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21 de mayo de 2015

Marie-Hélène Brousse - "El amor real es el amor sin piedad"

Marie-Hélène Brousse


Sara Carreira
10 de noviembre de 2012



A Coruña acoge este fin de semana unas jornadas de la Escuela Lacaniana del Psicoanálisis sobre el amor. Una de las invitadas estrella -junto a Judith Miller, hija de Jacques Lacan- es Marie-Hélène Brousse, doctora en psicoanálisis, profesora en la universidad París VIII e investigadora de primer nivel.

Dice que el «pegamento» que une a las familias es ahora el amor y no la biología, que era lo que ocurría antes.
Sí. Durante siglos, una pareja formaba una familia y el amor era algo deseable, pero no fundamental. Ahora, todas las familias contemporáneas, múltiples, se fundamentan sobre el amor.

¿Eso es mejor?
El amor es problemático porque jamás está garantizado. Por eso muchas parejas buscan algo más, que es el matrimonio, y ya vemos que les pasa también a los homosexuales.

¿Qué le parece que su unión se llame matrimonio?
Es importante para ellos. A mí lo que me sorprende es que quieran casarse. Mi generación puso en cuestión el matrimonio porque era un modelo paternalista, no nos parecía importante la necesidad de casarse. Pero poco a poco voy entendiendo por qué lo reivindican. El amor no garantiza nada, no permite una permanencia en el marco en el que el sujeto vive, y creo que los homosexuales reivindican este marco, esta garantía.

¿Existe el amor verdadero?
Lacan distinguía entre el amor imaginario, el simbólico y el real. El primero es el flechazo, donde el otro es lo que menos importa porque es algo de nuestra imaginación; el simbólico era, para Freud, el amor al padre; y después está el amor real, que es el amor sin piedad. Es un amor que no busca reciprocidad y que no se engaña, uno conoce los defectos del otro pero aún así lo quiere.

¿La pareja está en crisis?
Antes la unidad básica de relación social era la familia y ahora es la pareja, pero hay que entender la pareja separándola de la satisfacción sexual, hay muchos modelos de pareja compatibles con ser célibe [Brousse prepara un artículo sobre las parejas y el celibato].

El deseo es salud, decía Lacan.
El deseo implica el manejo de la pérdida, se desea lo que no se tiene. El goce, en cambio, no localiza la pérdida de una manera que permita utilizarla, y su único límite es la sobredosis. Pero, bueno, algo de goce también es necesario (risas).

Fuente:

13 de febrero de 2014

UnReal 13


Boletín de la NEL hacia el IX Congreso de la AMP 
Nº 13

  11 de febrero de 2014

Editorial
Mercedes Iglesias

Luiz Fernando Carrijo da Cunha en Papers 4 señala que el cuerpo del ser parlante está desordenado por el significante y que no hay goce del cuerpo sino por el significante.  También apunta que Lacan nunca desistió de la vía de la demostración y de la transmisión y que el punto de fuga no es del orden de lo inefable. Como ya se ha dicho en Boletines anteriores lo real es también político y constituye no solo el modo singular de cada quien sino que también lo encontramos en los malestares contemporáneos. Los dos textos que leerán son expresión de ambas vertientes así como la entrevista a Gustavo Stiglitz quien muestra muy bien la relación de la familia con lo real. Si bien es cierto que la familia cumple funciones simbólicas ella encarna también lo que queda por fuera, un resto que es la presentación de un real. Con la familia se introduce lo real de la época ante el cual el niño va a responder.

Jessica Jara afirma que UnReal es ‘para leer sin comprender’ y analiza a través de varios seminarios el modo en que Lacan fue transformando su pensamiento hasta llegar a esa escritura sin sentido que tiene una presentificación de goce.

Mónica Pelliza por su parte señala cómo el S1 rígido da lugar a que Lacan hable de la Yocracia en tanto identidad absoluta. Esta tiene su raíz en el yo ideal. La autora se pregunta si la exacerbación del narcisismo, la terquedad y el capricho (propios del yo ideal) son los modos en que se expresa el hombre del siglo XXI frente a un real.

Escrituras que presentifican lo Real
Jessica Jara

“Confieso esta ridiculez porque marca los límites de un 

ser en el momento en que este va a dar testimonio”. 
Lacan, Televisión.

Lacan se interroga sobre la escritura a lo largo de su enseñanza. Una que no sea solo semblante (I-S) sino que presentifique lo real. Será la marca, el rasgo unario que da “origen del significante” en su Seminario 17. En el 18 será la letra, S1 que se distingue del significante, en tanto que un significante S1 lo es por oponerse a otro. La letra, tal como la nube en la pintura china es espacio-vacío, entre-medio entre montaña y agua, que hace posible pasar del Dos al Tres. Tres que es Uno. Dice Francois Cheng que según la óptica china: “la montaña puede…entrar en el vacío para diluirse en las olas y que…el agua, pasando por el vacío, puede erigirse en montaña”.

En ...o peor Lacan distanciará la repetición de orden significante de aquello que itera y no puede ser nombrado, señalando: Hay de lo Uno. Hay cero que vale como uno. En Aún insistirá que lo imposible de escribir es la relación entre los sexos. J.-C. Milner en “La obra clara” indicará: “la referencia matemática se encuentra en lo sucesivo absorbida por el nudo borromeo. No sin razón”. Así, el nudo puede sostener letras, es el caso de R, S, I. Lacan dirá que la verdad se especifica por ser poética no por estar del lado de la lógica articulada en su Seminario 24 y allí es cuando nos habla de “un significante nuevo”. Es una nueva escritura sobre lo que E. Laurent dirá que “diagrama un universo sin ley, sin necesidad”.

Fragmentos de lo real: enunciación sin enunciado, poema cifrado, número que no ordena. UnReal es para leer sin comprender, tal como indica Lacan sobre Finnegans Wake. Y si se lee es porque está presente el goce. Al final se escribe una nueva satisfacción.

Algunas reflexiones sobre el yo
Mónica Pelliza
 
Existe un significante, el S1 puro dirá Lacan en el Seminario 17, que es el Yo. Encierra un sentido absoluto y es ubicado en el lugar de la verdad en el discurso universitario. Es interesante subrayar este carácter absoluto de este S1, del Yo amo: “El Yo idéntico a sí mismo, eso es precisamente lo que constituye el S1 del imperativo puro”. (1) Soy lo que soy, arroja un sentido absoluto en el lugar de la verdad  y sostiene lo que Lacan designa como Yocracia, identidad consigo mismo.  Se trata del S1 como el Yo del amo: aquel que de algún modo encierra en sí como verdad cualquiera que enuncia un saber. Estamos en el reino del yo ideal, con una preponderancia de la imagen sobre lo simbólico, donde el goce de la imagen, con un resto de libido que no cede, desemboca en un goce narcisista caprichoso y terco.

Nos enfrentamos a un Yo en el que se cree. Miller dirá que: “se cree amo de su ser y se dice Yo”. (2) No solo cree sino que se identifica con él. Se trata de una elección forzada y el niño elige el ser. Se despliega una locura fálica del yo que arroja al sujeto a un narcisismo desmedido, que no acepta pérdidas.

Es pura captura del yo ideal en un delirio imaginario. En Donc Miller comenta que en la locura se trataría de una creencia que consiste en creer en una identidad de sí sin pasar por el Otro; en la locura se trataría de la inmediatez. En este delirio de identidad se aloja un goce yoico. Se espera en, a lo largo de una cura, el desprendimiento de este tipo de goce.
_______________________________
1. Lacan, J., El Seminario, Libro17, El reverso del psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 1992, p. 66.
2. Miller, J.-A., Donc, Paidós, Buenos Aires, 2011, p. 425.

Video
Lo real y la familia



Comisión Editorial Boletín UnReal
María Hortensia Cárdenas
Mercedes Iglesias
Ana Viganó

NUEVA ESCUELA LACANIANA

10 de octubre de 2013

Entrevista a José Fernando Velásquez -parte final

Estimados amigos, publicamos la tercera y última parte de la entrevista, realizada a finales de julio de este año, a José Fernando Velásquez, psicoanalista, miembro de la AMP y de la NEL-Medellín, y próximo Presidente de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL), con quien estamos especialmente agradecidos.

P.: Estamos a puertas, un poco, de las próximas jornadas de la NEL, el próximo año. ¿Qué nos podría decir sobre el tema que se ha elegido?

R: Las Jornadas de la NEL van a ser las octavas en una Escuela que apenas lleva, más o menos, once años de constituida como tal oficialmente, y en ese sentido, somos nuevos y no tan nuevos.

En el contexto mundial de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), los psicoanalistas de la NEL debemos ponernos a la altura de una enseñanza de Lacan en sus últimos seminarios, en la última parte de su obra, en donde hay una lectura de la subjetividad o de la condición del ser hablante, que va mucho más allá del régimen de lo edípico, más lejos de lo que el régimen del Nombre del Padre puede cubrir; un campo nuevo se abre en esta parte de la obra de Lacan en la que el funcionamiento psíquico no es todo el de la significación fálica. El hecho de reconocer que hay otra manera de satisfacción en el ser hablante, que no pasa por el falo, que no pasa por esa maquinaria del Padre, ni del ideal, ni del deseo, y que esa otra satisfacción está instalada en la base de todo ser hablante, es algo que apenas con la última obra de Lacan, se logra conceptualizar y se logra pensar.

Debemos familiarizarnos con esta forma de operar de ese otro goce, de esa otra satisfacción. Ello es necesario para comprender, entender, acompañar al sujeto contemporáneo que está buscando esas otras formas de satisfacción,  que vemos en los síntomas contemporáneos, todos bajo las siguientes características: son satisfacciones sin sentido, son satisfacciones episódicas, son satisfacciones que buscan lo ilimitado, son satisfacciones repetitivas, son satisfacciones sin sometimiento a la ley, y donde tenemos todas las condiciones para poderla realizar. Puedes entrar a una página de internet y puedes encontrar lo que tú buscas en términos de satisfacción, ahí te lo brindan; el mercado también te brinda cualquier forma de satisfacción de una manera anónima, de una manera inmediata, de una manera caprichosa. Son satisfacciones en las que el fundamento no es “vamos a hacer lazo constante”. No.

A esa forma caprichosa e ilimitada de satisfacción, Lacan le da el nombre de goce femenino. No porque sea exclusivo de las mujeres, sino, me parece, en mi lectura, como una manera también de él de corresponder a lo que había hecho Freud. Si Freud había dicho que el goce del ideal, del poder, del deseo era el goce del falo, de lo masculino, de lo que apuntaba al Padre; pues bueno, entonces este es el goce que Lacan nombra como goce femenino, el goce de lo que no se somete a la ley del Padre.

Entonces, el trasfondo de las Jornadas, que van a tener como nombre “Lo femenino no es solo asunto de mujeres”, está en la piedra angular de este otro goce, esta otra forma de satisfacción. Y, lo que vamos a poder explorar a través de los distintos ejes, las distintas mesas, y lo que nos van a testimoniar algunos analistas, que han hecho su pase, es precisamente cómo es la relación del ser hablante con ese goce y las implicaciones que eso tiene. Por ejemplo, ¿cómo se dirige una cura para tocar algo de ese goce?, que no se puede tocar bajo la vía de la suposición de saber. ¿Cómo se presentifica ese otro goce o esa otra forma de satisfacción en los síntomas contemporáneos?, ¿cómo esa otra satisfacción está imbricándose en la familia contemporánea, y las formas de pareja contemporánea?, ¿Qué consecuencias en los hijos? Esta otra forma de satisfacción, ¿cómo se presentifica en el lazo social y en los movimientos sociales que estábamos examinando ahora?

Otra perspectiva, que a mí me interesa mucho, también es ¿cómo se explora esa otra satisfacción, por ejemplo, en los movimientos artísticos, literarios, del cine, la literatura, en las artes plásticas? Ahí hay una vanguardia, en la que los psicoanalistas estamos un paso atrás de los artistas. En la artista Orlan, que se deforma su rostro, su cuerpo como material para la obra de arte, vemos una manera de satisfacción que no es la universal, no es para gustarle a todo mundo, no es una cosa muy orientada, diríamos, por el régimen del “Para todos” sino más bien por un régimen muy singular, autista. Todos los performances, todas las instalaciones contemporáneas funcionan por esta línea; allí creo que hay mucho de esta otra forma de satisfacción.


Yo creo que el psicoanalista contemporáneo tiene que estar muy, muy avezado en reconocer esa otra forma de satisfacción, en saber operar con ella, en saber cómo la toca, para poder acompañar al sujeto. Entonces, ese es el objetivo de las próximas Jornadas de la NEL, que nos podamos poner a la altura del segundo Lacan. Se habla de un primer Lacan, de un segundo Lacan, en términos de Jacques-Alain Miller; bueno, ese segundo Lacan está muy apoyado en esta otra satisfacción, en el manejo de esta otra satisfacción. Y no es muy fácil acceder a eso, porque los límites de la lógica, los límites del sentido, los límites de lo ideal, hay que traspasarlos. Y el mismo Lacan no es muy ingenuo al reconocer que para poder transmitir eso se tiene que valer de lógicas nuevas, distintas, diríamos, a la lógica estructuralista, a la saussuriana del significante. Por ejemplo, tiene que echar mano de una topología rara. A Lacan la geometría topológica le sirve más que la euclidiana para poder dar cuenta de eso; entonces también nos tenemos que familiarizar con esto de la clínica de los nudos, con lo que él llamaba clínica borromea, en donde le da allí un lugar específico a esta otra satisfacción. Entonces, la tarea que tenemos, como psicoanalistas de la NEL, es que podamos familiarizarnos con estos conceptos.

P: ¿Cómo son las configuraciones familiares hoy en día?

R: En la familia contemporánea se da mucha coexistencia de estas dos formas de satisfacción, de las que venimos hablando, por un lado una satisfacción por el lado de lo fálico, y por el otro la otra satisfacción. Por ejemplo, es muy llamativo que las parejas del mismo sexo quieran estar cobijadas bajo los ideales de la significación fálica: el matrimonio, el reconocimiento de derechos, la posibilidad de adoptar hijos, apuntando al fundamentalismo de lo que es la familia. Eso es apuntar a la significación fálica.

Del otro lado está la otra satisfacción, la cual es una satisfacción muy autista. Cada cual se abrocha, insisto, su derecho al goce y “nadie lo puede prohibir”, y eso tiene consecuencias e implicaciones en la estabilidad de la pareja, en la posibilidad de cambio en las mismas experiencias. Eso llevado al campo de lo sexual implica una búsqueda constante de otro tipo de satisfacción, “hagamos el trío o el cuarteto, hagámoslo aquí o acá, tenemos la pareja abierta o es la posibilidad de que nos encontremos solamente por momentos, o tú vives allá y yo aquí, etc.”.

En la pareja contemporánea se ven estas dos facetas, por un lado el intento de sostener un fundamentalismo de lo que puede ser la pareja tradicional, pero por el otro lado darle cabida a esa otra forma de satisfacción más caprichosa, más del antojo, más del arrebatamiento, de lo circunstancial, de lo contingente, de lo novedoso y de lo que es consumible. Yo consumo esta experiencia, listo, está hecho, busco esta otra sólo por el hecho de hacerla; me falta hacer aquella…, es como hacer el listado de experiencias. Es algo del orden de lo que se consume y de lo insaciable, porque entonces sigo pendiente de qué más me falta. Así es el turismo contemporáneo, con viajes a la India, a Tailandia, o al circuito más exótico por el África. El sujeto contemporáneo no vive la pareja como una experiencia de su ser en la que se formará en el tiempo, sino como una experiencia que se consume para seguir con otra novedosa para combatir el aburrimiento. Se encuentran seres muy fundamentalistas en la pareja o seres instalados del lado de la novedad de la experiencia.

La condición que Lacan trabaja es la dificultad que hay para todo ser hablante de hacerse en una relación constante a lo hetero, a lo diferente. En lo masculino se puede tener una pareja, se puede ser un playboy, se puede tener miles de experiencias sexuales o amorosas, siempre a través del objeto fetiche, porque es a partir del rasgo fetiche como se instala la relación del hombre con su sexualidad. Pero realmente el encuentro con lo hetero, él lo puede evadir toda su vida, está teniendo sexo con su fetiche, pero no está realmente en una relación heterosexual. Heterosexual en términos psicoanalíticos, es la relación o nudo que puede establecerse con el otro sexo, con lo femenino, con lo diferente.


Eso puede dar cuenta de que hay formas de amor muy distintas, puedo decir “amo mucho a mi mujer” pero lo que amo es mi objeto fetiche; o lo mismo “amo mucho a mi hijo”, pero ese hijo viene al lugar de mi fetiche, de mi falo. El amor el psicoanálisis lo considera como la posibilidad del saber hacer con lo distinto. Digámoslo de forma más compleja, hay necesidad de atravesar el fantasma para poder estar en posición de tener un encuentro con lo diferente, con una forma de satisfacción diferente. 

26 de julio de 2013

Boletín Bordes 02

Sirin y Alkonost, pájaros de Alegría y Dolor (1896)
Viktor Vasnetsov

BORDES
No. 2
15 de Mayo de 2013

Boletín de la NEL hacia el VI Encuentro Americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana
XVIII Encuentro Internacional del Campo Freudiano

HABLAR CON EL CUERPO
LAS CRISIS DE LAS NORMAS Y LA AGITACIÓN DE LO REAL

Buenos Aires, 22 y 23 de noviembre de 2013

En este boletín:
Cuerpos embrollados.- Marcela Almanza
Comentario sobre “Cuerpos embrollados” de Marcela Almanza.- Betty Abadí
¿Qué hijo para un matrimonio homosexual?- Susana Dicker

Soneto

Pregunto aquí si soy loca
¿Quién me lo sabría decir?
Pregunto más, si soy sana
Y aún más, si soy yo.

Que uso el viés para amar
Y finjo fingir que finjo
Adorar el fingimiento
Fingiendo que soy fingida

Pregunto aquí mis señores
Quién es la rubia doncella
Que se llama Ana Cristina

Y que se dice ser alguien
¿Es un fenómeno mayor
o es un lapso sutil?

Ana Cristina César.
(Río de Janeiro, 1952-1983)

Editorial

En esta oportunidad tenemos dos interesantes trabajos. Marcela Almanza nos habla de los “cuerpos embrollados” y Susana Dicker parte de una pregunta: ¿qué hijo para un matrimonio homosexual?
Leyendo a Almanza retomamos la constatación de un cuerpo que en el Siglo XXI habla a su manera, un cuerpo que ciertamente está cada vez más “embrollado”. Como dirá Miller en Embrollos del cuerpo, "lo real embrolla lo verdadero porque no se deja dominar por lo simbólico ni por lo imaginario". Ante la ruptura del orden simbólico lo que aparece es el lenguaje del cuerpo en sus diferentes modalidades. Algunos casos toman al cuerpo como un real –nos señala Almanza- quien nos deja ver la vecindad entre histeria y psicosis a consecuencia de este desorden en lo real en el Siglo XXI. La cuestión será saber si el sujeto es analizable, si no está exageradamente embrollado por el cuerpo, o al menos si puede acceder a la simbolización.
Dicker coloca sobre la mesa la cuestión de la filiación que se tramita por fuera de una posible paternidad reproductiva. La ciencia responde al real de la reproducción  desde el todo es posible, “se separa de lo simbólico de la filiación”, nos señala Dicker, sin tocarse nada de la ética que interroga el deseo ni el goce en lo más singular del parletre.  La “parentalidad” va sustituyendo a la “paternidad y maternidad”, simetría simbólica que produce un borramiento, no sin consecuencias para los niños.

Acompañamos los trabajos con dos imágenes:
Por un lado a Sirin y Alkonost, aves de la alegría y la tristeza. Cabeza y pecho de mujer,  cuerpo de un pájaro. El Sirin cantaba hermosas canciones que predecían futuras alegrías. El que escuchara un  Alkonost no desearía saber ya nada más. Para los hombres, son aves eran peligrosas.  Al igual que las sirenas en la mitología griega, la voz de los sirins es tan dulce que los que la oyen lo olvidan todo, los siguen, y mueren. Curiosamente, a partir de los siglos XVII-XVIII los Sirins son tomados como símbolos de la armonía del mundo. Solamente la personas realmente felices podían oírlos, y muy pocas personas verlos, porque eran tan rápidos y difíciles de atrapar como la felicidad humana. Alkonost viene de Alcíone, quien en la mitología griega es transformada por los dioses en un Martín pescador, especie en la que tanto el macho como la hembra se reparten las tareas de incubación.

Banksy, por su parte, nos muestra a dos policías besándose. Su obra irrumpe, trasgrede, revela, sacude, muestra, conmueve. Su arte siempre se acerca peligrosamente a nuestra relación con el objeto perdido causa de deseo. La sub-versión de Banksy apunta, al igual que el psicoanálisis, a una relación al objeto que no es de intercambio mercantil pero que hace lazo.
Vasnetsov ilustraba cuentos, Banksy grafitea paredes. Como nos señaló una vez Lacan, en su materia, el artista siempre le lleva la delantera… El artista, embrolla.

Ruth Hernández Boscán
NEL Caracas



Gays Cops Kissing
Banksy (2004)

Comité organizador BORDES:
Piedad Ortega de Spurrier, Marcela Almanza, Elida Ganoza, Johnny Gavlovski E., Ruth Hernández

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