10 de abril de 2014

¿El control se impone? - La Gran Conversación de la Escuela Una

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                                                                   Diana Paulozky

Partiendo que el deseo del psicoanalista es su enunciación, vale recordar lo que Lacán expresó en la Conferencia de Ginebra en 1975: "No estaría mal que el analista dé cierto testimonio de que sabe qué es lo que hace". Y agrega: "Si hace algo, no sería excesivo, espero, que de lo que hace, dé testimonio de cierta manera".

Subrayo: que de lo que hace, el analista dé testimonio!!!

Sería importante diferenciar el control esporádico, provocado por una urgencia, 'para ver un caso...', de la práctica de control. Se trata entonces, de una práctica.

Me pregunto si esa práctica puede imponerse,  como sucede en la formación de IPA (controles semanales con tres didactas diferentes). A lo que respondo que el control no puede imponerse, porque él, el control, se impone desde su práctica misma.

Lo que está  en juego es la posición del analista. Es una puesta a prueba de verificación del acto analítico.

El dispositivo del control divide al sujeto controlante que da cuenta de lo que hace.
La practica del control es un dispositivo,  también bajo transferencia, en la que se testimonia sobre el deseo de analista.

Práctica que no puede imponerse porque ella misma se impone.

9 de abril de 2014

Lo real: un nuevo temblor - La Gran Conversación de la Escuela Una

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                                                              Marta Goldenberg

Así define Jacques- Alain Miller  lo que resulta de la ultimísima enseñanza de Jacques Lacan. Un nuevo temblor: lo real.

Me resonó este avance para reflexionar acerca del lugar del control en las Escuelas del siglo XXI.

Lacan propone la necesidad de un contrapsicoanálisis una vez concluidos los análisis, esto no es sin ubicar al pase con un nuevo temblor.

Me preguntaba si en el dispositivo del control no habría que pensarlo así, quitándole su privilegio de escucha simbólica y ubicar lo que es específico del acto analítico: la acción analítica.

Aquello por lo cual se demanda al espacio del control, si hay algo del acontecimiento de lo real- subjetivo- del lado del analista- que se pone en cruz y  que actúa como un tapón para la escucha.

Encuentro este párrafo de Jaques-Alain Miller que nos orienta, en el Banquete de los Analistas: "en que el control no vale sino apunta más allá, esto es a sus relaciones con el psicoanálisis", lo pensaba como el momento del control donde el cuerpo sale, atravesado por lo trabajado en dicho dispositivo, los efectos del control producen una sacudida.

Jacques Lacan en el seminario del Acto Analítico -1967, sitúa al analizante en el inicio de un análisis como el que toma su bastón y carga sus alforjas para acudir a la cita con el sujeto supuesto saber.  ( El Acto Analítico - Jacques Lacan), ese sujeto supuesto saber es  quien deberá ocupar ese lugar y sostener su acompañamiento para hacer pasar  los efectos terapéuticos a  analíticos y un deseo del analista nunca en reposo en la elaboración de una clínica para el desmontaje de la defensa .

Es así que encuentro en el dispositivo del control la implicación de la Escuela y de los que formamos la AMP, comprometidos en la responsabilidad que como lo planteó Jacques Lacan no podemos declinar de sus consecuencias."

Mi experiencia en el control - La Gran Conversación de la Escuela Una

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       Damasia Amadeo de Freda

Voy a hablar de mi experiencia en el control. Soy analista de la EOL y viajo a París regularmente para analizarme y controlar.

Mi experiencia de control fue tardía. No sucedió lo mismo con mi posición de analizante; la transferencia fue temprana e inmediata, y estoy en análisis ininterrumpidamente desde hace muchos años.

No encontré por mucho tiempo un “gusto” por el control, aunque sabía que éste debía formar parte de mi formación analítica. Durante bastante tiempo vi analistas para controlar sin poder dar continuidad a esos encuentros. Estos se reducían a uno o dos como máximo.

Por razones todavía oscuras para mí, he encontrado desde hace varios años un “gusto” por el control.

¿Cómo controlo? Sistemáticamente los mismos casos desde hace ya mucho tiempo. Un día llevo uno, al día siguiente el mismo, al otro también, y así hasta que la respuesta obtenida, aunque siempre parcial, marca un punto de conclusión que me permite pasar a otro caso.

Me sucedió encontrarme en una oportunidad con que el controlador profería exactamente las mismas palabras que había escuchado horas antes decir a mi analista: “el analista debe saber callarse”. Ahí encontré un nudo entre el análisis y el control.

Si tomo mi experiencia personal es para transmitir que el control constituye desde hace un tiempo un eslabón importante en mi formación como analista. Uno de los factores fundamentales ha sido que el control se inscribiera sistemáticamente en el tiempo, que esté marcado por una continuidad, lo cual ha sido un cambio fundamental con respecto a mis experiencias anteriores.

Sabemos que no hay control del control, como no hay Otro del Otro. Entonces, me pregunto: ¿cómo hará la Escuela, sometida inevitablemente al declive del sujeto supuesto saber, para producir el “gusto” por el control y por su práctica sistemáticamente sostenida?

Ideas...- La Gran Conversación de la Escuela Una


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 Francisco-Hugo Freda
Soy sensible al artículo de Di Ciaccia. Tampoco en Argentina la palabra “psicoanálisis” y “psicoanalista” figuran en la última ley de Salud Mental. No veo por qué esto sería un motivo de satisfacción. Tal vez sea porque se cumple con el “adagio” sobre el carácter de extraterritorialidad del psicoanálisis.

Muchos hechos me hacen pensar que no se trata extraterritorialidad sino de exclusión. ¿Es extraterritorialidad que no se escuche en las universidades alemanas hablar de psicoanálisis? ¿Es extraterritorialidad que los sistemas de salud indiquen que no es bueno que un autista sea tratado por un psicoanalista? ¿Es extraterritorialidad que no haya en todas las universidades un Departamento, un Centro o un Instituto de Psicoanálisis independiente de la psicología? ¿Es extraterritorialidad que los psicoanalistas no sean consultados cuando se establecen planes de tratamiento para toxicómanos, como sucede en Brasil? ¿Es extraterritorialidad ocultar la formación del analista y la Escuela a la cual pertenece para poder integrar ciertas redes sanitarias? Podría dar muchos ejemplos más. También podría decir que no fue en función de la extraterritorialidad que he presentado más de una vez el CPCT de París a las autoridades nacionales e internacionales ligadas al campo de la salud mental. Puedo decir que no es en nombre de la extraterritorialidad que la ECF es una “asociación miembro” de la ONU. La lista sería larga.

Creo que hay que redefinir la extraterritorialidad, que dicha definición no debe confundirse con quedarse afuera, con no aparecer, con aparecer disfrazado. Se trata de una interpretación que orienta una política para crear un campo que no confunda lo general del discurso psicoanalítico y su lugar en el mundo con lo particular de la formación del analista.

Ese campo se puede crear a partir de: generalizar el FIPA dentro de las Escuelas del Campo freudiano; asegurar la presencia regular de las Escuelas en organismos internacionales como la ONU y OMS; elaborar y proponer un programa de creación de Departamentos de Psicoanálisis en las Universidades; proponer que cada Escuela se dé los medios necesarios para estar presente anticipadamente en los asuntos de la ciudad donde el psicoanálisis en particular esté implicado.

A modo de conclusión. Hace unos meses cenábamos con un amigo en la querida ciudad de Barcelona. Casi inesperadamente, él me pregunta cómo pensaba yo la Escuela analítica del siglo XXI... Nunca comprendí por qué él me hacía esta pregunta. Intento, con estos 2500 signos, comenzar a responderme.  

Nota sobre el control - La Gran Conversación de la Escuela Una

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   Hebe Tizio
El control no es una flor aislada de la formación del analista sino que tiene relación directa con el propio análisis en la medida que la autorización a la práctica y los avatares de la misma así como la transferencia escogida para conversar sobre ella son tema del análisis. Por lo tanto hablar de si la práctica del control es o no una realidad en las Escuelas equivale de hecho a preguntar si hay análisis, pregunta que incluye otra, cómo se entiende el control en relación al análisis.

Es interesante ver la relación del control con el análisis ya que a veces puede ser una indicación controlar con el propio analista pero la más de las veces es importante la elección de otra transferencia. Otras veces el control es la puerta de entrada para un análisis.

En mi experiencia puedo decir que los practicantes saben más sobre la función del control que en otro momento. Esto hace que en general traigan ya formulada una pregunta sobre su posición en el caso y una cierta advertencia sobre sus tendencias sintomáticas. Otras situaciones ponen en primer plano problemas de los que se hacen cargo, por ejemplo cortar la sesión, empujar demasiado al paciente o las dificultades con la interpretación mientras que quienes recién comienzan centran más su inquietud en el diagnóstico y en organizar el caso.

A veces aparecen críticas sobre la modalidades y frecuencias de los controles, cada vez tengo más claro que el control necesita frecuencia pero no estándares. Siempre hay que tener tacto en este tema  porque toca de lleno al practicante en la medida que siempre está en juego el horror a su propia singularidad hecha acto. Más allá de la posición de objeto  el analista sinthome encarna un real sin ley y le presta cuerpo en el acto. El cuerpo del analista es lo que permite que haya presencia real en la medida en que puede entrar en escena velada. Claro que el control no puede tocar directamente el horror pero se puede orientar muy bien ubicando al practicante como un instrumento que se ofrece para trata el goce y ver su orientación y el relieve del funcionamiento que causa.

De la misma manera que hay diferentes modalidades del uso del control a veces hay que aclarar ciertas confusiones, el control siempre es individual y esto hay que diferenciarlo de un cierto uso que suele hacerse en los marcos institucionales donde se habla de control o supervisión grupal pero que en realidad se trata de presentación de casos y que sin duda tiene toda su importancia.

8 de abril de 2014

Reglamentación de la práctica de la psicoterapia en Irlanda - La Gran Conversación de la Escuela Una

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Florencia F. C. Shanahan

En la actualidad no hay reglas estatutarias para las diferentes prácticas de la psicoterapia en Irlanda (o de la psicología). Sin embargo, esto ha sido objeto de discusiones desde hace más de diez años. En 2012, “el gobierno irlandés se comprometió a reglamentar las prácticas de apoyo psicológico y de psicoterapia que, hasta hoy, no han sido reguladas, lo que ha conducido a que la protección del público no haya sido asegurada por las agencias de Estado”
Reglamentar significa que los títulos profesionales de psicólogos & psicoterapeutas van a ser títulos protegidos por la ley relativa a las profesiones de la salud y de los servicios sociales (de 2005) y que aquellos que deseen ejercer como psicólogos o psicoterapeutas deberán… inscribirse en el CORU, organismo de regulación establecido al amparo de esta ley, que supervisa un buen número de profesiones reglamentadas. Este organismo va a crear los pre-requisitos profesionales así como las calificaciones y condiciones previas para las prácticas profesionales ya en activo.
En septiembre de 2006, el Foro de las psicoterapias presentó la propuesta siguiente: que la Oficina del registro deberá tener el título general de “Psicoterapias” y que los dos títulos, “Psicoterapeuta” y “Psicólogo” estarán protegidos por esta Oficina del registro de las Psicoterapias.
En esa época, la APPI (Asociación Irlandesa para el Psicoanálisis y la Psicoterapia), que es una de las asociaciones profesionales del Foro, luchaba para que el título “psicoanalista” no fuese incluido en esta propuesta, y también para que se fijasen los pre-requisitos en términos de “sesiones” y no únicamente en términos de “horas”. Los miembros de la APPI son diplomados de los 3 Masters Freudianos/Lacanianos existentes (UCD, DBS, IC). Probablemente la APPI va a incorporarse a una organización de tutela (ICP) que reagrupa a todas las organizaciones principales de psicoterapia y que está en línea con el Certificado Europeo de Psicoterapia. Ver enlace.
En 2008, el Foro hizo estas recomendaciones al gobierno en lo relativo a las condiciones previas para la práctica de la psicoterapia. Los estándares propuestos son en estos momentos objeto de una consulta pública.  Ver enlace.
                                                                          
En 2008, el Foro hizo una petición al Departamento de la Salud & Infancia para fijar los criterios mínimos de la formación de un psicoterapeuta.

Cualificación y experiencia básica para ser registrado como psicoterapeuta.
Mínimo de cuatro años de formación en las modalidades específicas a la psicoterapia a nivel de master (1.400 horas) incluyendo por ejemplo:
1.    250 horas/sesiones de psicoterapia personal
2.    500–800 horas de teoría y de metodología
3.   300–600 horas/sesiones de práctica clínica supervisada con clientes/pacientes
4.    150 horas/sesiones de supervisión
5.    Evaluación diagnóstica en una institución de salud mental o psicosocial.
  
Traducido al español por Carmen Cuñat

Control, supervisión, superaudición* - La Gran Conversación de la Escuela Una

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Mario Izcovich

Hace muchos años, cuando comencé a estudiar en la Facultad de Psicología había dos “must”. Al comenzar la carrera era “obligatorio” comenzar un análisis y una vez acabada,  apenas uno se iniciaba en la práctica clínica era “obligatorio” controlar (en aquella época lo llamábamos supervisar)

Con este segundo “must” se buscaba a alguien que lo oriente a uno a dar los primeros pasos en la clínica.

Recuerdo que mis primeras experiencias de control me dejaban con cierta sensación de perplejidad. Luego de exponer de forma muy ordenada el caso, el analista tan sólo me decía que estaba bien y ahí concluíamos.

El paso posterior por algunas experiencias de control, me llevaron a pensar que había ciertamente una clínica del control. Y que había muchas modalidades.

En cualquier caso, lo que me quedaba claro era que en la práctica lacaniana el control escapaba a un standard. Había un recorrido del control que iba del “must” a la pregunta sobre el dispositivo, permitiendo que se despliegue tanto el deseo como la transferencia.

La sensación de perplejidad vuelve a aparecer muchos años después cuando ya en un curso que dicto en la Universidad a psicólogos desde hace tres años, me encuentro con que no sólo ninguno controla sino que a duras penas saben lo que es (no hablemos de analizarse). Se orientan, me señalan algunos por cierto “sentido común”.

En mi caso la práctica del control ya no tiene que ver con lo que buscaba al principio: el consejo y la orientación. Para mí, se trata de una práctica en la que se pone en juego la transferencia y donde uno trabaja los propios impasses. Una conversación en la que uno se aleja de la soledad del despacho y trabaja las preguntas que emergen.

Llegados a este punto me pregunté qué pasa con el control en la actualidad. ¿Qué dicen los analistas jóvenes, los colegas?

Consulté a un grupo de colegas acerca de las razones por las que controlan y estas son las respuestas del pequeño experimento:

Algunas de las respuestas tienen que ver con el verificar la orientación de la cura. Esto se resume en la frase siguiente:… “para verificar si la orientación en el caso es oportuna tal y como uno cree”… (R. Godínez).

Otras respuestas tienen que ver con el no saber y la posición del analista: … “El psicoanalista frente a sus pacientes está sumido igualmente en este no saber…El psicoanálisis hace una apuesta ética muy clara: el psicoanalista debe preservar a toda costa este no saber sobre el paciente para empujarle a que sea él el que vaya elaborando su propio saber sobre sí mismo”... (E. Molleda)

Finalmente la respuesta en la que coinciden todos es como análisis y control se cruzan, como es necesario tratar los impasses ligados a lo subjetivo y la pregunta por el deseo de analista: … “lo que se obtiene es algo de un saber de la posición como analista y de la relación con el propio inconsciente”… (C. Grifoll)…“Las resonancias de la intervención que emergen en el control, tocan no sólo la dirección de la cura sino también la formación y el propio análisis. No se trata de dar cuenta a un tercero, sino de trabajar los impases del practicante con el deseo del analista y con su acto”… (C. Lotito) …”control y análisis son 2 que se enlazan y se articulan entre sí”… (R. Godínez)

El Control ha de preservar lo distintivo del uno por uno, de ahí que en casi todos los colegas aparecen además otras cuestiones que nos vienen dada por su mirada singular, como “la sorpresa” (P. Villate), la soledad del analista:….”Pues aunque siempre se esté solo en ese momento crucial, es mejor no estarlo después”… (M. Chang),… “confusión al principio  para poder hacer una articulación después”… (R. Sicart), la chispa,… “ a veces encuentras esa chispa que te hace ver las cosas más allá y salirte del saber repetido, simplificado y manufacturado, para volver a poder sostener el lugar de analista”… (E. Molleda)

En definitiva, lo constatamos con las respuestas, el control permite tratar las consecuencias del acto analítico. Queda abierta para pensar la cuestión de la transmisión fuera de nuestro ámbito lacaniano.

Agradezco a: Myrian Chang, Rosa Godínez, Carmen Grifoll, Ceres Lotito, Esperanza Molleda, Rosalina Sicart, Elena Serra y Pablo Villate.

*Expresión utilizada por J. Lacan en una de las Conferencias que dictó en Columbia University (año 1975)