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25 de abril de 2023

EL CAMINO DEL PSICOANALISTA por Claudia Pérez Farfán

 



En este capítulo Eric Laurent, se ocupa de la función y operación del psicoanalista. Hace un recorrido por el texto de Lituraterre (Lacan, 1971) ocupándose de la función de la letra.

Según el desarrollo que plantea, se extrae que J. Lacan hace una separación de la idea plasmada en el texto “La pizarra mágica” (Freud, 1925) donde considera la letra como huella, inscripción. Freud, refiere que el lenguaje estaría inscrito como en una pizarra con dos hojitas que al ser levantadas quedaría una huella, y ésta sería la inscripción inaugural que marcará el inconsciente del sujeto.

En referencia, Lacan dirá que no se trata de buscar la huella. Oponiéndose a pensadores de la época que referían lo mismo como Derrida quien consideró que existe una huella fuera del sentido y que se intentará atraparla, aunque nunca se llegue a reabsorberse por el sentido.

Para Lacan se trata de considerar lo que no es la letra y la letra no es impresión, que lo importante seria la resonancia de sonido que produce en el cuerpo del sujeto. 

Eric Laurent, propone desarrollar la función de más uno en Lacan, considerando dos aspectos como: el aspecto agujero y el de más uno, ubicando el lugar del analista como éxtimo que se encuentra fuera del sistema de la lengua del sujeto pero que puede estar como editor de textos y productor de nuevos sentidos.

Siguiendo el texto, Lacan revisa el efecto de la letra, que sitúa el lugar de la barra como razón del inconsciente, cómo repetición: o se repite por debajo y es metonimia, o atraviesa la barra, es metáfora que puntúa el permanente deslizamiento del significante sobre el significado. Lacan discute el lugar primario de la barra para repartir metáfora y metonimia, y lucha contra la tesis de una impresión primera, o bien del carácter de instrumento primero, fundamental; admite que esto puede servir para la metáfora y la metonimia, pero no alcanza.  Intenta separarse de la importancia de la letra como escritura y pone énfasis en la voz, en la palabra.

Realiza un ordenamiento de la historia del lenguaje como observa en el escrito, de lo que serían primero cantos, mitos hablados, procesiones dramáticas. Y la escritura fue una herramienta que transformó todos estos textos en instrumento útil. Sin embargo, todos estos manuales evitan hablar del efecto de goce que esto produjo.

Frente a la problemática en cuestión: no es por medio de la oposición entre metáfora y metonimia, ni por medio del viejo sistema de la barra como se puede situar mejor el lugar metaforizado del sujeto, sino en el interior de él mismo, en la relación sujeto/ sujeto, que es a la vez la relación con otro sujeto o la relación con él mismo dirigiéndose al Otro.

Laurent introduce el discurso científico para precisar que es la ciencia que parece no dejar un resto, no producir un litoral entre el significante y el goce, como haciendo un contrapunte con el sujeto para el psicoanálisis, un sujeto que no pasa todo por un discurso científico que apunta a un real matematizable.

En tal sentido, se ubica la constitución del sujeto al pasar por la alienación a un significante dado por el Otro que al ser consentido dejará una impronta desde la cual el sujeto se identifica y empieza el discurrir su vida. Se puede tomar el ejemplo de Michel Leiris con el que Laurent comenta respecto a su “lizmente” como este recuerdo y lo que produjo el significante con la desdicha y desgracia que va teniendo en la vida. “Se ve aquí lo que alojó de goce en secreto. Se ve también que la escritura no está primero, sino la formulación significante del tipo «lizmente» y que deja un poco de lado el «fe», que después, además se enganchará con los «fe» en general. Pero sin duda de manera motivada él saca un significante. Luego la letra permite leer que hubo un “felizmente”, y que hay una parte que cayo.”[1]

En el discurso analítico la escritura es captada en los efectos de lectura de un significante. el sujeto produce su identificación, y esto en nombre de la desgracia, de la huella de la voz inscripta para siempre antes de toda nominación. Y esto se produce, finalmente, siempre que se introduzca cierto vacío entre la identificación con el significante amo y la cadena inconsciente.

En tal sentido el camino del psicoanalista está en posibilitar en posición de vacío, la emergencia de estos significantes donde el sujeto se determina para tomar una distancia entre esas grietas, rupturas a modo de una construcción a partir de ello para un discurrir en la vida con lo que uno tuvo en su historia.

Claudia Pérez (Asociada a la NELcf-Lima)

Referencia Bibliográfica.

-     [1] Miller, J. A. (2003). La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica. Grupo Planeta (GBS).


24 de junio de 2015

Boletín 11 Letras en línea - I Conversación clínica de la NEL

           I Conversación Clínica de la NEL

 El analista y su práctica

São Paulo - 3 de septiembre de 2015

Tute

Letras en línea
Boletín Nº 11


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¡¡¡No esperes más!!!

La ficha de inscripción es necesaria para poder recibir los materiales clínicos que serán trabajados durante la conversación.




Con la riqueza de los comentarios sobre la conversación que hemos compartido en las pasadas 10 ediciones, damos comienzo a la segunda parte de este boletín dedicada ahora a compartir breves elaboraciones sobre distintos aspectos fundamentales de la práctica analítica. Destinaremos unas semanas a explorar vertientes diversas a partir de algunas citas escogidas sobre la clínica y los comentarios que las mismas suscitan en los colegas que aceptaron participar de este esfuerzo, a fin de que sirvan en su articulación y tensión en la construcción del dispositivo de Conversación Clínica de la NEL.

Abren la serie los trabajos de María Eugenia Cardona y Mayra de Hanze. En el primero, Cardona parte de la consideración de Miller acerca de las 3 variantes del sujeto supuesto saber, en relación a los registros sin olvidar su anudamiento. Trabaja la relación que la suposición implica respecto del Otro y la orientación hacia una suposición que
inexistencia del Otro mediante se sostenga del Uno.

Hanze por su parte, comenta la cita de un Lacan temprano, del Seminario I, y sitúa a partir de allí un recorrido cuyo eje es la transferencia, su eficacia, su relación con el acto analítico, con el objeto y con la palabra
designada en ese seminario como plena, para finalmente arribar a la noción: el acto de la palabra.

Gracias al aporte de María Hortensia Cárdenas quien nos ha compartido su archivo de humor gráfico sobre psicoanálisis, cambiamos el tono de las imágenes que ilustran y acompañan la lectura de este tramo del boletín.

Y cambiamos también el contexto de las referencias bibliográficas que adjuntamos, pues se tratará de acercarlos a una selección de citas respecto de la práctica clínica que mucho agradecemos una vez más a Piedad O. de Spurrier, quien ha llevado adelante un extenso relevamiento sobre el tema.

Al final de este boletín encontrarán nuevamente la ficha de inscripción. Es de gran utilidad para la organización saber quiénes podrán concurrir, por lo que insistimos en pedirles que por favor la envíen a Clara María Holguín: clara.maria.holguin@gmail.com 

La ficha de inscripción es condición necesaria para poder recibir con anticipación el material clínico que será discutido y trabajado durante la Conversación.

¡Disfruten la lectura!

Ana Viganó 


Nuestro sujeto supuesto saber

Comentario de María Eugenia Cardona a la cita:

“El analista mismo es un sujeto supuesto al saber –es el segundo sujeto supuesto saber. Si no lo fuera, no nos confiaríamos a él. Es supuesto a saber, al menos, lo que quiere verdaderamente decir la confidencia del analizante, o sea, es supuesto a saber interpretar, digamos, hablando en latín, a responder al casus de las formaciones del inconsciente por el saltus, el salto de la interpretación. Este salto de la interpretación es por otra parte central en el ejercicio, llamado, de control: ¿Cuándo hay que saltar sobre la palabra del analizante para hacerlo en el momento oportuno y tener los efectos que esperamos de ello? Este salto de la interpretación engendra una significación que lo podríamos articular así: Tú, analizante, que eres supuesto al saber, no sabes lo que dices” [1]   

En esta intervención de Miller en las Jornadas de estudios de la ECF 2006: “Nuestro sujeto supuesto saber”,  Miller ubica tres sujetos supuesto saber, donde el primero sería el analizante con la esperanza de dirigirse a alguien que dirá lo que le pasa, por lo cual busca un analista. El segundo SsS sería  el analista mismo como un  supuesto a interpretar y el tercer SsS sería el  inconsciente como potencia de cifrado…Finalmente y admitiendo que son tres SsS que se articulan en la sesión analítica: el primero imaginario, el segundo simbólico y el tercero real. Pero realmente son solo uno.

El analista como segundo SsS será quien  le dé la palabra al analizante, sosteniendo el lugar de “olvido de todo lo sabido”, condición de ignorancia necesaria, que hará de cada encuentro algo nuevo y a su vez posibilitará la  instalación de SsS  en  la sesión analítica. Como lo dice Miller: “la pasión de la ignorancia significa invención de saber, es su otro nombre”. (2) “El sentido de la ignorancia en psicoanálisis, su virtud, eso por lo que resulta adecuado aquello de lo que se trata, es que es la ignorancia de algo que no hay. Por eso Lacan pudo hablar de invención de saber y no de descubrimiento”.(3)   Las  entrevistas iniciales  responden a la frase precisa de Lacan “en el comienzo está la transferencia”. Donde el  síntoma con sus dos caras, “una que habla y es mensaje”, la otra que “no habla y es goce” que incide en el cuerpo, llevará a alguien  a partir del malestar –goce
  a un análisis. La maniobra del analista al inicio es crear las condiciones para que el parlêtre  descubra su inconsciente y a partir de ahí se instaure la suposición de saber. La transferencia estará armada a partir de la creencia de que esa queja-por la que sufre será develada. Creencia que Lacan en el Seminario 7 diferencia de  la verdad cuando dice: “si suponemos que creen verdaderamente, no son creencias sino verdades”.(4) Solo el acto analítico que está desde el inicio, podrá ubicar la causa que será impulso al trabajo de transferencia.

Para que el síntoma pueda ser interpretado es necesario creer en él, en su dimensión de mensaje. Síntoma que no es sin la envoltura del Otro de la cultura.  

Del psicoanalista se espera la resolución del enigma inconsciente del síntoma. Posición o lugar paradójico para el analista pues ocupa un lugar “que no cree” pero se sirve de ese semblante para dar voz al goce, y llegar a precisar “reduciendo” todo el trabajo de la defensa neurótica que como lo dice Lacan: (5)   es pura pérdida, mera conjura que da lástima”. O sea todo lo que se hace con el sentido, no - sirve y agrega: “el sujeto se agota produciéndose como efecto de significante, permaneciendo tan distinto de él….”. (6)  El inconsciente Lacaniano está entre los significantes, tiene una estructura pulsátil aparece para desaparecer y volver a reaparecer…necesita al menos dos significantes (S1-S2)  para capturarlo. El inconsciente lacaniano  es lo que brilla y late con  destellos momentáneos entre los intersticios  de la  cadena  significante. Por eso en cada analizante, el analista no solo escuchará los significantes que ordenaron su 
hystoria sino que tendrá que tener en cuenta otro registro más allá de los significantes, que tiene que ver con esos destellos y latidos  momentáneos que están en el agujero entre los significantes. Hay un cambio de paradigma donde el lenguaje no comunica sino que es “en el cada significante vale uno” (7) es letra que no remite a nada. En esta nueva perspectiva la intervención del analista no es: sin-sentido, sino que se trata de la intervención: no-sentido, donde lo que se juega es acontecimiento de goce como resonancia en el cuerpo. Como lo dice Xavier Esqué:….”es decir que se apoya no en el Otro sino en el Uno. Se trata de tomar apoyo en lalengua con el fin de extraer el Uno”.(8)

En 
Los usos del lapso, J.-A. Miller dice: “…el analista con su presencia, encarna algo del goce, la parte no simbolizada del goce. (…) y de la que se puede decir que el testimonio es la presencia del analista en carne y hueso. (…) El analista está a título de su encarnación y no del saber que tendría, del saber inconsciente del sujeto”. [9] Cuerpo del analista, lugar encarnado, que hace posible cernir la “marca singular” de lo innombrable donde el resto –vivifica y posibilita el encuentro con un nuevo modo de saber hacer allí. Inexistencia del Otro que pone al Uno del lado de la invención.

La interpretación será el acto que se espera del analista, que se articula a la pulsación temporal inconsciente y reorienta al 
fading constituyente del sujeto.
  
Referencias
(1)  Miller, J.-A.,” Nuestro sujeto supuesto saber”, http://ampblog2006.blogspot.com/2007/09/journes-dtudes-2007.html
(2)  Miller, J.-A., “Los signos del goce”. ”, Paidós, Bs. As., 2011, p. 222
(3)  Ibíd. p. 229
(4)   Lacan, J., El Seminario, Libro 7, La ética del psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 1992, p. 208.
(5)  Lacan J., El seminario, Libro 19, ...o peor, Paidós, Buenos Aires, 2012, p.170.
(6)  Ibíd., pág.171.
(7)  Miller, J.-A., Los signos del goce, Paidós, Buenos Aires, 2011, pp. 343-344.
(8)  Miller, J.-A., Esqué, X. y otros., ¿Cómo se forman los analistas?, Grama, Buenos Aires, 2012, p. 44.
(9)  Miller, J.-A., Los usos del lapso, Paidós, Buenos Aires, 2004, p. 22.


Comentario de Mayra de Hanze a la cita:

“Debe existir pues algo diferente del adoctrinamiento que explique la eficacia de las intervenciones del analista. Es lo que la experiencia demostró como eficaz en la acción de la transferencia.” [1]

Corre el año 1953 y Lacan realiza su enseñanza “Los escritos técnicos de Freud”, apertura el Seminario recordándonos que el pensamiento de Freud está abierto a la revisión. Reducirlo a palabras gastadas sería un error […]

Utiliza para ubicar la práctica del psicoanálisis, la metáfora del  arte del buen cocinero, “Que sabe cómo trinchar el animal, cómo separar la articulación con la menor resistencia”. Sabiendo que existe, para cada estructura, un modo de conceptualización que le es propio.

La cita que se me ha pedido comentar, la encontramos en el capítulo IX, “Sobre el narcisismo”. Aquí Lacan insiste en la noción de lo simbólico, diciendo que siempre conviene partir de ella para comprender lo que hacemos cuando intervenimos en el análisis.

Enfatiza esa faz de la resistencia que se sitúa en el nivel mismo de la emisión de la palabra. La palabra puede expresar el ser del sujeto, pero hasta cierto punto, nunca lo logra.

Surge al respecto la primera interrogación ¿Cómo se sitúan respecto a la palabra, todos esos afectos, todas esas referencias imaginarias habitualmente evocadas cuando quiere definirse la acción de la transferencia en la experiencia analítica?

Nos dirá que no podemos pensar la experiencia analítica como un juego, una trampa, una artimaña ilusoria, una sugestión. Esta experiencia convoca la palabra plena, la que apunta, la que forma la verdad tal y como ella se establece en el reconocimiento del uno por el otro. La palabra plena es la palabra que hace acto.

Se plantea al respecto la primera contradicción sobre el método psicoanalítico, que apunta a la obtención de la palabra plena mientras da como consigna al sujeto decir una palabra lo más despojada posible de toda suposición de responsabilidad, incluso lo libera de toda exigencia de autenticidad, le conmina a decir todo aquello que pase por la mente, facilitando al sujeto el retorno a la vía de lo que, en la palabra, está por debajo del nivel del reconocimiento y que concierne al tercero, el objeto. Por supuesto, el objeto, no deja de estar en referencia a la palabra […].

Pareciera que este acto de la palabra sólo puede progresar siguiendo la vía de una convicción intelectual proveniente de la intervención educadora, es decir superior, del analista. El análisis progresaría así por adoctrinamiento.

Cuando se afirma que la primera etapa del análisis habría sido intelectualista se hace referencia a este adoctrinamiento. Sin embargo, nunca fue así…las fuerzas auténticamente en juego estaban presentes desde el origen. Si no hubiesen estado allí, el análisis jamás habría tenido la posibilidad de aprobar su examen, e imponerse como método evidente de intervención psicoterapéutica.

[…] La transferencia eficaz de la que habla, es en su esencia, el acto de la palabra.

Es indudable que este recorrido que plantea Lacan, me evoca aquel otro que realizara Miller en el 80, al anunciar que en el psicoanálisis realizamos una clínica bajo transferencia, para decir en el 2008 que la transferencia tiene un afecto disolvente sobre la clínica.

Referencias
[1] Jacques Lacan, 
El Seminario, Libro 1, Los escritos técnicos de Freud, Paidós, Buenos Aires, 1981, p. 170.


Referencias bibliográficas sobre la práctica clínica

Lacan, J. (1971). Escritos 1. México D. F., Siglo XXI Editores.
El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma (1945) 

·         “Se aíslan en el sofisma tres momentos de la evidencia, cuyos valores lógicos se revelarán diferentes y de orden creciente”. (p. 27)
·         Estos momentos son el instante de la mirada, el tiempo para comprender y el momento de concluir. “El tiempo para comprender puede reducirse al instante de la mirada, pero esa mirada en su instante puede incluir todo el tiempo necesario para comprender. Así, la objetividad de este tiempo se tambalea en su límite”. (p. 29)
·         “Cada uno de los sujetos, si ha vuelto a aprehender la certidumbre subjetiva del momento de concluir, puede nuevamente ponerla en duda. Pero está ahora sostenida por la objetivación, ya hecha, del tiempo de comprender, y su puesta en duda durará tan solo el instante de la mirada, porque el solo hecho de que la vacilación aparecida en los otros sea la segunda basta para suprimir la suya apenas percibida, puesto que le indica inmediatamente que con seguridad no es un negro”. (p. 33)

Intervención sobre la transferencia (1951)

·         “En una palabra, el psicoanálisis es una experiencia dialéctica, y esta noción debe prevalecer cuando se plantea la cuestión de la naturaleza de la transferencia”. (p. 38)
·         “Dicho de otra manera, la transferencia no es nada real en el sujeto, sino la aparición, en un momento de estancamiento de la dialéctica analítica, de los modos permanentes según los cuales constituye sus objetos. ¿Qué es entonces interpretar la transferencia? No otra cosa”. (p. 47) 


Ficha de inscripción

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Costo
- Si solo se inscribe en la I Conversación Clínica: USD 30.00

- I Conversación Clínica y Seminario de Formación del INES: USD 40.00

El pago se puede realizar en la Sede con el tesorero correspondiente o el 2 de septiembre en São Paulo.

Ficha de inscripción en este archivo:
Ficha de inscripción


Responsables del Boletín Letras en línea
María Hortensia Cárdenas
Ana Viganó 


21 de enero de 2014

UnReal 10

Boletín de la NEL hacia el IX Congreso de la AMP 

Nº 10
  21 de enero de 2014



Editorial
 Mercedes Iglesias

En esta línea de aproximarnos a través de nuestros boletines a lo real en el siglo XXI parece fundamental recordar que lo real es también político. Este recordatorio lo hace Laure Naveau en Lacan Cotidiano 357.  Nos recuerda en primer lugar la diferencia que existe entre nuestro desorden y otros desórdenes como el alma bella con su ley del corazón o lo que la psicosis no logra estabilizar. Nuestro real desordenado es político por cuanto marca la protesta del sujeto frente al malestar de nuestros días. Este desorden ‘tiene su potencia en tanto que des-masifica’. Esta diferencia absoluta permite acceder a uno de los problemas actuales que es el racismo en tanto odio al goce del Otro. Ya Lacan señalaba que el culto a la identidad iba a generar la dificultad para soportar el modo en que el Otro establece su lógica de vida y su goce. A partir de este planteamiento vamos entendiendo cómo surge la segregación como uno de los modos de solución a los problemas actuales. En estas soluciones emergen modos de lo real que nos sorprenden y que constituyen nuevas formas con las que nos enfrentamos.  

En este sentido, Edwin Jijena nos señala que en Lacan siempre ha habido una orientación para entender el modo en que cada sujeto ordena de algún modo su interpretación del mundo. Señala así que esta lógica ha estado siempre  más allá de todo sentido. Por otra parte, Mónica Febres Cordero también insiste en este fuera de sentido que es una adicción y que no obstante supone un orden creado a partir del desorden del significante en el cuerpo. 




El significante sintomático creativo
 Edwin Gonzalo Jijena Durán

 Es interesante referirse y retornar al Seminario 4 de Lacan, La relación de objeto de 1956-57, porque va hacer referencia a material clínico, donde está ausente o es discutible la castración como referente central, como lo es el caso Juanito.

El síntoma fóbico no sustituye nada y va a cuestionar por el contrario los callejones sin salida del síntoma, de este modo la fobia no es un síntoma a descifrar. El modo en que Lacan nos enseña a tratar de extraer cierta lógica del síntoma es haciendo referencia al Análisis Estructural de Lévi- Strauss.

El síntoma fóbico –indica Lacan- estimula la creación imaginativa de Juanito, el significante sintomático no responde a una significación unívoca, ni es efecto de represión que tenga que ver con el Padre, o con la Castración, sino que es algo surgido de la fase de la Frustración.

La idea inicial planteada por Lacan en este seminario y que la seguirá retomando a lo largo de sus seminarios, indica que el síntoma puede articularse a un saber, es decir articularse a cierto otro número de significantes, sin que importen los efectos de sentido, sino la lógica que arman los significantes entre sí.

En el último Lacan hay un retorno al síntoma, pensado como algo que puede ordenar y dar una lógica a la vida, así la idea del síntoma fóbico, que genera un trabajo sobre el mundo que no tiene nada que ver con los sentidos de este mundo, sino son significantes que empiezan a construir una lógica para resolver temas del sujeto que antes le resultaban imposibles.
El significante sintomático es entonces creativo, no reproduce nada sino que crea, transforma, es la idea de la invención, inventa un saber, una articulación significante, este parece ser un punto importante en la última enseñanza de Lacan para el sinthome y para el saber inconsciente, los primeros esbozos están ya en el Seminario 4.



UnReal y el sinthome

Mónica Febres Cordero de Espinel

El dispositivo analítico pone en juego el inconsciente transferencial, el cual será la vía para cernir lo real. El lenguaje trabaja sobre el lenguaje, dice Miller, se apodera del dicho para bordearlo y hacer surgir lo real. (1) ¿De qué real se trata? Haiuno, dice Lacan, hay un significante original, Uno solo, marca originaria y su borramiento. Uno que hace intrusión en el cuerpo y lo afecta: acontecimiento de cuerpo e intrusión de goce. Se trata de un goce fuera de sentido, opaco. Es diferente al goce del sentido gozado y diferente al goce elaborable del objeto a. Aparece en el sinthome como aquello que se repite, en una iteración fuera de sentido.

Hay una conmemoración de goce en el Uno que se repite. Miller lo llama goce de la adicción, está en relación con el cuerpo autoerótico y no con el saber. Lacan lo descubre en la sexualidad femenina, o en los místicos. Este punto conduce a lo real, nivel de la existencia y de la escritura. (2)
 _____________________________
1. Miller, J.-A., Curso de La Orientación Lacaniana, “El ser y el Uno”, clase del 16 de marzo de 2011, inédito.
2. Miller, J.-A., Curso de La Orientación Lacaniana, “El ser y el Uno”, clase del 23 de marzo de 2011, inédito.



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