

- I Conversación Clínica y Seminario de Formación del INES: USD 40.00

El pago se puede realizar en la Sede con el tesorero correspondiente o el 2 de septiembre en São Paulo.

Ficha de inscripción en este archivo:
Ficha de inscripción


Responsables del Boletín Letras en línea
María Hortensia Cárdenas
Ana Viganó 


13 de febrero de 2014

UnReal 13


Boletín de la NEL hacia el IX Congreso de la AMP 
Nº 13

  11 de febrero de 2014

Editorial
Mercedes Iglesias

Luiz Fernando Carrijo da Cunha en Papers 4 señala que el cuerpo del ser parlante está desordenado por el significante y que no hay goce del cuerpo sino por el significante.  También apunta que Lacan nunca desistió de la vía de la demostración y de la transmisión y que el punto de fuga no es del orden de lo inefable. Como ya se ha dicho en Boletines anteriores lo real es también político y constituye no solo el modo singular de cada quien sino que también lo encontramos en los malestares contemporáneos. Los dos textos que leerán son expresión de ambas vertientes así como la entrevista a Gustavo Stiglitz quien muestra muy bien la relación de la familia con lo real. Si bien es cierto que la familia cumple funciones simbólicas ella encarna también lo que queda por fuera, un resto que es la presentación de un real. Con la familia se introduce lo real de la época ante el cual el niño va a responder.

Jessica Jara afirma que UnReal es ‘para leer sin comprender’ y analiza a través de varios seminarios el modo en que Lacan fue transformando su pensamiento hasta llegar a esa escritura sin sentido que tiene una presentificación de goce.

Mónica Pelliza por su parte señala cómo el S1 rígido da lugar a que Lacan hable de la Yocracia en tanto identidad absoluta. Esta tiene su raíz en el yo ideal. La autora se pregunta si la exacerbación del narcisismo, la terquedad y el capricho (propios del yo ideal) son los modos en que se expresa el hombre del siglo XXI frente a un real.

Escrituras que presentifican lo Real
Jessica Jara

“Confieso esta ridiculez porque marca los límites de un 

ser en el momento en que este va a dar testimonio”. 
Lacan, Televisión.

Lacan se interroga sobre la escritura a lo largo de su enseñanza. Una que no sea solo semblante (I-S) sino que presentifique lo real. Será la marca, el rasgo unario que da “origen del significante” en su Seminario 17. En el 18 será la letra, S1 que se distingue del significante, en tanto que un significante S1 lo es por oponerse a otro. La letra, tal como la nube en la pintura china es espacio-vacío, entre-medio entre montaña y agua, que hace posible pasar del Dos al Tres. Tres que es Uno. Dice Francois Cheng que según la óptica china: “la montaña puede…entrar en el vacío para diluirse en las olas y que…el agua, pasando por el vacío, puede erigirse en montaña”.

En ...o peor Lacan distanciará la repetición de orden significante de aquello que itera y no puede ser nombrado, señalando: Hay de lo Uno. Hay cero que vale como uno. En Aún insistirá que lo imposible de escribir es la relación entre los sexos. J.-C. Milner en “La obra clara” indicará: “la referencia matemática se encuentra en lo sucesivo absorbida por el nudo borromeo. No sin razón”. Así, el nudo puede sostener letras, es el caso de R, S, I. Lacan dirá que la verdad se especifica por ser poética no por estar del lado de la lógica articulada en su Seminario 24 y allí es cuando nos habla de “un significante nuevo”. Es una nueva escritura sobre lo que E. Laurent dirá que “diagrama un universo sin ley, sin necesidad”.

Fragmentos de lo real: enunciación sin enunciado, poema cifrado, número que no ordena. UnReal es para leer sin comprender, tal como indica Lacan sobre Finnegans Wake. Y si se lee es porque está presente el goce. Al final se escribe una nueva satisfacción.

Algunas reflexiones sobre el yo
Mónica Pelliza
 
Existe un significante, el S1 puro dirá Lacan en el Seminario 17, que es el Yo. Encierra un sentido absoluto y es ubicado en el lugar de la verdad en el discurso universitario. Es interesante subrayar este carácter absoluto de este S1, del Yo amo: “El Yo idéntico a sí mismo, eso es precisamente lo que constituye el S1 del imperativo puro”. (1) Soy lo que soy, arroja un sentido absoluto en el lugar de la verdad  y sostiene lo que Lacan designa como Yocracia, identidad consigo mismo.  Se trata del S1 como el Yo del amo: aquel que de algún modo encierra en sí como verdad cualquiera que enuncia un saber. Estamos en el reino del yo ideal, con una preponderancia de la imagen sobre lo simbólico, donde el goce de la imagen, con un resto de libido que no cede, desemboca en un goce narcisista caprichoso y terco.

Nos enfrentamos a un Yo en el que se cree. Miller dirá que: “se cree amo de su ser y se dice Yo”. (2) No solo cree sino que se identifica con él. Se trata de una elección forzada y el niño elige el ser. Se despliega una locura fálica del yo que arroja al sujeto a un narcisismo desmedido, que no acepta pérdidas.

Es pura captura del yo ideal en un delirio imaginario. En Donc Miller comenta que en la locura se trataría de una creencia que consiste en creer en una identidad de sí sin pasar por el Otro; en la locura se trataría de la inmediatez. En este delirio de identidad se aloja un goce yoico. Se espera en, a lo largo de una cura, el desprendimiento de este tipo de goce.
_______________________________
1. Lacan, J., El Seminario, Libro17, El reverso del psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 1992, p. 66.
2. Miller, J.-A., Donc, Paidós, Buenos Aires, 2011, p. 425.

Video
Lo real y la familia



Comisión Editorial Boletín UnReal
María Hortensia Cárdenas
Mercedes Iglesias
Ana Viganó

NUEVA ESCUELA LACANIANA

26 de noviembre de 2013

UnReal 4

Boletín de la NEL hacia el IX Congreso de la AMP
Nº 4
  26 de noviembre de 2013



Editorial
Mercedes Iglesias

Nos encontramos nuevamente con dos reflexiones en torno a lo real que destacan puntos importantes que muchas veces olvidamos. El texto de Clara Holguín señala que el sueño de Lacan fue la invención de lo real como un modo de salir del totalitarismo de lo universal que intenta uniformizar y establecer ´un para todos´. Al establecer un  real singular y contingente de cada quien no solo se está dando un lugar al cada uno, sino también como muy bien señala la autora, la emergencia de este  real supone un ´más de vida´. Este más de vida solo puede obtenerse mediante una práctica analítica que permite advenir lo que de otro modo quedaría fuera.

Por otra parte, el texto de Susana Strozzi muestra cómo lo real sin ley debe ser analizado en términos de nuestra época y nuestro malestar. Señala que muy bien podríamos estar frente a un impasse del psicoanálisis. Y, así sostiene qué condiciones y contextos deben incluirse en la lógica señalada por Miller cuando insta a poner al día la práctica psicoanalítica. Pero la autora destaca que lo que puede parecer un fracaso termina siendo la única posibilidad de un éxito posible. Un éxito que estaría dado por la emergencia de un real singular.



UnReal. El sueño de Lacan
 Clara María Holguín

El sueño de Lacan no es el sueño de Freud, el sueño del Edipo. Jacques-Alain Miller  calificó lo real como un sueño de Lacan, una suerte de idea límite a la inclinación delirante del psicoanálisis que consiente en dar en todo “una preferencia [al] inconsciente”.1

A la verdad del descubrimiento de Freud, Lacan responde con su invención de lo real. UnReal deja de lado el totalitarismo de lo universal en beneficio de la singularidad del Uno.
El Uno, tiene respuesta en lo Real. Frente al encuentro contingente con el goce, la respuesta también contingente y singular, se experimenta –como la angustia– como lo que no engaña. Es del orden de la ex-sistencia, de lo que hay: El sinthoma.2

El sueño de Lacan nos invita a abordar una práctica del psicoanálisis a partir de la dimensión del goce, de lo “material”, de lo real del goce que es el Uno-completamente-solo que se repite. ¿Cómo abordar la practica a partir de esta zona que es sin sentido y sin garantía, sin ley, sin orden?

Para dirigirse a la singularidad del Uno, a lo incomparable, es necesario introducir un sentimiento de vida. El encuentro con el analista supone, mas allá del sentido de la vida puesto en juego, zafarse del goce-sentido, para restituir y presentificar siempre esa dimensión “que se olvida detrás de lo que se dice”, “el mas de vida”, encarnación de esta presencia que testimonia del impacto de lalengua sobre el cuerpo.3 Las intervenciones del analista, como leemos en el último boletín de ENAPOL,4 “son piezas sueltas, funcionan como Uno solo, siendo afines con la estructura del sinthome”.

Hay de lo Uno en el más allá del pase, ya no marcado por el deseo del analista, sino, por otra función… apunta a discernir al ser hablante en su soledad, ficción que tendrá que poner a trabajar en su práctica como psicoanalista.
_________________________________
1. Lacan, J., Seminario 24, “L’Insu que sait de l’une-bévue s’aile à mourre”, clase del 14 de diciembre de 1976, Ornicar? Nº 13, p. 15.
2. Laurent, É., III Coloquio de la Orientación Lacaniana. En referencia al libro Sutilezas analíticas de Jacques-Alain Miller, EOL-Grama, Buenos Aires, p. 54-55.
3. Laurent, É., III Coloquio de la Orientación Lacaniana. En referencia al libro Sutilezas analíticas de Jacques-Alain Miller, EOL-Grama, Buenos Aires, p. 37.
4. Pimenta,  C. A., “Lo impronunciable del cuerpo en la experiencia analítica”, Texto a cuerpo, Boletín Nº 65  del VI ENAPOL.



Un comienzo en el comienzo: de lo real a Un real
Susana Strozzi

En su intervención para presentar el tema del IX Congreso, Jacques-Alain Miller anunció el programa: …la puesta al día de nuestra práctica analítica, de su contexto, de sus condiciones, de sus coordenadas inéditas en el siglo XXI, cuando crece lo que Freud llamaba ‘el malestar en la cultura’ y que Lacan descifraba como los callejones sin salida de la civilización.”  

Me detengo en la secuencia: “contexto”, “condiciones”, “coordenadas inéditas del siglo XXI”. Reiteración y despliegue que señalan, con todos sus matices, una modalidad civilizatoria diferente de todo lo anterior en la historia de la humanidad, y que podría ser – ¿por qué no? – un impasse definitivo. 

Miller planteó en Comandatuba la posibilidad lógica de un discurso que, sin serlo, sería una escritura de la época, cualquiera sea el nombre que a ésta le demos. Pero que, al superponerse en él la localización de sus elementos con los del discurso analítico, nos proporciona la orientación para hablar de las “condiciones” de la puesta al día de nuestra práctica y también la de sus “coordenadas”. El “sin valor” y el “fracaso” del psicoanálisis atestiguan lo imposible y con ello dan a la contingencia todo su esplendor; “hace que no podamos decir que el fracaso sea la ley de lo real”.1Simplemente porque “lo real es sin ley”. Pero, el encuentro con Un real que orienta nuestra práctica siempre es, por su contingencia, singular para cada uno. Condición de un fracaso que es condición de un éxito… posible.
________________________________
1. Miller, J.-A., “Una fantasía”, Revista Lacaniana de Psicoanálisis Nº 3, EOL/Grama, Buenos Aires, 2005.




Comisión Editorial Boletín UnReal

María Hortensia Cárdenas
Mercedes Iglesias 
Ana Viganó

3 de septiembre de 2013

Bordes 15 -

Switzerland, Birth-Place of Dada (1920)
Max Ernst
 BORDES
No. 15
8 de Agosto de 2013

Boletín de la NEL hacia el VI Encuentro Americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana
XVIII Encuentro Internacional del Campo Freudiano

HABLAR CON EL CUERPO
LAS CRISIS DE LAS NORMAS Y LA AGITACIÓN DE LO REAL

Buenos Aires, 22 y 23 de noviembre de 2013

EN ESTE BOLETÍN:
                     Editorial.- Johnny Gavlovski E.
                     Abordajes.- Patricia Tagle Barton

OPINIONES Y COMENTARIOS:
Comentario de Verdades colectivas y experiencia de la palabra.- Fernando Eseverri

Comentario “Las Chicas de Alambre”.- Ramón J. Ochoa Brando

EDITORIAL
Johnny Gavlovski E
NEL Caracas

Patricia Tagle empieza por Eluard. Sigue el ejemplo de Lacan, al principio él y Dalí. Pero antes de Dalí fue Dadá y antes de Dadá el descubrimiento del inconsciente. Los surrealistas querían que Freud fuera su Pope y decían que Dadá hacia terrorismo cultural. El sismo cultural fue el de Freud, Dadá en todo caso sería el antecedente directo del último Lacan. Dadá exuda fuga de sentido, anudamientos y desanudamientos, profetiza tiempos del Otro que no existe, siendo los primeros en plantear a su manera “la crisis de las normas y la agitación de lo real”. Tagle nos lo trae a BORDES, lo contextualiza, lo vehiculiza en un eso que se escribe, se diga, que sea escuchado por los psicoanalistas. De eso habla en 5 puntos, que estamos seguros llevarán a reflexión por nuestros colegas. Qué mejor para ilustrar ello que la cuna de Dadá en la mano de dos grandes artistas como Max Ernst y Arp en ese cadáver exquisito que hace alusión al nido de Dadá.

Por otra parte dos asociados nos traen sus reflexiones sobre trabajos publicados en números anteriores. Fernando Eseverri plantea que Aguirre Fuentes imagina a Lacan, en mayo del 68, repitiendo ante los estudiantes el gesto del Moisés de Miguel Ángel.  Nos trae una interesante afirmación de Chesterton: “El problema es que cuando el hombre deja de creer en Dios, no es que pase a creer en nada, sino que pasa a creer en cualquier cosa”, señalando cómo en la actualidad, para muchos, también la ciencia se ha convertido en una cuestión de fe.  ¿Qué respuesta puede darle un psicoanalista a quienes parecen no querer saber nada de su división subjetiva? – nos pregunta Eseverri – y nos recuerda que el psicoanálisis no es revolucionario sino subversivo en tanto separa al sujeto de las verdades colectivas y lo devuelve a su enunciación. Ramón Ochoa, por su parte, continua con el interesante artículo de Mario Elkin Ramírez, destacando aspectos de esas muñecas de alambre, en su anhelo de encontrar un amor antes que pasen de moda “como los objetos que ofertan”, bellísima expresión que deja al descubierto la conjunción no relación sexual – objeto. 


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Abordajes

Patricia Tagle Barton
NEL Lima



                                                                           “¿Cuándo se leerán los libros por sí mismos,
                                                     sin la ayuda de los lectores?”
                                                                                                                             Paul Eluard

1.

Uno de los problemas centrales que se nos presenta a los practicantes del psicoanálisis hoy es cómo abordar los nuevos síntomas que aparecen como efecto de “la crisis de las normas y la agitación de lo real”; allí, precisamente donde “las palabras y los cuerpos se separan en la disposición actual del Otro de la civilización.”[i]

Por lo tanto, ir a contramano de la disposición actual de la civilización supone operar en la vía de restituir el empalme entre las palabras y los cuerpos, pero ¿por qué vías?

2.

Si bien lo real, como indica Lacan en el Seminario 23[ii], no es más que un cogollo cuyo estigma es no enlazarse con nada, se trata también de un cogollo “en torno del cual el pensamiento teje historias…”; y es justamente este entramado y este tejido el que se ve afectado hoy, dejando a los sujetos en una deriva simbólica y bajo el imperio del plus de gozar. Cuerpos sufrientes que devienen lienzos mudos, con marcas inscriptas, pura marca y puro goce, sin sujeto ni autoría, pero también sin lectores.


3.

Que eso se escriba, que eso se diga, que eso diga algo, y que eso sea escuchado, es a mi juicio la tarea frente a la cual nos encontramos, como psicoanalistas, hoy. Es así como entiendo la orientación a lo real que anima nuestra práctica, donde, como señala Mauricio Tarrab: “Lo que de la orientación a lo real debe traducirse en el acto analítico, es el esfuerzo de aislar ese trozo alrededor del cual gira una vida, que la determina más allá de cualquier envoltura imaginaria o simbólica, más allá de cualquier semblante.” [iii]  Pero, asimismo, aislar  ese trozo de real supone antes haber hecho emerger el texto, la trama que lo rodea, y en la cual el sujeto está inmerso, trama de la cual no sabríamos nada sin antes invitarlo a transitar  por esas muchas vueltas dichas del decir.

4.

La  orientación al sinthome, hacia la cual nos conduce la última enseñanza de Lacan, apunta a la inscripción contingente de un rasgo absolutamente singular para cada parlêtre, el UNO, solo.

Ahora bien, ese UNO, que es el uno solo, aislado, ¿puede acaso saberse, leerse incluso, sin un Otro? 

5.

Aún en la época de la inexistencia del Otro, es por el sesgo de la demanda dirigida a un analista que ese lugar puede ser restituido, a condición de que el analista le “dé cuerpo".

Un “dar cuerpo” que debe encontrar sus vías y su invención en las coordenadas específicas de cada caso, pero que compromete la apuesta radical del practicante por el acto analítico. Una tarea que, a mi juicio, no puede prescindir de la erótica de la transferencia.




[i] LAURENT,  Eric. “Hablar con el propio síntoma, hablar con el propio cuerpo”, Argumento del VI ENAPOL
[ii] LACAN, Jaques. “El Seminario 23, el Sinthome”. Bs. As, Paidós  2006, p. 121
[iii] TARRAB, Mauricio. “Un corte en el tiempo del fantasma” en Ornicar Digital

Ver más en: Bordes 15 -