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2 de diciembre de 2013

No todo sobre el autismo


Entrevista a Iván Ruiz Acero en el programa "Entrada libre" de Euskal Telebista,
a propósito de la presentación en Bilbao del libro No todo sobre el autismo (de Neus Carbonell e Iván Ruiz. Ed. Gredos, 2013) 
y del estreno en San Sebastián de Otras voces. Una mirada diferente sobre el autismo).


25 de septiembre de 2013


TDAH (I): ¿Cajón de sastre de problemas sociales o excusa para medicar?
Por Miguel Jara - 11 de septiembre de 2013

El psiquiatra Mariano Almudevar me envía un texto sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Dado que es algo largo voy a ofrecerlo y editarlo en varios capítulos. El objetivo es intentar contribuir a un debate amplio, abierto y sostenido, basado en hechos y argumentos, que a muchas personas nos parece urgente, dado el proceso de medicalización de la infancia que está produciéndose en la sociedad. El TDAH, fue definido como “trastorno” específico de la infancia en el Manual Diagnóstico y Estadístico de las Enfermedades Mentales (DSM III).

Dicho libro es la “biblia” de la psiquiatría moderna, el sistema de clasificación estadounidense de trastornos mentales que se publicó por vez primera en 1980, fecha que podemos señalar como el inicio de un crecimiento sostenido de diagnósticos que adquiere carácter de incontrolable epidemia global a fines de siglo.

Anteriormente, a niños inatentos, inconsecuentes y muy movidos, particularmente si había dificultades específicas del aprendizaje como la dislexia, se les atribuía un “daño cerebral mínimo” (minimal brain damage) o “hiperactividad”, cuya frecuencia era baja, creo recordar que de 0,2 por ciento o menos, y requería la presencia de tal hiperactividad en entornos de escuela, hogar y clínica. El primer concepto “daño cerebral mínimo”, desapareció de la clínica por falta de pruebas de los llamados “signos neurológicos blandos” (soft neurological signs) que lo justificarían, y el segundo “hiperactividad” se incorporó en los DSM.

Es muy significativo que la hiperactividad pasó pronto a segundo plano hasta el punto de utilizarse como categoría el TDA (sin hiperactividad). Las “cláusulas de exclusión” de otros trastornos también fueron progresivamente ignoradas y hoy muchos de los diagnosticados de TDAH en USA tienen otros “trastornos co-mórbidos”.
En el DSM 5, la última versión del manual, ha subido el límite de edad de comienzo hasta los doce años, pero en la práctica se puede diagnosticar el TDA en adultos sin probar que empezó antes de esa edad. Hasta ese registro en 1980 se entendía que la hiperactividad tendía a desaparecer con los años y tenía alguna relación con el uso de aditivos alimentarios o incluso el plomo de la gasolina (ver estudios relacionados con The Isle of Wight Studies, M. Rutter et al., 1964).

El TDAH ha sido y es objeto de controversia pública en la sociedad angloamericana. Algunos, dicen que está infra-diagnosticado, otros que al contrario. Hay neurólogos (Baughman) y psiquiatras (Breggin) que llevan muchos años diciendo que es una falacia; otros piensan que es un cajón de sastre en el que se incluyen un número de conductas problemáticas y bajos rendimientos escolares, o simplemente niños “trasto” o despistados.

Detrás del diagnóstico puede haber desde chavales inteligentes y curiosos que se aburren con las rutinas homogeneizadas del aula, a otros con dificultades específicas del aprendizaje; desde la expresión en el escenario escolar de situaciones familiares complicadas o negligentes, hasta aquellas en la que el niño no llega a las expectativas de los padres; desde maestros que por una razón u otra necesitan una tranquilidad regimentada en el aula, hasta psicólogos con escasa o nula conciencia de la diversidad o variabilidad en el ritmo del desarrollo humano.

Solo una minoría de diagnosticados, muestra hiperactividad en sesiones clínicas y a pesar de ser el más ampliamente estudiado de los trastornos psiquiátricos de la infancia, su diagnóstico se hace sobre la base de quejas y observaciones de maestros, a veces bajo amenazas de sanciones; y su frecuencia y la polémica siguen creciendo.

A pesar del repetido lema de que hay alguna anormalidad biológica diferenciada del trastorno y marcadores biológicos, tales marcadores siguen siendo elusivos  o tan heterogéneos y especulativos que son incapaces de dar unidad nosológica a un diagnóstico que depende de la subjetividad, no del paciente sino de otros, pues el niño no se queja de nada. En fin, que tales marcadores biológicos específicos del trastorno no existen.

En el sistema clasificatorio de las enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, CIE 10 (F90), que se utiliza en general en Europa y no implica ni tratamientos ni causas, sino solo “listas de problemas con las que el paciente visita al psiquiatra”, esas conductas vienen bajo la categoría de Trastorno de Hiperactividad, algo más rigurosa y que tiene a la hiperactividad como faceta necesaria para el diagnóstico. Los síntomas catalogados en el DSM, se han vuelto cada vez más vagos y subjetivos, hasta estar presentes en casi toda la población en algunos momentos de sus vidas.

La frecuencia del “trastorno” baila enormemente aunque la cifra más repetida hoy es la de del 6%, si bien encuestas recientes la acercan al 10% en los USA. La frecuencia ha ido aumentando a un ritmo de un 3% por año acelerándose al 5,5% al año recientemente. En los USA varía mucho entre estado y estado llegando en algunos de ellos hasta más del 15%.

7 de julio de 2013

Boletín Bordes 0

Queremos compartir en este espacio el Boletín Bordes, que es el Boletín de la NEL hacia el VI  Encuentro Americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana y el XVIII Encuentro Internacional del Campo Freudiano. ¡Buena lectura!

Figure in Movement, 1978

de Francis Bacon

BORDES
No. 0
1 de abril de 2013

Boletín de la NEL hacia el VI Encuentro Americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana
XVIII Encuentro Internacional del Campo Freudiano

HABLAR CON EL CUERPO
LAS CRISIS DE LAS NORMAS Y LA AGITACIÓN DE LO REAL
Buenos Aires, 22 y 23 de noviembre de 2013

La enfermedad es el vivirla única
La enfermedad es el cuerpo
y las pastillas no sirven de mucho

Sólo sirve el alma
haciendo cuerpo
y el cuerpo haciendo alma

Hanni Ossott
Fragmento del poema  “Las pastillas”



Editorial
El tema que nos convoca este año es Hablar con el cuerpo. Las crisis de las normas y la agitación de lo real, tema que proponemos abordar ó a-bordar, justamente desde los distintos aspectos que lo circunscriben. Es trazar conecciones entre lo íntimo y lo exterior, aproximarse a la proyección de lo éxtimo, conocer sus envoltorios. Es abordar los espacios del cuerpo y sus límites reales, simbólicos o imaginarios, y a partir de ello, emprender su bordado borromeo.
Los analistas heredamos el corte que Freud instauró entre el objeto y la pulsión. Corte entre las satisfacciones y sus condiciones, entre la sexualidad y el objeto, entre el sujeto y la representación. De Freud también heredamos la escucha de los padecimientos del cuerpo de las histéricas. Las distintas épocas han configurado escenarios distintos al cuerpo.  Como psicoanalistas nos interrogamos sobre este entrecruzamiento entre cuerpo y subjetividad, es por ello que desde BORDES invitamos con entusiasmo a todos nuestro colegas a participar, aportando reflexiones y/o elaboraciones a partir de comentarios de textos, investigaciones clínicas o apreciaciones desde el arte: ora desde el cine, el cuerpo en la danza, la arquitectura orgánica, el vínculo entre cuerpo y pintura, poesía, o en las mutaciones del arte contemporáneo.
Esperando sus (a)bordajes….

Editores:
Ruth Hernández Boscán
Johnny Gavlovski E.


Los aportes recibidos estarán enmarcados en alguna de las siguientes secciones:

Al borde del decir
¿Cuál es la respuesta del psicoanálisis ante los distintos modos de corporificación de los síntomas que suelen escapar del desciframiento del inconsciente? ¿Cómo se manifiesta  lo real enmudecido, sin una escritura significante que bordee,  cubra o signifique ese cuerpo?
Desde las patologías actuales y bajos las formas propias de nuestros contextos actuales, en las que nos topamos con acting out, toxicomanías, violencia, cuerpos marcados, hasta la diversidad de parejas sexuales en la hipermodernidad. El cuerpo sin palabras de la tecnociencia.

Bordes movedizos
¿Cómo el psicoanálisis nos permite lidiar clínicamente con la orfandad del padre en las estructuras clínicas sin extraviarnos en el terreno movedizo de los diagnósticos de tipo "borderline"?

Al borde de la infancia
Los diversos tratamientos y definiciones que van tomando al niño como objeto, atrapan su cuerpo. ¿Cómo se relacionan con el cuerpo los niños silenciosos, los "mudos", con movimientos corporales estereotipados o por objetos de los cuales no logran apartarse? Compete a los psicoanalistas abordar la modificación progresiva de la infancia bajo los efectos de la publicidad, la medicalización, las diversas pedagogías que van cambiando según la ideología de moda, los efectos de la globalización en la constitución subjetiva.

a-bordando
Sobre algunos de los problemas relativos al arte y al artista, el abordaje psicoanalítico proporciona una información satisfactoria; otros se le escapan por completo.
S. Freud (1913)

Algunos se contentan con mirar una obra de arte, otros intentan comprenderla. ¿De qué manera el arte se hace presente en los sujetos? ¿Qué efecto tiene el arte contemporáneo en la subjetivación del cuerpo? ¿Qué transformaciones  tiene el cuerpo en el arte actual? ¿Qué podemos decir los analistas cuando nos dejamos atrapar por el enigma que la obra de arte provoca?

Formato de presentación:

Las contribuciones deberán tener el siguiente formato:
Tipografía: ARIAL 12 pts.
Extensión: Máximo 4000 caracteres (sin espacios)

Enviar a: Ruth Hernández: ruth.hernandez@gmail.com
                Johnny Gavlovski: gavlo7@yahoo.es
 
Comité organizador BORDES:
Piedad Ortega de Spurrier, Marcela Almanza, Elida Ganoza, Johnny Gavlovski E., Ruth Hernández